Mástiles al viento

Recibir la bonanza de la brisa a nuestro favor es una suerte, solo que hay brisas que desembocan en tempestades. Equilibrar nuestros esfuerzos sería un buen comienzo pero no todos están por la labor de renunciar a sus proyecciones o a sus futuro inmediatos. Los que puedan desplegar sus velas al viento estarán dichosos mientras que otros tendrán que conformarse con avanzar paso a paso entre los quebrantos del destino y la falta de humanidad de otros. La maldad se escribe hoy con letras mayúsculas en muchos sectores de nuestra sociedad. Se intercambian futuros por votos y se intenta hundir a todo aquel que no piense igual. La maldad proyecta sensaciones que hoy todavía no podemos descifrar pero el tiempo tiene todo el tiempo del mundo para dar a conocer esa gran verdad cocinada con el egoísmo y aderezada con el simulacro. Nada de esto parece ya prudente y sin embrago todavía caemos en esos «engañabobos» que nos están haciendo daño en los zapatos y mella en nuestros corazones. Estados Unidos comienza desde ahora un nuevo proyecto frente al mundo y selecciona lo que realmente le interesa. Sus mástiles están abiertos al viento y sus decisiones anidarán como siempre grandes victorias y también nefastas decisiones. El pueblo a elegido y así será. De lo reprochable ya tendremos tiempo para valorarlo pero sin lugar a dudas ha sido una respuesta ecuánime. No estamos en condiciones de valorar nada porque tenemos que empezar a cuestionarnos a nosotros mismos. La maldad no es buena consejera. La maldad destruye. Pensemos un poquito.

Modas y modos

Cuando ya tenemos las calabazas preparadas el mercado se impone a nuestra voluntad del «hacer lo mismo» porque desgraciadamente son costumbres importadas donde damos valor a lo de fuera y no a lo nuestro. La sociedad se consume en una carrera de obstáculos por superar todo aquello de lo que no somos capaces de asumir. Halloween se ha convertido en el área de salida para todo el mundo. Con el pistoletazo de «truco o trato» y al unísono de mercados y mercadillos se abre la veda de las adquisiciones innecesarias y el consumo desmesurado. Comenzamos a bailar en la cola de esa «conga» que nos une por unos días al resto y donde todo se crea a toque de dinero y divertimento. Modas y modos de crear sociedad en mundos vacíos y taciturnos que no nos aportan sino locura momentánea, derroche y fiestas desenfrenadas que casi nuca acaban bien. Pero hay que celebrarlo. Sin apenas ser conscientes de ello y con muy poco conocimiento de su significado. Cada cultura tiene su tradición y nos hemos acostumbrado a tomar prestado lo del otro porque siempre hemos mirado fuera y hemos valorado muy poco lo nuestro. La fiesta de las grandes marcas y del consumo desbocado. Para las Navidades quedará poco en la hucha, pero no importa porque siendo optimistas lograremos inventarnos un camino para no dejar pasar ninguna oportunidad. Modas que se extinguen y modos de vivirlas dejando la cabeza a un lado del camino. Menos mal que las calabazas tiene luz propia para indicarnos el sendero.

Granjas de venganza

Observando al niño, al adolescente y a quienes se sienten traicionados por los regímenes políticos sin apenas entender el por qué de tanta ansia de destrucción, es el caldo de cultico de unas generaciones que crecen en el odio y la venganza. ¿Cuántas veces vemos esas miradas perdidas de aquellos que no tomando parte de un conflicto ya se educan en el mismo conflicto sin quererlo. Las granjas de venganza son la antesala de la producción de más odio y venganza. Matar, destruir es el código que marca el avance de una humanidad desnortada y carente de futuro donde la violencia en toda su magnitud se hace la dueña de ese imperio llamado poder y en el cual nadie está exento de culpa y donde todos somos partícipes de la misma barbarie. La mente humana ya no conoce cánones de disciplina y en un mundo donde todo vale se acrecientan las conductas xenófobas, el maltrato y la violación de derechos en cuanto a raza, sexo y todo acto que impere por la fuerza y en contra de la voluntad de las personas. En mundos paralelos en los que muchas veces nos ha costado reconocer tanta maldad se nos hace imposible imaginar que solo el hombre es capaz de comportamientos tan deleznables. Y así como las máquinas y las tecnologías avanzan el hombre disminuye en su capacidad de ser por encima de todo. De hacer para que la humanidad prospere y de respetar a su otro yo sin causarle daño físico o mental. La persona no nace con odio en su sangre pero se tiñe de ella cuando procura llevar a cabo una contienda que solo le lleva a terrenos pantanosos. Nacerán miles de granjas de venganza hasta que la humanidad no reconozca que por medio de la violencia tiene perdida la partida de la vida. Hay que hacérselo mirar. ¿No creen?

