La vida está hecha para usarla. Tras un paréntesis forzoso muchas almas libres ansían abrir las alas y trascender más allá de las nubes. Aprovechar cada instante que la vida nos regala es en realidad la oportunidad de hacerlo nuestro o pasar de él. Sin embargo vivimos tiempos revueltos y no por eso hemos de perder oportunidades y establecer prioridades. Pensar en ese siguiente paso es cosa nuestra y la decisión que tomemos también. Pero siempre procurando aprovechar los maravillsos momentos que una vez pasan ya no vuelven. (MFS2020)
La savia, el néctar de la vida, dónde cada persona almacena la herencia racial a la que llamamos conocimiento se va deteriorando a medida que la humanidad trata de enfrentarse a la razón y disipiar la conciencia. Buscamos a menudo cosas que ni tan siquiera nos hacen falta con el único propósito de almacenar bienes, al mismo tiempo que nos desnudamos de valores intrínsecos en cada uno de nosotros. ¿Pero vale realmente la pena esprimir este potencial único y personal para hacer ver al mundo que somos invencibles? La savía nueva que emerge de la tierra es la que trata de crear nuevos pilares para el crecimiento del mundo, del hombre y configurar un futuro aceptable y justo para todos. El árbol expande sus raíces y no sabe con seguridad que puede que no lleguen muy lejos porque alguién frustre su desarrollo. Las catástrofes naturales son la únicas exentas en cambiar las cosas de sitito. De remover la tierra y el mar intentando buscar su orígen cuando se ha visto amenazada. Pero el hombre no tiene el visado para truncar la vida de nadie. Sea cual fuera su condición jamás podrá estar por encima del hombre para hacer su voluntad y ocasionarle sufrimiento. La savia de la vida es la pócima natural de ésta y con ella el mundo evoluciona y crea. Sabiduría que el futuro necesita para que la raíces de la humanidad se mantengan a pesar de la locura de unos y el descuido de otros.
Aurora, el brillo del sol naciente. Una vez más distinto porque en él estaban contenidas infinidad de estrellas que no querían perderse el rostro pálido de la Luna. No sin ella es el mensaje porque sin tí la aurora de hoy no existiría y tu ausencia sería más cruel durante estos dieciocho años. El alba de hoy es omnipresente ante este futuro incierto que nos rodea, tal vez mañana no sea así. Entonces pensaré que este paréntesis de ausencia podrá ser un puente para el hombre y su maldad desaparezca. Dos fechas y también dos auroras diferentes pero con contenído de hiel y esencia de nostalgia. Cuando salga el sol mañana quizás la humanidad vea el reflejo en sus obras y el sinsentido a sus despropositos. No sin ella. Nunca sin ella, porque a pesar del tiempo sigue formando parte de mí.
«No se nace mujer, se llega a serlo», fueron palabras que en su día pronunciaba Simone de Beauvoir, una de las primeras mujeres que rompía una lanza en favor de la mujer. Hoy en día todos se lanzan al ruedo para salir en la foto. Cuando no hay nada hay buscar algo para que seamos ese centro de atención que talvez lo que menos nos importa es el fin hacia el cuál estamos manifestándonos. Las dos caras de una misma realidad es la expresión que ha tenido la humanidad desde siempre. No es lo mismo ser un emigrante subsahariano que un éxido que huye de la guerra y que nos conmueve a todos. Las baras de medir nunca han tendio la misma longitud y por muy empecinado que esté el mundo será bien difícil conseguir el equilibrio. Sólo se barre para la casa propia y cada vez nos estamos aislando del mundo. Celebramos el Día de la Mujer y solamente se salle a la calle a gritar y pasar un ratito. Después ya nadie se acuerda de ese compromiso. Mujer se es todo el año y aunque se quiera ser progresista de todas se carece de lo más importante «llegar a serlo». El gran vacío existencial nos muestra su cara más cruel en los momentos de angustia y de miedo. Estamos ante el éxodo de una guerra sin piedad y dónde las mujeres son las que deben salir con los hijos a cuestas. ¿Dóde está la igualdad?. Muchas habrán que serían capaces de cambiar ese rol establecido (negociar, dirigir, etc.) y sin embargo nadie les ha preguntado. Por otro lado aquellas que desean cooperar en trabajos humanitarios procuran que su silencio y su buen hacer logre lo que muchos ni tan siquiera lo habrían intentado. Dejémonos de panfletos baratos. La mujer no necesita nada, únicamente serlo. Quizás muchos de los empoderados se llevarían las manos a la cabeza, aunque les costaría reconocer su fracaso.
