
En la memoria recurrimos a esos parajes del tiempo en los que hemos vivido y donde el silencio huele leyenda y la vida sabe a naturaleza del hombre frente al mundo. Recogimiento, sabiduría, y devoción son el encaje que abraza y que habita bajo las nieves del Himalaya. Encontrarse en ese laberinto de cultura y civilización es dar un paso hacia la trascendencia de lo que se escapa a nuestra forma de vivir en occidente. Sonidos que haces tuyos desde el mismo instante en el que te sumerges y te dejas envolver en el polvo de sus caminos, en la riqueza de sus ritos y en la hospitalidad de sus gentes. Quizás jamás nos acostumbremos a asombrarnos de esa dimensión que yace en todos sus templos y desde todos los rincones. Otra forma de amar y descubrir la vida es lo que nos hace diferentes bajo un prisma del que mana la belleza de la esencia humana. No es cuestión de separar culturas solamente es una opción de abrazar conceptos que muchas veces la humanidad pasa por alto.













Diríase que se ha ido perdiendo la dignidad y el respeto hacia las personas. Más bien diría yo que nos estamos desordenando en un mundo desordenado en sí. Leemos y no damos crédito a lo que escuchamos pero tampoco se nos ve muy pronta voluntad para actuar. Como si se tratara de una comedia a cámara lenta donde los minutos cuentas y las no decisiones a tiempo producen desgarros insalvables. Todo hace presagiar que el hombre u «homo sapiens» no es tan «sapiens» como creíamos.
Definimos consenso como acuerdo entre dos o más personas sobre un tema o situación. Una falta de consenso expresa disenso. No implica un consentimiento por parte de todos sino una aceptación en la forma de dirigir la solución. Pero fabricar un consenso es un error ya que solo los hombres de élite se erigen como los responsables y no deberían de tomar ellos solos las decisiones que incumben a la población en general. Según Walter Lippeman, «una revolución está teniendo lugar infinitamente más importante que cualquier cambio económico. Bajo el impacto de la propaganda, no necesariamente en el siniestro significado de la palabra, las viejas constantes de nuestros pensamientos se han convertido en variables». Durante el siglo XX la expresión consenso llegó a convertirse en un lema del sistema político español. Satisfacer las necesidades de todos. Todo método de consenso es deseable cuando es improbable forzar el cumplimiento de la decisión. Una democracia deliberativa refleja esa toda de decisión sincera de cada persona que subyace a toda buena toma de decisión por consenso. Hasta los «ents», esos viejos y sabios árboles vivientes de la novela «El señor de los Anillos», empleaban días discutiendo para la toma de decisiones como era enfrentar a cualquier contienda. Toda decisión a tiempo es importante. Aunque sea equivocada, ya que pude ser mejor que una tomada a la larga. Alinear urgencia e importancia. Porque la meta de un buen consenso es la unidad y no la unanimidad.

