El beso de los planetas

Los planetas Júpiter y Saturno eligieron el primer día del solsticio invierno y además una fecha capicúa en el calendario (21/12) para juntarse bajo el cielo azul cobalto sobre la Tierra. La imagen ha sido tomada desde el mirador de la Orotava en la isla de Tenerife. Un acontecimiento que pone su punto de luz intensa en este último mes de un año no demasiado brillante.

Abrir las alas

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo» (Ludwig Wittgenstein)

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario….

No dejes de creer que las palabras, la risa y también la poesía sí pueden cambiar el mundo….

Somos seres, humanos, llenos de pasión. La vida es desierto y también es oásis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia….

No dejes nunca de soñar, porque solo a través de los sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes… No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante… Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en tí está el futuro y en afrontar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte…

Y no permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas. (Atribuido a Walt Whitman)

Epifanía

El término «epifanía» es ese momento de sorpresiva revelación que se nos presenta y así fué lo que sucedió. Nos encontramos frente a frente a este hombre árbol que desde su más fantástica creación se convertía por unos momentos en una figura más de ese mundo magico del mes de diciembre. Quizás en otro momento no hubiese mostrado tanta reclamo pero ahora sí ya que los elfos, las brujas y los magos están deambulando por calles y plazas. No dejemos que otros nos fastidien la ilusión y sintamos que todo es posible si recibimos actuaciones sorpresivas como la de éste árbol.

Oye, pueblo ya

Oye, pueblo, nación o país no más de manipulación y hermetismo informativo porque esas preguntas sin respuestas son las que ocasionan los enfrentamientos entre las personas. Tratar de hacer nuestro lo que no nos pertenece nos aisla de la verdad de saber y de proceder a todos por igual. ¿Quién tiene derecho a almacenar sin consenso ni justificación algo que solamente él ha tenido por suerte conocer? Esos privilegios adornados de palabrería barata en los que el mutismo se hace cómplice y la verdad queda obsoleta en los márgenes de quienes dicen tener la razón y sin embargo son los primeros en devaluarla. No somos conscientes de todo ésto o por el contario carecemos de estímulos para decir que No. Oye pueblo, nación o país no más secretismo barato e información desvirtuada que no llevan a ningún puerto seguro. Lo dice la historia y las historias que hoy vive la humanidad ya que no todos los puertos están abiertos al navegante ni toda la predisposición para hacer mejor las cosas está exenta de intereses comunes y manipuladores. Esas campanas que resuenan hoy más en el silencio y sin palabras nos están dando un toque de atención para muchas de las cosas que sin no reaccionamos a tiempo están por llegar.

Estar a la altura

No siempre sabemos estar a la altura sobre todo cuando queremos dar una importancia de nuestra manera de ser o expresarnos y así poder deslumbrar. Resulta muy embarazoso siempre y cuando ésto no se hace de una manera consciente. Los programas se establecen para ser cumplidos y aún queremos sobresalir sin miedo a estrellarnos. La vergúenza se ha perdido a estas alturas del baile y cuando nos empecinamos en promulgar nuestros deseos y más todavía sabiendo lo ingruentes que son nuestros propósitos el «estar a la altura» se nos queda bien pequeño. En esa «honesta» manera que muchos tienen para adquirir un beneficio propio o establecer unos directrices que fracturan la razón misma de las cosas por abanderar unos ideales en contra de unos principios. Mientras seamos partícipes de esa ilegalidad adquirida por tratarse de las élites más favorecidas seremos cómplices del desarrollo de nuestro legado cultural, docente y estructural del pais. Estar a la altura no es hacer que otros hagan lo que tú impones sino creer que lo que estás haciendo es lo más favoralble para nuestra sociedad. Hoy hay unos muchos que no saben estar a la altura y tratan de hacerse notar para que otros les crean. No nos dejemos engañar con bailes de salón ni tampoco con las manifestaciones de hedonismo barato que tanto pululan por nuestra sociedad.

Ondas de luz solar

R/B

Nos sorprendió el guiño del sol esta mañana sobre el Teide. Parece como si todos los elementos se hubieran puesto de acuerdo. Tal vez quería manifestarnos algo, lo cierto es que lejos del mundanal ruido de las ciudades suceden cosas más maravillosas.

