Impermanencia

«La muerte es un enorme misterio pero de ella podemos decir dos cosas: es absolutamente cierto que moriremos y es incierto cómo y cuando moriremos.» Rimpoché. La impermanencia es un cambio al que todos tenemos entrada y la transitoriedad no da las pautas a seguir para alcanzar en cada tramo de la misma la mayor creación de nuestra vida. La naturaleza en si misma no tiene permanencia ni ser sino que se está convirtiendo y pereciendo segun su relación con el tiempo. Siempre» es un tiempo demasiado largo y para nacer primero hay que morir.

Urgencia social

Quizás mucho de nosotros hayamos pensado ¿cuándo podremos gozar de esa libertad que no se compra ni se cuestiona? La noria que mueve hoy nuestro mundo sigue sin dejar de subir y bajar hanciendo en nuestra sociedad una mella casi irrecuperable. La tristeza viajará hoy gratis por las ciudades que, a día de hoy se convertían en bulliciosas reuniones entre familias y amigos pero solo escuchamos silencio e incertitumbre. Algunos intentan engañarse frente a la realidad que supura por todos los lados desazón, ansiedad y desconfianza porque ya se nos antoja gris la visión de un tiempo «irrecuperable» al que hemos ido dando muy poco valor. Correr por la playa respirando esa libertad que hoy es concertada con una serie de restricciones haciéndonos cada vez más vulnerables frente a las ilusiones, los proyectos y todo aquello que hasta hace escasamente dos años era nuestra razón de vida. La urgencia social no depara en clases ni tampoco en proyectos de ley. No está vinculada a ningún partido político ni tampoco a ninguna lengua. Mientras el mundo convulsiona frente a los contagios de esta pandemia otros buscarán una razón para seguir adelante ante la falta de implicación de los gobiernos. ¿Es ésta la verdadera humanidad? No, tal vez estemos frente a una emergencia sin precedentes y a la que muchos le están volviendo la cara.

Invierno

«Nadie ha vivido en el pasado nina die viviréa el futuro sino que toda vida es unicamente el presente. El presente constituye el único patrimonio de la vida que nunca puede serle arrebatado. Es el único consuelo de la fugacidad del individuo, mientras esté ahí su voluntad de vivir» (Chopenhauer)

Comenzamos la estación de invierno y mientras el hombre se disputa un lugar preferente donde seguir dominando al mundo, otros sin embargo reflejan sus ilusiones en ese tapíz del deseo que nos conmueve y también nos aprisiona. Las dudas habrá que dejarlas atrás, que se disipen entre las blancas montañas de nieve o las ventanas de sol que desde el hemiferio sur darán la bienvenida a un nuevo año. Todo es cuestión de ver y no solo de mirar porque mientras perdemos el tiempo mirando y sacando conclusiones la vida se escapa. Hay que mover las alas y saber cuando tenemos que parar para así abrazar la vida y acogernos a cada uno de sus instantes infinitos.

Futilidad

La fugacidad de la vida es el compromiso que todos tenemos para con ella. A veces la apreciamos tan poco que no somo lo suficientemente sensatos para darnos cuenta de que se trata del mayor legado que uno tiene. Protegerla es nuestro deber y también proteger la de los demás con nuestras acciones porque mientras no nos respetemos a nosotros imagina que podemos hacer con la de los demás. Nos sometemos a diario con la insensatez de quienes están tan vacíos interiormente que no hallamos respuesta a esas acciones que nos llevan irremediablemente a esa falta de respeto por la vida. La futilidad está hoy en día en manos de quienes a diario luchan por salvar muchas vidas y sin embargo muy pocos reconocemos esa labor. Ese tratamiento o terapia que consiste en proveer un beneficio a alguién que sufre y que tiene pocas posibilidades de recuperarse. Pero sin lugar a dudas alguno no entienden esa labor por luchar contra lo desconocido y a costa de lo que sea. No sabemos si esta sociedad tan mediática será algún día responsable de tanta locura desenfrenada a la hora de divertirse porque la vida vale mucho más que un botellón o que una descontrolada diversión que puede acabar con un final no tan felíz.

