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Acerca de HANAH VALENTÍN

Escritora.

Los cuentos de Hanah

La Editorial Europa Ediciones acaba de publicar el libro «Los cuentos de hanah«, una recopilación de veinte historias fantásticas vistas desde los ojos de una niña de ocho años que jamás dejó de lado sus sueños ni perdió en ningún momento el poder de imaginar. Traslada al mundo real su fantasía impregnada de sensibilidad y aprendizaje en un mundo que cada vez se está volviendo más gris y menos divertido. «Los cuentos de Hanah» son un regalo y una enseñanza donde la edad no tiene cabida ni tampoco las clases sociales. Un paseo por la imaginación con los pies en la tierra. Un viaje incalculable al que todos tenemos derecho a vivir.

Esperanza

A veces vivimos días alegres pero otros aparecen días muy tristes y nos desesperamos al contemplar esa sombra gris que nos envuelve. Elijo «esperanza» para iluminar ese entorno de luz y de sombra que a todos nos ha tocado vivir. El mundo se halla inmerso en un túnel de oscuridad y violencia que no sabemos hasta donde podrán llegar nuestras miradas y en qué dirección. Recordar es volver a vivir. Pero no siempre ese recuerdo ha de hacerse desde el escalón de la tristeza sino desde la puerta a la esperanza y hacerlo nuestro con todas sus tonalidades. Mirar al mar y encontrar en el ese sendero azul de la esperanza que alivie los días oscuros y enmarque muchos de nuestros aprendizajes. En todo hay un destello de reafirmarse aunque en su recuerdo nos intente hacer revivir amaneceres perdidos, risas olvidadas e instantes de añoranza y de refugio. Esa esperanza que en lontananza culebrea sombre anchos mares y horizontes de siluetas que a pesar de los años siguen ahí como faros en los días que el mundo va escribiendo la historia. Un antes y un después al que no podemos poner final porque solamente la razón tiene la llave para ello. Día 11 de marzo del 2004, veinte años después.

España, en estado lamentable

Mientras los días pasan y las desfavorables noticias ilustran los diarios del país, muchos tratan de escurrir el bulto frente a las miradas que le señalan. Comerciar con la vida de las personas es uno de los delitos más graves a los que nos enfrentamos tras salir a la luz las conductas de quienes pretendían salvar al país de una pandemia y engordar sus alforjas con el dinero usurpado indebidamente de las ayudas europeas para tal fin. ¿Quién tiene en su cerebro tanta maldad? Me siento incapaz de comprenderlo pero a la vez condeno a aquellos que jugaron con la vida de los demás, porque a ellos seguro que nada les faltaba. Y eso sin añadir al carro de la compra las enormes mentiras de un confinamiento ilegal que a día de hoy pocas respuestas se han podido verificar. Mientras observamos al país, a nuestro país España, en un estado lamentable de deterioro social, conductas agresivas y todo un largo camino de desventuras, improperios y falta de humanidad, la vida sigue. Pero ¿de qué manera sigue? Construyendo un futuro de cristal con pies de barro. A unos les vuelve locos pasear en «chalupa» homenajeándose con mariscadas y haciendo las cuentas de los beneficios mientras compran chivatos innecesarios y carniceros a sueldo. Todo vale en este país que se encuentra en un estado lamentable al que gustan venir a beber y a montar guerrillas callejeras porque en sus países de origen estarían todos tras las rejas. Pero aquí todo es posible. A parte de que ya pocos nos creen y solamente nos buscan para traer emigrantes en patera, prófugos de la justicia y algún que otro oligarca ruso que llega, compra y hace su negocio. En este estado lamentable que cada día vemos pasar frente a nuestra ventana consumimos nuestra vida. Una vida que a veces le damos muy poca importancia porque no elegimos adecuadamente a quienes nos condenan ni tampoco sabemos plantar cara a quienes nos cortan de libertad. Yo siempre he dicho que España es el único país del mundo donde los libros de reclamaciones están en blanco. Por algo será, ¿no creen?

