Junio en la memoria

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Carro de Heno. El Bosco

Junio en la memoria como tantas otras pinceladas que se quedaron grabadas en nuestra risa, nuestras inquietudes y también en nuestro desarrollo. ¡Cómo nos alegrábamos cuando veíamos llegar este mes de junio porque se trataba de algo muy especial! Nuestro paso a un nivel superior en las clases. Conocer nuevas a mistadas y con ellas a interesarnos también por otros mundos que descubríamos. Otros lugares a los que ibamos personalmente o por el contrario entre la páginas de aquellos libros maravillosos que nos hacían viajar. Pero el mes de junio es mucho más que todo eso y un día lo descubrí al ver la magnífica obra del Bosco El carro de Heno. Llegué incluso a percibir el olor del verano entre sus esquinas. Subí con él a contemplar que el cielo de junio es más azul, que los bencejos vuelan sobre nuestra cabeza anunciando que pronto llegará el estío junto, al olor de la fruta y el sabor de la sal del mar. Un mes dedicado a la diosa Juno que hace de punto de división para partir en dos el año y su sucesiva relación del antes y el después. Igual que esa página dibujada en el horizonte con trazos de luz del sol y sombras de plata de la luna.