Lo que realmente arrastra al mundo no son las locomotras sino las ideas. Hoy todos intentamos arreglarlo pero lo que sucede es que se nos está convirtiendo en meros expectadores y esclavos de un interés por encima de las más altas potencias. Pero el ser humano es una síntesis de lo temporal y de lo eterno, de lo finito y de lo infinito. Todos nos quejamos de nuestra mala memoria pero nadie de nuestro poco entendimiento y las causas y los efectos de ésta trama no pueden descubrirse por la razón sino por la experiencia. Y al hombre dentro de su insignificacia como individuos personales y aislados le cuesta profundizar en esa confluencia de motivos reestructurados que lo están convirtiendo prototipos informatizados. Desmontando las relaciones humanas donde la comunicación se convierta es silencio y resultados. Donde la infancia se condicione mediante la imposición de normas que desfavorecen la relación y la espontaneidad. El futuro ya está aquí y para ello hay que pagar un alto coste. Nada es más libre que la imaginación humana y la civilización sabe el peligro de crear un mundo paralelo a la raza humana. Hoy admiramos muchos de esos grandes avances pero si el ansia de continuar proyectando nuevas tecnologías sin límites ni contención se nos llevará irremediablemente a un universo frío y sin sol.
Archivo del Autor: HANAH VALENTÍN
Crear la oportunidad
Muchas veces deseamos que las oportunidades nos caigan desde el cielo sin mayor esfuerzo. Las pequeñas oportunidades son el principio de grandes logros. No se trata solamente de buscarlas concienzudamente porque podemos terminar abuerridos de buscarla. Pero también podemos crearlas nosotros mismos desde el fracaso ya que son los trampolines para superar ese tropiezo. Todos los días tienes sus «momentos mágicos» y a nuestro alcance para propiciar ese estímulo que nos ayuda a rrancar. Un deseo intenso crea, no solo oportunidades sino también sus talentos. En el momento en el que descubrimos la naturaleza esencial y sabemos quienes somos verdaderamente en ese conocimiento se encuentra la capacidad de realizar cualquier sueño que tengamos ya que somos la eterna posibilidad para conseguirlo. No hay fracaso sino camino. Si no acepto el camino, fracaso.
Hamman, el valor del agua
¿Qué es un hamman?, es una forma de tomar un vaño de vapor que incluye limpieza del cuerpo y relajación. Al-hamma deriva del español Alhama y del portugués Alfama. Tuvieron un importante papel cultural en Medio Oriente y también por sus elemntos arquitectónicos. Las termas romanas son inspiración de tradiciones modernas del baño de vapor. Probablemente la más antigua del mundo data de la época de los Otomanos. En la España medieval era una costumbre social, un privilegio para la época. «El valor del agua» y su relación con la subsistencia de la vida. En los libros sagrados se hablaba de los vaños de vapor y el griego Galeano dijo que no había nada más purificador que un baño combinado. Lo seco y lo húmedo y lo esencial del cosmos tierra, agua, aire y fuego. La naturaleza es cambiante como el movimiento del agua. Un camino que no se agota. Un viaje que no comienza ni tampoco termina sino que forma parte de tí.
La nueva normalidad
A estas alturas del año, cuando la luz del verano ya se había asentado en nuestras vidas y en nuestras casas el silencio interrogante de esta nueva normalidad nos confunde. Recónditos lugares de Tenerife (Playa de Buenavista) que encontramos tan vacíos y que sin embargo la inmensidad del mar trata de confortarnos con una estampa de paz. Escuchamos pero nos cuesta volver a ser los mismos ya que solo observamos tan poca actividad, parques casi vacíos y esa inseguridad de no saber muy bien qué tenemos por delante y si nuestros pasos marchan adecuadamente en los límites establecidos. En todo este escenario en el que algunos son víctimas de sus conductas erróneas mientras que los demás seguimos paso a paso esta ruta hacia la libertad sin propiciar nuevos contagios, nos encontramos con esa tórtola que se aproximó a nosotros dando un toque de ilusión esperanzada. No somos nadie frente a la inmensidad del mundo y de la vida, pero con un solo tropiezo podemos echar por tierra todo aquello por lo que vale la pena estar vivos.
La punta del iceberg
Dicen que la punta del iceberg es lo que nos alerta de algo muy grande y de unas consecuencias muy alarmantes. Bajo la superficie se encuentra un mundo tan ajeto a nuestro conocimiento que se nos hace imposible llegar a calcular hasta donde llegamos para encontrarnos con ese límite de lo inconmensurable. No somos demasiado conscientes del abismo que existe entre lo poco que sabemos y la esa verdad todal donde todo se une y desde donde todo se expande. El origen y su trayectoría hasta hacerse visible nuestros ojos nos condiciona hasta el extremo de llegar a perdernos en su inmensidad. A años luz de distancia pero a tan solo un paso de aquello que creemos haber conquistado en ese espejismo del deseo.
Conciencia
Tener conciencia de lo que hacemos nos aporta un don incalculable a la hora de lo que hagamos y para quien lo hagamos. Esa luz que habita en nosotros y que siempre nos da ese toque de atención cuando en realidad no estamos actuando como deberiamos hacerlo. Pero también la conciencia nos predispone para esa tranquilidad máxima cuando nuestros actos y también nuestras palabras son conscuentes con nuestras intenciones. Hoy la conciencia de muchos está algo trasnochada y otros ni tan siequiera saben como ejercitarla. Actúan sin más, desencadenando toda clase de circunstancias que pueden llegar a hacer demasido daño. Así como el ojo de Buda siempre está observando, nuestra conciencia se asemeja a él en una forma más de andar por casa. Pero ¿ creemos en verdad del potencial de nuestra conciencia? Tal vez algunos sepan adentrarse más en su valor interno de las cosas. Otros quizás necesitan de algunos retoques del destino y de la introspección para hacerse una idea más o menos elemental de lo que conlleva ser consciente en el más amplio sentido de la palabra. No sabemos valorarla demasiado y por eso la integridad del hombre actual se va convirtiendo en algo genérico. Mientras alguien nos observe podremos decir que hay tiempo para cambiar.
Un camino por andar
La verdad es una tierra sin caminos pero sin ese camino no llegaremos a ninguna parte. Es nuestro instinto quien los lo traduce en cada uno de nuestros pasos. Ahora el camino está en ese término incierto que hasta un punto nos agobia y nos atemoriza. Ese caminar que tenemos que comenzar es la única razón de que sus márgenes constituyan el soporte y la garantía para seguir adelante. Trataremos de pronuciarnos hacia un lado u otro y así lograremos sentirnos mucho más independientes pero eso solo será un espejismo mediático que nos enseñará y también nos abrirá a nuevas ocasiones para contemplar nuestro futuro lo mejor posible. ¿Será dificil encontrar ese lugar perfecto para vivir? Solamente lo sabremos cuando lleguemos a él. Quizás la vida, el mundo, la naturaleza no hayan sido demasiado tenidas en cuenta hasta hoy que hemos descubierto esos otros mundos en el lado opuesto al estres, la angustia, la competitividad y sobre todo la intatisfacción. Hemos estado demasiado cómodos con lo que hasta hoy era la vida en todo su conjunto e ignonorábamos otras muchas cosas que se encontraban justo frente a nosotros. Pero hay tiempo para dar el primer paso en ese camino en el que hoy ya somos desconocidos porque todavía no hemos empezado a bordar ese sendero. Llegar es posible, solo que nuestro equipaje tendrá que estar mucho más alivido y receptivo frente a los cambios que deberíamos de adoptar.
El cuerpo del sueño
Semejante a soñar es el devenir. Ese estado intermedio en el que se tiene un cuerpo mental y clarividente que pasa por todo tipo de experiencias. Y es en ese estado onírico donde también adoptamos una clase de cuerpo semejante al «cuerpo del sueño» y en el que vivimos todas las experiencias de la vida que imaginamos. En ese reino completo y deslumbrantemente puro donde nada se interpone y desde el que muchas de nuestras vivencias suelen sucederse se encuentra el dormir en el que los pensamientos se disuelven abriédose a la experiencia. Hoy la primavera entra en ese devenir y desde sus más sutiles efectos cuando comienza su decadencia. Apenas pudimos disfrutar con ella cuando llegó el pasado 21 de marzo ya que entró en nuestras vida de manera casi desapercibiada. Pero ha estado aquí y ahora se retira. Se cubre con esas nubes blancas y vergonzosas que la delatan por todas partes. Marchará con su perfecta luz mientras el hombre seguirá encontrandose con ella siempre que el tiempo recorra sus ciclos vitales en la naturaleza.
Ideas
La naturaleza interior de cada uno es nuestro camino que nos ayudará a encontrar lo que buscamos en este viaje que ha fluído siempre desde nosotros. Algunas veces perdemos de vista ese vínculo pero siempre está ahí. A punto ya de abandonar el barco del confinamiento muchos nos preguntamos cual será la dirección de ese camino que un día redactamos en nuestra libreta de deseos y hoy puede que se vea algo alterado por causas ajenas a nosotros. Lo que sin dudar no debemos de hacer es abandonar esa ilusión con la que vivimos siempre, antes de éste periódo de tiempo, porque se convertiría en una derrota hacia nuestra meta de vida. Un mundo diferente pero a la vez conocido ya que es nuestro mundo, nuestra vida y también nuestro proyecto. Los cambios en las condiciones sociales que vamos a vivir originarán nuevas maneras de vivir, nuevas necesidades y también angustias. Pero esto hará surgir renovadas formas de afrontarlas. La entidad básica de toda sociedad es el hombre mismo, con sus temores y también con sus deseos. De todas esas ideas que han quedado congeladas frente a ventanas y balcones. Con noches de mal dormir e interrogantes cada día que subiamos las persianas se esconde el miedo a esa libertad, a esta nueva normalidad que se nos presentará despacio pero sabiendo que aunque casi todo siga igual no existe poder superior al del yo individual.
Underclass

