La imagen habla por sí sola y nosotros también, ya que a pesar de lo espléndido del paisaje no tenemos la libertad de saborear todo lo que nos ofrece. Soñamos a diario con ese día en el que no tengamos que mirar el reloj para salir y también para volver. Muchas cosas han quedado dormídas en ese camino y que esperamos volver a despertar. Si no de la misma manera de otra mucho mejor y mas consciente. El sol, el mar, y todo lo que en ellos se guarda esparan pacientes ese día. Todos cabemos en este planeta pero cada uno tiene su lugar y no debemos quitárselo a nadie. Y aunque nda parece ser lo que es en el subconsciente decada uno de nosotros está escondida la llave de que eso puede llegar a ser.
Ese universo infinito del que todos somos habitantes de lujo nos traza a diairo todo un pentagrama de combinaciones estelares que sin duda nos van identificando. Desde que nacemos los astros se combinan junto a genialidad de ese entramado que configura nuestra carta astral. No creer en las estrellas es como negar la noche y el día porque están ahí y sin lugar a dudas fueron las que reunieron condicinantes para que en la estela de nuestra vida influyeran esas características. Desde los tiempos más remotos ya se estudiaban las distintas combinaciones astrales (horóscopo tibetano) que en su día dieron al hombre la luz de la orientación y el pronóstico para sus cosechas. Nada se esconde bajo este mundo de destellos permanentes que renacen cada día y que graban el pulsar del tiempo. Infinito y también asimétrico donde la vida es el resultado directo de su misma asimetría. La filosofía está escrita en el gran libro del universo abierto al mundo y hecho para ser explicado por el hombre. Descubierto por quienes buscan en cada constelación la razón misma de la existencia y en el que se suscribe la esencia invariable que constituye la naturaleza de las cosas.
Esta es una tablilla sumeria encontrada en la ciudad de Tippur que fué enterrada cuatro mil años atrás y considerada como el primer manual de medicina. La ciencia ha avanzado enormemente y hoy nos comenzamos a hacer grandes preguntas por la falta de sensibibilidad que el mundo ha ido perdiendo hacia esa labor de curar y hacernos vivir una vida más sana. Se ha avanzado muchisimo desde la época sumeria y hoy en día la medicina ha llegado a titubar en ese campo que la consagra como la verdadera ciencia del hombre para el hombre. Han nacido nuevos conceptos que a la sombra una revolución cientíca llegan a veces a convertir en armas contra misma humanidad. El respeto que el hombre debe a la medicina no debe ría de estar condiconado con esa carrera deforma la más pura esencia de lo realmente humano. Los ensayos en laboratorios, las armas nucleares y ese sin fin de descubrimientos nos acreditan a llegar a ser enemigos de la ciencia y de la medicina en su fin más concreto. Hasta que un día experimento se escapa de nuestro control y sucede lo que actualmente estamos viviendo. ¿Quien es el culpable? Todos. La humanidad ha asumido y también ha ido aprobando ese combinado atroz y mortal de «los llamados avances de la ciencia y de la medicina» y si embargo lo que hemos hecho ha sido diseñar nuestro propio cementerio. Paradigmas de la vida que solamente nos hacen pensar en los momentos de angustia y desesperaición. Trazar un camino es dificil porque todos los caminos se hallan colapsados por los llamados laboratorios del futuro y que en el presente nos hacen cada día más vulnerables a las medicinas y a las adicciones.
Ese futuro que escribimos hoy ya fué diseñado por otros y ahora estamos pagando un precio muy alto
Hoy en día la gente sabe el precio de todo y el valor de nada.