A vista de pájaro

Hoy por hoy ya nos vamos acostumbrando a intuir todo aquello que nos va siendo sospechoso. Y a pesar de no tener demasiados medios siempre está esa coma o ese acento que nos enciende la lucecita de la intuición. Cuando el silencio es el cofre de las decisiones malévolas y los negocios turbios es difícil encontrarnos con llave maestra. Nada se esconde bajo el sol a pesar de estar protegidos de todos los elementos existentes, porque la verdad es transparente y la mentira opaca. A vista de pájaro vamos comprendiendo todo ese mundo que subyace bajo nuestros pies, nuestros intereses y también nuestra libertad, dado que la torpeza es el arma que se convierte en el obstáculo de lo que no es legal. Ni las togas, ni las magistraturas pueden llegar a tapar las malas decisiones. Ni los semblantes de los que llegan a creerse lo que jamás han sido o llegan ser por las credenciales de sus nefastas combinaciones para enriquecimiento personal. A la vista están sus vergüenzas y en la forma de actuar sus intenciones por mucho que intenten disimular. Cuando todo se viene abajo de nada sirve apretar los puños ni las mandíbulas. Cuando las verdades cuentan y cantan al unísono nada permanece oculto y el sol ya no es amarillo ni la noche se cubre de estrellas porque las pesadillas irrumpen y la vida cotidiana va dejando al descubierto los borrones de sus actitudes. Desde el aire todo parece distinto, sí, pero también todas las verdades se aprecian con mayor claridad. Y eso que no tenemos la bola de cristal, pero sí el cristal con el que se miran muchos de los se dicen importantes.

Pendientes de un hilo

Acabamos de entrar en el año chino del Dragón y por consiguiente recibimos mucha más influencia de dicho país asiático. El Dragón nos sujeta con hilo tan débil que ya estamos a punto de caer al vacío. ¿Quiénes mueven los tentáculos de ese poder malvado al que se ha vendido el alma? Todos lo sabemos y ellos mejor que nadie, solo que es mejor seguir en la cima que andar descalzo por la calle. Ya nada importa, lo importante es «aportar maldad» y seguir siendo ese gigoló que a muchas abduce y que a otros sin embargo da náuseas. Pero ahí estamos los españolitos de a pie, esperando que caigan las uvas o mejor dicho que caigan algunas gotas para saciar la sed de nuestros campos. Enjaulados y a merced del viento y de las narco pateras que ya son el cáncer de nuestras costas para después refugiarnos en la mentira y la poca vergüenza. Al final nada como es costumbre. Todo se disuelve como el humo del cigarro pero con los efectos secundarios de sus componentes. El Dragón chino se ha puesto en pie y como bien dijo Napoleón; «cuando el gigante asiático despierte no habrá lugar en la tierra en el que podamos refugiarnos». Los frentes están abiertos y las heridas muy sangrantes pero no somos ni tan si quiera capaces de darnos una pizca de cuenta de todo ello. Volverán nuevas naciones a gobernar la tierra y la civilización que ahora conocemos pasará a engrosar las páginas de la historia del mundo. Aunque todavía podremos hacer uso del paraguas que, a parte de protegernos de la lluvia podría hacernos caer en nuestros propios errores y tratar de solucionarlos.

