Ojo avizor

Estar atento es sin lugar a dudas la mayor de las defensas. Frente a un océano de inquietas presencias, de forasteros no deseados y de economías revueltas siempre hay que tener el ojo avizor y no bajar la guardia. ¿Estamos seguros? Rotundamente no. Y ustedes al igual que yo, si tienen un ápice de intuición verán que nada es lo que parece y todo se va estrechando en ese camino incierto al que vamos de cabeza. Las cifras son buenas y parece que la gente se ha dado un homenaje a tantos días de confinamiento, a muchas horas de mascarillas y sobre todo a ese incierto futuro que ineludiblemente se aproxima como la tormenta del verano. Desde la torre vigía nuestra mirada se trasforma como un velero llamado libertad pero que más que eso se debiera llamar condición humana porque son más los quebraderos de cabeza que las explosiones de júbilo. Ojo avizor Canarias, España y todo aquel que sea valiente y mire al mar porque de lejanas posiciones estaríamos cavándonos nuestra propia fosa.

Directo al corazón

El tiempo no hallará esos motivos por los cuales un ser humano es capaz de cometer ese acto terrorista contra la naturaleza.La bala certera que atravesó el corazón de los tinerfeños la noche del 15 de agosto fue la más cruel de todas. Sus montes ardían estremeciéndose frente a la impotencia de un sin vivir por salvar ese patrimonio natural que nos hace únicos. La angustia y la desazón no podían entender la maldad oculta de ese crimen contra nuestros montes, nuestras cosechas y nuestros recuerdos.

Somos testigos de esa desidia por el cuidado de nuestro entorno natural. No distinguimos la diversión del mal uso de papeleras, caminos y respeto por todo aquello que nos hace únicos. Creemos que porque es nuestro podemos hacer con ello lo que nos plazca y con dicho comportamiento irracional y mezquino los únicos perjudicados somos nosotros. Directo al corazón de Tenerife hicieron brotar muchas lágrimas de desesperación, de rabia y de tristeza al contemplar el espectáculo dantesco bajo el tórrido cielo de agosto. No somos conscientes y ante esa aburrida conciencia que hoy impera en el mundo nos convertimos en expectantes de todo aquello que se nos impone y se nos condiciona. «Podemos resistir la leyes humanas pero no las leyes de la naturaleza» (Julio Verne). La humanidad lo ha olvidado.

Si no gano, no juego

Nos preguntamos: ¿existe una actividad diferente, un momento distinto de las energías que diariamente crea un «YO o el Mi» con todas sus contradicciones? Vemos y pensamos que la humanidad debe estar unida porque es la única manera de que la raza humana pueda sobrevivir física y biológicamente. Los políticos jamás resolverán esos problemas ¡jamás! Al contrario, seguirán manteniendo las divisiones por sus lucrativos beneficios. ¿Qué sentido tiene todo esto? Sin nuestro compromiso social con la vida no habrá sentido a todo eso. Nuestros cerebros están presos de unas rutinas, en el hábito, en el condicionamiento. ¿Existe alguna energía que no tenga causa alguna? El hombre desde que el mundo es mundo solo ha utilizado la parte de su cerebro en la que solamente existe el conflicto. ¿Podemos pensar que la mente es capaz de liberarse de dichas contradicciones? Difícil tarea pues lo primero que tendríamos que hacer sería entender ¿qué es el tiempo?, esa dirección concreta y como lograrlo.

Tiempo significa movimiento, pero también significa dirección. Viviendo en completo desorden, tanto físico como intelectual nuestro cerebro no puede funcionar con precisión. Para llegar a ese orden sin conflicto y sin admitir tiempo alguno es el primer paso que debemos hacer para poder «dudar», porque la duda es un agente purificador que nos enseñar a manejar bien nuestras decisiones. No crearse ilusiones pues dichas ilusiones únicamente surgen cuando uno está completamente seguro de alcanzar algo que desea con fuerza. Las máscaras no sirven de nada para intentar salvarse de la duda y de la indecisión. Elegir sólo es necesario cuando la mente sigue confundida, si se tiene claridad no es necesario elegir. Ganar con condiciones no es la solución. Las condiciones para todo tipo de meta y logros deben ser siempre eslabones de justicia e imparcialidad, jamás los beneficiarios de un deseo de poder sobre los demás. Por desgracia existen.

