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Acerca de HANAH VALENTÍN

Escritora.

Objetivo; la vida

No estamos en condiciones de hacer un balance hoy de todo lo que está sucediendo y sin embargo una fuerza interior nos impulsa a ver como la vida se sigue abriendo camino entre las urgencias de los hospitales y las carencias para luchar por ella.Seguimos siendo los protagonistas de esta historia cuyo argumento se basa exclusivamente en nosostros, en la humanidad que intenta hacer frente a la pandemia. Las promesas se pierden más que nunca en el emiciclo del Congreso porque no se sabe muy bien lo que hacer. Frente a esta marabunta que arrasa sin ser vista y poco a poco se va apoderando de las fuerzas de nuestros «ángeles de la guarda» que caen extenuados en los pasillos de los hospitales. Día 11 y esto va para largo. Ni tan siquiera saben los expertos donde acabará ese túnel que nos conduce a la luz. Brotan palabras y discursos casi sin sentído intentanto distraer lo evidente y soñar con lo incierto. La vida, el objetivo prioritario para que este mundo sea. Sin distinción de edad ni tampoco condición social se nos presenta hoy a modo de fotogramas donde el aliento lleva consigo la palabra «coronavirus» y la distancia de seguridad se llama «confinamiento». ¿Qué hacer o qué esperar? Hacer sin lugar a dudas porque la vida es lo más importante. Esperamos desde hace ya bastantes días y la confusión sigue creciendo. Sin medios no hay solución. Pero tendremos que cruzar más barreras. De las condiciones más nefastas, ásperas y punzantes siempre puede nacer una flor.

Un día menos

Ha llegado la primavera.

Un día menos. Hoy hacemos el día 10 y seguimos luchando mientras algunos nos dejen porque todavía hay quienes no lo han comprendido. Y digo comprendido ya que me niego a pensar que el estado mental de algunos no alcancen ese nivel de entendimiento. Pero los que sí que somos conscientes de la situación unimos nuestros deseos y pensamos que ya tenemos un día menos para llegar al final de esta cuarentena. Porque la primavera ha llegado a nosotros y sin pedirnos permiso porque es la encargada de dar color, luz y vida a la nuestra. Siguen naciendo niños en los hospitales dandonos lecciones de vida y de ilusión. Porque eso es lo que no hay que perderse, el resplandor de creer que mañana habrá un día más conseguido. No achiquemos nuestra esperanza y busquemos entre las amapolas de ese cuadro que os regalo hoy el destello de un nuevo horizonte.

Sobrevivir

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar. «Porque la esperanza no es igual que el optimismo, sino la convicción de que algo tiene sentido indendientemente de como resulte». (Vaclar Mavel)

Esperanza fué una divinidad honrada por los romanos. Era la hermana del sueño que da tregua a nuestras penas. El hombre ha tenido que vivir junto a la tragedia y el desastre en muchos momentos de su vida. Nuestra propia voluntad es la que nos predispone a tener esa esperanza que nos alienta en los momentos de miedo. Fuimos creados con esa habilidad de elegir y poseemos la dignidad de tener voluntad propia. No es momento de increpancias ni tampoco de diferencias. Estamos todos en ese barco verde de la esperanza porque lo que estamos buscando es precisamente los que nos busca a nosotros; erradicar esta crisis sanitaria que nos hace mirar al frente creando lazos de unión para afrontarla. En esta batalla por la vida ya son muchas las vidas que vamos contando recuperadas. Ya son algunos nacidos que nos dan más fe en la clase médica que se deja la piel entre pasillos, y unidades de aislamiento. Hay que saber esperar cuando se está desesperado y andar cuando se espera porque la verdadera esperanza del ser humano es su razón de vivir. En ese espejo colgado en el futuro hay que saber mirar sin nubarrones y con mucha luz porque la necesitaremos para no perdernos en esa aventura de poder recuperar hacia la vida al que cae o está solo. Al que llora y al que nos presta sus manos para hacer más soportable la jornada de trabajo. Todos somos necesarios. El primer paso para el éxito es, sin lugar a dudas, negarnos a ser cautivos de nuestro entorno.

Crisis moral

Asi vemos ahora el mundo. Sin lineas definidas. Sumergido en una vorágine de confusas explicaciones y con cero resultados.