La horateca

Últimamente se está tirando mucho de hemeroteca para desenmascarar a muchos del descarado porte valiente que hacen de la mentira un hobby y de la presunción un hábito. ¡Cómo se puede ser tan falso! La mentira tiene las patas muy cortas. Y todos tan dignos e hipócritas que apenas distinguen la mediocridad del ser tontos. A caballo o en falcón contonean sus figuras mientras escriben las páginas de esta «horateca» en archivos que se suceden de hora en hora y que muy tristemente están dejan a nuestro pais frente a una bajeza moral convertida en un cúmulo de despropósitos lamentables para nuestra democracia. El tablero de ajedrez que a diario manosean según sus antojos y caprichos convierte a esta sociedad en algo lamentable. Y mientras las caravanas de agricultores inundan carreteras y capitales, las salas de espera de los aeropuertos albergan a emigrantes sin destino ni atención prometiéndoles cosas y cosas que van saliendo como de la chistera de un mago y en realidad está vacía. ¿Qué puede ocurrir de todo este guateque político y desnortado? Que al final todo caerá en pedazos y ya no habrá nadie que se brinde a ordenarlo. Eso sí, siempre hay ocasiones en las que nos podemos encontrar un diamante caído y sepamos como hacer de él un futuro prometedor, pero eso dejémoslo para los más avispados. Mientras, Rayita está feliz en su columpio y ve pasar el mundo a sus pies. Igual que hacen muchos que nos gobiernan porque saben que el plato está lleno, los viajes pagados y el efecto bisagra asegurado para salir corriendo. ¡De traca, señores!

Un monstruo vino a verte

Estamos habituados a crearnos esa coraza que nos oprime y nos condiciona cuando no somos capaces de aceptar la realidad que nos rodea. Con la ayuda de aquel entrañable monstruo al que hizo su amigo el protagonista del guion cinematográfico, cambio su vida llena de temores e inseguridades. Pero no todos los «monstruos» son como aquel y nos casamos con el mediador erróneo. Todo vale a la hora de seguir como hasta ahora, haciendo descalabrar la economía, justicia, las relaciones entre los pueblos de un mismo país. Aferrarse al sillón y firmar un contrato con ese que dice tener la razón pero que sin lugar a dudas es el causante de ese destrozo de las leyes para ser lo más en una España febril y algo convulsa que quema sus días entre la discordia, las malas maneras y la agresividad porque no siente esa seguridad que tras años se ha ido afirmando. ¡Qué ridículo es aquel que se cree único en un pedestal de arena! Aquel monstruo que creó lazos de amistad en la entrañable película dista tanto de estos que engendran mundos irrealizables haciéndonos creer que debe ser así. ¿A quienes intentan engañar señores? La caída será dura sin dudarlo, porque no hay nada seguro en la vida. Ahora toca desnudarse frente al monstruo y es ya le estamos viendo su verdadera sonrisa. ¡Cuidado!

Emulando a Ícaro

Desde que el mundo es mundo muchos han sido los que han dejado suelta su imaginación a la vez que han ido en busca de su propia libertad. Este es el mito de Dédalo y su hijo Ícaro. Volar. ¿Quién no ha soñado con ello alguna vez con tener alas y sobrevolar el mar? Hoy lo hacemos cómodamente a bordo de los aviones y experimentamos sensaciones que se nos quedan grabadas en nuestras retinas. Mucho ha avanzado el hombre para llegar hasta ese placer de separarse del suelo y llegar hasta las nubes. De sobrevolarlas y de recibir esa inmensidad azul del infinito a través de una ventanilla.

Emerger

Que difícil es mirar hacia arriba y observar que el techo del mundo carece de grietas de esperanza y soles de ilusión. Emerger es lo que muchos intentan hacer cada día para superar los problemas enquistados por la sin razón de tanta burocracia barata y fantasías engañosas. El sale todos los días y a pesar del mar de nubes que cubre nuestras cabezas no es posible salir a flote. La soledad del mundo es bien palpable y aunque sobre esas nubes el sol intente hacer cabriolas para dulcificar nuestras sensaciones de tristeza hay todavía mucho camino por recorrer. Cuando sobrevolaba esa inmensidad del cielo en las primeras horas del día me daba cuenta de que todo pasa en un minuto. Ver el mundo desde lo alto es maravilloso sin embargo existen demasiados pies que nos separan de la tierra y numerosos caminos entre esas nubes que hay que recorrer para poder llegar a la superficie.