Es lastimoso tener que decirlo cuando todavía nos encontramos en un punto fuera del mapa de la recuperación. Para arreglar un problema hay que saber a que nos enfrentamos y a estas alturas no hemos diseñado aún una hoja de ruta conforme a las dimensiones de esta catástrofe.Los fallecidos no son todos los que están ni tampoco están todos los que son. Las historias se repiten dia tras día y la gente se pregunta hacia donde se dirije este barco. Tras un atril nos intentan contar muchas cosas bonitas, pero esas»perfectas caras de la responsabilidad» no son verídicas. Echar la palabrería tres veces al día les coloca ya en un lugar de confianza por parte de la población. No, eso no es así. Ahora nos toca contar uno a uno los fallecidos y encontrar el origen por el que tantas personas mayores se han ido. No, eso no es digo de un gobierno que según nos muestra «lo sabe todo» y sin embargo saben más los de afuera que ellos mismos. Si no porque hay tantas diferencias con otros países. Algo se esta haciendo mal de verdad y mientras nos la meten doblada enviandonos el material no apto, ya me dirán ustedes cuando terminará esta «historia interminable». Frente a otra generación perdida que no se lo va a pensar ni un momento marchar lejos, ya que aqui no hay nada que hacer. Los ingresos mínimos vitales que se ofrecen como rosquillas a la puerta del colegio y sin certeza de que sean ciertos, ya veremos como todas esas familias podrán salir adelante. No es serio señores tanta manipulación mediatica y tantos otros deslices que se les van cruzando en esta cuarentena. Para hacer frente a algo hay que saber a que nos enfrentamos y si ustedes ya no dan una derecha es que algo falla en este escenario de confusión,. Esa perfecta cara de la responsabilidad con la que día a dia nos predican no coincide con la verdad. Por lo pronto seguiremos esperando como pueblo sumiso, pero no dejaría yo que la cosa se desperrame demasido porque la paciencia tiene sus límites y si hay que luchar por lo suyo las personas ya no se andan con chiquitas.
La vida es como el vino. Delicado y atrayente pero también peligroso. Hay que dedicarle tiempo y quererlo igual que a la vida. El sol es nuestro mayor aliado y también nuestro azote más cruel. Sin prisas pero tampoco sin pausas hay que trabajarlo en sus diferentes momentos para que la cosecha sea buena. Cuando se produce ese cambio todo parece armonizar un trabajo bien hecho. En los momentos de angustia no es bueno perder esa ilusión al comprobar que no se avanza lo suficiente para salir adelante. Hemos de dosificar el esfuerzo si queremos que la solución no se nos venga abajo. Intuimos ese aroma de lo nuevo, de lo bien hecho y de todo ese esfuerzo que nos ha costado llegar hasta aqui. Como la vendimia la vida se nos presenta con sus sinsabores y obstáculos, pero también nos esclaviza durante un tiempo para que ese mosto salga bien. Las uvas vendrían a ser como los pasos que damos unidos para lograr un avance positivo. La cautela es importantisima para que no se pudran y lleguen a ese día en el que todos apreciemos la gran victoria. Intuyendo que ese despertar que anhelamos se consolide y podamos encontrar ese cálido homenaje a la labor bien estructurada. Hoy ya no caben resquemores para seguir adelante. Los que no tienen objetivos que no traten de hacerse los que relamente tienen la panacea para los momentos dificiles. Y yo pregunto; ¿cómo hubiesen actuado esos politicos estando en la picota?. No señores no nos engañemos. El criticar y el cuestionar es de débiles y a más de uno se les ha ido la lengua. En las puertas de los hospitales se respira ya ese aroma a lo nuevo, a lo naciente y eso es lo que debería reinar en todo el hemiciclo. No somos jueces de nadie sino de nosotros mismos porque tenemos una cabeza para pensar, pero siempre buscamos hacer daño al otro cuando ni tan siquiera sabemos si nosotros lo haríamos mejor. Esta lección la tenemos que aprender todos y cada uno de nosotros. porque somos parte de ese renacer que ya se avecina.