 

R/B

Despés todo el escaparate de la naturaleza se compuso en la armonía de ese misterio que no siempre podemos encontrar respuesta. Dejar de suceda es la mejor forma de hallar la verdadera respuesta de ese todo. No se puede encontrar explicación exacta cuando la exactitud eslo que hace las cosas más bellas.

El 5-HTTLPR

El 5- HTTLPR se situada en el gen llamado SLC6A4 del cerebro humano y es el encargargado de «fabricar y regular» los transportadores de la serotonina. Una de las hormonas más importantes en el control de los estados emocionales y de la felicidad humana. ¿Qué es la felicidad? «La felicidad es una decisión» decía Rimpoché. La energía de la felicidad es ese estado de satisfacción espritual y física donde podemos señalar que el seceto de la misma no se encuentra en la búsqueda de más sino en el desarrollo de de la capacidad para difrutar de menos. (Sócrates). En Bhutan, pequeño país en las faldas del Himalaya se creó el día de la felicidad. Pero el hecho de que este país no sea de los más felices del mundo no quiere decir que no se preocupe por la felicidad de toda su población. Se trata de una prioridad para sus gobernantes y cada cinco años se publica una encuesta donde se miden todas sus variables.

«La felicidad más que un deseo es una obligación y está donde tú quieras»

Azules horizontes

Hoy nos cuestionamos si realmente somos capaces de sentir lo que otros sienten cuando el desarraigo, la pobreza y la no contemplación de un futuro son los titulares que a diario miles de personas ven frente a sí. Nos parece mentira que en el siglo del progreso existan todavía organizaciones que sean capaces de hacerse con todo lo que posees para ofrecerte un destino favorable. Si no sale bien nadie puede reclamar. Y eso es lo que a diario se cuestiononan miles de personas para lograr esos azules horizontes que ven en la distancia y que sin pensarlo demasiado saltan en su busca. Frente al mar sus ojos soñadores se sientan cada día contemplando ese hilo de esperanza que le trajo hasta aquí. Su mirada vuela muy alto para porder alcanzar ese mundo que le proporcione una estabilidad, un trabajo y una felicidad. Cada día, bajo la mirada del Teide observa el mar. Un mar que ya no se parece al que tuvo que soportar hace días con el frío, la noche o la incertidumbre de que su cayuco no pudiera llegar a la costa. No es un problema de unos pocos, es la conciencia de muchos para que esta aventura no llegue a cobrarse más vidas ni a truncar más sueños. Hoy el océano es su confidente y también su compañía y por eso cada mañana baja a mirar al mar.

Diciembre y sus luces

El mes de diciembre es el mes de las luminarias. Lleva inscrito numerosas celebraciones desde antaño y sin lugar a dudas se han convertido en una costumbre que cada vez se ha acrecentado poderosamente. Ya no sabemos vivir sin las fiestas y todo lo que ellas conllevan, siendo las de diciembre las más relevantes. Eso sí a lo largo del año se vive cada vez más en fiesta por lo que la sociedad ya no sabe que hacer cuando tardamos un poco en tenerlas. Pero este año es bien distinto y nos resistimos a creerlo. De razón se sabe que estamos viviendo algo que quizás ya nos haya dado un giro de timón en nuestra vida sin apreciarlo siquiera y como la testarudez se escribe con mayúsculas en lo que se refiere a la condición humana se nos hace incuestionable el no poder vivir estas celebraciones como de costumbre. Navidades hay muchas pero vida solo tenemos una, nosotros y todos nuestros seres más queridos, pero no parece que nos convenza demasiado el pensamiento. Diciembre, el mes de las luces en todo el mundo y cuando las hanuquías ya están casi preparadas tras las ventanas para encender una a una sus siete velas, las calles y plazas vibran, pero con conciencia y responsabilidad en este año que sin lugar a dudas será el que nos da el giro de timón aunque nos resistamos a verlo.