Árboles caídos, vidas rotas

Nos acostumbramos a mirar al otro como nuestro enemigo y a veces la vida nos da una lección ejemplar de que estábamos equivocados. Hoy los árboles, los grandes árboles siguen cayendo aunque nos parezca mentira. Las falsas historias y las acusaciones provocadas porque no aceptamos que nos digan lo que somos capaces de hacer se están convirtiendo en la relación del hombre con el hombre, de la mujer con la mujer y de los intereses creados hasta que conseguimos nuestro fin. Qué sucia combinación para lograr una estabilidad emocional que nos afectará a nosotros y a todo nuestro entorno. Y lo más dramático es que a nuestros descendientes más directos les tatuaremos de por vida nuestras disciplinas incorrectas. La ola de la vida sube y baja pero jamás pierde su orientación hacia el naciente y su reflexión hacia el poniente y es que en cada unos de ellos se va rubricando nuestra personal historia. El que juega con fuego termina por quemarse y aunque pasen cien años la verdad reverdece como el árbol. En su entorno se ha ido trasfigurando pero no ha dejado de expulsar su aliento. Hay historias que se escriben y otras que las escribimos nosotros mismos pero hay que tener cuidado pues el pulso falla en algún momento a pesar de nuestra sobrada experiencia. Paseo por el parque a diario y me encuentro con esos árboles caídos que llaman mi atención. Busco en su sombra la verdad de su misterio y hasta me atrevo a crear hilos de esperanza con los brotes verdes que asoman desde el tronco en busca del sol.

Agua que no has de beber

Déjala correr y con ella todos esos malos prejuicios que hemos ido almacenando en nuestra mochila a diario. Paisajes de invierno que ya se acurrucan junto a nuestros hogares. Con la resaca de esos sueños compartidos en estos días se deshacen nubarrones de incertidumbre y hastío que quizás nos vayan dejando mal sabor de boca. Pero hay que remontar la montaña del emprendimiento aunque nos cueste un poco afianzar nuestras pisadas y restablecernos de tantos desengaños. Dejemos correr el agua y que la tierra se harte de ella para poder dibujar en nuestras ventanas coloridos paisajes de luz y de alegría. Pero el hombre sigue empeñado en hacer de la maldad una victoria y eso no lleva a buen puerto. Pero mientras se escuchen reír a los niños en las plazas y contar sabias historias de vida a nuestros mayores siempre habrá esa sensación de esperanza como la que el río nos demuestra que «agua que no has de beber, déjala correr». Deshacernos del pesado equipaje y afrontar nuevos retos. Es la mejor manera de avanzar.

Tocar el cielo

No todos pueden tocar el cielo pero sí imaginarse una vida mejor. Alejar los problemas e intentar solucionarlos es una tarea ardua y penosa. Hoy en día todo tiene un valor preestablecido y si no estás convencido de tus posibilidades se te viene el mundo abajo. Hay que entender que no todo tiene las mismas soluciones ni tampoco todo se mide con la misma regla. Pero estamos agobiados porque no queremos quedarnos atrás y forzamos la máquina de nuestro sistema natural hasta hacerle daño. Todos podemos tocar el cielo, solamente que a unos les es más fácil que a otros. Hagamos una pregunta: ¿sabemos en realidad que cielo queremos tocar? No es fácil porque nos acomplejamos al ver que otros pueden hacerlo antes. Sin embargo no desesperemos y encontremos la razón más acertada que nos hará llegar a él. Porque el cielo no está tan lejos. Son fechas en las que queremos regalar un trocito de cielo a nuestros seres queridos. No comprometamos nuestra existencia con el valor de las cosas. Todo puede llegar a estar a nuestro alcance.