Mirando atrás, desde una perspectiva muy diferente la realidad se nos presenta como una bofetada fría y distante. Esos sectores degradados y excluídos socialmente que hoy sacan sus cabezas pidiendo ayuda frente a esta crisis sanitaria y social. Frente a esa ceguera del conocimiento que se tira como una pelota entre los que tiene la sartén por el mango y sin embargo no dejan que otros reciban esa ayuda. Pertenecer al pueblo llano (underclass) no es un delito porque son ellos los que se sienten bien viviendo en ese mundo que solo ellos conocen y del que no hacen demasiado por salir. Pero la salud y la vida está muy por encima de todo ese circo de cumbres políticas donde no se saca nada en claro y menos aún se tiene en cuenta todas estas circunstancias. A esa ciencia sin conciencia donde solamente el que tiene poder puede llegar a adquirir la salvación a sus males quiero enviarles pensamiento. Hoy se lucha por una vacuna para salvar al mundo de la pandemia que nos azota pero sin lugar a dudas esa salvación vendrá dada con condicones. ¿Tendrán todos derecho? «La ciencia sin conciencia es la ruina para el alma» dijo Rebelois y el objetivo de la economía ha de ser mejorar la vida de las personas y no enriquecerse las naciones. Son ellas las que mediante un estado de vida digno harán que las naciones properen. En esas economías dinámicas y flexibles es donde la mayoría de su población caen en el paro o en la pobreza. Esos jóvenes frente a un mundo de indecisión y egoísmo no cabe más que la felicidad de vivir en esos poblados en los que las oportunidades muy pocas veces suelen pasar por ellos y desde los que a veces nos podremos llegar a encontrar la respuesta a muchas incognitas que la universidad no nos muestra.
En el límite del bien y del mal