Sin tiempo no maduran las uvas

¿Bienestar animal?

Hoy por hoy todo son excusas y frases prefabricadas para ocultar la insensatez supina que tiene el hombre con respecto a la naturaleza. Todo lo basamos en normas de pacotilla y en sin razones para llamar la atención y dar a entender que somos más listos que nadie y que nuestros sentimientos van por encima de todo lo demás. ¿Qué entendemos por «bienestar» animal? Los animales, sean para lo que sean tienen su propio canon de bienestar dentro de la sociedad. Los hay para protección, para rescate, para compañía, para la alimentación y sobretodo para equilibrio de la naturaleza, como podrían ser las aves y los reptiles. Pero hemos ido mucho más allá de todo eso y hemos impuesto nuestros propios baremos. ¿Porqué matamos a los animales? Por diversión es casi una de las razones que más engordan el ideario de esas malas costumbres que la humanidad ha hecho suya con el propósito de crecerse sobre ellos. Ese bienestar animal que está tan de moda no tiene un fundamento lógico y sensato. Abandonamos a los animales cuando ya nos estorban. Matamos sin conciencia y a sabiendas de que la vida animal es tan valiosa como la nuestra o quizás mucho más porque en ellos está la mayor parte de nuestra calidad de vida. No nos hemos parado nunca a pensar si un animal sufre con nuestras actuaciones y sin embargo se nos llena la boca cuando intentamos hablar de ese «bienestar animal» que nos suena bien pero que no existe. ¿Cuándo veremos a los animales como aliados necesarios para nuestra supervivencia. El engorde artificial, el sacrificio sin escrúpulos de las grandes exportadoras de carne y la obcecación del hombre en estar siempre por encima de la naturaleza. Los animales han estado a nuestro lado desde que el mundo es mundo y han sido un complemento fundamental en el progreso de las civilizaciones. Pero ahora pregunto ¿cómo vamos a respetar como se merecen a los animales sin no somos capaces de terminar con el maltrato humano? Quizás mientras el mundo sea mundo no nos demos cuenta de ello. Esa será la gran batalla perdida del hombre frente a sí mismo. ,

Sensación de vivir

Aquí estamos en pleno verano, con las playas llenas y los chiringuitos a rebosar. Tanto de foráneos como de visitantes intentamos llenar las maletas de sensaciones, de recuerdos y de experiencias. Los timadores se ponen las botas ofreciéndonos bebidas fresca, masajes y todo lo que deseemos. Eso si con la mano extendida tanto frente a nosotros como en el descuido de nuestro bolso. Sensación de vivir, apretujarnos y enfrentarnos a todos aquellos que hacen de la playa una reserva desde el comienzo del día procurándose primera línea de playa y las mejores vistas. Pero todo eso nos gusta porque lo venimos haciendo desde que íbamos toda la familia la la playa y nos conocíamos todos. Hoy la cosa es bien distinta. Después de embargarnos hasta el tuétano con el alquiler de la casita o del apartamento estamos muy reducidos a la hora de comer y de disfrutar. Todo vale, aunque estemos el mes comiendo basura y poniéndonos fondones. Pero a eso hemos venido sin escatimar nada porque hay que ir de vacaciones a toda costa. Después vendrán los arrepentimientos a la hora de enfrentarnos a la realidad que hemos dejado haciendo la siesta en nuestra ciudad y que por desgracia nos espera. Sensación de vivir es lo que hoy llamamos operación salida de veraneo, sin importarnos ese futuro inmediato que nos acecha, y como la vida es un carnaval seguiremos haciendo oídos sordos. Eso no es vivir, eso es ser ignorantes.