Tierra peligrosa

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¿Cuándo escribir un libro te hace ser más importante? Si lo eres jamás lo perderás pero si no es así acabarás en la trastienda de los libros olvidados. Estaba dando un paseo en un lluvioso domingo de noviembre cuando me sorprendí al ver sentado en el Parque de la Alameda en Santiago de Compostela, a Ramón María del Valle-Inclán. Grata sorpresa la mía pues iba absorta en mis pensamientos y esto me hizo volver a esta triste realidad en la que España se encuentra metida. Aunque todos piden fiesta y parece que nada les importe el caldo de cultivo sigue bullicioso bajo nuestros pies. Es tierra peligrosa. Como un mercadillo navideño revolotean los nuevos políticos dándose zarpazos de venganza y coces de absurdas promesas. Y yo seguí acordándome de mi encuentro con el literato, más aún en estos días. ¿Qué se esconderá bajo sonrisas maliciosas donde los secretos engordan hasta hacerse visibles? Negocios y oscurantismo es lo que se distribuye bajo los manteles. Y ahora toca la confesión disfrazada de tantos y tantas mentiras durante cuatro años de legislatura. ¿Qué enseñanza nos puede aportar algo que ha sido lo que todo hemos vivido y sabemos de antemano el despropósito de este gobierno? Vamos a contar mentiras otra vez. Hay quienes escriben un libro en un rato de ocio. No, ¡eso es imposible!. Bueno si te lo escriben a golpe de talonario es bien distinto. Y termino con dos frases de nuestro literato en mayúsculas que recuerdo. «El orgullo es el más fatal de los consejeros humanos. En España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo». Ramón María del Valle- Inclán.

Cuestión de adaptarse

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Nos adaptamos a todo, nos guste o no intentamos continuar con nuestra rutina a pesar de estar en contra de ella. Nos dicen a diario que hay que ver el lado positivo de las cosas pero lo que es positivo para ellos quizás no lo es para nosotros. Estamos encalados a un tiempo que ya no nos corresponde pues la razón de las personas es ir construyendo futuros y sobre todo cuestionando muchos de los mandamientos que nos están haciendo cada vez menos libres. Observamos la atrocidad con la que intentan manipularnos y lo vemos como algo normal. ¿Será que nuestra conciencia y razón de ser se halla tan manoseada que no percibimos dichas sensaciones?. Siento pena por España y también por la Humanidad. ya no existen miradas hacia la luz ni tampoco sombras bajo las que cobijarse. Terminamos un año nefasto y sin lugar alguno para las páginas más relevante de la historia ya que en ellas no hay nada de lo que no avergonzarnos. Por eso no es cuestión de adaptarse, es hora de revelarse contra la ignominia de las naciones, la dictadura de los gobernantes y sobre todo encontrar el fundamento común que sea capaz de halla un solo motivo por el cual no intentemos cambiarlo.

Haciendo camino

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Recorrer el camino es avanzar, siempre que nuestros pasos sientan ese camino. Hay muchos que hacen camino sin apenas saber por donde han pisado. Esa es la escusa de aquellos que intentan comerse el mundo y jamás han salido del vestíbulo de sus casas. Arrebatar la ilusión a otros no es hacer camino, es enterrarse más y más en su propio lodo hasta que se hunda en él. Serpenteando por pueblos, parques y campiñas estuve haciendo camino. No me tracé una ruta específica porque me gusta improvisar, salir de la monotonía y encontrarme con esas sorpresas que te regala de vez en cuando tu aventura personal. Salir del vestíbulo de mi casa y encontrar ese mundo tan igual al mío y sin embargo tan distinto. Igual que una lección nueva que te proporciona grandes enseñanzas. Haciendo el camino recibí la lluvia y casi me empape con ella pero fue enriquecedor porque me servía, una vez más, de limpieza y de renacer. Sobre las cansadas hoja marchitas del parque de la Alameda dejé muchas historias y tejí otras nuevas en este otoño atípico que vivimos y no conseguimos acostumbrarnos. El olor a lluvia y humedad me servían para trazar nuevas aventuras y encontrarme con otros mundos. Porque desde Finisterre podemos llegar mucho más lejos. Si hacemos camino.