¿Dónde se encuentra? En los tiempos que corren apenas apreciamos lo uno de lo otro. Todos avanzamos al unísono cuando vemos algo o a alguién saltándose la barrera de lo que está bien o está mal. Todos en manada y más de uno de ellos ni tan siquiera sabe a donde les lleva tal marcha. Algo estaremos haciendo mal para que esta sangría de hechos bandálicos, esa violencia desmedida que se ve a diario y donde nadie puede meter un poco de orden, nos está conduciendo a un sendero sin luz. ¿Donde está el bien y dónde está mal? . Se nos escapa ese hilo divisorio en ese revolutun que nos envuelve y nos hace ir como borregos ignorando porqué estamos ahi. En el caldo de cultivo de esta revuelta sociedad en la que todos estamos implicados y en la que muy pocos hacemos caso omiso de lo que sucede se reestructura un ambien social pésimo y tal vez doloroso. Pensamos en las vacaciones y en cambiarnos de coche sin saber que a la vuelta de la esquina está todo por descubrir. A Cristóbal Colón se la tienen jurada y más de uno ya trata de hacer su agosto con las miserias del vecino. ¿Bien o mal? El límite se ha borrado porque los que hoy nos dicen blanco, mañana nos dirán negro. Porque la cueva de Alí Babá está bajo mínimos y aún así se siguen disfrazando verdades como puños. En esta libertad trastocada que nos muestran a diario ya se escriben demasiados desengaños que iremos descubriendo una vez se abran las puertas de este estado de alarma. Rejuvenecer el desarrollo de este país va a ser una tarea de chinos (con perdón).
La sabiduria de lo ordinario