Aspiración

La aspiración es ese deseo intenso que sentimos de conseguir una cosa que se considera muy importante. Poner ese entusiasmo, esa exaltación del ánimo por algo que nos cautiva nos hace luchar contra la desazón y la apatía que muchas veces se cruza en nuestro camino. La palabra entusiasmo viene del griego y está compuesta de 3 «En». «Theou y Asthma» y juntas significan soplo interior de Dios. Cuando nos vemos invadidos por ella somos más alegres, decididos. La mariposa ha encontrada la hoja perfecta para conseguir se aspiración; pasear sobre el agua y sentirse libre. El entusiasmo es una de las cosas más importantes de nuestra vida y sin embrago poco caso le hacemos. Siempre estamos acupados en otras cuestiones marcadas simétricamente que hacen de nuestra existencia una rutina. Ahora es el momento de comenzar a creer en todas esas aspiraciones que hemos dejado relegadas a segundo término para sacar provecho de un tiempo casi perdido pero que todavía puede ser recuperado.

Horizontes desencarnados

Igual que el agua y el viento horadan la roca abriendo cavernas de piedra en ella el hombre sin sentimientos es capaz de superarlo. Estamos viviendo acontecimientos únicos frente a horizontes desencarnados que nos llevan hacia precipicios de violencia y sin embargo muy pocos se sienten conscientes de ello. En el callado lenguaje de las sombras que nos acompañan a cada uno de nosotros se escriben esas actitudes de enfrentamiento y deslealtad hacia los seres humanos haciendo con ello un panfleto multicolor que lo único que nos muestra es lo que se está preparando en esta sociedad esquiva. El imperativo moral del que muchos hacen alarde de poseer sin tener la menor decencia de decirlo es la vitamina que nutre a todo este entramado de miedos, fobias, ensañamiento y vulnerabilidad. La vida no consiste en lograr el bien aislado del mal, sino a pesar de él. Aspirar a algo, ese hábito de hacer que el sufrimiento y sus causas disminuyan no está registrado en nuestro anagrama diario. Crecer en sabiduría tampoco ya que son demasiados los que presumen y muy pocos los que actúan. El camino es la evolución y por tanto no está en ningún mapa. Llega a nosotros momento a momento para luego quedar atrás y desaparecer de nuestra vista. Todo es viable. Cada acción cuenta y también cada pensamiento y cada descubrir, por muy sutil que nos parezca. Crear odio es lamentable y sin embargo hoy estamos haciendo uso de él a cada momento, en aquellos que no nos apoyan y en los niños que nada más alejado de su espontaneidad ya fomentan rencillas peligrosas. En la fugacidad de la vida se halla su verdadera esencia y no hemos sido capaces de pretogerla porque continuamos dejando que la sinrazón horade nuestra vidas y también nuestro futuro.

Convicción

Saber extraer la esencia misma de la vida nos hace crecer y hacernos mucho más seguros de nosotros mismos. Como una tabla que baila frente al viento la sociedad intenta escabullirse de una realidad tan cierta como ese sol que despunta por el mar frente a la bahía de Santa Cruz de Tenerife. Por otro lado nos amarramos la soga a la cintura intentando no ser arrastrados por los acontecimientos que bordan el diario ir y venir de los hombres sumidos en su más profunda ignorancia de no querer hacer bien las cosas. ¿A qué tememos realmente negando que un nuevo ciclo en el transcurrir de la vida ya ha parido la nueva y temerosa realidad? Pero bien, no tendríamos que aferrarnos solamente al miedo y a la incertidumbre sino más bien en dósis equilibradas de esperanza y de estímulo para no seguir cayendo en huecos sombríos de monótonas realidades. Estamos frente a un cambio al que rechazamos y del que poco sabemos, pero si no miramos de frente el reto que se nos muestra hará de nosotros puros observadores de un tiempo que pudo ser y no fuimos capaces de aceptar. Busquemos la luz de ese despertar igual que el sol se abre paso entre las ramas para que el árbol no oculte su belleza.

Actitudes presentes

Lo que somos ahora no es lo mismo que éramos hace un rato. Quizás nos parezca que el tiempo corre demasiado deprisa y sin embargo nos aletargamos dejando pasar miles de cosas que tal vez nos harían la vida más fácil y alegre. Pero seguimos ensimismado en ese tiempo que nos atrapa y nos daña de manera increíble menguando nuestra capacidad de asombro frente a cuadros como ese o aventuras creadas y diseñadas para nosotros. Qué alejados vamos de esas actitudes presentes que se encadenan entre nuestros días y no podemos ni alcanzarlas. El hoy es mágico pero el mañana tal vez lo será más si aprovechamos el mensaje del tiempo, la sensibilidad, la curiosidad y todo aquello que lo conforma y que muy pocas veces sabemos traducir a los hechos. Todo depende de que el ahora sea bien aprovechado y el mañana constituya el marco idóneo donde guardar nuestro mágico recuerdo.