Pero es hora de pensar un poco. No pensar lo que reiterativamente nos están haciendo pensar, sino lo que nosotros intuimos y vislumbramos. Porque no somos tan tontos y en la sencillez más cercana es donde reside la conexión entre las personas.. Una actitud a contrarreloj en un tiempo prestado por la venganza de la naturaleza y que hoy más que nunca debemos de observar. No hacemos caso a aquello que nos alerta porque nos hemos acostumbrado a la cómoda existencia. Pero no es así. Hay que escuchar y dar prioridad a lo que realmente es importante. En esta crisis sanitaria y económica hay que tener muy en cuenta lo más importante; la personas. Aqui no caben doctrinas, ni edades, ni tampoco rivalidad. La persona es el pilar fundamental en ese apoteósico concierto de intentar hallar culpables. No es tiempo de tener sino de dar. De mirar y de encontrar la solución más eficaz en un un escenario del que todos tenemos algo de culpa. Un mundo turbio y confundido que hora a hora nos recuerda que la arena de ese reloj está bajando. La vida sigue y los cambios se van a producir queramos o no. Ya no seremos los mismos que escribimos este comentario porque todo evoluciona deprisa. No existe el fracaso en la vida. Se fracasa en algo en concreto y creo que hoy hemos fracasado. En sanidad, en el respeto hacia las personas con sus necesidades y problemas. En el cuidado a las mismas.Esta crisis moral es el resultado de una manera de ver el mundo desde nuestro propio ombligo y ahora querer atrapar el tiempo pasado ya es una ilusión.

Morir en soledad

Cuando los días se hacen largos junto a la ventana. Cuando el recuerdo ilunina el rostro al ver algún pajarillo en la terraza sin lugar a dudas es cuano podemos llegar a ser capaces de entender ese mundo de silencio y lejanía en el que viven nuestros mayores. Mucho se ha hablado y nada o casi nada se hace por ellos. Las adminstraciones están muy ocupadas para perder su tiempo y cuando realmente hay tiempo ellos ya se han ido. Hoy vivimos momentos tristes al escuchar las voces clamando esa falta de atención hacia los hogares de nuestros abuelos. Esos «hoteles rumbo a la Eternidad» de los cuales poco se sabe porque todo permanece en el silencio,en la ignorancia y en la compañía del olvido. Deberíamos es ahora una palabra comodín para excusarnos de esta negligencia atroz y desafortunada de la que todos hemos sido creadores y donde nadie está exento de culpa. Cuando acercar tu cara a ese mayor que busca en tí todo aquello que ha perdido cuando ingresó en ese hogar, nada ni nadie puede aliviar lo que tu cuerpo siente. Sus manos talladas en el tiempo y sus ojos tan llenos de memoria hacen que tu mundo se convierta en nada importante porque los verdaderamente importantes son ellos. La desidia y la desgana hacen a diario que esa tarea humana de quienes hemos estado ahi se corrompa y se malogre. ¿Cuantas veces hemos sido los mensajeros de tantas necesidades y se nos ha ignorado? Morir en soledad es esa condena que tantos mayores viven a diario. Nuestra conciencia debe imperar no solo en estos momentos en los que se descubren tantos errores sino cada vez que las puertas de un hogar para mayores mostran el lado más humano de la sociedad. Sin ellos ninguno de nosotros estaría hoy aqui.

Confinamiento y pulcritud

El mar se nos muestra en estos días más blanco y limpio que nunca. Hasta los canales de la vieja ciudad de Venecia se reflejan en las transparecia de sus aguas. Calma y silencio entre las callejuelas tan llenas de misterio y de historia. El mundo reposa y está a la expectativa. Los grandes ideas van abriendose paso entre los pasillos de los hospitales repletos de personas que luchan contra el malvado virus pero aún quedan muchos obstáculos para que la mente humana pueda llegar a comprender que cualquier iniciativa es buena. Eso si haciendo siempre las cosas bien y no publicitando esa insolidaridad de la que muchos hacen gala. Que corto es el camino para darse cuenta de lo imbéciles que son estos héroes cobardes y de a pie que solamente se doblegan cuando la situación esta al límite. La estupidez humana es enorme y más de uno lo demuestra en estos momentos. El mundo está preso de una amenaza que poco a poco irá venciendo pero que sin lugar a dudas nuestra mejor arma es la pulcritud frente a ella. ¿De que nos sirven tantos adelantos si al final «el agua y el jabón hacen milagros»?. No seamos como esos listos que nada saben y sin embargo nos quieren dar lecciones. El confinamiento y la pulcritud serán los mejores antídotos.

