La canícula es la época del año en la que se registran las peores jornadas de calor. La palabra «canícula» nos hace referencia al término «can», perro y en concreto a la constelación Can Mayor. Su estrella es Siro (la abrasadora) que es uno de los astros más brillantes durante la época de más calor en el Hemisferio Norte.
«La historia de la astronomía es una historia de horizontes que nos alejan»
El conocido hombre murciélago es un superhéroe de ficción que nacía un 30 de marzo de 1939. Muchas son las aventuras que hemos vivido junto a él pero hoy en día son muchos los héroes (no de ficción) que inundan nuestras calles. Admiración más que rabia producen al dar con la puerta en las narices a quienes osan decir que le atraparán y sin embargo caen en el más absurdo de los ridículos. Llegó, hablo y marchó. No bajo su capa sino en el coche. Todo un espectáculo digno del mayor mago sin chistera ni barita. Solamente una representación muy bien organizada de lo que una persona puede conseguir con tocarle las narices a un pueblo que no se merece tanta burla. Me refiero a este país que ha llegado a tal detrimento que nadie podría imaginar. Y así están las cosas. Nuestro Batman se fuga como la novia que no quiere ser atrapada por interés. Por favor, con el miedo contenido por si nuestro Batman hacía por entrar en la investidura del nuevo presidente de la Generalitat todo parecía de un ridículo exagerado. Por desgracia los hombres murciélagos son más inofensivos que muchos de aquellos que hoy venden al mejor postor lo que en realidad destruye la unidad de todo un país.
Hoy todo se deforma frente a nuestros ojos y sin embargo seguimos mirando a un lado. Ya nada nos conmueve. Nos hemos convertido en seres de hielo que no sienten. Las marabuntas se convierten en éxodos de gentes que están sincronizadas con un costumbrismo heredado a pesar de que ya la estructura de la sociedad ha cambiado ¡y mucho! Miramos al mundo desde la perspectiva que cada uno de nosotros queremos ver para así llegar a sentirnos un poco mejor, pero el resultado se incrusta en nuestras reacciones, nuestros fracasos y sobre todo en nuestra manera de actuar. El mundo, nuestro hogar, nuestra casa, está perdiéndose en las tinieblas de un tiempo que fue y que ahora ya muy pocos reconocemos. La manera de ver las cosas cambia la historia. La forma de ver las cosas marca la diferencia. Queremos borrar todo aquello que nos gusta en un abrir y cerrar de ojos. Estamos instalados en el instante de aquí y ahora y apenas dejamos tiempo al tiempo porque todo nos urge. ¿Hacia dónde vamos con tantas prisas? Nuestro camino tendrá duración de deba de tener por muy angustiados y dispuestos que estemos en lograr todo lo contrario. Quizás esa unidad que reclamamos todavía no esté preparada por la diversidad que existe entre los más fuertes y los más débiles. El mundo demanda y únicamente somos capaces de mirar a un lado. Siempre al lado que más nos interesa.
El mar en su desplegar de formas y matices observa discretamente. Como las gaviotas azules que expanden sus alas sobre él ofreciéndonos el más bello de baile con el sonido de las olas. Mientras las arenas están todavía húmedas de toda la noche el despertar frente al paseo es infinito a la vez que insinuante. Sobre ellas han dormido infinidad de estrellas en su largo recorrido de hemisferio norte al hemisferio sur y a penas han dejado su huella. Saben como respetar el entorno para que otra noche les invite a reposar. Las algas forman senderos recurrentes para que nuestros pies se sientan animados a caminar junto a ellas en esa playa distante que culmina frente las maridas de quienes se paran y observar. Y también será el mar el que acoja las lunas de este mes de agosto que ya nos deja su tarjeta de presentación. Llega cargado de lunas y de lágrimas. Unas en el cielo y otras producidas por la inhumana reacción del hombre frente a las guerras, a las emigraciones y desafortunadas acciones sociales que están dividiendo al mundo. El pretérito y el futuro están en nuestras manos y tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de ello en un aprendizaje infinito.