Descansa el pintor malagueño en una plaza de su ciudad. Han pasado algunos años pero la gente se acerca a él con la sabia curiosidad de estar en una fotografía que llevarán por todo el mundo. Dejaste huella en la pintura, en ese arte que tu llevastes escrito en tus pinceladas de colores frencos como los de tu mar y brillantes como el sol que baña a tu cuna, pero sin lugar a dudas hiciste de tu obra ese refugio de pintores, ese referente para el mundo. Variopinto, de figuras extrañas y de épocas azules que tu paleta diseñó desde tu carácter. Un genio y también un maestro de la historia; Picasso.
Estamos confinados y sin embargo nuestras mascotas siguen fieles a nuestro lado. Son uno más en la familia y saben que todo esto pasará. La incalculable compañía que estos animales nos proporcionan son como el tic tac de los relojes. Ahí, constantes y siempre marcando sus horas junto a las nuestras. Su descanso frente a nuestro sillón y sus miradas con ese halo de cautividad con el que nos conquistan dia a dia.
Hoy observamos muchos arcoiris en las ventanas y eso es bueno. Con sus siete colores festoneando el sueño de quienes le miran y en el aliento cálido y uniforme que recibe le las nubes y que intuye ese deseo de esperanza junto a muchas sonrisas apagadas. Y lo que de verdad importa hoy es poder abrir esa ventana y ver el arcoiris en ella. Aunque no llueva y haga sol se convierte en ese puete de esperanza para los que le dediquen una mirada. Se dice que la vida no se vive solamente por las veces que respiras sino también por esos momentos que te dejan sin aliento al contemplar la belleza, la ilusión y el deseo de que mañana será mucho mejor. Nunca una noche ha vencido al amanecer ni tampoco un problema a la esperanza por que lo que de verdad importa no se crea ni se traduce, solamente ES. Estamos caminado en un largo puente desde hace ya casi un mes y sin embargo todavía no vemos el final de ese puente. Pero sabemos que exite porque nada ni nadie nos va a convencer de lo contrario. Solamente que durante ese paseo descubriremos cosas que jamás ibamos a imaginar. Al final seremos nosotros los que estemos obligados a escribir lo que hayamos apredido en él.
Pasando los días y entre las solapadas horas de este diario vamos tejiendo la historia de nuestra vida, de nuestro país y de nuestra gente. Miramos con desconsuelo y los ojos de la nostalgia aquellos días de asueto y diversión caminando por las calles. ¿El futuro?, ya no se nos dibuja como lo hacia antes de este momento. Hoy vemos otra realidad mucho más cierta y valoramos todo aquello que antes no significaba mucho en nuestra vida. Momentos atrapados en el tiempo que forman ya parte de nuestra existencia. Pero hay que saber mirar tras los cristales. Porque desde ahí llegamos a valorar muchas de esas ilusiones que que se reflejaban sin llegar a consolidarse. Desde la ventana, igual que la luna mira a tierra, es el encuadre perfecto para diseñar aquello que hoy nos parece más real. Eso que nos conforma mucho más como personas. Y sobre todo encontrar frente a ese prisma de luz la verdadera razón de lo que realmente importa; la vida en todas sus connotaciones. Nuestra relación con ella y nuestro respeto hacia su infinita sabiduria.
«No eres la charla que oyes en tu cabeza; eres la belleza que atestigua esa charla»
Todo tiene algo de belleza, pero no todos son capaces de verlo. Para lograr grandes cosas debemos no solo actuar sino también saciar. . No solo planear sino tambien creer. Como el aroma de la lluvia al caer sobre el seco barro ahuyentando su sequedad y reverdeciendo su cara apagada. Naciste de la angosta sequedad de la tierra y nadie se fijo en tí aquella mañana pero la descubrirte me mostrar una infinidad de sensaciones y desde mi ventana hice que crecieras cada día. Y cuando comprobé que ya estabas fuerte te coloqué en mi terraza. Ahi está y hace unos día me regalaste esas flores violeta con la que se hacías sentir muy bien recompensada.