Compromiso y unión

Frente a la adversidad tenemos que unir fuerzas. A veces no estamos demasiado convencidos de lo que se está haciendo pero no por eso hay que renunciar a la lucha. España hoy siente como nunca el dolor del enfermo porque todos estamos en un mismo barco. Cerrar los ojos o vanagloriarse de los tremendos acontecimientos que vivimos es de tener una mente fragil y ridícula ya que como nadie nos ríe la gracia tenemos que hacerlo frente al que más nos necesita. A todos esos «incultos con carrera» que nada saben y por nadie son capaces de luchar es hora de que la sociedad les ponga en su sitio de una vez.

 

Reales amenazas

Sobrecogidos y hasta diría yo un poco asustados frente a este cambio radical que el destino, por desgracia , nos está haciendo vivir. La mañana de hoy no se ha vestido con sus mejores galas ya que el sol no nos permite verlo. Aún así el sentimiento es unánime y las emisoras de radio hacen una carrera contrareloj para mantener latente la última novedad. ¿Estámos realmente preparados para afrontar esto? Son apenas unas horas las que llevamos confinados en nuestras casas y no echamos en falta esa libertad que teníamos cuando todo esto no se había producido. Hoy en día la figura del psicólogo es más famosa que la «Coca-Cola», pero tampoco es la panacea para hacernos llevar esta situación lo mejor posible. ¿Seremos lo suficientemente fuertes? Es una pregunta que me hago todos los días al levantarme. No lo sé. Estábamos situados en la sociedad del confort y por nuestras mentes nunca habías intuido tales magnitudes de expansión. Eso sí las habíamos visto en las películas, pero ya se sabe el cine tiene todas las herramientas para hacer y deshacer y sin embargo en la realidad no es así. Las «coronas»están en boca de todos y todos intentamos creernos lo que nos cuentan a pesar de no estar lo suficientemente seguros de que nos dicen toda la verdad. Este cambio ha venido para quedarse y si no intentamos fortalecer nuestro yo será dificil de que podamos superar estetrance. Suerte a aquellos que aunan sus fuerzas para hacernos la vida más sana y felíz y contundencia para aquellos que está en sus manos la justicia con todas sus connotaciones.

Ausencias

Aunque no veamos sino verdes prados no hay ausencia. Las edificaciones calizas que festonean el valle nos presentan a cada uno de sus rincones, caminos y hasta imaginarios personajes que todos seríamos capaces de crear en nuestra mente. ¿Qué tiene que ver el concepto de propiedad con el sentido de la vida? Quizás nuestra manera de ver las cosas es la que nos condiciona para que seamos o no los que cuestionemos las mismas. A la hora de definir nuestro concepto de ausencia, como propiedad, en el sentido de separación de algo o de alguien es quizás el paso que tenemos que dar para encontarnos con la incognita de aquello que se ha ido para siempre. Pero ese «para siempre» es como el carecer de entendimiento hacia algo que no conocemos. Dado que la ausencia en todos sus conceptos nos condiciona nuestro interés en crear un anclaje de por vida con lo que no está presente pero si su asusencia como percepción. Todo tiene su tiempo y lo que ahora no está si lo está en otro tiempo, el del recuerdo. El más importante de todos. El de la esencia. La lección de vida con la que nos colmaban cuando estaban junto a nosotros. La de la compañía. Su huella perenne en nuestro acontecer diario. Ausencias de no estar presentes pero presencias que jamás podrán sustituidas por el tiempo ni por nadie.

» Tu ausencia ha puesto frente a mi al primer tajinaste del año. Blanco como los recuerdos y sorprendente como ese rincón insólito para su presencia. Te has adelantado esta vez. Una prueba más de que tu ausencia vive en mi presente.» 11M.

Al compás

Luna llena sobre el Puerto de la Cruz.
Ocaso en Punta Brava el día ocho de marzo.

