Emulando a Ícaro

Desde que el mundo es mundo muchos han sido los que han dejado suelta su imaginación a la vez que han ido en busca de su propia libertad. Este es el mito de Dédalo y su hijo Ícaro. Volar. ¿Quién no ha soñado con ello alguna vez con tener alas y sobrevolar el mar? Hoy lo hacemos cómodamente a bordo de los aviones y experimentamos sensaciones que se nos quedan grabadas en nuestras retinas. Mucho ha avanzado el hombre para llegar hasta ese placer de separarse del suelo y llegar hasta las nubes. De sobrevolarlas y de recibir esa inmensidad azul del infinito a través de una ventanilla.

Emerger

Que difícil es mirar hacia arriba y observar que el techo del mundo carece de grietas de esperanza y soles de ilusión. Emerger es lo que muchos intentan hacer cada día para superar los problemas enquistados por la sin razón de tanta burocracia barata y fantasías engañosas. El sale todos los días y a pesar del mar de nubes que cubre nuestras cabezas no es posible salir a flote. La soledad del mundo es bien palpable y aunque sobre esas nubes el sol intente hacer cabriolas para dulcificar nuestras sensaciones de tristeza hay todavía mucho camino por recorrer. Cuando sobrevolaba esa inmensidad del cielo en las primeras horas del día me daba cuenta de que todo pasa en un minuto. Ver el mundo desde lo alto es maravilloso sin embargo existen demasiados pies que nos separan de la tierra y numerosos caminos entre esas nubes que hay que recorrer para poder llegar a la superficie.

Árboles caídos, vidas rotas

Nos acostumbramos a mirar al otro como nuestro enemigo y a veces la vida nos da una lección ejemplar de que estábamos equivocados. Hoy los árboles, los grandes árboles siguen cayendo aunque nos parezca mentira. Las falsas historias y las acusaciones provocadas porque no aceptamos que nos digan lo que somos capaces de hacer se están convirtiendo en la relación del hombre con el hombre, de la mujer con la mujer y de los intereses creados hasta que conseguimos nuestro fin. Qué sucia combinación para lograr una estabilidad emocional que nos afectará a nosotros y a todo nuestro entorno. Y lo más dramático es que a nuestros descendientes más directos les tatuaremos de por vida nuestras disciplinas incorrectas. La ola de la vida sube y baja pero jamás pierde su orientación hacia el naciente y su reflexión hacia el poniente y es que en cada unos de ellos se va rubricando nuestra personal historia. El que juega con fuego termina por quemarse y aunque pasen cien años la verdad reverdece como el árbol. En su entorno se ha ido trasfigurando pero no ha dejado de expulsar su aliento. Hay historias que se escriben y otras que las escribimos nosotros mismos pero hay que tener cuidado pues el pulso falla en algún momento a pesar de nuestra sobrada experiencia. Paseo por el parque a diario y me encuentro con esos árboles caídos que llaman mi atención. Busco en su sombra la verdad de su misterio y hasta me atrevo a crear hilos de esperanza con los brotes verdes que asoman desde el tronco en busca del sol.

Agua que no has de beber

Déjala correr y con ella todos esos malos prejuicios que hemos ido almacenando en nuestra mochila a diario. Paisajes de invierno que ya se acurrucan junto a nuestros hogares. Con la resaca de esos sueños compartidos en estos días se deshacen nubarrones de incertidumbre y hastío que quizás nos vayan dejando mal sabor de boca. Pero hay que remontar la montaña del emprendimiento aunque nos cueste un poco afianzar nuestras pisadas y restablecernos de tantos desengaños. Dejemos correr el agua y que la tierra se harte de ella para poder dibujar en nuestras ventanas coloridos paisajes de luz y de alegría. Pero el hombre sigue empeñado en hacer de la maldad una victoria y eso no lleva a buen puerto. Pero mientras se escuchen reír a los niños en las plazas y contar sabias historias de vida a nuestros mayores siempre habrá esa sensación de esperanza como la que el río nos demuestra que «agua que no has de beber, déjala correr». Deshacernos del pesado equipaje y afrontar nuevos retos. Es la mejor manera de avanzar.