Demarcar

Igual que el océano va demarcando la costa muchas de nuestras maneras de ser se van delineando con todo aquello que buscamos o hacemos. La vida está diseñada por la demarcación de nuestras actitudes, tanto con las personas como con la naturaleza. Estamos hechos de esa fuerza que nos conforma y nos condiciona en numeroso episodios de nuestra existencia y sin embargo jamás perdemos la esencia misma de nuestra manera de ser individual. Sin principio ni fin el mar rehúye a ser condicionado en su expansión y ubicuidad, lo mismo que la naturaleza humana que siempre trata de ser libre en su existencia haciendo de ésta la razón misma de mostrase al mundo. Por muchos diques que pongamos al mar éste seguirá su curso sin remisión porque su camino es infranqueable y su condiciíon es insustituible frente al hombre y las barreras. Querer demarcar todo aquello que es imposible sería como intentar fragmentar al universo o el crecimiento de un ser vivo. Todo fluye en la sincronía natural de las cosas y por mucho que el hombre quiera ejercer su voluntad de dominio nunca podrá conseguirlo.

¿Y tú dónde estás?

Dos mundos en un mismo planeta que hoy nos muestra su cara más cruel frente a la diferencia entre los países. La amenaza de esta pandemia ya se ha hecho viral y todavía nos preguntamos tantas cosas. Pero no hemos sabido mirar sino a nosotros mismos. A comernos a esa parte del mundo que se halla tras una brecha infranqueable y desde donde las ayudas se convierten en sobras una vez más. Hoy la pobreza está extendida en todas las partes del mundo pero cuando al mundo se le divide ya no podemos hablar solo de pobreza sino de empobrecimiento producido por el abuso de poder y por el abandono. ¿Y tú dónde estás? Ahora que me lees y quizás entiendas mi pregunta percibiendo mi mensaje. Las calles de mi ciudad son ríos de personas en busca de ese placer mundano que es el consumismo, viviendo al margen de todo y con la única preocupación de sacarse un pasaporte Covid19 para poder viajar, reunirse con los amigos o deambular por las calles en busca de fiesta. En el otro lado del mundo se despierta nuestra pesadilla debido a nuestra mala predisposición en unir esas dos mitades que cada vez están más alejadas. No busquemos excusas ni tampoco nos cubramos de una manta con la consabida expresión » yo no quiero saber nada» porque en ese nada quizás esté la verdad de nuestras decisiones y la respuesta a que en este planeta no hay dos mundos sino uno. Es el momento de hacernos mayores y procurar que todos tengan las mismas garantías frente a la enfermedad, el hambre o la educación. Una casa se sostiene cuando las dos paredes son iguales y están a la misma altura. De lo contrario todo lo que tenemos se nos vendrá abajo sin remisión.

El camino que nos lleva

Estar frente al camino que nos lleva es el reto de toda decisión. Enriquecer la vida con un espíritu creativo hacia quienes entran en contacto con él. El no saber forma parte de la aventura de vivir y la inmediatez de nuestra experiencia es encontrar el ahora que nos predispone a continuar sin llevar cargas demasiado cargas pesadas ni catalejos para organizar el futuro. Todo flueye en el camino igual que el que discurre por empinadas pendientes. La leyenda de las mariposas azules nos enseña que somos los dueños de nuestra vida y también los únicos responsables de decidir que ocurrirá con ella. El pretérito y el futuro están en nuestras manos y tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de ellos en un aprendizaje infinito por el camino que nos lleva.

Jugando a ser verdad

Cuando queremos creer que lo que hacemos está bien nada ni nadie puede hacernos ver lo contrario. El hombre es el ser que se cree sus propias mentiras y todavía es capaz de de involucrarnos en sus decisiones. «Jugando a ser verdad» sería hoy por hoy la razón misma de mantener el tipo y coronarse de laureles mientras sabemos ocurre todo lo contrario. Escuchamos las promesas y los discursos fáciles que distorsionan la realidad para caer una y mil veces en los mismos errores, en las mismas situaciones. Y no es culpa de unos o de otros únicamente es la razón de unos y de otros para comportarse de una u otra manera y eso es dificil de erradicar. Mientras unos caen otros intentan hacer negocio del árbol caído. Aunque haya que jugar a ser verdad y nada de eso tenga que ver seguiremos produciendo ilusiones para mantro estado. Ilusiones baratas, de las de andar por casa y con unas dimensiones estratosféricas ya que nos encontramos entre amigos saboreando el mismo pastel pero con dos lados diferentes, el dulce y el amargo. Y nos regocijamos con ello y también por ello haciéndonos nobles y generosos porque sabemos que en esa aventura nuestra balsa siempre estará preparada para salvarnos. Jugando a ser verdad no debería ser el principio de todo progreso y de toda esa imaginaria fórmula del engaño.