Hemos pasado por alto tantas cosas en la vida que hoy carecemos de archivos de todas esas cosas que de un modo o de otro han sido claves en nuetro crecimiento. Vivimos en una sociedad centrada en resultados rápidos, a corto plazo, sin pararnos ni un ápice a pensar en las consecuencias que eso conlleva. La ignoracia y la represión de la realidad nos hace atrincherarnos en mundos oscuros y sin salidas auténticas ante las evidencias, haciéndonos ciegos frente a esa introspección en nuestro ser más íntimo y veraz. Lo que diariamente se cruza a nuestro lado es pura rutina y muchas veces ni nos damos cuenta de ello. Ahora que ya hemos decubierto que más lo sencillo era lo más importante es necesario no olvidar. Valorando ese aprendizaje que hoy nos resulta enriquecedor y que hasta hace escasos meses apenas muchos ni conocíamos. Y voy a terminar con algo sencillo a la vez que asombrosamente perfecto: «Ver al mundo en un grano de arena, y un paraíso en una flor silvestre. Tener al infinito en la palma de la mano y a la Eternidad en una hora». (Blake)
Contrareloj

Querer correr mucho más que el tiempo es un error imperdonable además peligroso. Hoy queremos controlarlo todo demasiado y quizas por eso nos adelantamos a los mayores fracasos. Pero no siempre actuamos razonablemente y ponemos en peligro a los demás sin ser conscientes de ello. Todo sucede en el momento que tiene que suceder y aqunque no nos guste mucho hay que saber esperar. Tras el confinamiento estamos desesperados por volver a tomar aquella vida que se quedaba un día parada frente a todos y bajo el silencio instaurado de una alarma sanitaria. No sabiamos bien a lo que nos enfretábamos pero debíamos esperar. A traves de los cristales de nuestras ventanas hemos visto pasar las horas, los días y hasta a muchos de nuestros amigos o familiares que se fueron de nuestro lado. Pero en esa carrera contrareloj en la que se intentaba frenar la pandemia y evitar más fallecidos nadie se cuestionaba ese tiempo perdido, esa vida interrumpida o ese proyecto que empezaba a marchar. Esa sí era la carrera del tiempo justificado porque no teniamos otro tiempo mejor para aplazarla. Pero como decía al principio cada tiempo necesita de su tiempo para realizarse. Unas veces el reposo y la revisión de todos esos momentos que deben ir sucediéndose paulatinamente ya que el siguiente no es posible sin el anterior. Somos tan indefensos que ni siquiera podemos hacer un pulso a ese reloj que nos condiciona porque no es nuestro ese paso adelante sino la manera de seguir paso a paso. No hay tiempo sin demora ni tampoco demora sin tiempo.
Pobres de renta per cápita

Cada día estamos siendo sometidos a ese panorama tardío en el avance de una nación ante la inmensa pobreza que deambula entre comedores sociales, casas de cogida y algún que otro albergue atentado hasta la bandera. La situación social y económica no pinta del todo bien ya que cada día es más dificil satisfacer las necesidades básicas, ya sean físicas o también psicológicas. Hemos llegado a una cifra desorbitada en paro y desigualdad social pero todoavía no hemos llegado ni a la mitad. Frente a esa pobreza invisibles que nos hace retroceder como país del siglo 21 se está estableciendo en todos los aspectos a la vez que nos va haciendo cada vez más vulnerables. El sentído de responsabilidad se diluyó hace meses entre las confrontaciones de quienes están subidos al caballo de la ineptitud, la controversia y la falta de principios. Ya se cuela por las grietas de las ventanas y de las puertas a modo de «malos tiempos» dejando al desnudo una realidad muy crítica a la vez que alarmante. La pobreza de hoy tiene más nombres que nunca y por desgracia muchas menos excusas para estar tan presente entre nosotros debido a acontecimientos que jamás esperamos y por falta de atención ante las alarmas se ha desbordado. Los pobres de hoy son la consecuencia de nuestras acciones y nuestra dejadez. Por esa falta de compromiso y sobre todo por ese afan de seguir a la grupa de este caballo desbocado e insensible en el que se ha convertido la politica nacional. Menos devaneos y más moral. Más atención y menos trampas y mentiras. Si pudiesemos recopilar tantos y tantos avisos, comentarios y pronósticos confrontados de unos meses atrás otro gallo nos estaría cantando ahora. Lo que queda es esa lucha por la supervivencia que a modo de «mascarilla barata» intenta levatar de las cenizas a un pais cuya pobreza de renta per cápita todavia tiene la esperanza de todo ésto acabará y volveremos a estar como antes. Sin duda alguna la esperanza tiene que ser lo último que perdamos.
¿Es importante ser agradecido?