Como la flecha que cruza el espacio para romper el hilo de la vida. Así la luz es una saeta que descorre las tinieblas para devolvernos esa ilusión perdida ante la incetidumbre. Pero cuando dicha luz se convierte en el anclaje entre la vida y la muerte cualquier explicación sobra. Solo es. Nada más. No existen mundos junto a ella ni tampoco reproches ni aprobaciones, ya que se trata de la vida misma que establece sus cánones y reglas. Cuando el camino se intercepta debemos de pensar siempre que lo que no vemos al final de esa saeta de luz no deja de estar ahí por la confusión y el abatimiento. Únicamente es la esencia que es invisible ante nuestros ojos. Hoy el mundo mira a esa línea transversal que se resiste a mostrar esa luz continua que nos hace ver la salida. Ya la puerta está abierta solo que debemos ser prudentes en el momento de cruzar ese umbral.
A pesar de el maratón de noticias y muestras de solidaridad por parte de las personas hay muchos que hoy se sienten solos. Dejando pasar las horas ante la incertidumbre que acecha en cada rincón de la ciudad, del pueblo, del mundo. Nos hemos sentido más unidos que nunca pero una vez pasado el momento de salir para hacer las compras necesarias volvemos a sentir de cerca esa soledad impuesta . Pero la soledad también hay que mirarla y vivirla como una experiencia que nos permite ahondar en nuestro interior y conocernos un poco más a nosotros mismos. Ese estado de la experiencia que ha estado siempre señalado por la sociedad como algo negativo. Pero esa misma sociedad desigual a la que pertenecemos es el resultado de que hoy exista más soledad que nunca. Nos hemos aislado de tal manera que ni tan siquiera somos capaces de sacarle provecho a esta experiencia de estar solo. Y todo eso revierte en nuestra manera de ver el mundo y también de esa falta de exprimir lo que la soledad nos puede aportar. Es la sabia docencia de que en su silencio puede llegar a poseer muchas lecciones maravillosas. Esa grandiosa fragilidad con su ingrediente clave que es la creatividad. Y para eso no hacen falta grandes esfuerzos. Su silente voz nos acompaña aunque no queramos porque no estamos del todo solos, nos tenemos a nosotros mismos. En el hastío de esta sociedad cosmopolita que nos ha condiconado a aprender de un zarpazo en esta cuarentena que vivimos. Aislados de todo lo cotidiano estamos aprendiendo a ser nosotros y a mirar al mundo desde dentro. Hacerla nuestra compañera será un paso definitivo hacia nuestra realización como personas y un puente para llegar a ser mejores. Porque saber estar solo es una virtud.
Encontrar ese rastro en el acompasado marco de las horas. Cuando las fuerzas desfallecen pero el ánimo se vivifica erradicando el miedo. El final de esta carrera ya se configura mientras el tic tac parace no tener fin. Hoy estamos en el día 19 y como los demás rubrican un labor bien hecha. Adelante y mirar atrás solamente para no caer en los mismos errores.
La luz es la energía que nos permite ver lo que nos rodea.Pero la estética de la luz como un tipo de belleza de signo trascendente proviene de la antigüedad. Ya la Biblia nos lo recuerda «hágase la luz» y la luz se hizo. Pero la luz en el arte no solo se limita a la representación y su opuesto sino que se extiende a la iluminación adecuada que debe resaltar un momento. Así como vemos la iluminación de la cúpula de la catedral de Málaga que nos provoca una sensación de magnificencia. Pero la luz está presnte en nuestra vida por todas partes. La luz natural, la luz de una fotografía. Pero sin lugar a dudas la luz en la pintura es quizás uno de los más sublimes puntos donde se nos muestra tal y como el pintor ve y siente ese instante representativo de su obra.