Castas, la métrica social

La manera de estratificación social al que se pertenece solamente a través del nacimiento. Ese sistema rígido, sólido e inmóvil que siempre observamos desde la berrera y que utilizamos muchas veces a modo de desprecio. Pero la palabra «casta» se está haciendo muy popular entre los distintos movimientos políticos a modo de disección frente a unos ideales que desciben y postulan modos de actuar sobre la realidad colectiva. Situando su origen en lo personal de acuerdo con las necesidades que sustentan socialmente un determinado pensamiento. Pero hemos hecho un compuesto con ambas cosas y claro está que resulta de un ignorancia extrema ya que disocia la realidad manipulándola en forma del propio interés. Ahora bien esos que critican a lo que ellos entienden por castas para hacerse notar son los primeros que se la cuelgan de hábito. Estamos ya bien metidos en ese torbellino de sinrazones en donde se están convirtendo en esclavos del siglo 21 a aquellos por una u otra razón están viendo mermadas sus posibilidades de un futuro digno. Otros predican con el ejemplo haciéndonos creer que las clases sociales se miden solo por sus posesiones y no por el valor que tiene manera de emprender y hacer progresar a la sociedad como meta de desarrollo. Mientras la burocracia extiende sus alas para hacer más imposible el progreso otros que dicen llamarse iluminados se entretienen contando la historia del mundo.

Earth to Heart

La escuela «tierra» es el más grande de los espejos. Tierra y corazón unidos y escritos de la misma manera para reafirmar que «Nada puede traerte la paz sino tú mismo», «Nada puede traerte la paz sino el triunfo de los principios» (R.W. Emerson). Arropados bajo el dharma como ley universal presente tanto del hombre como la totalidad del cosmos y que mantiene el orden en esa unidad donde nada se desvincula porque todo es uno. La obra de arte debe dominar al espectador y no el espectador a la obra de arte y eso es lo que muchas veces entendemos no y hacemos que esa relación se vuelva tóxica. Mucho debemos de aprender todavía para equilibabrnos con ese espejo al que miramos y solo vecmos lo que queremos. ¡Cuidado!

Sinfonía en tiempo incierto

Aunque la certeza del futuro se escabulle hoy entre las ramas de esa incógnita que todos queremos resolver pero que muy pocos serán capaces de conseguirlo, creemos que todo será como un abrir y cerrar de ojos. Nada más alejado de la realidad. Mientras los espejos de Blancanieves estan agotados de ver siempre a esos mismos rostros sedientos de protagonismo y ambición, donde la imágen que ven ellos les confinde pero no les apoya ya que en ese vivo deseo de propiciar soluciones intentan cubrirse las espaldas y que carguen otros con sus fracasos. Lás lámparas maravillosas que todos frotan con efusividad para hacer promesas que nunca se van a cumplir y rubricar derechos que a la de cambio se venderán como algo obsoleto hace presagiar el tumulto de condiciones insuperables en ese estado del bienestar al que todos hacen referencia. Como una cáscara de nuez a la deriva se balancea el futuro y donde no caben los que buscan algo mejor se les arincona para que no salgan de esos guetos confomados para evitar su expansión. La sinfonía de ese futuro se escibe ya con pluma y también con misterio. Con indignidad y con hastío haciendo del mundo y de las naciones espacios muertos y personas sin objetivos de vida. Encontrar la piedra folosofal que devuelva al hombre lo que le pertenece y los espejos de Blancanieves queden obsoletos para siempre. Las lámparas se vean alimentadas por luces de esperanza y las contiendas políticas se cubran de la rumbre del olvido. Quizás en ese momento las sinfonías del futuro vuelvan a enaltecerse bajo la podera e inimitable razón de ser del hombre.

El sentido del presente

Aunque estamos invocando esa nueva normalidad para seguir con nuestra vida como ya lo hacíamos nos estamos engañando sin querer. El sentido del presente no habita fuera de él. Ni tampoco lo podemos modelar según nuestros intereses o ambiciones. El presente es un principio, es un medio y también es un fin y para lograr ese fin hemos de instalarnos en este presente haciendo de él la forma de cosntruir ese nuevo futuro que tantos quebraderos nos está causando por no ser capaces de separar lo que era nuestro mundo y hacia donde nos dirigimos en ese que ya nos espera. Nos cuestionamos lo que hacen unos u otros pero muchas veces no nos paramos a pensar en si norotros hubiéramos sido capaces de hacerlo mejor. Hoy se espande frente al mundo una incógnita que no sabemos donde encontrará la solución y es por eso que debemos ser conscientes del sentído que estamos dando a nuestro presente y que será el que nos diseñe esa nueva normalidad de mañana.