El primero de la fila

Es un buen lugar siempre que nuestro trabajo sea legal y nuestro esfuerzo sea el oportuno. Ya se acabaron las edades en las que al grito del «amo» había que salir corriendo a rendirle pleitesía. Hoy es bien distinto y aunque tachen a muchos de rebeldes, más rebeldes deberían de salir a la calle a decir verdades y a demostrar que el lacayo fue desterrado de nuestra sociedad hace muchos años. Ser el primero, tanto de la fila como de cualquier ente público o privado es una razón de orgullo siempre y cuando no se trate de revanchas, hedonismos o niveles sociales. Hay que ser bien tonto para creerse lo que uno no es y echarle la culpa de sus fracasos al que se enfrenta sin miedo. Muchas son las verdades que esconden los que dicen creerse invencibles pero jamás intentan demostrar el camino que han utilizado para llegar a donde han llegado. El «y tú más» se ha convertido en el comodín frágil y sucio de no saber qué hacer ni qué decir. El primero de la fila sabe lo que hace y lo que compone, pero existen otros número 1 que solo saben descomponer la ley, la democracia y la evolución de un país. Están tan desnudos que apenas sienten el suelo donde pisan. Se han quedado convertidos en sombras de su propio sueño devastador.

El arte de saber esperar

Todo llega en su momento. Todo viene cuando estamos maduros. Todo llega cuando lo merecemos. La existencia está involucrada en este proceso y aunque no nos demos cuenta ansiamos que todo suceda al instante y eso no es así. Las nieves, los huracanes, las sequías y también las noches y los días. «Sin barro no crece el loto» y sin sol los girasoles no sacan sus caras y miran al cielo. Si no me crees mira. El otoño ha llegado y las altas montañas sacan sus blancas capas. Las hojas inundan las calles con sus variopintos colores dejando que nuestras pisadas suenen al son de sus melancólicas presencias. Es el viaje que comienza en ningún lugar y no tiene destino. Cada año diferente porque la vida no se repite, evoluciona con un nuevo rostro pero sin dejar de ser vida.

Entender-se

Nada hace presagiar que el hombre llegará algún día a entenderse con el hombre. Nadie es capaz de renunciar a nada y nada es posible mientras releguemos el diálogo a la razón. La palabra es el arma más maravillosa con la que el ser humano puede alcanzar sus proyectos, sus metas su intercambio con los demás. Nadie sabe escuchar pero sí que todos quieren meter la cuchara para llevarse a sus terrenos esos desafíos que destruyen, esa violencia que amarga y ese comportamiento que a veces nos parece inenarrable. Se habla mucho o tal vez demasiado de un problema que afecta a miles de personas en el mundo. La salud mental ha tomado su escaño frente a la observancia pública y a penas somos capaces de encontrar esa razón por la cual se ha colado en nuestras vidas. La mente y los problemas relacionados con la mente humana son el fruto de nuestro comportamiento con los demás. Intentamos echarle la culpa a esa falta de atención, a ese distanciamiento entre jóvenes y niños en los colegios y sobre todo en la escasa comunicación existente desde nuestra casa hasta nuestro entorno diario. El temor se ha instalado en la vida del ser humano y ya apenas es capaza de reaccionar por sí solo. Necesita un apoyo, una luz que el guíe porque la soledad le hace víctima de su propia existencia. Entender-se es saber por qué actuamos así y todos las cuestiones que nos hacen ser así frente a los demás. Mientras la palabra siga erradicada de la relación entre las personas, las naciones y los valores jamás seremos capaces de dotar al mundo, a la sociedad y a nuestro futuro de la estabilidad que merecemos. Dañamos nuestra salud porque el entendimiento de la razón nos va haciendo cómplices de esas malas prácticas que florecen a diario sesgando sueños, destrozando futuros y entronizando a la maldad como arma arrojadiza de quienes dicen ser los elegidos para luego caer en el olvido. Lo triste es que el daño ya está hecho.