Hora de reflexionar

Tras la batalla mediática que hemos estado recibiendo durante estos días es el momento de pensar. pero de pensar en nosotros y no en esos políticos que se han subido al caballo de tantas mentiras arriesgadas con un solo fin, ganar unas elecciones. Por eso digo que es hora de reflexionar en nosotros, en nuestro futuro y en el las generaciones que van detrás porque lamentablemente son los más vulnerables a tanto engaño. No es lo mismo ofrecer habiendo que regalar sin tener nada. Dejarnos con una deuda sin límites es lo que llaman hoy en día progreso pero lo cierto es que se trata de todo lo contrario. Deuda y más deuda que todos querrán cobrar a pesar de lo que les cueste e irán estrangulando nuestra vida poco a poco. Hacerse amigo del enemigo es un deporte muy extendido si al final llegamos a donde queremos llegar. El enemigo nos tenderá la mano siempre y cuando saque un buen partido de ello por lo que hay que reflexionar, no en ellos (los magos políticos) sino en nosotros mismos porque a los que menos importa nuestro bienestar es a quienes menos importamos. Esta batalla por ganar las elecciones está muy falta de sentido y demasiada agresividad y nos enfrentamos a un momento muy decisivo y sumamente delicado para este país que se ha ido desangrando poco a poco y lo más lamentable, frente a nuestros ojos. Con mentiras, amenazas y todo un arsenal de inteligentes malversaciones por llegar a ganar se ha vendido hasta la educación y el respeto frente a un futuro que no es de ellos sino de las generaciones venideras que ven ese futuro inmediato el fracaso de toda una sociedad. ¿Seremos capaces de entenderlo? Hoy el panorama es muy tenso y la reacciones en esta sociedad atrapada por el miedo no dejan dudas de que hemos fracasado. Miremos por un momento a través de esa ventana mientras reflexionamos, no por ellos (los políticos) sino por nosotros mismos.

Arriba y abajo

«Los mundos diferenciados de la sociedad están más que nunca al clamor de quienes dicen tener la llave mágica para resolver nuestros problemas y aquellos que pasan de todo y de todos con tal de que no se les importune. La gran carrera por llegar se desvirtúa cuando intentan poner palos en las ruedas y fomentar la crispación e incredulidad al comprobar que todo se monta en andamios de cristal y dioses de pies de barro. La ignorancia de llamarse «experto» hoy por hoy se ha convertido en una doctrina donde los que menos saben se cuelgan las medallas y los que más intentan beneficiarse del descalabro de dichas doctrinas. Arriba, el puente se nos presenta abierto frente a un horizonte casi nítido porque los vientos soplan fuertes y las calimas de la ignorancia no nos dejan pronósticos muy halagüeños. Mientras abajo, observa entre la oscuridad de la maleza a modo de gigante que escucha y asiente. Que se muestra cauteloso pero discreto en el ir y venir de esas pisadas de los que corren en la gran carrera para hacerse con el mejor sillón. No olvidemos que las circunstancias cambian más deprisa de lo previsto y por muy «experto» que se considere hasta una hormiga le puede hacer caer.

Gentiles

La gentileza es esa rara especie de gracia que se trasmite de una generación elegante a la siguiente A principios del siglo XIII la gentileza se describía como el estatus social de una persona, significado de «alta cuna» y de buena familia. «El tacto es el arte de hacer un punto sin hacer un enemigo» (Isaac Newton). Sin ser necesario un titulo de nobleza hoy en día se convierten en gentlman cualquiera que se empeñe en serlo. Pero el sentido gentil va mucho más allá de modismos publicitarios, revistas del corazón e influencers porque todo eso lleva al deterioro de las raíces y donde la sociedad se desmarca de todo aquello que somos. La belleza y la posición social se han apoderado de nuestra sociedad y miramos de reojo lo que heredamos un día y hoy nos parece retrógrado. El hombre por muchos años que pasen y demasiados avances que consiga evolucionará sí, pero nunca dejará de ser él. «Elijo a mis amigos por su apostura, a mis conocidos por su buena reputación y a mis enemigos por su inteligencia», no estaba demasiado perdido Óscar Wille en su época. La elegancia y la gentileza son cuestión de actitud y no todos son capaces de diferenciarlas. En el vacío engañoso dentro del cual se encuentra la sociedad ya son demasiados los que llevan el traje de seda trasparente del emperador y pretenden engañarnos.