Tocar el cielo

No todos pueden tocar el cielo pero sí imaginarse una vida mejor. Alejar los problemas e intentar solucionarlos es una tarea ardua y penosa. Hoy en día todo tiene un valor preestablecido y si no estás convencido de tus posibilidades se te viene el mundo abajo. Hay que entender que no todo tiene las mismas soluciones ni tampoco todo se mide con la misma regla. Pero estamos agobiados porque no queremos quedarnos atrás y forzamos la máquina de nuestro sistema natural hasta hacerle daño. Todos podemos tocar el cielo, solamente que a unos les es más fácil que a otros. Hagamos una pregunta: ¿sabemos en realidad que cielo queremos tocar? No es fácil porque nos acomplejamos al ver que otros pueden hacerlo antes. Sin embargo no desesperemos y encontremos la razón más acertada que nos hará llegar a él. Porque el cielo no está tan lejos. Son fechas en las que queremos regalar un trocito de cielo a nuestros seres queridos. No comprometamos nuestra existencia con el valor de las cosas. Todo puede llegar a estar a nuestro alcance.

Tierra peligrosa

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¿Cuándo escribir un libro te hace ser más importante? Si lo eres jamás lo perderás pero si no es así acabarás en la trastienda de los libros olvidados. Estaba dando un paseo en un lluvioso domingo de noviembre cuando me sorprendí al ver sentado en el Parque de la Alameda en Santiago de Compostela, a Ramón María del Valle-Inclán. Grata sorpresa la mía pues iba absorta en mis pensamientos y esto me hizo volver a esta triste realidad en la que España se encuentra metida. Aunque todos piden fiesta y parece que nada les importe el caldo de cultivo sigue bullicioso bajo nuestros pies. Es tierra peligrosa. Como un mercadillo navideño revolotean los nuevos políticos dándose zarpazos de venganza y coces de absurdas promesas. Y yo seguí acordándome de mi encuentro con el literato, más aún en estos días. ¿Qué se esconderá bajo sonrisas maliciosas donde los secretos engordan hasta hacerse visibles? Negocios y oscurantismo es lo que se distribuye bajo los manteles. Y ahora toca la confesión disfrazada de tantos y tantas mentiras durante cuatro años de legislatura. ¿Qué enseñanza nos puede aportar algo que ha sido lo que todo hemos vivido y sabemos de antemano el despropósito de este gobierno? Vamos a contar mentiras otra vez. Hay quienes escriben un libro en un rato de ocio. No, ¡eso es imposible!. Bueno si te lo escriben a golpe de talonario es bien distinto. Y termino con dos frases de nuestro literato en mayúsculas que recuerdo. «El orgullo es el más fatal de los consejeros humanos. En España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo». Ramón María del Valle- Inclán.

Cuestión de adaptarse

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Nos adaptamos a todo, nos guste o no intentamos continuar con nuestra rutina a pesar de estar en contra de ella. Nos dicen a diario que hay que ver el lado positivo de las cosas pero lo que es positivo para ellos quizás no lo es para nosotros. Estamos encalados a un tiempo que ya no nos corresponde pues la razón de las personas es ir construyendo futuros y sobre todo cuestionando muchos de los mandamientos que nos están haciendo cada vez menos libres. Observamos la atrocidad con la que intentan manipularnos y lo vemos como algo normal. ¿Será que nuestra conciencia y razón de ser se halla tan manoseada que no percibimos dichas sensaciones?. Siento pena por España y también por la Humanidad. ya no existen miradas hacia la luz ni tampoco sombras bajo las que cobijarse. Terminamos un año nefasto y sin lugar alguno para las páginas más relevante de la historia ya que en ellas no hay nada de lo que no avergonzarnos. Por eso no es cuestión de adaptarse, es hora de revelarse contra la ignominia de las naciones, la dictadura de los gobernantes y sobre todo encontrar el fundamento común que sea capaz de halla un solo motivo por el cual no intentemos cambiarlo.