«Escribir leyes es fácil, pero gobernar es difícil». No somos dueños de las naciones ni tampoco de quienes habitan en ellas. Querer dominar a las naciones es el punto cero de aquel que ya lo ha perdido todo, y aún insiste. Hoy mundo mira al cielo y sin embargo se contiene porque es más valiosa la vida que todo aquello que un día nos prometieron. La vida es una bengala roja de sueños que vuela de oriente a occidente y trata de crear una tela de araña para hermanar y proteger a los pueblos. Pero existen las arañas venenosas que se introducen en ella y van minando el poder y la decisión. No obstante la tela es fuerte y resiste porque en su convicción lleva la energía de todos aquellos que están tensando su eficacia para así llegar a proteger a muchos más. Hoy la conciencia del mundo está más abierta que nunca frente al miedo y la guerra. Ante el naufragio de civilizaciones, de culturas y de generaciones enteras a las que muchos han tapado la boca y han atado sus manos. ¿Quizás estemos hoy frente a una de esas arañas venenosas, pero tal vez con los días contados? Después podremos decir que allí por donde el miedo pasó ya no queda nada, solamente nosotros. Las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer. La no violencia conduce a la ética más alta que es la meta de la evolución. Hasta que no dejemos de hacer daño a los demás seguiremos siendo salvajes. Ciencia y humanismo han de ser un sólo brazo y no un muro que separe corazón y sentimiento. Existen las derrotas pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin ni siquiera saber porqué estamos luchando.
¿Cuántas veces nos hemos preguntado porqué el hombre recurre a esos razonamientos nocivos para saciar su hambre de poder y su eterna existencia? Las democracias se romperán si mantenemos las riendas tensas. Solamente pude existir apoyada en la confianza y la cooperación. ¿Y qué soledad es más solitaria que la desconfianza? Muchos si no casi todos los grandes mandatarios del mundo están tremendamente sólos y tratan de llenar su vacío existencial destruyendo y amenazando. Haciéndose creer que lo tienen todo y sin embargo no es así. Las posesiones son la armadura para engañar la nefasta calidad de sus vidas y a medida que van consiguiendo avanzar como lenguas de fuego hacia sus objetivos, más cegados están. Los razonamientos nocivos que lastran a la Humanidad en su progreso y libertad se evidencian en sus acciones y en las decisiones tomadas siempre con el ego en la mano y la autoridad vestida de amenaza. La historia de la Humanidad es el segundo que transcurre entre los pasos de un caminante dónde el instante decisivo de la evolución humana es perpétuo. El hombre no atrae aquello que quiere sino aquello que es y por muy armando que se encuentre jamás podrá doblegar a quienes están sufriendo las consecuencias de esos razonamientos destructores. Querer llenar el vacío con posesiones y metas marcadas pueden conducir a perder el rumbo definitivamente. ¿Está Europa preparada para ésta odisea? Tal vez hemos perdido el tiempo en banalidades y otros fueros. Quizás nos creíamos protegidos formando parte de esta unión que muy poco unida ha estado siempre pero resultaba llamativo ese título que ahora se nos está quedando corto. No hay defensa, no hay organización horizontal entre los paises integrantes y lo más penoso de todo es que apenas entendemos su misión y sus reponsabilidades. ¿Qué hemos construído? Una burbuja en la que los mejores sitios siempre los manipulan los mismos, dándonos a entender lo contrario. Paseo va y paseo viene es todo lo que se nos despeja y el cielo europeo se encuentra cada vez más lleno de nubarrones. Sabemos que la vida es una sucesión de incertidumbres y la inseguridad es inherente a todas ellas, por tanto la labor no es la adecuada y los fines no son los vendidos. La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.
Estar seguros es algo que no todos experimentamos de igual manera. Nos sentimos bien de estar donde tenemos que estar y adoptar las decisiones que hemos de adptar pero ¿llegamos en muchas ocasiones a estar convencido de ello?. Una vez atravesamos el límite ente lo que nos han dicho y repetido haciendo de ello algo verdaderamente cierto pero que sin lugar a dudas no estamos convencidos. Estar convencido de algo es estar seguro de ese algo. Sin adornos ni metáforas, sin dilaciones y sin interrogantes. Se está no no, lo demás es pura fantasía en la que los primero engañados somos nosotros. Largos son los conductos que muchas veces nos han custodiado para hacernos llegar donde no tenemos la intención de llegar porque sabemos a ciencia cierta de que aquello no es más que un espejismo involuntario de nuestra manera de sentir lo que verdaderamente nos da la razón en nuestro convencimiento. Las personas cambian su manera de pensar constantemente y aún así siguen el propósito de creer que están en total convicción con ellos mismos. Nada más alejado de la realidad porque si estamos plenamente convencidos siempre estaremos seguros internamente del valor innato que cada uno es capaz de albergar. Por encima de todo sobresale la verdad y con ella la sombra se disipa.