En lo profundo

Quizás estamos acostumbrándonos demasiado a ver lo que envuelve nuestra manera de ser y sin embargo eso solo es la máscara que esconde muchos de nuestros errores. No somos nadie sin nosotros mismos porque por mucho que intentemos crear esa comedia mediática para engañar a los demás lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos. El poder de convicción no excluye esas maniobras persuasivas que desmerecen tanto de nosotros que a la hora de mostrar tal y como somos ya nadie nos puede creer. Culpar al adversario de lo que uno no es o no ha sido capaz de mantener o conseguir se convierte en el detrimento de nuestra honestidad. Pero de eso saben muchos y ahora más que nunca en que se azuzan para ganar ese partido con tantos rivales y no pocos enemigos. En lo profundo no se halla aquello que deseamos esconder sino lo que realmente vale la pena sacar a flote de nosotros. Ganar no es la cuestión sino saber mostrar lo que realmente podemos hacer sin persuasión ni engaños.

En mi recuerdo

La vida te regala conocer seres maravillosos. El tiempo que pasan a nuestro lado se nos hace tan pequeño que a la hora de decir adiós no somos capaces de llenar su vacío. No hay espacio entre tu y yo ahora mismo porque en el nivel que tu te encuentras no existen las prisas ni las distancias. Jamás borraré de mi memoria la complicidad de tu mirada. ¡Hasta siempre mi Princesa!

Volver a empezar

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«Deja que tu curiosidad sea más grande que tu miedo» No dejes nunca que otros decidan lo que debes creer y hacia donde dirigir tus pasos. Tus sueños son solamente tuyos y jamás harán que tus pies titubeen frente a las decisiones y los contratiempos.Cuando hay una gran decepción no sabemos si ese es el fin de la historia, pero podría ser solo el inicio de una gran aventura. No permitas que cierren tus ojos porque se podrían ver comprometidas muchas decisiones que a la larga repercutirán en ti. Abre las alas como el águila y contempla las infinitas posibilidades que tienes para encontrar lo que buscas, ser quien quieres ser y abrir el hacia nuevas y extraordinarias vivencias. Volver a empezar es el primer paso para ganar una batalla que dábamos por perdida o tal vez la pérdida de muchas de nuestras ilusiones por el simple hecho de no hacer nada. ¡Habría que pensárselo!

Estival

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Estival, palabra procedente del latín «aestas» y de donde viene estío, estuario, estival. Relacionado con la raíz indoeuropea «aidh» (quemar) acabamos de entrar en el verano, dentro del hemisferio norte y en el invierno en el hemisferio sur. Días largos y noches tórridas serán nuestras invitadas a lo largo de estos tres meses. El sol, más bravo que nunca agita su espesa cabellera haciendo de las nubes pasajeras muñecos de trapo que en un descuido favorecen a las tormentas que derraman grandes torrentes de lluvia sobre una tierra triste y seca. Pero como ya hemos mencionado antes es un tiempo que quema en todos los sentidos porque mientras las playas y las montañas invitan a disfrutar de ellas en nuestro merecido descanso, el camino se hace tortuoso e incierto por lo que debemos estar muy atentos a los baches, las curvas y los cilindros de esa «moto» que nos quieren vender antes de que esté fabricada ¡De locos! Feliz verano a todos.

Nubes azules

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La climatología nos sorprende a la vez que nos advierte de los devastadores efectos que el hombre ha ido, en su afán de dominio e insensibilidad, estructurando ciclos y cambios en la misma naturaleza. Podíamos descifrar muchísimos de ellos, pero eso resultaría cansino ya que todos sabemos demasiado bien cuando hemos hecho mal las cosas. ¿Qué aconteceres se nos avecinan para esta nueva estación que estamos a punto de estrenar?. Muchos son los comentarios y profecías que al respecto nos van inundando las redes sociales con sus presagios. Pero lo que de verdad es cierto y comprobado es que nos hallamos ante la mayor incógnita de futuro. Los cielos se abren y se inundan de luz cada mañana para que podamos sentir la intensidad de un sol alterado que nos atrapa y sin embargo poco caso hacemos de ello. Las noches se visten de estrellas que nos miran y nos siguen pero que a su vez somos incapaces de reconocerlas por la enorme polución que echamos a diario con nuestras maneras inalterables de renunciar al consumo devastador de carburantes y basura en las aguas. Y todo termina por resumirse a «tenemos que hacer algo». Palabrería barata y pocas ganas de implicarse en ello. Las nubes se descorren como cortinas de un cielo indeciso y asustado los pronósticos que ya sabemos y que hacemos oídos sordos con ellos. Quizás sería mejor pensar que son nubes azules donde un mañana sea posible y un hoy procure ser evitable.