Haciendo camino

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Recorrer el camino es avanzar, siempre que nuestros pasos sientan ese camino. Hay muchos que hacen camino sin apenas saber por donde han pisado. Esa es la escusa de aquellos que intentan comerse el mundo y jamás han salido del vestíbulo de sus casas. Arrebatar la ilusión a otros no es hacer camino, es enterrarse más y más en su propio lodo hasta que se hunda en él. Serpenteando por pueblos, parques y campiñas estuve haciendo camino. No me tracé una ruta específica porque me gusta improvisar, salir de la monotonía y encontrarme con esas sorpresas que te regala de vez en cuando tu aventura personal. Salir del vestíbulo de mi casa y encontrar ese mundo tan igual al mío y sin embargo tan distinto. Igual que una lección nueva que te proporciona grandes enseñanzas. Haciendo el camino recibí la lluvia y casi me empape con ella pero fue enriquecedor porque me servía, una vez más, de limpieza y de renacer. Sobre las cansadas hoja marchitas del parque de la Alameda dejé muchas historias y tejí otras nuevas en este otoño atípico que vivimos y no conseguimos acostumbrarnos. El olor a lluvia y humedad me servían para trazar nuevas aventuras y encontrarme con otros mundos. Porque desde Finisterre podemos llegar mucho más lejos. Si hacemos camino.

Declaración de los derechos del hombre

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No quiero hacer un discurso del que muchos pasarán. Únicamente he buceado un poco entre mis notas y me he quedado sorprendida con esta película que lo resume todo. «Esta es mi tierra», película del año 1943 que refleja con toda sencillez el momento que atraviesa la humanidad y por desgracia estamos incluidos. Pronto celebraremos el Día de la Constitución Española y creo que sería prudente hacer mención a la Declaración de los Derechos Humanos. Artículo 1º; todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos. Artículo 2º: La finalidad de los partidos políticos es la de proteger los derechos inalienables del los hombres. Artículo 3: El principio de todo gobierno reside en la propia nación. No hay autoridad que no emane única y exclusivamente del pueblo. Artículo 4º : La libertad nos faculta para poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás. Artículo 5º: La ley tiene derecho a prohibir todos aquellos actos que puedan perjudicar a la sociedad. 6º: La ley es la expresión de la voluntad de un pueblo y debe ser igual para tos ellos. Ahora me atrevo a preguntar: ¿Qué es lo que se festeja en España el día 6 de diciembre? Termino con la frase que el viejo profesor de la película intenta inculcar los verdaderos derechos humanos. «Adiós ciudadanos».

Hórreos y rías

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Perderse entre el paisaje somnoliento y gris de las riberas que tienen tanto que contarnos es un viaje placentero en las tierras gallegas. Los prontos del tiempo que nos sorprenden a la ven que nos deslumbran hacen aún de esa tierra el arca de leyendas y de misterios que siguen deambulantes por calles plazas y caseríos. Los hórreos siguen en pie como centinelas protectores de cosechas y que todavía aún hacen su labor. Las rías susurran el canto de un tiempo que duerme en la levedad de sus brumas y en despertar de sus gentes. No hay recodo en Galia que no sepa a tiempo, a historia, a olores de sus gardenias en flor y del murmullo de sus gaviotas.

La tierra gallega abraza al visitante, a ese peregrino que no desiste en recorrer sus senderos, sus pueblos de pescadores y también su enorme riqueza cultural. Un lugar cercano en el mundo y para el mundo porque más allá de Finisterre gustan hablar de ella.