Nada es lo que parece y sin embargo seguimos creyendo en los peces de colores. Mientras la buganvilla se muestra con toda su elegancia sobre las blancas paredes de la casa, el mundo gira y gira entorno a un rosario de insensateces y pocas verdades que día a día cimientan los muros de la incredulidad ciudadana. Nada es lo que parece, pero eso sí, todavía creemos en los peces de colores que anidan a nuestro alrededor. ¿Será capaz la razón de poner las cosas en su sitio? ¿Nos atreveremos en algún momento ha decir NO a todo aquello que emerge contaminando la democracia? ¿Estaríamos dispuestos a postergar muchos de nuestros intereses nocivos y dejar paso a una humana relación con nuestros semejantes? Años luz nos separan hoy de tantas buenas voluntades que se derriten en el polvo del camino, en los embalses secos y en las caravanas de personas que no tienen a donde ir. ¿Es eso lo que ha cambiado desde la noche de los tiempos ese mundo al que pertenecemos? Sencillamente no porque seguimos siendo los mismos, solo que con aire acondicionado y coches eléctricos. La mentira escribe hoy las páginas de la historia y crea conflictos de odio entre los pueblos. Nada es lo que parece y sin embargo todavía creemos en los peces de colores. Habrá que hacérselo mirar.
Dicen que el hombre no atrae aquello que quiere sino aquello que es, porque el autocontrol prudente y cauteloso es el origen de la sabiduría. Contemplar el mar embravecido de Finisterre no brinda la respuesta y la reflexión de que la vida no es solo para pasarla, es para alcanzar un lugar que está en lo profundo de ti. Muy cierto. La soledad muchas veces nos asusta y nos inquieta e intentamos hacer lo posible por estar acompañados aunque esa compañía sea nociva. Pero si aprendemos a habitarla y a ver en ella el lugar donde encontrarnos a nosotros mismos, será como ese mar embravecido que se abraza a la costa para permanecer en ella. El instante decisivo de la evolución humana es perpetuo.
En el paisaje reconocemos las distintas caras de la naturaleza
Diversidad de aromas camuflados bajo vestidos de seda. Entre «piquitos» aderezados de conjuros en cabezas exultantes de escasa dignidad. Un fiscal que se mofa de la ley y unas leyes que se arrugan entre las manos de quienes intentan hacer con ellas pañuelos desechables para conseguir la inmunidad. Nada asombra y todo ensombrece esta hora horrenda de conjuros, malversaciones y malos modales que se estampan en los caricaturescos rostros de aquellos que el inventar y el mentir viene asociado con el poderío de sus asientos y posaderas en el crujir de sus manifestaciones. Contratos impagados que ahora se reclaman a este país que presumía de legal y hoy se ha convertido en la cochera de Europa. Todo cabe, aunque sea en el hacinamiento de aquellos que llegan exhaustos en busca de un futuro mejor. El «caballo de Troya» acecha ya tras los Pirineos a la espera de de irrumpir como un corcel en el país que le ofreció un sueño y ahora son demasiados los inconvenientes, que hoy por hoy se descompone ante la mirada de todos.
Las mascotas son algo muy importante para aquellos que de verdad aman a los animales. No son un juguete ni tampoco un pañuelo de usar y tirar cuando se hacen mayores. Hoy presento a Lorea hija de campeones, ya que sus progenitores han sido galardonados en la exposición internacional y nacional canina de Medina de Pomar. Todo un orgullo para Lorea que se muestra feliz en su hogar de Durango bajo los cuidados de toda su familia. A pesar de ser sorda nada le falta porque el cariño de los que viven con ella le brindan a diario la maravillosa música del mundo, de la vida.
Rosa descansa en la ventana a la espera de que me se siente junto a ella. Es su primer verano y está expectante. Con su mirada de apacible bienestar se siente querida en su casa. ¿Cuántos como ella deambularán por calles y parques en busca de un refugio para los tórridos días que se avecinan? Aún así su mensaje es firme y comprometido para que seamos conscientes de que una mascota no es un capricho sino una enorme responsabilidad. Buen verano de parte de Rosa.
Existen dos verdades; la verdad relativa que nos muestra todo lo que tiene que ver con la historia de un día. Nuestro caminar y avanzar por las sendas que se abren a nuestro paso en una jornada normal. Es más incierto todo lo que nos rodea y a veces vivimos tan ausentes que nos perdemos sin posibilidad del retroceso. Por otro lado tenemos la verdad absoluta la cual se refiere a la naturaleza abierta e inmutable del mundo y todo lo que hay en él. Se le denomina absoluta porque no depende de nada más para ser verdadera, sino que es sencillamente la naturaleza de las cosas. La forma de verlas cambia la historia y la forma de verlas marca la diferencia. No todos están a la altura por muy alto que se coloquen y muchos privilegios que tengan.
