Amigos

Estamos acostumbrados a llamar «amigo»  a todo aquel que conocemos, nos llevamos bien y nos gustan las mismas cosas. Pero que lejos estamos de la palabra «Amistad».

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Jumentos en una hacienda sevillana./HANAH VALENTÍN

Podemos conocer a infinidad de personas a lo largo del día pero de entre ella ninguna es nuestro verdadero amigo. Para serlo ha de pasar tiempo. Ha de madurar esa relación y nunca confundirnos con la elocuencia que muchos nos regalan a la hora de conquistarnos. Un amigo jamás necesitará de una palabra tuya para saber como te encuentras. Si un amigo te habla duramente es porque siente que estás en peligro y trata de hacerte reaccionar a tiempo. A veces no sabemos el bien que nos hace y tratamos de hundirle por sus consejos. ¡Qué lejos estamos los dos! Un amigo lo es todo y la palabra amistad hay que luchar siempre hasta el final. Recuerdo una bonita historia de amistad que descubrí hace años. «La de Platero y yo » , aquel burrito que nos presentaba el escritor Juan Ramón Jiménez y que llenó tantas tardes de la infancia  que me demostraba una vez más  que los amigos son,  no se les tiene, ya que la amistad no puede ser comprada jamás.