Un punto rojo

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Variopinto el paisaje del norte y exclusivo para aquellos que gustan inmortalizar el momento. Punto rojo que nos llama la atención sin hallar en ese rincón perfecto, apacible y casi olvidado que a diario se cruza en nuestro camino. Si todo fuese tan sencillo nos sería igual jugar a la guerra, increpar a las multitudes y versificar muchas de las promesas que hacemos constantemente a sabiendas de que no las vamos a cumplir. El despropósito se instala a diario en las páginas de la historia sin pensar en las consecuencias porque como bien se diría «no va con nosotros» y sin embargo somos nosotros los que alimentamos ese monstruo. Poner un punto rojo podría ser el comienzo para encontrar ese camino que avanza y no destruye. Intentaré descubrir ese rincón placentero en medio de la lluvia donde el paisaje no desvirtúe la razón de ser yo misma. Ya les contaré.

Señales de humo

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Se suele decir que por el humo se sabe donde está el fuego y nada más cierto que eso ya que las señales son tan ciertas y tan reales que apenas hemos de encontrar el camino. ¡Ahí está, ahí está! y no se trata de la Puerta de Alcalá sino de la traición en toda regla. Si no lo vemos es que ya hemos perdido la vista y todo aquello que el ser humano tiene para ser distinto a las demás especies: razón, honor y sapiencia. Nubarrones sobre Madrid y vericuetos con miradas maliciosas en un lugar representativo para una nación que ayer se teñía de nostalgia en un momento histórico. Los que estaban ocupaban un espacio, los que no maldecían desde fuera que España no se hubiese dejado arrastrar por sus sinsabores. La verdad frente a la mentira. La sumisión de una princesa que procuró estar a la altura y que lo conseguía, hicieron revolver más de una tripa a quienes se vistieron de payasos y no evitaron pasar desapercibidos. No hay nada. La vaciedad de un gobierno se delata constantemente haciendo críticas y procurándose favores a costa de lo que sea. Por el humo vamos conociendo el camino y no pinta del todo bien porque de las oscuras mazmorras de una mente humana se puede generar demasiada maldad.

Finalizando el eclipse

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Mientras el mundo se estremece a la vez que intenta pasar de todo los movimiento de la vida siguen su curso. Entre amenazas constantes y elucubraciones políticas que se acrecientan para conseguir todo aquello que se proponen sin reflexión y sin mesura el mundo continúa deteriorándose como una masa caduca. Nos estimulamos con el sufrimiento y nos avergonzamos de nuestros actos sin hacer demasiado por frenar la locura de esos profetas inducidos hacia el mal, la corrupción y el engaño. Arrebatando un trozo de pan podemos hacer un daño inmenso a aquellos que no lo tienen porque de eso precisamente se trata en este Juego de Tronos de maldad y de codicia al que tantos se han enganchado. Pero ¿tendremos la suerte de llegar a atisbar un resquicio de luz y de esperanza en una humanidad enloquecida y voraz? Porque no solo son los lobos los que atacan a sus presas. Somos los hombres los que renegamos de los hombres e intentamos reducirlos a cenizas. La luna miró a la tierra y también se avergonzó de ella porque no encontraba una razón sobre la cual reposar un poco de paz desde su blanca luz que se perdía en el inmenso negro de la noche.

Mirar

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La palmera observa en lontananza como si tratase de retener ese instante gris del cambio. Hasta ayer todo era luz y ahora se oscurece frente a un mar malhumorado y sutil que se empeña en agrupar todos los recuerdos de aquel verano sin fin. Tiempo de lluvia y también de resaca placentera en la que rascamos esos días de cálida presencia otoñal que no se decidían a abandonarnos. Y ahí estaba la palmera, la única de ese instante en una tarde cualquiera de la costa de Martiánez. Porque en los instantes se encuentran lo que de una manera dilatada no somos capaces de apreciar. Sin embargo, y a lo lejos, hay y habrán demasiados instantes de dolor que en el devenir de los tiempos nos harán cómplices de las decisiones erróneas que el hombre comete por su ansia de poder. Mirar a un lado no es de valientes y justificarse con el poder es de necios. Mañana la palmera seguirá mirando al mar y ya nada justificará la acción del hombre frente al hombre.