El nombre femenino gacela viene del persa ghazal. Estos animales son conocidos como veloces a la vez que elegantes. Cuidar de ellos es una obligación y cuando se nos advierte del peligro que corren escuchar la música estrepitosa de los conciertos son víctimas de esos sonidos que irremediablemente les llevan a la muerte. No somos nada frente a la magnificencia de la naturaleza y de todo lo que ella nos da para vivir. Sin embargo somos incapaces de aceptar unas normas para evitar lo que ha ocurrido en las últimas horas en Almería. Uno de los temas de las poesías árabes comparan a la gacela con la amada. El califa Abad al- Malik (646-705) liberó a una gacela que había capturado por el parecido con su amada.
¡Oh, semejanza de Layla nunca temas, porque soy tu amiga, hoy gacela salvaje! Entonces digo, después de liberarle de sus cadenas: ¡Eres libre por el bien de Layla para siempre!
Dicho tema se encuentra en el antiguo hebreo «El canta de los cantares» ¡Ven amada mía y sé como una gacela o como un joven ciervoen las montañas cargadas de especies.
La naturaleza forma parte de nosotros y nosotros debemos respetarla.
Esta no es una noche como las demás. Esta es una noche especial en la que podremos renovarnos y limpiar nuestro espacio y nuestra vida. Estamos en la isla de La Gomera en Canarias y tanto en sus playas como es sus lugares abiertos las hogueras de San Juan están preparadas para arder. Para propiciar ese fuego sanador que nos hechiza. Pero subamos un poco más, entre los senderos de esta preciosa isla colombina que atrae por sus encantos y también por sus leyendas para alcanzar este punto en el cual se han escrito muchas de ellas. En la cima del Alto Garajonay situada a 1.375 metros se localiza uno de los enclaves sagrados más importantes de la isla. Se trata del Llano de las brujas. Cuatro aras de sacrificio en cuyo seno (Parque Nacional) se halla la Llanura Grande. Dicho llano circular surge en un claro del bosque. Dicho círculo de piedras ha sido usado hasta hace muy pocos años. En la parte baja de cada una de las catorce piedras tienen su diferente grafía con los símbolos de dichos rituales formando altares denominados kerkús. El simbolismo de las hogueras en la Noche de San Juan era la de «dar más fuerza al sol» ya que a partir de ese día va haciéndose más débil.
«Una noche de verano es como una perfección del pensamiento. Un verano y una magia que comienza justo aquí y ahora.»
Estando ante un caso único en el mundo esos miles de rebaños que han configurado nuestro paisaje cada primavera está desapareciendo de nuestra geografía. Pero para que sirve la trashumancia? Las nuevas generaciones distan mucho de interesarse por dicha tradición. Nada más alejado de la realidad. Si no has nacido en ese entorno o has convivido con algún pastor trashumante jamás lograrás entenderlo. La trashumancia sirve para tantas cosas que sí hiciésemos balance de todas ellas estaríamos ante una realidad bien distinta a la que hoy por desgracia vive nuestra sociedad. Conservación de la biodiversidad. Mitigan el cambio climático. Modelo sostenible de producción de alimentos. Mantienen viva la cultura ancestral de los pueblos. Este sistema de ganadería brinda grandes beneficios para el ecosistema pero también para la sociedad. El paso del ganado aumenta la fertilidad de los suelos amenazados por la desertización al incorporar estiércol y otros vegetales. España tiene un tesoro milenario declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial. Cada primavera los pastores salen haciendo camino hacia las tierras verdes del norte para regresar en el otoño a las tierras cálidas del sur. Una danza cálida y perseverante que procura mantener nuestros campos y dotar de alimentos a las poblaciones. Las Naciones Unidas hacen un llamamiento para perseverar esta tradición , sobre todo a las empresas industrializadas para que se reduzca el laboreo agrícola y el empleo de pesticidas emisores de gases efecto invernadero. Muchas de las enfermedades que amenazan al hombre viene de ese mirar hacia otro lado cuando la tierra nos brinda todo lo necesario. Recuperar las tradiciones es hoy un reto y cuanto menos empeño pongamos en ello más triste e insípida se tornara nuestra existencia.