 

Despertar. La fuerza de la vida

El incio o momento en el cual abrimos nuestros ojos a los sentimientos, a la luz y a la vida. Pero el despertar es mucho más que todo eso. Es sonreir y aceptar lo que la naturaleza nos pode delante haciéndonos conscientes de ello. El fin de la vida es vivir. Todo lo que habita en el mundo busca vivir. La hierba crece entre las rocas y busca la luz para desarrollarse y el hombre que trata de encontrar su crecimiento y felicidad y no puede dejar de hacerlo aunque las condiciones sean adversas. Y en ese momento de alegría en el que descubrimos todo eso estamos dando nuestra aprobación a ese compromiso con la existencia, tanto la nuestra como la de los demás. Pero tristemente estamos muchas veces dándole la espalda a ese espejo en el cual vemos todos nuestros actos y sus consecuencias y sin embargo desviamos la mirada hacia algo que nos atraiga más. No le damos a la vida el valor que tiene y aún más minorizamos los derechos que otros tienen por egoísmo propio. Resintonizarnos es sin dudas muy fácil, lo que sucede es que la mayoría de las veces no queremos. ¿Quienes somos y qué somos? Y ahí juega un papel fundamental la expansión de nuestra conciencia. Mirarnos en ese espejo siempre nos dará la opinión certera de quienes somos, Solo que muchas veces tememos hacerlo por miedo a descubrir en lo que nos hemos convertido.

«Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. No te rindas porque la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo» (Mario Benedetti)

Diwali, senderos de luz

La luz se enciende nuevamente en las lámparas para recibir el año nuevo en la India. Las filas de luz serpentean calles y plazas para festejar la victoria simbólica del bien sobre el mal. Felíz 2077.

India como el resto del mundo está viviendo esta pandemia, pero hacer frente al pesimismo es una razón fundamental para creer y crear esperanzas a toda la humanidad.

Deberías

Los «deberías» se refieren a uno mismo, a los demás y al mundo en su totalidad. ¿Cuántas veces no nos hemos sentído frustrados pensando que si hubiéramos hecho algo más no habríamos llegado a esta situación?. Las incognitas se almacenan en nuestra mente y hacen de ella ese interrogante que nos condiciona y nos manipula. Nos apoderamos de esos ideales, esas aspiraciones de perfección a seguir y sin embargo no se trata de eso. Se trata solamente de nosotros mismos. «lLos deberías» que cada día se cruzan en nuestro camino y los vemos venir y en muchas ocasiones ni tan siquiera les hacemos caso. Esas mentes perezosas que olvidan que el momento presente es el único tiempo que disponemos para trazarnos ese reto o enmendar algunos de nuestros pasos en falso. Porque en ese momento cuando nuestra conciencia se da perfecta cuenta de que la perfección no existe y la casualidad tampoco. Hacer las cosas bien es el único requisito para afrontar esa ecuación que mantiene el interrogante sobre nosotros hasta que reaccionamos. Porque la senda del conocimiento y el resurgir natural de las cosas no consiste en romper esa película tras la cual observamos lo que acontece, sino darnos cuenta de ello en nosotros mismos.