Hoy el silencio ha cosquistado calles y plazas mientras los hospitales y las morges no dan tregua a esos ciudados paliativos que se utilizan para salvar vidas. Una carrera contrareloj que nos hace soñar con un día menos de cuarentena y también un día más de esperanza. Pero frente a todo este caos existencial donde la fe se instala en cada UCI mientras la soledad teje su manto hacia la concordia y la unión de las personas podemos añadir el mensaje que cada día nos está trayendo la naturaleza hasta nuestras casas. Escuchamos a los pájaros cerca de nosotros y nos cuentan que los delfines saltan en las aguas de la bahía de Santa Cruz de Tenerife.Los canales de la ciudad de Venecia nos muestran sus fondos con algun pececillo despistado y el aire freso de las mañanas entona ya un canto al sol que se asoma a nuestra ventana más nítido que nunca. ¿Qué está sucediendo? Tal vez en una fecha no muy lejana encontremos la respuesta. El mundo despierta de ese letargo al que la contaminación le ha tenido sometido. Mientras, esas calles vacías del mundo intentan restaurar aquello que, entre líneas, estamos tratando de corregir.
«Si he logrado ver más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes». Newton.
En este día 17 de este diario quiero hacer un pequeño homenaje a esas personas que están librando una batalla muy dura contra la enfermedad. Frente a lo desconocido y sin demasiados medios son incondicionales en su labor y humanos en cuanto a sus sentimientos. ¿Qué harían todas esa personas que se encuentran en los pasillos de los hospitales sin esa mirada que les anima y les consuela? No somos del todo conscientes y si nuestros gobiernos se parasen un segundo a pensar lo que allí sucede más de uno renunciaría. Hemos presumido durante años de tener un sistema sanitario del diez y no es así. Tenemos unos sanitarios «cum laude» en todas sus especialidades. Solo que no hemos sabido mimar a quien nos cuida y eso pasa factura. Esa ciencia dedicada al estudio de la vida en todas sus connotaciones . A la salud y a la enfermedad, sin olvidarnos de la muerte. La ciencia y la medicina tienen una relación indispensable.Son un arte humano. Unir racionalidad y actualidad circustancial conforman ese maridaje de prudencia que les permite ver y preveer a través de la incertidumbre. La medicina se basa en la ciencia, pues tiene que probar y comprobar las veces que sea necesario siendo fría y estricta, precisa a la vez que amable ya que su fin es el bienestar de la persona. La relación entre el médico y el paciente es la magia inconsciente que basandose en la esperanza tratará de superar la enfermedad. Termino con las palabras de una mujer científica que también se subió a los hombros de un gigante;»Soy de las personas que piensan que piensan que la ciencia tiene una gran belleza. Un científico en su laboratorio no es solo un técnico, es también un niño colocado ante fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas». Marie Curie.
Pasando los días nos hemos instalado ya en el día numero 16 de nuestro «diario para un cambio». Si, porque a pesar de todo nuestra manera de continuidad como sociedad no será la misma. Por culpa de este virus que ha venido para quedarse hemos podido ir recostruyendo, desde nuestro aislamiento, muchos espacios de nuestra vida que teníamos olvidados. Tomamos como vehiculo el infinito. Que no tiene final ni limite y será la batuta que irá diseñando esta leve mejoría que a día de hoy se huele cercana. Para siempre y através del infinito nuestra energia se transforma en la relación con los demás. Ese ocho acostado donde las subidas y las bajadas son su danza para alertarnos del comienzo, la recuperación y el equilibrio. Transición entre el cielo y la tierra. La Gran Tetrakis, simbolo de armonía y tambien de reflexión absorbiendo las lecciones que la vida nos ha ido enseñando pero que también nos sugiere ese ilimitado mundo de lo posible. Alli donde no hay ni pueden haber desfallecimientos ni tampoco egoísmos. Una luz en el tiempo en la que no hay paradas, solo tiempo para recorrer y llegar. Donde el Mago, la Fuerza y el 2 de Oros se entremezclan las cartas cuando intentamos encontrar esa solución que nos aturde y nos confunde. Y donde la respuesta es solo nuestra, limpia y tranparente. Equidad justicia y equilibrio porque detrás del sol siempre está la luz.
