Razonamiento nocivo

¿Cuántas veces nos hemos preguntado porqué el hombre recurre a esos razonamientos nocivos para saciar su hambre de poder y su eterna existencia? Las democracias se romperán si mantenemos las riendas tensas. Solamente pude existir apoyada en la confianza y la cooperación. ¿Y qué soledad es más solitaria que la desconfianza? Muchos si no casi todos los grandes mandatarios del mundo están tremendamente sólos y tratan de llenar su vacío existencial destruyendo y amenazando. Haciéndose creer que lo tienen todo y sin embargo no es así. Las posesiones son la armadura para engañar la nefasta calidad de sus vidas y a medida que van consiguiendo avanzar como lenguas de fuego hacia sus objetivos, más cegados están. Los razonamientos nocivos que lastran a la Humanidad en su progreso y libertad se evidencian en sus acciones y en las decisiones tomadas siempre con el ego en la mano y la autoridad vestida de amenaza. La historia de la Humanidad es el segundo que transcurre entre los pasos de un caminante dónde el instante decisivo de la evolución humana es perpétuo. El hombre no atrae aquello que quiere sino aquello que es y por muy armando que se encuentre jamás podrá doblegar a quienes están sufriendo las consecuencias de esos razonamientos destructores. Querer llenar el vacío con posesiones y metas marcadas pueden conducir a perder el rumbo definitivamente. ¿Está Europa preparada para ésta odisea? Tal vez hemos perdido el tiempo en banalidades y otros fueros. Quizás nos creíamos protegidos formando parte de esta unión que muy poco unida ha estado siempre pero resultaba llamativo ese título que ahora se nos está quedando corto. No hay defensa, no hay organización horizontal entre los paises integrantes y lo más penoso de todo es que apenas entendemos su misión y sus reponsabilidades. ¿Qué hemos construído? Una burbuja en la que los mejores sitios siempre los manipulan los mismos, dándonos a entender lo contrario. Paseo va y paseo viene es todo lo que se nos despeja y el cielo europeo se encuentra cada vez más lleno de nubarrones. Sabemos que la vida es una sucesión de incertidumbres y la inseguridad es inherente a todas ellas, por tanto la labor no es la adecuada y los fines no son los vendidos. La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.

Convicción

Estar seguros es algo que no todos experimentamos de igual manera. Nos sentimos bien de estar donde tenemos que estar y adoptar las decisiones que hemos de adptar pero ¿llegamos en muchas ocasiones a estar convencido de ello?. Una vez atravesamos el límite ente lo que nos han dicho y repetido haciendo de ello algo verdaderamente cierto pero que sin lugar a dudas no estamos convencidos. Estar convencido de algo es estar seguro de ese algo. Sin adornos ni metáforas, sin dilaciones y sin interrogantes. Se está no no, lo demás es pura fantasía en la que los primero engañados somos nosotros. Largos son los conductos que muchas veces nos han custodiado para hacernos llegar donde no tenemos la intención de llegar porque sabemos a ciencia cierta de que aquello no es más que un espejismo involuntario de nuestra manera de sentir lo que verdaderamente nos da la razón en nuestro convencimiento. Las personas cambian su manera de pensar constantemente y aún así siguen el propósito de creer que están en total convicción con ellos mismos. Nada más alejado de la realidad porque si estamos plenamente convencidos siempre estaremos seguros internamente del valor innato que cada uno es capaz de albergar. Por encima de todo sobresale la verdad y con ella la sombra se disipa.

Los duendes del mar

La bravura del mar enamora pero es su duende el que pone las directrices de su sabia presencia. A veces nos obligamos a pensar y a sentir lo que supuestamente deberíamos pensar y sentir obturando de esta manera nuestras verdaderas emociones. No cabe duda de que pararse frente a esa colcha de encaje blanco, con su vaivén y su susurro nos llena de satisfacción aunque sabemos que entraña su verdadero mensaje. La vida que vale la pena vivir implica correr riesgos, unos por necesidad y otros por el deseo de aventura, ante la imperiosa decisión de buscar emociones fuertes o encontrar un futuro diferente. Salir de la segura cárcel de lo que siempre fué así y saltarse el guión que otros escribieron para nosotros. Nacemos para cambiar. Los seres humanos somos proyectos inacabados que se reescriben constantemente. Lo mismo que aquellos que buscan la realización de su proyecto escalando las más altas montañas del mundo. La vida es un intento constante de regulación. Sólo quienes se arriesgan a ir más lejos podrán saber lo lejos que pueden llegar. Existir es un hecho, vivir es un arte y cada uno lo crea según sus ambiciones y también su valor a ir más allá de lo que ven sus ojos.

