Belleza y naturaleza. La Dehesa

La dehesa es un bosque formado por encinas, alcornoques y otras especies. Un estrato inferior de pastizales y matorrales donde la actividad humana ha sido intensa en la totalidad del entorno.Destinada al mantenimiento del ganado y aprovechamiento de los productos forestales. «Con el tiempo te darás cuenta de que no sólo estás tú cuidando del huerto, «sino que el huerto está cuidando de tí«.

«Al ingerir el paisaje observamos parte de la vida»

«La belleza sólo se hace bella a nuestros ojos por mediación del arte»

Entrañas

Saborear una buena copa de vino es disfrutar de esa esencia que nos brinda la tierra desde sus entrañas. Desde lo alto contemplo esa bodega que incita a beber y que sin lugar a dudas está muy pendiente de cada uno de nosotros. Porque el vino seduce, el vino enamora y una vez que sientes su aroma ya nunca podrás olvidarle. Extremadura es tierra de vinos, de ganado y de flores. A veces solo la identificamos con sus bellos pueblos y su Patrimonio Cultural pero Extremadura es mucho más que eso, es dedicación. Quienes hacen de la tierra no solamente su medio de vida sino su riqueza personal. Desde la dehesas perdidas en la distancia donde la vista ya no alcanza a ver más allá, hasta el orgullo de ser extremeños y mostrar al mundo su esencia. Igual que el vino con aroma a tierra y poderío donde las encinas menean sus cuerpos en los campos haciendo que la brisa solape la crudeza de sus días más tórridos. Las entrañas de esta tierra llamada Extremadura «extremo del río Douro» es un alto en el camino de aquellos que buscan sabor, olor y sobre todo pasión por una tierra que muchos creen tan lejana.

Claustro del Monasterio de Guadalupe

Un compromiso moral

Las personas que eluden los comportamientos morales que deben a la sociedad y más aun a aquellos que más cerca están de ellos. No aceptan el verse comprometidos a subsanar sus errores. Porque los errores los cometemos todos y existen innumerables formas de dejar esos comportamientos hacinados en nuestra memoria y que por supuesto nos hacen mucho daño. Somos los dueños de nuestros actos y también de nuestras decisiones pero parece que todo lo sabemos y de todo lo que no nos gusta podemos escapar llevándonos por el medio mucho dolor y frustración. Un compromiso moral no solamente es un lazo que nos une a alguien, es el valor que concedemos a quienes están a nuestro lado y que por nada nos harían daño. Es como andar por las extensas praderas y encontrarnos de repente una puerta cerrada sin justificación. Sin identidad. Dejando tras de ella todo lo que había y ya no hay. Todo lo que era muy importante y, sin motivo aparente frustra toda la relación entre ambas personas. Puede ser que dicho impedimento sea por una amenaza, aislamiento o imposición de algo que no garantiza una felicidad o un compañerismo. Somos víctimas de esa «moralidad» relativa donde no existe nada y desde donde jamás podremos volver por el camino. La puerta está cerrada.

Insustancialidad y aburrimiento

Person sitting on bench in modern lobby looking at phone
Estamos trabajando desde la observación en descubrir todo aquello que no tiene contenido e incluso que está vacío. Por otro lado el aburrimiento de contemplar día a día una procesión de hechos que nos mantienen anestesiados frente al mundo y sus circunstancias. Trasparencia que vemos en todas y cada una de esas lamentables palabras que intentan consolarnos haciendo aún más penosa la vida. Valores que ya carecen casi de valor porque han desnudado tantas y tantas ilusiones de muchos y ahora se sienten cada vez más vulnerables. Comprar votos, diversificar procedimientos judiciales, imponer decisiones e infravalorar el trabajo de algunos que hoy por hoy forman parte de nuestro país, de nuestras comunidades autónomas y sobre todo de nuestra seguridad. La imposición es deleznable y más aún cuando dicho imperativo está sujeto a circunstancias personales propias. Un compromiso moral que se diluye entre los escaños del Congreso y la mala educación de quienes están en sus asientos. No tratemos de enmendar decisiones incoloras para hacernos los buenos. Crear sociedad desde estos lugares es rendir pleitesía a aquellos que creen en ellas. Abuchear decisiones que escucharon en su adolescencia de boca de sus educadores y progenitores pero que hasta ahora no sabían ni como pronunciarse. El «ser más» aunque sea una barbaridad es lo que alimenta a los individuos de hoy. Si somos depresivos y excluyentes en las relaciones con los demás creamos una sociedad enloquecida. Nos enseñan a ganarnos la vida pero no a vivir. La verdadera educación consiste en cambiar al ser humano interior. Conocerse a uno mismo es la base para relacionarse. Así evitaremos seguir alimentando al mundo con el veneno de las organizaciones separatistas. Sócrates dijo: No puedo enseñar nada a nadie. Sólo puedo hacerles pensar». Eso es mucho más difícil.

El éxito

Woman holding up a trophy on a rocky mountain peak at sunrise
¿Qué es el éxito? Es el concepto subjetivo que implica alcanzar metas significativas según los propios valores y circunstancias más allá de estándares sociales o económicos. Palabra que proviene del latín «éxitus» y significa final o término. Según dijo Emerson «El éxito consiste en obtener lo que se desea y la felicidad en disfrutar lo que se obtiene».

Pero el concepto de éxito es tan particular como la propia huella digital. Depende de nuestras posibilidades, disfrutar del camino y no solo del resultado. Muchos hablan del éxito pero pocos saben lo que significa Utilizamos el término mecánicamente. Queremos ser profesionales, exitosos. Generalmente creemos que alcanzar el éxito es no tener que preocuparnos por nada, que los demás halaguen tu labor y consigas un cargo directivo. Lograr lo que nos proponemos no es siempre el final feliz de una historia. «Ten cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo»

Guardianes del camino

Si nos paramos a pensar en el camino de la vida no estamos solos. Existen las personas que nos protegen y nos ayudan, condicional o incondicionalmente, y los árboles. Éstos no nos fallan nunca. Podrán confundirnos algunas veces por la idiosincrasia del paisaje pero jamás con la intención de producirnos algún daño. Sin embargo el hombre no ha sido muy respetuoso con ellos e incluso ha tratado de eliminarlos. No cabe duda de que en los árboles se encuentra gran parte de nuestra existencia porque nos proporcionan la madera, la resina, los frutos y sobre todo que nos dan cobijo. ¿Estamos concienciados de que son una parte muy necesaria para la vida? Yo me atrevería a decir que muy poco. El fuego es su mayor enemigo y por eso es el hombre el verdadero ejecutor de esa matanza intencionada que cada vez se extiende más por nuestro planeta. Somos capaces de ir a la luna y sin embargo no somos capaces de responsabilizarnos de ellos. Los guardianes del camino deben estar considerados y respetados por el hombre. Cuando seamos capaces de revertir sobre la naturaleza un uno por ciento de lo que ésta hace por nosotros podremos considerarnos adultos y responsables.