Mientras el sol en su decadencia borra frente a nosotros cualquier tipo de enfrentamientos. Al compás la naturaleza respeta y por tanto la humanidad debeía hacerlo de la misma manera. Dos astros como dos géneros que el uno sin el otro no son nada y sin embargo estamos haciendo de ellos la eterna batalla. Como el día y la noche, como la luz y la oscuridad nos muestran a diario lo inconmensurable de la vida en todas sus connotaciones.

El poder de las palabras

Las palabras son la magia que nos une a los demás, incluso a los animales o a las plantas. De nosotros depende que seamos acogidos a esa tertulia del diálogo donde todos tenemos algo que decir aunque estemos callados. Pero no todos están abiertos a ese don. Unos lo utiizan como defensa sin dejar que los demás se expresen y otros solamente tratan de imponer su voluntad haciendonos partícipes de sus decisiones aunque no estemos de acuerdo con ellos. Vivimos tiempos donde las palabras se imponen a los hechos e incluso intentan cambiar las maneras de comunicarnos. Tiempos de información que en muchas ocasiones se encierran en la oscuridad para que nada se sepa de ellas. Modos de ver el mundo y de presentarlo para que todos podamos comprender lo que hay a nuestro alrededor. Cuando tratamos de «callar» al informante estanmos haciendo nacer la semilla de la controversia, la agresividad y la manipulación. Ese poder de la palabra jamás podrá sustituirse en una sociedad avanzada donde el principio de prosperidad, avance y bienestar social son o tienen que ser los pilares de una mundo justo y sin esquinas oscuras.

Cuando el vértigo esté ausente

Entrando en un mundo de silencios contenidos. El Caminito de Rey, Málaga, es una aventura en la que todo cabe.
Su vegetación nos da la mano mientras el agua transcurre a nuestro lado.
No hay lugar donde esconder esa sensación de plenitud y de vértigo que a su vez nos incita a avanzar por sus estrechos balcones.
Al final la magnificencia se ensalza en un bello paraje donde el vértigo se ha quedado contenido.

Un paisaje de bravura

Huele a mar y a sal mientras el peine del viento intenta poner orden en la negra arena de Punta Brava. Igual que en la música clásica una «bravura» es un pasaje virtuosistico destinado a mostrar las habilidades técnicas del intrerprete. Su significado es «gran habilidad» y el océano nos brindó aquella tarde su hábil maestría entre la espuma y junto a las negras rocas. Un concierto del océano que nos mostró una vez más su tracendental belleza.

Libertad

La capacidad que tenemos los humanos de actuar según valores, criterior, deseos. Siendo capaces de conducir nuestra propia vida conforme a lo que nosotros buscamos . Nuestra capacidad para pensar y decidir. Traspasar fronteras con la mente y encontrarnos con esos lugares que siempre hemos creado en nuestra imaginación. La libertad es la esencia de crecer y de encontrarnos con nosotros mismos sin condiciones ni reglas.

Como el gallo de Morón

Sin plumas y cacareando. No hay que querer estar en todo y hacerse con todo. A veces hay que saber renunciar para ganar. Muchos de nuestros políticos se les llena la boca diciendo que ellos son los acertados. Nada más lejos de la realidad. Todos al final salen trasquilados, sin plumas y gritando.Y si no que lo demuestren.

Listos para salir

 

Recorrer el mundo es la experiencia más inolvidable que exista. Muchos nos tildan de locos atrevidos pero sin lugar a dudas es mucho más que toda una herencia acumulada en un cajón. Progresar y enriqucerse mientras nuestros pies conquistan cada espacio de este planeta. El mundo fué creado para nosotros y tenemos la obligación de disfrutarlo, solo que a veces no estamos dispuestos a hacer la maleta y cerrar la puerta. Saboreando el paisaje y tropezando en esos contratiempos que harán de nuestro viaje algo inolvidable. No adelantarnos al futuro presagiando esto o aquello. Creando problemas inexistentes todavia y que nadie no va a asegurar que van a sucedernos.Tras el primer paso viene el segudo y así, como la vida hemos de ir «viviendo» no profetizando. Todo llegará cuando deba llegar y no cuando nosotreos le demos entrada. Solo asi nuestro viaje llegará a ser la experiencia más maravillosa de nuestra vida y no se la deberemos a nadie.