La bravura del mar enamora pero es su duende el que pone las directrices de su sabia presencia. A veces nos obligamos a pensar y a sentir lo que supuestamente deberíamos pensar y sentir obturando de esta manera nuestras verdaderas emociones. No cabe duda de que pararse frente a esa colcha de encaje blanco, con su vaivén y su susurro nos llena de satisfacción aunque sabemos que entraña su verdadero mensaje. La vida que vale la pena vivir implica correr riesgos, unos por necesidad y otros por el deseo de aventura, ante la imperiosa decisión de buscar emociones fuertes o encontrar un futuro diferente. Salir de la segura cárcel de lo que siempre fué así y saltarse el guión que otros escribieron para nosotros. Nacemos para cambiar. Los seres humanos somos proyectos inacabados que se reescriben constantemente. Lo mismo que aquellos que buscan la realización de su proyecto escalando las más altas montañas del mundo. La vida es un intento constante de regulación. Sólo quienes se arriesgan a ir más lejos podrán saber lo lejos que pueden llegar. Existir es un hecho, vivir es un arte y cada uno lo crea según sus ambiciones y también su valor a ir más allá de lo que ven sus ojos.
¿Estamos muchas veces a la altura? Se dice que no es demasiado fácil porque siempre solemos considerarnos mucho más de lo que en realidad somos. ¿Cuántos de los que dicen llamarse sabios nos intentan vender ese adjetivo y que tan alejados de la realidad se encuentran? Estar la altura no es creerse sino estar convencidode ello y de un término a otro va un trecho considerable. Como los árboles que por muy pequeños que sean siempre tendrán esa altura que nos conforte y que nos guíe. El hombre por naturaleza desea siempre sobresalir de esa esfera en la cual vive y muchas veces se pierde en el intento por lograrlo. Es dificil llegar pero no es imposible porque las reglas las ponenos nosotros y los propósitos también. Entonces ¿qué es lo que falla? Cuestionarse hasta dónde quizás nos envuelva en una espiral de la que no sepamos salir, aunque tal vez la solución sea encontrar nuestra verdadera razón de saber hasta donde estamos dispuestos a llegar sin hacer trampas. Estar seguro y más que todo eso tener confianza en nosotros mismos puede ser el apoyo que fundamenta nuestra verdadera posición de saber estar a la altura de las circunstancias.
A veces nos parece tener opción a acaparar aquello que no tiene límites y sin embargo no somos capaces de recrearnos en su abundancia y en su diálogo. La talasofilia y la tasalomanía son conceptos que nos invaden de manera positiva y que tienen como protagonista el mar. Pero en ese apartado personal en el cual cada uno de nosotros podemos recrearnos y favorecernos en la contemplación del mismo hay que distingir que son tres los sonidos de la naturaleza. El sonido de la lluvia, el sonido del viento en primavera y el sonido del mar abierto en una playa, según escribiría Henry Baston. La inmensidad aparece en todos esos sonidos que nos convierten aunque no nos demos cuenta de ello en sus más fieles observadores. Escuchamos al viento pero también lo sentimos en nuestro rostro. Al ver a la lluvia deslizarse por los cristales o cubrir el asfalto bajo nuestros pies nos deja apreciar su húmeda presencia y al mirar al mar chocando contra las piedras nuestros pulmones se inundan de su aroma a la vez que nos hace partícipe de su magico sonido. Escuchar y sentir dos maneras de disfrutar de esa inmensidad a la que todos estamos invitados con respeto y admiración.