El comienzo

«Plantar un jardín es crecer en el mañana». (Audrey Hepburn) Cuando de nuestras manos caen a diario los despropósitos de la maldad más cruel apenas sentimos ya lo que sucede frente a nosotros. Nos hemos acostumbrado a observar la barbarie humana como algo que pasa a nuestro lado sin procurarnos daño alguno. ¡Qué ignorantes nos hemos vuelto al pensar en ello y sin embargo nos apuramos cuando algo insignificante nos abruma! La naturaleza muerta en la que hoy se ha convertido la sociedad sigue dejando su huella irreparable que ni a cientos de años lograríamos limpiar. Ya no se planta, se destruye. La verdad está erradicada de los corazones y la maldad se lleva colgada del cuello a modo de galardón. Nos ensañamos con el emigrante y olvidamos nuestra razón de ser en otras épocas no lejanas donde los países abrían sus fronteras. Hoy nada de eso existe porque el poder se ha atrincherado en la mentira, la malversación y la burla hacia quienes aún intentan crear senderos de luz entre las naciones. Se tira de la ley como arma arrojadiza entre la venganza y el despotismo, pero no entendemos el verdadero porqué de la sinrazón ya que el diálogo no está bien visto y solamente somos capaces de hacer entrar en razón por medio de la violencia. No hemos aprendido nada y tampoco queremos hacerlo. La cómoda existencia en el poder nos convierte en peleles que mueven sus cabezas al viento para sobresalir de los demás. El comienzo es la palabra y el deseo la actitud. Lo demás habrá que dejarlo en suspenso mientras la razón se halle ausente.

Al otro lado del mar

Fluir no significa sentarse y ver pasar la vida. Es esperar a que lleguen las oportunidades. Creemos que podemos adelantarnos al mañana y lo que ocurre es que perdemos el presente. Para mí existe algo fundamental en la vida de las personas «el arte de saber esperar», solamente que le hacemos muy poco caso. Comprender a uno mismo requiere paciencia, y no es únicamente la madre de la ciencia como bien dice el refrán, sino que es comprenderse uno mismo. Nuestra existencia está involucrada en este proceso. La paciencia es perfecta, no anticipa ni retrasa, simplemente deja suceder. Al otro lado del mar podrían estar escritas las más bonitas historias en las que la paciencia y la fe se abrazan. Cuando te aferras a la vida y luchas por encontrar ese estadio de ilusión y esperanza comprendes la conexión entre el pensamiento y la acción. El mar permaneció tranquilo y miró a un sol cansado pero feliz. Convertido en el tenue vestigio de una nube el renacer de la vida se escribía nuevamente bajo las estrellas. A la memoria de Joaquín.

Octubre, pasando página

Imágenes que han quedado grabadas en mi retina de un verano especial. Aprovechar los días y sus momentos para engarzar enseñanzas vividas, reflexiones encuadernadas y lo más importante hacer reválida de hasta dónde hemos sido capaces de llegar. Los caseríos ya cierran sus ventanas y los puentes sobre los ríos abren sus corrientes entre la vegetación y el cielo. ¡Cuánto quedará de todo esto con el paso del tiempo! Con la convulsión meteorológica que el planeta sufre y a todos nos asombra. Al volver la esquina nada será lo mismo aunque observemos la misma casa o el mismo río. El mismo cielo y también la misma montaña. La luna de hoy ya no es la misma de ayer porque el ciclo de la vida lleva su marcha y nada puede detenerlo. Octubre se ha presentado hoy en nuestras casas y sus lunas limpias sus zapatos para llegar a su cita en cada ciclo y sobre nuestro cielo. Los cometas apenas se dejan ver porque el humo ciega sus ojos creando una barrera entre el hombre y el universo. ¿Cómo será el mañana? Apenas tenemos certeza de ello aunque sigamos esperanzados de que ocurra. Lo demás continuará siendo visible para aquellos que encuentran la estrella polar sin problemas. Otros se contentarán observando el ir y venir de la vida sin nada que les haga emocionarse.