No sin razón

Las galaxias se mueven a su antojo. Ni tampoco las estaciones rondan a la tierra. ¿Por qué el hombre es el único que se antoja hacer lo que le vienen en gana para beneficio propio? No es justo que mediante el poder podamos robarle la vida a nadie ni tampoco su libertad de expresión. Los seres humanos somos únicos y por mucho que otros intenten hacer de los demás un ejercito a la orden de, nunca lo conseguirán. No sin razón estamos autorizados a manipular a nuestro libre albedrío a quienes nos dieron poder para defendernos porque mediante un voto no nos vendemos solamente delegamos en alguién y eso nada ni nadie lo puede cambiar. Hubo un tiempo en el que se hablaba mucho de las castas y sin embargo hoy casi todo están inmersos en ellas haciendo de sus cargos la coraza para crear esa distancia en la cual todo vale mientras lo haga yo y para mí. Recuerdo con nostalgia a la vez que con cierta preocupación aquellos corros que se hacían en los patios de las escuelas y donde todos danzabamos al unísono sin derecho a protestar. No han pasado demasiadas décadas de aquellos pasos tempestuosos porque siempre nos ha quedado el olor a patio y el sabor a protesta. El remanso de una tarde de lectura donde descubrías mucho de lo que ya no entendías y sin embargo parecía estar atado a tí para siempre. No sin razón el cambio climático nos afecta a todo el planeta y seguimos dando con el mismo sainete. La razón es el límite donde todo se evalúa y se comprende pero en ese camino de la sinrazón se ocultan muchos trozos de aquellos días en aquellos patios de la escuela desde donde el crecimiento moral del hombre quedaba tallado en su manera de ser.

Donde la vista no alcanza

Existen otros mundos. Y también donde nuestros sentídos pueden picarnos en esas sensaciones que a veces no entendemos, pero que sin lugar a dudas existen. El mal es ignorancia, lleguemos hasta donde lleguemos con la mirada y aún así no somos capaces de erradicarlo. Vivimos situaciones que ni preparándonos para vivirlas llegamos a ser capaces de solucionarlas y es que por mucho que se empeñe el hombre en cambiar la naturaleza de las cosas es mucho peor. Más allá de la línea de la conciencia hay mucho camino por recorrer todavía y sin embargo nos aferramos a lo ideal para tratar de convertirnos en lo que no somos y mediante esa actitud hacemos mucho daño. Las reacciones de muchos que creen poder parar el mundo con una mano o de otros que intentan con un solo dedo cambiar el movimiento del sol y de las estrellas no son más que brotes de vida angustiados por no saber cual es su destino ni tampoco lo que hacer con él. Solo éste se puede conquistar con el conocimiento del «ser» que se encuentra mucho más allá de la voluntad y del propio destino ((Ramana Maharshi) . El solo hecho de creernos más no quiere decir que otros puedan arrebatarnos ese ilusorio estado de satisfacción y confort en el que nos hallamos. Todo es pasajero en la vida y cuando nos paremos a mirar algo diferente comprenderemos que hasta donde nuestra vista alcanza no quiere decir que lo podamos tener todo bajo control.

Posverdad

La sociedad actual se ha ido alimentando de esa apariencia de los hechos que se han vuelto más importantes que el hecho en sí. Las verdades falseadas o las estafas encubiertas ya no se temen porque nos hemos acostumbrado a ellas y aunque las veamos se gira la cara hacia donde nos interesa y nada más. Cuando el hecho deja paso a la mentira nos vestimos de ella y seguimos nuestro camino haciendo y deshaciendo lo que nos va en gana y manipulando lo que queremos que vean. Distorsionando deliberadamente la realidad con el fin de modelar la opición pública. Vivimos en un mundo dominado que daña considerablemente la integridad intelectual haciéndonos casi cómplices de aquellos que buscan ese beneficio. Esa confusión manipulada donde se juega con las emociones y las creencias. Pero¿ nos llegamos a hacer cómplices de toda esta puesta en escena voluntariamente o por el contrario somos meros espectadores que asienten todo aquello que se les pasa por delante?. El ser humano se está volviendo un poco perezoso y tal vez por esa pereza o sencillamente por desidia trata de pasar por alto mucho y eso a la larga nos llega a hacer daño. A pocas horas de que entremos en esa nueva etapa en la historia del siglo 21, las elecciones en los Estados Unidos, quizás podríamos dejar un espacio para comprobar si esto es real o sin embargo se trata de una ilusión. Todo dependerá de si el que miente está convencido de ello y sabrá hasta donde podrá llegar con su posverdad. No sin razón podemos manipular a nuestro antojo al mundo valiendonos de unos poderes que nos han sido cocedidos por aquellos que ahora esperan de nosotros una gobernabilidad digna.