La transparecia es la cualidad que poseen algunos objetos y las personas a través de las cuales se deja ver el interior de las mismas. La transparencia es una palabra que se está escuchando demasiado últimamente ya que son muchos los conceptos y decisiones que se intentan encubrir. La transparecia personal se compone de tres aspectos fundamentales como son ; la imagen, la presencia y la estética. Esa manera de mostrar a los demás lo que hay intrínseco en cada uno de nosotros muchas veces proporciona malas conclusioness, fraudes e incluso rotura de las relaciones. Estamos abiertos a todas la redes sociales y sin embargo escondemos lo más importante, nuestra verdadera manera de ser. Queremos seducir a los que nos siguen mediante todo aquello que ellos mismos desean o anhelan obtener de nosotros y nos vamos convirtiendo en marioneta sin esencia donde lo único que impera es nuestra ganancia. Ya sean éstas, monetarias, de fama o simplemente de crear estereotipos para fomentar la competitividad y tal vez para lograr ese máximo de hacerse imperecederos. Pero la transparecia es sin lugar a dudas la manera en que nos mostramos a los demás procurando en todo momento no perjudicar con nuestras pácticas a quienes se sienten atraídos por nuestra manera de hacer y de ver el mundo. Dentro de los valores éticos que son los más importantes que tenemos las personas para que se nos entiendan nuestras intenciones y también nuestros objetivos.
Vivimos inmersos en tantas cosas que apenas nos damos cuenta de la fugacidad de la vida. Esa delicia eterna denominada energía ha ido moldeando su estancia sobre la rama del árbol hasta su fin. Esa llamada a la continuación de volver a crear desde ahí una nueva vida que nos proporciona la más sabia lección de la vida misma «volver a ser». En otro formato y seguro que en otro color pero siempre con la esencia de haber sido el cauce de un proceso, el despertar de un sueño, la razón de que la naturaleza está siempre en movimiento. Se nos llena la boca de proyectos, de reivindicaciones y sin embargo no llegamos a entender lo que realmente es importante. Nuestra manera de ser es crucial y mientras estemos demostrando que todo se basa en grandes cumbres climáticas, donde todos viajan en coche o en aviones privados, no se entiende una forma de proceder más caótica. El dinero mueve montañas y el hombre está asido a él por naturaleza. No nos engañemos e intemos mirar al río y sumergir nuestra mano en sus aguas. Cojamos un puñado de tierra fresca y dejemos que nos ensucie con su color marrón. Procuremos utilizar menos los contaminantes y hagámonos un largo trecho al día contemplando todas esas cosas que existen y sin embargo no hemos quedado ciegos frente a ellas. La llamada de esa hoja seca sobre la piedra bien podría ser el punto y seguido de una larga transformación.
Por mucho que el hombre intente superar a la propia naturaleza no demasiadas veces podrá conseguirlo. Cuando se está seguro y nuestra convicción de ello así nos lo muestre podremos convertirnos como los almendros en flor que cada año abren sus mejores lienzos para nosotros. A pesar del crudo invierno en el que pocas veces la naturaleza se nos muestra tan incondicional, deberíamos doblegarnos a ella porque en realidad en poco podemos superarla. Hoy los almendros están deslumbrantes frente a nuestros ojos y los tallos de cada uno de ellos se nos muestran fuertes por la seguridad que irradían y la sutileza con la que se nos hacen únicos cada año. Y así es como debemos observar la vida, con fuerza y con arraigo. Con seguridad y con porte a pesar de las circunstancias. Todo lo demás es como un barniz y que con el tiempo dejará ver nuestras propias raíces. Acariciando sentí la esencia pura de lo que subyace y que muy pocas veces nos percatamos de ello. Envueltos en la bruma de la tarde los almendros de Santiago del Teide en Tenerife cumplieron con la tradición de hacerse ver cuando el hombra más necesita que le escuchen.
No dices nada y apenas te mueves. Únicamente algún soplo de brisa hace que me fije en tí. El silencio como entidad. El silencio es el nombre que damos, no a algo que aparece sino a algo que no aparece. Silencio, metáfora de lo inefable o inexpresable. También está el silencio como amenaza y el silencio como paz. Los silencios como hechos. El silencio como acto de poder. Hacemos un abanico con todas esas posibilidades que nos brinda el significado del silencio y el silencio del significado. Aprendemos desde él cuando sabemos escucharle y entonces se convierte en esa arma secreta que todo lo puede sin hacer ruido y sin apenas hacernos mirar hacia él. Sobre las piedras del camino te he visto hoy junto a mis pies. Un soplo de brisa movió tu cara y entonces me percaté de tu presencia en esa estampa maravillosa de la vida en toda su perfección.