El agardecimiento en esta sociedad a veces no se tiene demasiado en cuenta ya que nos hemos convertido en meros expedientes que solamente cuestionamos el beneficio por el favor. Pero ser agradecido es un gran valor que estamos perdiendo de forma muy acelerada. El que da no debe volver a acordarse, pero aquel que recibe nunca debe olvidar. Y eso es demasiado para esta sociedad de altos y bajos, confusos y agresivos, egoístas y egocéntricos. La vida no se mide por las veces que respiras sino por esos momentos que te dejan sin aliento. Es entonces cuando se conoce el verdadero fondo de las personas. En esta carrera por llegar antes y hacerse con lo mejor hay muchas paradas. Estaciones silentes y oscuras. Esquinas que esconden sobresaltos y peligros. Caminos tortuosos donde llagamos a perder parte de nuestro equipaje. Pero sin lugar a dudas siempre se encuentra ese interrogante donde la gratitud se impone y el desinterés nos abre el camino para seguir adelante. Y todo ello es como los colores que configuran el arco iris de esa vidriera que nos regala desisteresadamente esa manera de hacer arte para la humanidad entera y sin embargo muchos son incapaces de ver. El coraje de reconocer y de agradecer no es la ausencia del miedo sino el considerar que hay algo más importante que él; la gratitud.
Essentia

Palabra que proviene del latín y que a su vez deriva de un concepto griego. La esencia es aquello y perenne que constituye la naturaleza de las cosas. Esa referencia a lo caracteristico y más importante de una cosa. También las personas tenemos nuestra esencia. Algo que a pesar de que ya no existamos siempre perdura en el tiempo y en el recuerdo.Hemos vivido hechos que por más de un momento nos hecho pensar en lo que quedó atrás. en los que marcharon de nuestro lado, pero su esencia perdura a traves del tiempo y de la distancia. Siempre hay un algo diferencial en las personas, en las cosas e incluso en los animales. ¿Cuántos hemos perdido alguna mascota y siempre quedará ese gesto, ese ruido o simplemente esa costumbre que adquirimos estando con ellos? La esencia del bosque e incluso la esencia de la naturaleza es sumamente importante ya que desde ella y en ella recibimos muchas de las cosas que ahora tenemos. Nuestra forma de abrir los brazos y abrazar al viento. La manera en la que nos sentamos frente a la ventana y nos sumergimos en ese paisaje gris del invierno o tan vez en un reboltillo de flores que mueve la brisa. Son cosas imperecederas que siempre quedan latentes en cada uno de nosotros a la vez que desde nuestro ser regalamos a los demás. Como dijo Antoine de Saint- Exupery «Lo esencial es invisible a los ojos». Esas etiquetas superficiales que los humanos estamos constantemente colocándonos nos convierten en seres ambigüos a la hora de presentarnos tal y como realmente somos. La esencia precede a la existencia, algo que niega la libertad del ser.
Jerarquía de valores

Estamos condicionando dos de los principales valores que sustentan la dignidad humana desde todos los ángulos. Intentamos borrar esos errores que ya no podrán cicatrizar porque solamente se producen una vez en la vida y después ya no hay nada para hacerlos revivir. Esa nueva Europa que en su día se proclamaba hace 75 años como el estado más relevante del viejo continente para crear una fuerza entre todos sus países se ve hoy en una situación preocupante ya que no se ha mantenido esa horizontalidad que debe proporcionar el quilibrio y el apoyo a todos. Pero sin lugar a dudas dos de las jerarquias fundamentales en las que todo debe basarse no han sabido consolidar ese abrazo que tantas veces hemos considerado necesario para todos. Esa quiebra a la frágil unidad de esta vieja Europa se le suman hoy diversidad de frentes que la hacen cada vez más vulnerable a la vez que deseada. Digo esto porque bajo la luna se conspiran muchos planes y a pleno sol se han cada vez más evidentes. En este confinamiento en el que estamos todos inmersos se favorece la ilusión de que un día no muy lejano volveremos a ser los mismos. Pero el miedo hace mella favoreciendo la insolidadridad y eso corroe. Libertad, es el sentído amplio de la capacidad humana de obrar según su propia voluntad. Democracia, sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. Dos jerarquías que no se mantienen ni tampoco se respetan frente a acontecimientos como los que estamos viviviendo. Esa neurosis noogena, también llamada neurosis de nuestro tiempo nos está llevando a territorios pantanosos en los que ese vacío existencial intentará taparse falsamente pero no podrá desaparecer nunca.
Ser o no ser