La hora de la verdad

Siempre hay un momento que nos marca y nos condiciona. Tenemos que aceptarlo porque de lo contrario nuestra existencia sería una carrera de obstáculos que no nos dejaría avanzar. La libertad sin responsabilidad es destructiva para uno mismo y para los demás. Nos convertimos en los amos sin apenas comprender el problema y sin experimentar las consecuencias de nuestras decisiones. Es muy difícil la cura en ciudades donde todos corren. Nuestra actitud es mucho más importante que el lugar donde estemos. También sabemos que el ser humano no es nuestro enemigo. Nuestros enemigos son la ignorancia y el odio. ¿Por qué tendremos que atravesar tantas pruebas antes de darnos cuenta de todo esto? La guerra lo destruye todo en un minuto. La guerra no respeta la vida ni las tradiciones. Y, lo peor de todo, la guerra destruye la esperanza. ¿No existe una hora de la verdad para todo el planeta o todavía creemos que a palos la letra entra? A las personas les es muy difícil soltar el sufrimiento al que están aferrados. Se prefiere sufrir antes de enfrentarse a lo desconocido por miedo a perder. Pero ¿perder qué? Estamos vacíos de un yo separado y cada día esa separación se abra más bajo nuestros pies. Compartir las ansiedades e incertidumbres de los demás nos hará comprender la situación para que surja la consciencia. El hombre ha pasado de la escucha a la violencia. Del rencor a la soledad ya que vive encerrado en sí mismo en un falso caparazón. La hora de la verdad puede ser hoy o tal vez fue ayer pero lo cierto es que el tiempo corre como la arena y la vida es tan efímera como el agua que se escurre entre nuestras manos.

Forjadores de sueños

El pasado día 18 de septiembre tuvo lugar en el Círculo Mercantil de la ciudad de Sevilla la presentación del libro «Los cuentos de Hanah» de la escritora y articulista Ana Valentín Mezquita. Una recopilación de veinte narraciones que desde los ocho años la escritora forjó entre sus manos, envolvió en sus sueños y voló junto a ellos con su imaginación. Estamos pasando por alto el valor incalculable que desde la más tierna infancia es la semilla de ese crecimiento que nos hace convertirnos en hombres de futuro. Con la educación que hoy reciben los niños se les priva de esa libertad que no tiene precio pero que sin lugar a dudas será la forjadora de sus mundos, sus creencias y sobre todo el compromiso con la naturaleza y con la vida. Se habla demasiado del clima y de la humanidad pero no somos capaces de prestar atención a algo tan sencillo y humano como es la vida, las relaciones humanas, el respeto. Todo ello porque nos atrae mucho más el enriquecimiento de las naciones y de personas. Desde esa sensibilidad innata para hacer frente a un problema mundial. Soñar no es un delito y andar en busca de un sueño quizás sea la asignatura pendiente que muchos no hayan superado. Historias sencillas escritas por un niña y con la protagonista principal, la naturaleza y los valores humanos podría ser el idioma que tanto hace falta en esta sociedad carente de valores.

Poema a una dalia

«Estando en calma al lado de una cerca, sonríes tu maravillosa sonrisa. Quedo sin habla y mis sentidos están calmados, por los sonidos de tu hermosa canción, sin principio ni final. Te hago una profunda reverencia». (Thi Nath Hant) . Los pétalos de una flor están hechos solo de cuatro elementos pero irradian la energía a todos por igual.

Sabia belleza

Al caer el sol la tierra se despereza y el verde monte despliega su manto. Montañas y caseríos que se abrazan a los amantes del paisaje, a los entusiastas de lo natural y a todos aquellos que con un largo paseo recobran esa paz que emana de la sabia belleza del paisaje. Una tarde de agosto en el silenciar puro y renaciente de los montes de Vizcaya. Un momento que abarca numerosas emociones y un pulsar a la tierra que nos regala toda su belleza.

Chocolate

El origen botánico del cacao es la cuenca del Amazonas y los primeros registros de su cultivo datan de más de 4.000 años en lo que hoy es Ecuador, Perú y Colombia. El cultivo, el consumo y la elaboración cultural del cacao eran extensos en Mesoamérica. En los primeros tiempos parece haber sido un tipo de cerveza (bebida basada en fermentación). Tal cerveza de chocolate tendría una importante función de ceremonias y celebraciones.

Consumido en vasos especiales (jícaras) era considerado un alimento tonificante. Los mayas y los aztecas continuaron su gusto por el «chocolha maya». El chocolate fue utilizado también como monedas de culturas prehispánicas ya que era uno de los productos que se utilizaban para pagar. El primer europeo que probó la bebida antecedente al chocolate sería Cristóbal Colon en el año 1.502 al llegar a la isla de Guanaja (Honduras). Trajo consigo muestras a los Reyes Católicos en 1.519. Su extensión por Europa llegó de inmediato a comienzos del siglo XVII. A parte de ser una alimento que gusta a todos se le atribuyen numerosos beneficios alimenticios como ser un antioxidante y rico en hierro. Beneficios para nuestra salud siempre que lo tomemos adecuadamente. «Una pequeña onza al ir a dormir» es suficiente.