Comportamientos efímeros

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«Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser». Hasta que no somos conscientes de lo que que llevamos en nuestra conciencia, ésta última dirigirá nuestra vida y el hombre seguirá llamándolo destino. Estamos en manos del divertimento de uno sufragado por quienes están haciendo que dichas conductas sean las propicias para seguir al frente de todo ese feudo artesanal y malicioso que corroe y hunde, el poder. Como marionetas al viento volamos frente a un huracán (aún sin nombre) pero que ya dibuja paisajes comprometidos. No somos lo que nos sucede sino aquello que elegimos porque somos nosotros los que llevamos el timón de nuestra vida a pesar de las circunstancias. Pero los volantazos no se dan cuando algo nos nos sale bien porque las consecuencias son desastrosas y a la hora de frenar ya no existe el marcha atrás. Las decisiones de alto riesgo no propician llegar airosos a la meta como desearíamos porque vienen cargadas del peso inexorable de la venganza y la traición. ¿A dónde vas Presidente?

Pintar el mundo

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¿Creen que es fácil pintar el mundo de otro color? La estrella polar se ve a simple vista pero la distancia que hay entre ella y nosotros es infinita. Polaris nos acecha y también nos advierte procurando en cada momento que le dedicamos nuestra mirada y hacernos ver. ¡Cosa tremendamente difícil exclamarían muchos! Con su significado simbólico y espiritual para tantas civilizaciones ya que eran una potestad para el camino que debían iniciar ahora se nos muestra como la conciencia de todo aquello que hemos ido dejando atrás ensombreciendo el camino. Pintar al mundo con el color de la transparencia y surcar las galaxias sin dejarnos la basura en ellas. Comenzar por una flor y terminar por un camino. Nada más sencillo y que todos podríamos hacer. Estar mal en el mundo es la consecuencia de los actos irresponsables y egocéntricos de tantos y de todos los que nos ha costado renunciar a los placeres por el simple hecho de empoderar nuestras decisiones y someter a esa otra parte del mundo a nuestros caprichos. Pero ¿de verdad que no somos capaces de pintar al mundo, a nuestro mundo, de otro color? Mientra Polaris nos alumbra el camino no debe haber nada que nos lo impida.

Una vaca en el balcón

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La vida es una sucesión de incertidumbres y la inseguridad es inherente a ellas. El hombre no atrae aquello que quiere sino aquello que es. ¿Cuántas veces nos preguntamos porqué el mundo gira en sentido contrario a la razón? Buena pregunta a la que hoy casi no tenemos respuesta exacta. Solo el interés por lo ajeno nos lleva a situaciones traumáticas que dejan una huella imborrable en la memoria de las personas. Queremos tener de todo y procuramos que los demás envidien nuestros tesoros haciendo un alarde de abundancia sin percatarnos de los resultados maliciosos que eso puede generar. ¿Cuántos darían lo que fuese por tener una vaca en su balcón? Asistimos a la obra del «plato vacío» porque ya son muchos los que no pueden acceder a cubrir sus necesidades básicas cada día y sin embargo miramos por el rabillo del ojo para no participar del desánimo de quienes luchan por la supervivencia. No nos damos cuenta de nada o simplemente no queremos que esa nada sea la pesada mochila que tenemos que cargar. Ahora las vacas solo están para aquellos que pueden darles de comer. Los balcones únicamente son accesibles para los que miran desde arriba un mundo que no parece ir con ellos.