El árbol de la vida representa el ciclo vital. La vida del cosmos, su densidad, crecimiento, proliferación, generación y regeneración. Sus raíces profundas significan el nacimiento, el inicio de la existencia de todos los seres vivos. Su tronco el símbolo de la vida que crece hacia el cielo. Sus ramas que se bifurcan en todas las direcciones y caminos que tomamos a lo largo de nuestra existencia. Pero ¿qué significa espiritualmente?. La raíz sin lugar a dudas el nacimiento pero su alargado tronco refleja la vida que hemos llevado a cabo. Se dice que el árbol de la vida está representado por el boabab. Desde hace bastantes años esta especie va perdiéndose poco a poco de la faz de la tierra, pero sin lugar a dudas su extraña belleza nos muestra muchos de estos aspectos, singularidad y respeto. Dos condiciones que marcan el arte de crecer frente al mundo, a las adversidades. Autoestima y autorespeto, complementos fundamentes sin los que jamás seremos capaces de llegar donde nos lo proponemos. Hay que sincerarse y ser determinantes con lo queremos lograr en la vida. Igual que esos árboles que fundamentan en su esencia el trascurrir de la existencia proporcionándonos la felicidad de ser uno mismo.
Apenas los almendros comenzaban a florecer en los senderos del Teide Lolo preparaba su último viaje en busca del Gran Azul para encontrarse con ese lugar maravilloso que había estado observando desde el patio de su casa. Sabía que tenía que marchar y esperó a que su querido amigo Pedro le tomara entre sus manos una vez más y le dejara ir más allá de la distancia pero no más lejos de su corazón. Iba a estar siempre con él igual que lo había hecho todos estos años cuando más lo necesitaba, dándole su compañía y ese piar fuerte que a todos llamaba la atención. Arropado por su inmenso cariño se entregó a su nuevo despertar ofreciédole el mayor de sus regalos, su último aliento. Y viajó con sus alas de colores sobre las montañas de Tenerife en busca del mar y encontró al cielo sobre sobre su cabeza que le envolvió con ternura. Cuando observemos el paisaje siempre veremos a Lolo en nuestro recuerdo. Estará ahí, en cada flor de almendro y también en cada gota de lluvia porque el despertar a esa nueva vida ya es suyo para siempre. ¡Felíz viaje compañero!
Y llegamos al un nuevo año. Entre tropiezo y angustia. Con incertidumbre e ilusión. Poniendo gran parte de nosotros en este proyecto que llamamos vida y por el muchos son capaces de darlo todo y otros por el contrario levantar barricadas de intolerancia, envidia y negatividad.El mar, el cielo y todo aquello que nos sorprende a diario cuando somos capaces de asimilar la verdadera razón de estar bien contigo mismo es lo que nos va a hacer más felices y aventureros. Si, aventureros porque la aventura es el elixir de la vida para mantener esa ilusión de saciarnos y descubrir. Victoria, es la palabra que deberíamos tener bien presente en cada despertar ya que las derrotas no son gratificantes pero el bastón que nos ayudará a levantarnos para continuar descubriendo, descubriéndonos y dibujando ese proyecto de vida que jamás nos puede fallar.
¿Qué es el deseo?. Hacer partícipes a los demás de nuestros proyectos. Encontrar esa manera de crecer y valorar todo aquello que hemos logrado y aumentar la ilusión de quienes todavía se encuentran anclados por las circunstancias. Todos regalamos deseos y a veces no somos capaces de añadir a ese lazo azul que contiene los parabienes que queremos entregar sin hacernos una reflexión: confianza en nosotros y en los demás para que esos deseos no vayan solamente con la misiva de la superación sino con la potencial carga de ese bienestar social, armónico y desinteresado que tanta falta hace hoy en el mundo.
La fugacidad de la vida viene mostrándonos cada día lo poco que hacemos con ella y lo mucho que le exigimos. Pero la vida es mucho más que todo eso. Es el principio de todo camino en el que nos hallemos inmersos. Cada paso y cada ilusión son nuestros bastones para sugetarnos frente a los retos y las dudas. Como el arco que propicia la tensión idónea para que la flecha vaya directamente donde nos proponemos. Punto de partida que desde ahora ya vemos a lo y que tenemos que colocarnos en él para iniciar el camino. 2022 llega con pasos de gigante y todavía nos encontramos en la estrecha sombra de esa duda que ni por un momento debemos cuestionarnos a la hora de avanzar ese paso al frente y ser capaces de conquistar una senda nueva con unos proyectos nuevos. Nada es imposible si realmente creemos en nosotros mismos.