
Una calle es el fiel testigo de historias que pasan sobre ella. Con su silencio observante formatea cada uno de los movimientos, sus luces y sus sombras. Las estaciones y los acontecimientos. Entre sus paredes se escriben los sonetos más variopintos que se puedan encontrar ya que una calle es la rúbrica de lo que ha pasado por allí. Habitadas por las personas que se sientan a ver lo que pasa y en sus esquinas, terrazas y tiendas están los que las hacen posible. Pero una calle es una arteria principal de un pueblo en cuyo corazón late la esencia del mismo. En una ciudad todo sucede muy deprisa y apenas nos da tiempo de releer lo visto. Por el contrario en los pueblos todo puede llegar a suceder una o más veces. Calle arriba y calle abajo con esos faroles que apenas alumbran pero que jamás dejarán que nos perdamos por ellas. A esos testigos fieles y silenciosos que hacen que comencemos a dar nuestro primer paso en ellas para continuar con nuestra vida.










Tienen remedio los males de este país. A pesar de las revueltas de pactos y más allá sigue existiendo ese afán de hacerse con todo. Eso si, con todo aquello que se pueda adquirir a bajo precio. La gente ya piensa más en vacaciones que en política y es que a decir verdad lo segundo no nos trae más que complicaciones. Los remedios que se los pidan a los participantes de «supervivientes» que ellos si que saben arreglar tu casa bien si te descuidas. Grandes sagas que aún hoy continúan celebrando y celebrándose sus conquistas a pesar de estar más secos que la mojama. Todo cambia para bien y si no tendremos que amarrarnos más fuertes los machos para salvarnos. Dicen que el verdadero secreto del éxito está en «pagar como si fueras pródigo y vender como si estuvieras en quiebra». Ni contigo ni sin ti tendrán nuestros males remedio porque solamente somos nosotros mismos los que podemos cuestionar, versionar o diseñar nuestro propio avance. Lo demás es solo palabrería y afán de protagonismo.



La música es esa fuerza que nos hace volar muy lejos o descubrir muchas cosas que apenas nos damos cuenta de que existen. Desde el comienzo de los tiempos la música ha sido el lazo de unión entre los pueblos, entre las personas y hace que los momentos se vayan envolviendo en ese halo de luz que nos transforma. Desde los instrumentos más sencillos hasta las orquestas más importantes constituyen la unión de voces, elementos y sentimientos que se enlazan para ofrecernos un espectáculo único. Igual que el baile y la danza.