Duelo ecológico

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La rama de la palmera se mece sobre el acantilado en calma de la costa de Bajamar,en Tenerife. A modo de canción de cuna hace brillar el aire de la tarde en un pasacalle de destellos encadenados. Realmente estamos haciendo algo para que dicho lienzo deje de existir para siempre? Poco o muy poco porque los intereses suben y las decisiones se tornan cada vez más inexplicables. Duelo ecológico por la falta de decisión de tantos y de todos ya que sin ilusión nada se consigue. Hallan significado en esos mundos sutiles no sometidos a la fuerza de atracción por otro cuerpo. Contemplar la ingravidez de mundos lejanos a la mano del hombre y que nada nos piden a cambio por observarlos sin buscar en ellos una respuesta coherente. Están ahí para nosotros y apenas percibimos su mensaje. Ver pintarse el sol cada mañana o volar bajo el cielo azul dejando que el aire nos despeine para envolvernos de magia. Es el tiempo, el que no da explicaciones y posee todas las respuestas de la vida sin contratos ni vacilaciones. Es el despertar transparente de lo que realmente vale la pena y sin embargo es un empeño estar en contra de él por parte del hombre y que ahora buscan soluciones cuando el daño ya está hecho. Antonio Machado decía: «Revivir el tiempo como algo que nadie puede detener». Practicar la reverencia por la vida ha de ser la capacidad innata de todo ser humano.

Promesas por cumplir

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¿Cuántos nos prometen y después nada de nada? O se creen que la sociedad no ha madurado o que son tan ingenuos que piensan que todo el monte es orégano. Y ¿qué podemos pensar los de a pie cuando la idiotez llega a límites de vértigo. Mientras el buda toca la flauta en el jardín otros se parten el lomo intentando hacer las paces con la sociedad. ¿Qué bonitos eran aquellos días en los que no se pensaba nada fuera de lo común porque todavía existía algo de decencia y no se solucionaba todo a golpe de cuchillo, borracheras y bulling. ¿Qué encontrarán los que nos sucedan de todo este patio vecinal en el que los okupas tienen todos los derechos y la gente sencilla ha de conformarse con mirar. Mirar ¿a quién? si ya todo está visto o casi visto porque hemos llegado tan lejos que con un clic podríamos cargarnos al mundo o provocar nuevas guerras y enfrentamientos que es en realidad lo que mola en el mundo. Tantas promesas por cumplir y nadie está dispuesto a hacerlo. Será miedo al ridículo o sencillamente porque no nos va aquello de comprometernos con nada. Hoy se promete pero no se cumple, únicamente se intenta comprar con el engaño. Estaremos preparados.

Maneras de vivir

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Dicen que la diversidad está en el buen gusto y en ocasiones esa manera de ser nos suele condicionar frente a los demás. Cuando hay alguien que se sale de los estereotipos preestablecidos por la sociedad se le tacha de raro. Pero ¿quién es el raro? Tal vez seamos los que no aceptamos una manera de ser porque no nos interesa. Todos al unísono intentamos desfavorecer a las nuevos ideas, distintos enfoques y por supuesto todo aquello lo que nos hace vernos ridículos frente a los demás. Quizás en esas mentes diferentes se encuentren muchas de las repuestas que día a día nos hacemos y por no salirnos del guion tratamos de mirar hacia otro lado más cómodo pero mucho seguro. Almacenar ideas poniéndoles a todas el lazo de un mismo color se asemeja a caer en la voluntad de una rutina que nos irá consumiendo día a día. Hoy pocos son los que muestran su verdadera manera de vivir, sin tapujos ni vergüenzas porque si no abrimos nuevos horizontes y nos dejamos arrastrar por los vaivenes de la vida no encontraremos el puerto ideal donde aferrarnos.

Caprichos

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«El capricho es el tirano de los niños y el esclavo de los hombres» (Jean Jacques Rousseau). Un capricho, esa idea o propósito que uno se forma sin razón aparente. Esa determinación que uno puede llegar a tomar inspirada en un antojo por humor o por deleite en lo extravagante y original. Hay quienes aseguran que los caprichos están siendo el anzuelo enmascarado para captar adeptos a los deseos de algunos con el solo propósito de seguir en sus puestos. Las guerras, ese juego nocivo de quienes no están detrás de los que luchan cara a cara con el enemigo para después colgarse las medallas. Las economías, la vasta inteligencia de aquellos que no sienten el hambre en sus hogares ni la la falta de libertad en sus naciones. La conciencia, cosa que se va perdiendo a pasos agigantados convirtiendo a la humanidad en ese capricho aciago donde la vida se ve comprometida en cada una de esas promesas desenfocadas que continúan haciendo al hombre esclavo de dichas victorias.