Educar para la realidad

Nos disputamos la manera de educar como si consistiera en motar un puzle en el que todas sus piezas han de tener su lugar perfecto. ¿Pero nos hemos preguntado alguna vez si nos paramos a contemplar la realidad que nos rodea y las posibles enseñanzas que a ella debemos adherir? Sencillamente no. Damos valores obsoletos a quienes están empezando a construir sus vidas sólo por el hecho de que el futuro hay que atraparlo como sea. Mientras nos distraemos en elucubraciones y sinsentídos dejamos a merced de otros las decisiones más importantes de nuestra vida. También posponemos muchas de esas maneras de ver el mundo desde nuestro ojo crítico y nuestra mente despierta. Educar en la realidad, ¿es tan dificil que apenas dejamos tiempo para definirnos y definir lo que realmente queremos hacer con nuestra vida? Y nuestra vida se basa fundamentalmente en la realidad que estamos viviendo. No hemos valorado demasiado nuestros legados y hemos preferido lanzarnos a la aventura y buscar aquello que nos han dicho que es bueno, pero ojo, no lo hemos comprobado. La cultura y las raíces se han quedado relegadas frente al monstruo de las grandes ciudades y que ahora más de uno hace su maleta para retornar. La educación para la realidad es como una segunda oportunidad de atrapar aquello que abandonamos pero que jamás nos dejó atrás. Fuimos nosotros los que un día creímos que lo de fuera era mejor. Se está creando un futuro sin calidez y con muy poco humanismo donde la persona ya no cabe en una sociedad inmersa en las estructuras de un poder mediático en el que las fuerzas, el tesón y la creatividad están ausentes. El campo grita y la industria se retuerce frente a la implacable decisión de quienes tienen puestos sus ideales en otros mundos que se escapan. En las fronteras de lo inapropiado podemos hallar ese territorio en el que merece la pena arriesgarse porque es ahí, en la frontera de la conciencia, donde aún podemos descubrir el camino en el cual el significado profundo de las cosas se mantiene a salvo de esa tendencia de nuestra mente consciente a establecer todo tipo de demarcaciones. Y así la educación para la realidad podría tener cabida.

Cuando algo no encaja

Las distintas situaciones de la vida conforman un abanico en el cual todo se va produciendo correlativamente. Salvo cuando el eslavón de la cadena está distorsionad y nos impide que vayamos evolucionando según lo previsto. Hoy vivimos situaciones bien diversas pero que a la larga vamos viendo la luz. Igual que este amanecer que nos indica el camino recto y en las proporciones perfectas. Hay demasiados versos sueltos en esta partida en la cual todos estamos inmersos y aunque alguno no lo vena claro o estén plenamente convencidos con su manera de actuar, por otro lado las cuentas no van saliendo como deberían de salir. Cuando algo no encaja es que algo se ha hecho mal. Voluntario o no hay una asignatura pendiente en este entramado que rueda, rueda y no halla un final. ¿Qué sucede entonces? Pues sencillamente pensamos y nos concienciamos de que se ha pasado por alto algo, con intención o sin ella, pero no cuadran las cuentas. Las limitaciones del camino nos describen muy bien el tramo que existe entre ellas porque se han colocado con un fin concreto. ¿Qué pasaría entonces si se hubiese colocado alguna atravesando el sendero para que no accediéramos al final? Cuando algo no encaja habrá que buscar el motivo pues de lo contrario nos convertiremos en cobayas para quienes hoy por hoy están decidiendo por nosotros.