El camino se hace andando y ese mismo camino nos procura el encontrar la ruta deseada de nuestra vida. En los tiempos que corren muchas de esas rutas nos vienen diseñadas por el interés, la envidia y también la falta de principios y decisión que tanto nos asustan en algunas ocasiones. Por más largo que se haga el camino nada se instala para siempre bajo nuestros pies porque todo sufre una evolución que apenas sentimos pero que mucho sí notamos. Caminos largos que nos parecen inalcanzables y que sin lugar a dudas vienen enriquecidos por el tesón y la constancia. En el mundo hay muchos caminos. Unos por vocación y otros por enriquecimiento a pesar de las circunstancias que a veces nos empujan a desistir. Pero la ruta deseada no viene escrita en ningún mapa ni tampoco en el más perfecto navegador. La ruta deseada se halla tan cerca de nuestros pasos como el deseo de hacerlos avanzar. Ningún camino es igual y cuando volvemos la mirada atrás observamos que ese camino que abandonamos ya no será el mismo cuando regresemos a casa. El camino se hace andando y de él aprendemos lo que ahora ya somos.
Un auspicio es un anuncio, una señal de lo que puede suceder en el futuro. En el feudalismo los vasallos vivían doblegando sus cabezas y manteniéndose fieles a su señor. Dicha forma de organización política y social de la Edad Media jamás se ha extinguido y es ahora cuando la reconocemos de cerca aquellos que conceden un feudo a cambio de unos servicios determinados. Ofreciendo esa vida mejor, creando mundos y condiciones sociales oníricas, sin base alguna y siempre y cuando se les obedezca. Amordazando la palabra y procurando que nada se sepa de los entresijos de sus acciones. Todos mienten menos el señor feudal, el «amo» que hace de la mentira su dogma y de sus ideas y actitudes la verdadera razón para mantenerse en su castillo. Auspiciamos nuevos y tortuosos futuros en ésta y en la otra tierra porque no hay valientes que se enfrenten a ellos. Todo lo basamos en el ahora cuando los derechos ya han sido defenestrados por los gobiernos. Cumbres a las que jamás han sido capaces de escalar por sus propios medios y siempre se han valido de los vasallos, del pueblo. Trashumancia monetaria mediante la cual desangran a sus países haciéndolos cada vez más pobres. Leyes truqueadas y poderes públicos comprados con el propósito de que nada ni nadie les lleve la contraria. ¿Qué estamos haciendo? Somos cómplices de este feudalismo por el mero hecho de no apartarnos de nuestro confort (por ahora). Los auspicios traen tormentas y los confortes desasosiego. Al final quedaremos lamentando nuestras desgracias.
Quizás nos sorprendamos de las veces que utilizamos dicha expresión para acomodarnos en ese territorio privado. Nuestra casa, nuestro castillo. Pero la casa no solamente es ese espacio al que dedicamos nuestras vidas, a ponerla confortables, a presumir con nuestra visitas. Una casa es mucho más que todo eso. Es la fotografía de quienes habitan en ella. Por una casa descubrimos quienes son nuestros vecinos. Desde nuestra casa nos mostramos al mundo tal y como queremos que nos vea el mundo, pero no somo felices porque siempre está ese «cuando tenga más» crearé un imperio. Cuando ya nuestros pensamientos llegan a ese punto es cuando la soledad se instala en ella y nos hace presos de nuestras propias debilidades. Como en casa nos invita a ese baile placentero, seguro y cálido donde el hombre se sienta bien. Crear tu mundo detrás de esas paredes y sentir al mundo cuando cruzamos el umbral de nuestro castillo.
