Antes

Antes exisitió un aroma de mar que aún recuerdo. Pero ese mar es quizás el mismo que balanceó muchas de mis ilusiones. Ahora mis ilusiones no son las mismas de aquellas tardes en la bahía porque todo aquello cambió de pintor. La blanca y espesa espuma de ese mar todavía me sorprende cuando el mes de julio interpreta muchas de mis fantasías aunque desde muy lejano me hacía cómplice de su danza y hermana de sus juegos. Antes, cuando todo se nos revelaba de manera transparente abrazábamos al mes de julio con devoción. Explendor de sus mañanas y tardes de paseo que se avecinaban a un verano bien distinto a los de hoy. La sal que todavía siento en mis manos transporta mi mente al chapoteo de mis sandalias de goma sobre la arena de la playa. A sentir el roce cálido sobre mi cara de la brisa y a buscar ese encuentro con aquellos que más has querido. Antes había más fantasía y mucha más ilusión que nos hacia ir de prisa hacia ese mar, esa montaña o simplemente una tarde en el parque comiendo helados.Hoy la vista se expande frente a la bahía y a veces creo revivir pinceladas de aquellos momentos. Respira, siente y más que nunca sueña porque es lo verdaderamente importante y que no caduca con el tiempo.

Sensación de estar vivo

Hoy nos podemos sorprender de muy poco y aún así siempre existe esa interrogante que nos incita a buscar mucho más allá de lo que está a nuestro alcance. Mirra, esa sustancia pegagosa de algunas plantas que tiene un olor muy agradable y se utiliza para hacer ferfumes.Cuando el aroma de algunas cosas llega a penetrar nuestos sentídos viajamos en el tiempo y nos confundimos con él. Igual que la existencia, la vida misma es esencia y es perfume. Es concentración y también legado porque en cada uno de ellos está el sello de su singularidad. Cada persona tiene un perfume innato y cada secuencia de la vida también lo lleva impuesto. Recordar y saborear es condición humana porque el hombre se enriquece de todo lo que está a nuestro alcance y sin embargo lo percibimos en la distancia. Los aromas son como las teclas de un piano inmenso que llegan hasta los sentídos más profundos y que a través de ellos reivindicamos nuestra sensación de estar vivos.

Recurrente

Recurrente es la manera de pensar de aquellos que sin tener los pies en el suelo intentan hacer encaje de bolillos para salir de las contiendas más inesperadas. Pero esta manera de actuar reivinca que el «homo sapiens» está creándose un entorno en el cuál ya nada le afecta. Nos acostumbramos, eso sí, a las situaciones más difíciles pero no sabemos plantar cara frente a los altibajos de cada una de nuestras actuaciones. A un lado lo rual que se está poniendo muy de moda frente al caos mundial que ya viene arrollando todo a su paso. ¿Quién nos diría que a estas alturas nos iba a importar otra vez sacar a las vacas a pastar, plantar hectáreas de campos de girasoles o de colza y si vamos un poco apurados hasta dedicarnos al reciclaje sin fin de todo aquello que almacenamos en nuestras casas y ahora nos puede sacar de algún apuro económico? Nunca se sabe lo que nos vamos a encontrar en esta vida. Ya lo decía la mamá de Forest Gump: «La vida es como una caja de bombones, nunca sabemos cuál nos va a tocar». Ahora necesitamos sin duda ser recurrentes y no perder la cabeza. Lo demás ya viene por añadidura. Habrá que concienciernos y ser un poquito más decisivos a la hora de elegir porque no es oro todo lo que reluce y menos todavía a sabiendas de que los que nos engañan nunca serán capaces de lidiar con el rebaño.