Eclipse de sol

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Ayer se producía un eclipse parcial de sol. En el mes de octubre y con las temperaturas anómalas que se viven en Canarias estos día. Pero eso no impidió dedicarle un momento a ese ocaso que cada día nos sorprende frente a las costas de Tenerife, Mirador de la Paz. y que esta vez era algo muy especial. Como si la mano de la montaña jugase con una enorme pelota de luz que poco a poco iría sucumbiendo a la fuerza del mar. Instantes únicos de los que es una suerte haber estado allí.

Necesitamos tiempo

Y sin embargo lo desperdiciamos a manos llenas. ¿Es el tiempo de esa gaviota menos importante que el mío? Sin lugar a dudas no. Para ella es la libertad al estar posada sobre ese tronco junto a las aguas de un río. Lo más. Lo que realmente ella necesita para configuran la decisión que debe de tomar a partir de ese momento. Nosotros vamos sobrados de tiempo y sin embargo no aprovechamos como deberíamos los instantes decisivos que nos pueden llegar a cambiar la vida. El tren de la oportunidad pasa una vez y hay que atraparlo. El azar ya nos pone en el asiento de ese tren que, si no hubiésemos parado un instante como la gaviota sobre la rama caída junto al río, tal vez nos arrepentiríamos de nuestro fracaso. Los factores de decisión juegan un papel muy importante y es mejor usar bien el tiempo que mirar hacia otro lado.

Ocurrente

Muchas veces nos paramos a pensar en hacer algo que se salga de lo corriente. Por muchas vueltas que les damos terminamos haciendo casi más de lo mismo. El mar es ocurrente y también la propia naturaleza ya que ni uno ni tampoco la otra piensan demasiado en sorprendernos porque la admiración llega sin avisar. Bañadas por el mar Cantábrico sus playas se desdoblan ante el ojo del asombro que hasta ellas llega. Ocurrentes a la vez que picaronas se envuelven en ese misterio que, salvo los más observadores y sensibles ven en ellas Otros pasan sin dejar constancia de ello. Las personas también suelen ser ocurrentes en su manera de ser pero son más las veces que construyen dichas ocurrencias que la inocente mirada de la naturaleza. Escribir con nuestra huella sobre la arena de la playa es experiencia con la sensación de encontrarnos frente a esa diversidad innata de la propia sencillez.

Octubre, discreto y continuo

Discreto y continuo como el mar de las calmas. Apenas hace ruido y sin embargo todos le esperamos. Su luz, su brisa y sobre todo su saber estar entre el verano y el otoño. Octubre que nos lo ha traído la luna de las cosechas y que a su vez nos traerá el cambio horario ya en su decaída. Aún vuelan los pájaros sobre el mar y los amaneceres se visten de rosa para nosotros porque la caída de las hojas se va a hacer esperar un poco más debido a eso que llamamos cambio climático y no tenemos ni la más mínima idea de como frenarlo. Todo eso nos lo trae Octubre con su llegada. Las ventanas de los colegios se abren y los sueños se expanden desde las cornisas de los balcones. Discreto y continuo como el agua del mar frente a las costas de Tenerife me hace un guiño con cada puesta puesta de sol y que a su vez imprime en cada una de mis palabras experiencias bonitas. «Los hombres olvidan siempre que la felicidad es una disposición de la mente y no una condición» (Locke)

La cresta

Roque Agando, 1.251 metros, situado en el centro de la isla de la Gomera. Su nombre viene del tamazight insular, palabra masculina que significa cresta. Atravesando el Parque Nacional de Garajonay se perpetra contra el intenso azul del mar y los mechones blancos de las nubes de un casi otoño. Atravesamos su ruta y nos adentramos en ese letargo que envuelve a la isla colombina desde la noche de los tiempos. Un rincón de Canarias donde las tradiciones y la lenta armonía de sus días se encuadran en cada esquina de su paisaje. Algunos encuentran la paz, otros sin embargo prefieren su conquista por los senderos perdidos del Monte del Cedro. Todo cabe en la Gomera. Y si ponemos un poco de magia nos llegaríamos a sorprender.