A la altura

¿Estamos muchas veces a la altura? Se dice que no es demasiado fácil porque siempre solemos considerarnos mucho más de lo que en realidad somos. ¿Cuántos de los que dicen llamarse sabios nos intentan vender ese adjetivo y que tan alejados de la realidad se encuentran? Estar la altura no es creerse sino estar convencidode ello y de un término a otro va un trecho considerable. Como los árboles que por muy pequeños que sean siempre tendrán esa altura que nos conforte y que nos guíe. El hombre por naturaleza desea siempre sobresalir de esa esfera en la cual vive y muchas veces se pierde en el intento por lograrlo. Es dificil llegar pero no es imposible porque las reglas las ponenos nosotros y los propósitos también. Entonces ¿qué es lo que falla? Cuestionarse hasta dónde quizás nos envuelva en una espiral de la que no sepamos salir, aunque tal vez la solución sea encontrar nuestra verdadera razón de saber hasta donde estamos dispuestos a llegar sin hacer trampas. Estar seguro y más que todo eso tener confianza en nosotros mismos puede ser el apoyo que fundamenta nuestra verdadera posición de saber estar a la altura de las circunstancias.

Talasofilia y el sentído de la inmensidad

A veces nos parece tener opción a acaparar aquello que no tiene límites y sin embargo no somos capaces de recrearnos en su abundancia y en su diálogo. La talasofilia y la tasalomanía son conceptos que nos invaden de manera positiva y que tienen como protagonista el mar. Pero en ese apartado personal en el cual cada uno de nosotros podemos recrearnos y favorecernos en la contemplación del mismo hay que distingir que son tres los sonidos de la naturaleza. El sonido de la lluvia, el sonido del viento en primavera y el sonido del mar abierto en una playa, según escribiría Henry Baston. La inmensidad aparece en todos esos sonidos que nos convierten aunque no nos demos cuenta de ello en sus más fieles observadores. Escuchamos al viento pero también lo sentimos en nuestro rostro. Al ver a la lluvia deslizarse por los cristales o cubrir el asfalto bajo nuestros pies nos deja apreciar su húmeda presencia y al mirar al mar chocando contra las piedras nuestros pulmones se inundan de su aroma a la vez que nos hace partícipe de su magico sonido. Escuchar y sentir dos maneras de disfrutar de esa inmensidad a la que todos estamos invitados con respeto y admiración.

Transparencia

La transparecia es la cualidad que poseen algunos objetos y las personas a través de las cuales se deja ver el interior de las mismas. La transparencia es una palabra que se está escuchando demasiado últimamente ya que son muchos los conceptos y decisiones que se intentan encubrir. La transparecia personal se compone de tres aspectos fundamentales como son ; la imagen, la presencia y la estética. Esa manera de mostrar a los demás lo que hay intrínseco en cada uno de nosotros muchas veces proporciona malas conclusioness, fraudes e incluso rotura de las relaciones. Estamos abiertos a todas la redes sociales y sin embargo escondemos lo más importante, nuestra verdadera manera de ser. Queremos seducir a los que nos siguen mediante todo aquello que ellos mismos desean o anhelan obtener de nosotros y nos vamos convirtiendo en marioneta sin esencia donde lo único que impera es nuestra ganancia. Ya sean éstas, monetarias, de fama o simplemente de crear estereotipos para fomentar la competitividad y tal vez para lograr ese máximo de hacerse imperecederos. Pero la transparecia es sin lugar a dudas la manera en que nos mostramos a los demás procurando en todo momento no perjudicar con nuestras pácticas a quienes se sienten atraídos por nuestra manera de hacer y de ver el mundo. Dentro de los valores éticos que son los más importantes que tenemos las personas para que se nos entiendan nuestras intenciones y también nuestros objetivos.