La humanidad hace ya bastante tiempo que fué perdiendo los papeles y cada vez hemos ido despreciando ese mensaje que la naturaleza nos ha ido dando. Las «cumbres G20» y otras muchas teatralidades que no hacen otra cosa queocasionar gasta, crear rencilla entre los paises y al finas nada. Y la naturaleza espero. Como sabe hacerlo y nos ha cogido a todos con los calzones bajados. Seas el país que seas todos hemos ido a la saca de la confusión, el miedo y la incertidumbre. Siempre hemos escucha que «la naturaleza es sabia» y mira si lo es. Ahora vamos todos contracorriente en esta carrera para salvar vidas y sin embargo no hacemos otra cosa que echarle la culpa al vecino. Pero los tiempos de la ciencia son tiempos de calma y de reposo y no puede crear una cura de la noche a la mañana. El tiempo perdido ya es irrecuperable pero la lección de humildad que todo el planeta ha recibido es grandiosa. Hoy ya cabalgamos a lomos del día 15 y esto es muy lento. Estamos un poco mejor, pero no lo suficiente como para creernoslo. El mundo esta cambiando aunque nos demos apenas cuenta de ello. Pero todos somos cómplices de este cambio. Y será para bien. La sociedad que conocimos hace unos días solamente quedó atrapada por esa sacudida que la naturaleza nos está dando. Como si quisiera tomarnos de los hombros y nos gritase ¡despierta!.
El numero de la discordia para muchos y sin embargo un número magico para otros. Al pobre le han echado todo tipo de maleficios y áun así sigue presidiendo muchas avatares y dichos en nuestra vida cotidiana. Pero no debemos de olvidar que también es un numero magico ya que lleva consigo el tres. Parece representar una puerta a la que no tenemos acceso, por ahora. Sabemos que tras él se esconde el misterio y también creemos que con él todo va a cambiar. La esperanza sigue buceando por los pasillos de los hospitales y encontrará ese momento de poder salir hacia la superficie. Todavía nos darán más bofetadas e incluso llegaremos a perder los papeles y hasta la credibilidad, pero no será el motivo ni el momento de lamentar. Hay que esperar para protestar y no tenemos mucho tiempo por ahora. Si no se quieren unir a nosotros (los miembros pobres de UE) mejor así. Más vale estar solo con alguien que te acompaña que con muchos y con la cabeza baja. No es tiempo de morriñas ni de rencores. La lealtad solamente se aprecia en los malos momentos y si hoy es el día 13 de esta carrera a contrarreloj por la vida y la estabilidad levantemos la mirada porque todo es posible.
Shhh…… silencio. «El silencio es el gran arte de la conversación». El gigante silencioso está más silencioso que nunca y áun así nos habla. Con la sola magnificencia de esas blancas nieves de la primavera no nos olvida. Porque ese silencio, en todas sus connotaciones nos hace acceder al os aspectos más sutiles de nuestra existencia. Y ahora, cuando el mundo entero está enloquecido por los acontecimientos que vivimos agiliza nuestra mente para que desde ahí descubramos ese pensamiento discursivo que la razón humana posee frente a la adversidad. Y es que ese silencio va cosido al tiempo de hoy, de ahora mismo y en ningún pulsar de las manecillas del reloj está ausente. Es nuestro tiempo y también nuestro silencio interior el que nos hará comprender y comprendernos a nosotros mismos. Solo si aquietamos nuestra mente veremos la realidad. Vivimos frente a la espera que nos puede abrir nuestro ser hacia los demás. No hacer nada, solamente esperar. Cubrirnos de esa serenidad que nos provoca a dejar ser, a compartir estos instantes de confusa realidad donde la más alta virtud de confianza y deseo. A la luz de ese silencio blanco debemos posar nuestra fuerza para que en este día 12 podamos ir creando diques frente a tantos días de angustia. No hacen falta palabras para comprender al silencio porque de él pueden salir nuestros mejores mensajes.