Los parques y ciudades se visten de flores como un cuadro inacabable que se versiona en cada cambio de estación. Renovarse es sencillo pero cuando nos aferramos al cómodo deseo de la inacción todo se va volviendo más gris y silencioso. Descuidar el entorno es descuidar nuestra propia casa, nuestra vida y nuestro futuro. Hoy todo se paga con el asombro y cuando éste es a costa de la ambición y el querer borrar un pasado, te torna un yugo para la evolución de la humanidad. La sensibilidad esta a veces en discordia con el progreso ya que unos la consideran cursi e irrelevante. Pero la manera de enaltecer las cosas sublimes y sencillas es el mejor modo de conservarlas. Ya no se escribe, solo se teclea. Ya no se llama y se tiene una conversación con el amigo, ahora solo basta con una llamada perdida para decir que estás bien o que has llegado a tu destino sin problemas. Rehuir de la realidad nos tapa los ojos, los oídos y las manos porque a pesar de que la sensibilidad es más tierna contemplativamente, con el tacto sentimos mucho más adentro lo que nos quieren decir con su mensaje. Caminemos entre las flores, nos las destruyamos. Observemos sus diversos tonos y escuchemos su lenguaje. Perdámonos en la sinfonía de su luz para no caer en un mundo oscuro.
El tiempo es la última palabra en este acontecer convulso que abraza a toda la humanidad. Sí. Digo humanidad porque estamos atrapados a merced de aquellos que manejan la barca del tiempo, la libertad y el futuro. Contamos las horas pero el tiempo es un corredor nato que siempre llega a pesar de que intentemos ponerle freno. Después vendrán los lamentos y ya nada llegará a ser igual. Negar las verdades cuando las verdades están sobre la mesa es una tarea de ridículos parlantes que con el «como me la maravillaría yo», creado por una de las figuras de nuestro país la denominada «la faraona» , andaluza y muy resuelta, nos decía todo aquello que no deseábamos escuchar. Con la horas contadas para un país que ni sabe lo que le espere ni tampoco cree ya lo que se le promete. La mentira se ha instalado en aquellos que se creen indestructibles y que por desgracia no se darán por vencidos tan fácilmente. Tiempo al tiempo pero las cartas están marcadas y los pactos firmados. Nada sabemos a día de hoy de lo que nos tiene preparado este incierto futuro pero que tenemos las horas contadas es un hecho. Mientras sigamos alimentando al dragón y fomentando ese poder insaciable de pasar a la historia a costa de lo que sea estamos cavando muchas más tumbas y muchas menos victorias. ¡Ojo al dato!
Agua que no has de beber, déjala correr. Hemos escuchado tantas veces y algunos no le dan el significado que bien se merece. Buscamos todo lo que nos deslumbra pero apenas nos detenemos en observar si verdaderamente es lo que necesitamos. Otros corren peor suerte porque con nuestros «antojos» quedan privados de eso que tanto necesitan. El reto del hombre es el poder, el dinero, el culto al cuerpo y a todas esas pequeñas cosas que con el deseo de superarnos a los demás, vamos perdiendo nuestra idiosincrasia y nuestra esencia. Agua que no has de beber no la malgastes. Deja que siga su curso. Pueblo que no has de gobernar porque no te quieren, no lo flageles con tus caprichos mezquinos y arrogantes. Tú no eres el salvador de un mundo que convulsiona, solamente eres un mero espectador al que no le han invitado para que que lo arregle. Solamente debes dirigir aquello al que fuiste un día elegido y sin embargo no has sabido hacer buen uso de las esperanzas que fueron impuestas para ti. Dejémonos ya de impedir que ese agua que corre por las fuentes pueda llegar y saciar a quienes realmente la necesitas. Tú tienes ya todo lo que quieres y mucho más. Cuando tus pies de barro se diluyan entre la muchedumbre nada podrá volverte a crear.
Todo hace presagiar que cada día nos deleitamos menos con el entorno. Al cruzar el parque de mi infancia observé que sus árboles me miraba y escuche el murmullo de las alas de unas mariposas. Todo es cuestión de abrazar ese enclave tan distinto a los demás y tan cercano a nuestro recuerdo. Azules esmeraldas a modo de un espejo sublime y delicados lilas que se abren en forma de abanico sobre sus aguas. Escucho el sonar de los coches cercanos pero la naturaleza me envuelve a modo de abrazo delicado. Todo es cuestión de gustos y sin embargo mis gustos, mis recuerdos no se han marchitado después de los años porque el lienzo de mi memoria intenta seguir intacto cada vez que paseo por sus rincones. llevamos impuesta la prisa y apenas tenemos tiempo para nada. Entre los verdes silencios y las canciones del agua la dama de Parque García Sanabria permanece pensante sobre su bandeja del tiempo.