Volvemos de las vacaciones y nos encontramos con la rutina diaria. Atrás quedaron los día de fiesta y reposo junto al mar. Algunos miembros de la familia ya no volverán a estar con nosotros porque les dejamos en una carretera sin nombre o un rincón deshabitado. Su recuerdo está todavía con nosotros pero su presencia se halla muy lejos. Los animales de compañía son y deben ser siempre «uno más en la casa»
Las estadísticas son aterradoras y casi no hacemos nada por evitarlo. Se nos tacha de locos a muchos de nosotros por «quererlos y cuidarlos» ¡Qué vacíos estamos cuando no somos capaces de estirar nuestra mano y darles una caricia! Serían interminables las historias para contar y creo que hoy no es el momento!. Empezamos una nueva etapa y en este otoño que ya viene hacia nosotros siempre podremos encontrar un buen momento y una buena razón para hacer de «ellos » uno más de la casa. «»Los hombres han olvidado esta verdad, dijo el zorro, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado». (El Principito). El ser humano olvida con frecuencia que dentro del esquema evolutivo planetario el reino animal está solo a un escalón por debajo del reino humano. Los animales son seres vivos. Considerando que todo animal posee derechos y que el abandono y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales. Dicha declaración fue adoptada por la Liga Internacional de los Derechos de los Animales en o 1977.


tean por los pasillos de la información rosa en todas los ámbitos. La lógica deja paso a lo absurdo, a lo curioso, a lo atrevido y anecdotario. Como si de un espectáculo se tratara la sociedad emerge desde el papel cuché hasta las conjeturas y fantasías de los lectores. Quizás la incoherencia tome ahora el mando por un par de meses de las vidas privadas y no tan privadas de cuantos deciden ser protagonistas. Renovarse o morir. Transformarse o conservar las apariencias. Solo depende de un escalón sin importancia alguna pero que en ello se nos puede ir toda la reputación y la dignidad. Nada mas absurdo que ser lo que no eres. Señoras y señores la frivolidad de los días y de las noches del estío está plagada de reseñas y noticias de no larga vida. Todo se esfumará como el humo del hielo o la copa en una terraza de verano. Cámaras, engaños sofisticados y toda una serie de novelones del color de las cerezas. Precaución en todo, no vaya a ser que el sol descubra mucho más de lo que queremos ocultar, que los maquillajes se deshagan de forma repentina y la realidad se erija como bandera en la playa. Ladys and Gentleman la comida está servida y los prostres también. Menos mal que en España tenemos el «tinto de verano» para poder pasar los malos tragos.