Ahora o nunca

¿Cuántas veces nos hemos plantado ante una decisión importante en la que nos jugamos nuestra felicidad o vivir un sueño que hemos ido alimentando desde siempre? Yo me adelantaría a decir que infinidad de veces hemos tenido los pies al borde de ese paso que nos haga cruzar el umbral de nuestra falta de decisión. La línea que divide el bien del mal pasa por el centro mismo de corazón de todo ser humano y quién está dispuesto a destruir un sólo fragmento de su propio corazón? Lo que no se hace de forma consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino y solemos arrepentirnos de aquella decisiones no tomadas cuando han estado a nuestro alcance. Ahora o nunca debería ser la prioridad frente a esa incertidumbre, miedo o indecisión que nos retrae. Ttodo lo que reprimimos nos debilita hasta el momento que descubrimos que también constituía una parte de nosotros. Poseemos algo muy importante que apenas le damos importancia y es «el poder individual» que tenemos para decidir por nosotros mismos lo que realmente queremos alcanzar. Aprovechar nuestros defectos para valorar nuestra toma de dicisones y cruzar esa línea tras la cual nuestro instinto nos invita a pasar.

Bajo su vertical mirada

Como un centinela que cuida de su entorno el árbol mira. Cuántos años, cuántas décadas has pasado ahí entre las flores y las plantas del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz. En tu silencio y en tu sabiduría anidan hoy los pájaros que van y vienen haciendo de tí el refugio de su camino y el guardián de su descanso. Mirarte es todo un halago para los ojos que trepando por tus enormes troncos nos elevan hasta esa altitud desde donde todo se divisa y también todo se comprende. La mirada vertical de tu presencia me hace presagiar que durante mucho tiempo vas a serguir estando ahí. enmedio del jardín, observando nuestras pisadas y jugando con nuestras emociones. Sólo tu tienes el poder de hacerte diferente entre la capa verde del entorno y bajo el sombrero azul de las estrellas.

Ópera prima

«Una gota de agua de mar no puede pretender que viene de un río: el mar es un todo homogéneo. De la misma manera todos los seres son uno; no hay un ser que no venga del alma y que no pertenezca al alma. Cda ser vivo es distinto y diferente. Pero si apartamos el velo de la diferencia, vemos la unidad de todos los seres»

Universos

Para vivir con un ser vivo el espíritu también tiene que estar vivo. ¿Has intentado vivir alguna vez contigo mismo? Nos vamos alejando considerablemente de nosotros mismos porque ya casi ni nos conocemos. Somos el producto de un entorno que hemos hecho nuestro pero que renegamos a su vez de en lo que se está convirtiendo. El orden es la esencia misma del universo, el orden del nacimiento y también el de la muerte y sin embargo nos sentimos atrapados en nuestro propio orden sin sentido y que cada vez nos confunde más. Buscamos las respuestas, aún sabiéndolas, porque no nos gusta lo que vemos en ellas. No nos sentimos complacidos porque siempre esperamos más. El universo es como un oceáno en equilibrio perfecto y todo transcurre en sus tiempos y no cuando nosotros queremos que ocurra. Para vivir con nosotros mismos deberemos comenzar por entender lo que el ahora nos comunica. Si llegamos a él ya estaremos en el infinito.

El ángel azul

¿Tienen las plantas sentimientos? La vida anímica de las plantas es un constante arcoiris en el cual nos van mostrando nuestra influencia sobre ellas y lo que reciben de la misma naturaleza, como el sol, la lluvia, el viento. ¡Qué lejos estamos de todo aquello que que las plantas en su natural belleza nos pueden regalar! Hace mucho tiempo que estamos ocasionando un daño irreparable al entorno sin querer hacer demasiado caso a ello por no perder nuestros hábitos dañinos de disfrute desenfrenado y muy poco respeto. Es la violencia hacia lo natural. Pero¿qué es la violencia? La inatención es la principal causa del caos en el que está inmerso el mundo y nos estamos sintiendo orgullosos de ello porque se instalado en nuestras vidas de manera permanente. La violencia es el resultado del miedo. ¿A qué tenemos miedo? Una pregunta algo personal y comprometida que nos hará muchas veces avergonzarnos porque apenas sabemos como combatirlo. Nos negamos a todo y a todos para superar dicho miedo y terminamos pagándolo que aquello que tenemos cerca. Ese ángel azul que se halla en la vida anímica de las plantas quizás puedan tener mucho con decir, ya que estas al igual que las personas conforman el todo de ese mundo que denominamos planeta y al que tanto debemos. Pero no con violencia sino con respeto. Empezando por aquellos que se encumbran en organizaciones sin comprometerse con nada ni con nadie. El color de noviembre sale a los parques y jardines para encontrarse con los que verdaderamente encontramos en cada uno de sus colores una razón para que la vida siga siendo extraordinaria.