Guacamayo rojo

Ara chlorpterus es un ave pasitaciforme de la familia de los psitácitos que habita en tierras arboladas del norte y centro de América del sur. Los grandes guacamayos que atraen la atención por su vívido y espectacular colorido. Viven siempre con una sola pareja y se comunican a través de vocalizaciones fuertes y estridentes. Son aves muy sociables.

Ojos de agua

Manantiales naturales donde el agua subterránea emerge a la superficie de manera espontánea. Su origen se asocia con la acumulación del agua de lluvia o deshielo que se filtra desde el suelo y se almacena en acuíferos. Nos encontramos frente a un gran dilema: ¿podrá la humanidad conservar el valioso tesoro de los ojos de agua? Hoy por todo se ciñe al parloteo barato e interesado que nos conduce a desdeñar lo valioso de estos paisajes. Nos hacemos extraños para nosotros mismos modelados por la sociedad. El verdadero sufrimiento de esta sociedad es la forma en que miramos la realidad. Nos hallamos envueltos en la oscura cortina de nuestra estrecha visión y de nuestros egoístas deseos. Si no lo crees mira esos ojos de agua. El otoño ya casi ha llegado. Las hojas de los árboles invadirán los caminos y las calles con sus diferentes colores. Un viaje que comienza en ningún lugar y no tiene destino. Los asuntos de este mundo son apenas un sueño. Podríamos dedicar más tiempo a lo que de verdad importa y procurar ser siempre quienes en realidad somos y no lo que nos imponen que seamos.

Septiembre

Del latín september, séptimo mes del calendario romano. El verano hizo sus maletas como todos los años y se diluyó en las aguas del mar. Mientras los girasoles sonreían a un vergonzoso y casi otoño cubriendo extensiones amarillas de risas y de nubes.

«Nunca se es demasiado viejo para establecer un nuevo objetivo, o para soñar un nuevo sueño»

«Aunque nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final»

«El éxito no es el final. El fracaso no es la ruina. El coraje de continuar es lo que cuenta»

Fantasía de poder

Hoy y demasiados días atrás nos hacemos la pregunta: ¿Qué es el poder? Sin demasiado convencimiento nos atrevemos a compactar una serie de ideas para que la respuesta sea lo más cercana a nuestros valores. El poderío que emana de ese precioso caballo nos muestra su poder limpio y sincero que expresa la manera que el animal trata de comunicarnos su valor frente a los obstáculos para llegar a su meta. Nada tiene en común con el empoderamiento al que se están afiliado muchos con el único fin de pasar a la historia por sus hazañas. Lo que el empoderado ve a través de la retina de su ojo es únicamente su propia imagen. Como si de un espejo se tratase el solo hecho de verse reflejado en él ya le hace merecedor de alabanzas aunque no las tenga. La burla y la sin razón son dos de sus atractivos galardones y aún así, jamás se sienten abastecidos de soberbia y de hedonismo. Como el caballo veloz que pone toda su fuerza en conseguir su meta sin causar daño y procurando que todo su mundo sea el orgullo de quienes apuestan por él. ¿Seria entonces una cuestión de empoderamiento obsesivo y malvado aquel que ríe cuando miente y huye cuando está acorralado? Un abismo entre lo uno y lo otro. Cuando soñamos con volar a lomos de un caballo recibiendo la brisa en nuestro rostro no tiene nada en común con los que se encierran en sus posesiones para demostrar al muundo la vasta genialidad de sus acciones.

Guernica, sentir del pueblo vasco

El árbol de Guernica es el símbolo más universal de los vascos. Bajo su sombra se celebraban las asambleas de la Juntas Generales a las que acudían representantes de los diferentes municipios vizcaínos- El tronco viejo es el resto más antiguo que ha llegado hasta nuestros días, aunque la documentación da testimonio de ejemplares anteriores. En 1880 se plantó su sucesor que permaneció enfrente de la tribuna hasta el año 2004. El roble actual se plantó con quince años en el año 2015. Su significado simbólico sigue perpetuándose tal y como el alma de Euskal Herria sigue trasmitiéndose de generación en generación.

A un paso del mar

Encontrarnos con un paisaje como este solamente puede ocurrir en el País Vasco o Cantabria. Del mar a la montaña en un abrir y cerrar de ojos nos trasportamos a idílicos paisajes entre su verde manto.

Con un verano demasiado caliente zambullirse en estas playas nos renueva y nos conforta. Contar con el regreso nos hace concebir nuevos proyectos en la distancia porque esos momentos son los que nos alimentan y nos fortalecen. A un paso del mar todo parece distinto mientras la brisa hace desvanecer los problemas y recobrar nuevas sintonías.