
Dicen que la infancia jamás nos abandona. Por muchos años que pasen siempre vive en nosotros ese pellizco de ilusión y de fantasía que nos hace abandonar la caja del tiempo y volar muy lejos. Existen manos cuidadosas que gustan de conservar las y de motivar a las futuras generaciones a revivir en los objetos ese mundo en el que todos hemos sido inquilinos y al que jamás podemos renunciar.

La emblemática Plaza del Charco en el municipio norteño del Puerto de la Cruz es cada año escenario de esta muestra recordatorio de años que pasaron pero no en se han ido de entre nosotros. Con motivo de las fiestas del Carmen dicha exposición es reclamo de curiosos y de aficionados que sienten la nostalgia de pertenecer a esa página del tiempo que nunca nos dejará, la infancia. Fotos: R.B.





Camino de la iglesia y claustro del Monasterio de Pedralbes, Barcelona.












Estamos de moda. Creo que es la hora de que la sociedad asuma sus cambios. Todo evoluciona y el hombre también. Hasta ayer nos parecía que todo era una locura pero hoy los colores se ven desde otro prisma. Eso sí, no hace falta perder los modos para hacerse respetar por la sociedad. Busquemos un consenso entre la libertad y el respeto. No todos somos afines a lo mismo ni tampoco debemos imponernos a lo que no nos toca. La razón dice sí pero la educación debe decir lo que una sociedad representa. Los puentes se han desplegado y hoy más que nunca nos llama la atención como el abanico de colores de las personas vuelan sin cortapisas. Siempre habrán rezagados a aceptar el cambio que la sociedad demanda, pero todo toca y cuando llega es recomendable aceptar, respetar y sobre todo no poner barreras a la libertad, sea cual sea.