Pregunta esencial de la experiencia humana frente a las tensiones que se producen entre la voluntad y la realidad. La duda y la indecisión aparecen en un momento de nuestra vida como personas. ¿Acaso la vida es ésto que vivimos? Nuestro destino no solo se construye en el presente sino también en el futuro. Cuando nos preguntamos ¿quiénes somos y qué significa SER? es entonces cuando identidad y existencia proporcionan el sentido del curso de los hechos. Muchos hoy en día se cuestionan ese momento en el cual un hecho concreto les mide ese baremo entre la indecisión y el seguir haciendo las cosas como hasta ahora. Pero el cuestionario es relevante y simpre, por muy expertos que nos sintamos, algo nos dirá dentro de nosotros que ese interrogante está abierto y esa observación está pidiendo respuesta, afirmacióny seguridad.
Érase una vez….

Desde que comenzamos este periplo nos hemos habituado a mirar el otro lado de la vida y nos hemos asombrado también de lo que poco a poco hemos ido perdiendo de nosotros mismos. Sí, realmente hemos ido perdiendo todo aquello que de una manera u otra nos unía a los demás. La tecnología está demostrando que sirve de mucho en estos momentos, pero la esencia misma de la persona no se puede encriptar como lo que podemos hacer con programa de internet porque va mucho más allá de lo que realmente vemos a simple vista. Sondeando los momentos que a diario vivimos en este confinamiento no somos capaces de proyectarnos como realmente somos ya que de nuestro yo más íntimo existe algo que no se deja controlar. Nuestra mente nos suele dar toques de atención y aún así procuramos que no se note porque doblegar a ese instinto natural no es posible, salvo la amenaza o la orden. ¿Qué nos estamos haciendo a nosotros mismos? Ni tan siquiera lo sabemos porque el miedo vuela hoy en drones por los cielos de las ciudades y las restricciones surcan calles y plazas. Sabemos que toda medida es poca para garantizar la salud de las personas, pero también es necesario no poner freno al viento porque cuando abramos la ventana todo se volará. Viviendo en esta burbuja del confinamiento muchas de las cosas que pasan se nos escapan irremediablemente porque las respuestan se fueron de paseo y las cuentas no cuadran demasiado. Las medidas se aburren entre pedidos a China y el personal sanitario va mermando sus fuerzas debido a esa falta de previsión, disputas políticas y y demagogias. Érase una vez…. ya no se escribirá con la misma exactitud de una labor bien hecha porque los tiempos y las victorias estan cadudas.
Música en los balcones

El silencio es el compañero perfecto de la música.Y a partir de ese silencio de las ciudades lo hemos sentido. Desde él podemos descubrir la infinidad de tonos que nos propicia ese estado de paz en el que parece como si volásemos. En estos días de confinamiento los balcones han sido los protagonistas de tantas y tantas historias que han sido contadas y también cantadas para mitigar esa monotonía diaria que hemos vivido. Y también desde ellos hemos conocido a muchas personas con dotes maravillosos para el canto y la interpretación musical. Nos habíamos convertido en los perfectos desconocidos del mundo, de nuestro mundo y de nuestra sociedad. De nuestros vecinos de escalera y de todos aquellos que han ido arrimando el hombro para echarnos una mano en los momentos de apuro. Pero es la música la encargada de hacer resaltar muchos de nuestros valores porque mediante ella, a solas o en tertulias de balcón, se ha encargado de hacernos sentir más cercanos. Hay un momento en la vida de todos en el que nos toca aprender y ha sido éste percisamente. Sin esperarlo pero eso sí con los toque de advertencia de que no se hacían bien las cosas. Desde el respeto y también desde la creatividad hemos impulsado esa corriente de vida que siempre ha estado ahí pero que jamás la habíamos aprecido de esta manera. Los balcones de este país se han hecho oír desde lo más íntimo de las personas.