Declaración de los derechos del hombre

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No quiero hacer un discurso del que muchos pasarán. Únicamente he buceado un poco entre mis notas y me he quedado sorprendida con esta película que lo resume todo. «Esta es mi tierra», película del año 1943 que refleja con toda sencillez el momento que atraviesa la humanidad y por desgracia estamos incluidos. Pronto celebraremos el Día de la Constitución Española y creo que sería prudente hacer mención a la Declaración de los Derechos Humanos. Artículo 1º; todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos. Artículo 2º: La finalidad de los partidos políticos es la de proteger los derechos inalienables del los hombres. Artículo 3: El principio de todo gobierno reside en la propia nación. No hay autoridad que no emane única y exclusivamente del pueblo. Artículo 4º : La libertad nos faculta para poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás. Artículo 5º: La ley tiene derecho a prohibir todos aquellos actos que puedan perjudicar a la sociedad. 6º: La ley es la expresión de la voluntad de un pueblo y debe ser igual para tos ellos. Ahora me atrevo a preguntar: ¿Qué es lo que se festeja en España el día 6 de diciembre? Termino con la frase que el viejo profesor de la película intenta inculcar los verdaderos derechos humanos. «Adiós ciudadanos».

Hórreos y rías

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Perderse entre el paisaje somnoliento y gris de las riberas que tienen tanto que contarnos es un viaje placentero en las tierras gallegas. Los prontos del tiempo que nos sorprenden a la ven que nos deslumbran hacen aún de esa tierra el arca de leyendas y de misterios que siguen deambulantes por calles plazas y caseríos. Los hórreos siguen en pie como centinelas protectores de cosechas y que todavía aún hacen su labor. Las rías susurran el canto de un tiempo que duerme en la levedad de sus brumas y en despertar de sus gentes. No hay recodo en Galia que no sepa a tiempo, a historia, a olores de sus gardenias en flor y del murmullo de sus gaviotas.

La tierra gallega abraza al visitante, a ese peregrino que no desiste en recorrer sus senderos, sus pueblos de pescadores y también su enorme riqueza cultural. Un lugar cercano en el mundo y para el mundo porque más allá de Finisterre gustan hablar de ella.

Un punto rojo

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Variopinto el paisaje del norte y exclusivo para aquellos que gustan inmortalizar el momento. Punto rojo que nos llama la atención sin hallar en ese rincón perfecto, apacible y casi olvidado que a diario se cruza en nuestro camino. Si todo fuese tan sencillo nos sería igual jugar a la guerra, increpar a las multitudes y versificar muchas de las promesas que hacemos constantemente a sabiendas de que no las vamos a cumplir. El despropósito se instala a diario en las páginas de la historia sin pensar en las consecuencias porque como bien se diría «no va con nosotros» y sin embargo somos nosotros los que alimentamos ese monstruo. Poner un punto rojo podría ser el comienzo para encontrar ese camino que avanza y no destruye. Intentaré descubrir ese rincón placentero en medio de la lluvia donde el paisaje no desvirtúe la razón de ser yo misma. Ya les contaré.

Señales de humo

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Se suele decir que por el humo se sabe donde está el fuego y nada más cierto que eso ya que las señales son tan ciertas y tan reales que apenas hemos de encontrar el camino. ¡Ahí está, ahí está! y no se trata de la Puerta de Alcalá sino de la traición en toda regla. Si no lo vemos es que ya hemos perdido la vista y todo aquello que el ser humano tiene para ser distinto a las demás especies: razón, honor y sapiencia. Nubarrones sobre Madrid y vericuetos con miradas maliciosas en un lugar representativo para una nación que ayer se teñía de nostalgia en un momento histórico. Los que estaban ocupaban un espacio, los que no maldecían desde fuera que España no se hubiese dejado arrastrar por sus sinsabores. La verdad frente a la mentira. La sumisión de una princesa que procuró estar a la altura y que lo conseguía, hicieron revolver más de una tripa a quienes se vistieron de payasos y no evitaron pasar desapercibidos. No hay nada. La vaciedad de un gobierno se delata constantemente haciendo críticas y procurándose favores a costa de lo que sea. Por el humo vamos conociendo el camino y no pinta del todo bien porque de las oscuras mazmorras de una mente humana se puede generar demasiada maldad.