Siempre nos sorprende la magnificencia del sol. Desde el Mirador de Humboldt en La Orotava en la tarde de ayer.
Todo
En la libertad de aprender opera un todo armónico en su movimiento. Esa palabra «todo» significa sagrado, por tanto aprender, actuar y meditar son sagradas y la belleza está en ella misma y no más allá de ella. La belleza es un acuerdo entre el contenido y la forma. Desde ahí podemos sumergirnos en la inmensidad del pensamiento, en esa respuesta del pasado que va desde hace un segundo hasta el infinito. Cada segundo es nuevo y en la continuaidad del pensamiento no hay nada nuevo por eso hay que saber descubrir sin clasificar y senir sin pronuciar. Solo así llegaremos ver lo que realmente es.
Un lugar llamado mundo
La espontaneidad simplificada no existe ya que ese abanico de acciones irracionadas y presentes en el compotamiento humano nos desatan de nuestras cadenas para poder llegar a mostrarnos tal y como somos. Configuradas por esos instintos opuestos a nuestra razón que entran en proceso evolutivo de un sistema en el cual liberamos todas nuestras percepciones. Desde ahí se irán conformando las exactas pulsaciones de nuestra manera de ser más natural. Y ese mundo al cual pertenecemos todos esos propietarios de los dones de la genialidad con la que se crea la sigularidad de cada submundo. Hemos llegado a esa línea en la que apenas se está produciendo esa genialidad y nos sentimos como náufragos de nuestra propia vacilación. ¿Que buscamos entonces? Si parecía que habíamos llegado al punto más esencial de la inteligencia humana y sin embargo se nos oscurecen muchas de la razones por las que el hombre de este lugar llamado mundo trataba de dirigir su propia existencia y a la vez hacer pártícepes a los demás de sus descubrimientos. Lejos quedan los lugares como «oportunidad», «equilibrio», no-destrucción», y valores. Hoy por hoy ya nada nos sorprende y casi todo nos conforta aunque estemos en desacuerdo con ello. En este lugar llamado mundo y como bien definió Albert Schweitzer, «Nada de lo humano me es extraño». Si crees totalmente en tí mismo no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.
Valor
Un pequeño paso positivo puede cambiar tu día entero o tu vida entera. A veces no disponemos de ese valor que nos impulse a iniciar un camino en el cual se encuentran todas nuestras ilusiones. Otras veces lo tenemos bien perfilado y sin embargo dudamos de esa seguridad innata que todos poseemos pero que muchos no sabemos distinguir de pronto. La injusticia es humana y aunque vemos e intuimos su presencia nos condiciona a la hora de habrirnos y luchar contra ella. Hoy en la sociedad existen muchos fracasos que el hombre podría limar y se escuda en unos itinerarios y en las masas para no hacer frente a tantas injusticias que se suceden contra las personas, contra la naturaleza e incluso contra nosotros mismos. Pero en todo esto juaga un importante papel, la dignidad, ya que sin ella nunca sabremos darle la importancia que tiene el poder llamarse «persona». Todo parece imposible hasta que se hace.
Violetas en Las Cañadas
Cuando los termómetros se encuentran al rojo vivo en este mes de julio el guiño de otra tarde nos avisó de la presencia de las violetas del Teide que un año más levatan sus cabezas mostrándonos su espectacular presencia. Los tajinastes ya han cumplido su misión y permanecen erguidos manteniendo su figura pero carentes ya de sus roja flor. Para compensar el tapiz que nos despliega Las Cañadas sigue siendo singular como siempre. Mientras los cielos se ponen en marcha para deleitarnos con esos espectáculos que cada noche hacen su estreno sobre nuestras cabezas.
Transparencia
Que límpias se ven las playas tras este letargo de la humanidad. No se daba cuenta de ello y seguía vertiendo en ellas tanta busura que ya nos había acosumbrado a habitar con ello. Se no va la vida a hora por llenar nuevamente esos lugares de playa o de montaña simplemente porque estamos de vacaciones. Nos encontramos tan agusto siguiendo siempre haciendo las mismas cosas que ya ni tan siquiera tenemos el don de distinguir lo que nos conviene o no. Tras este mega-aviso de esta naturaleza a la que hemos dañado considerablemente nos sentimos un tanto coartados a la hora de ir a la playa con todas esas medidas que hay que cumplir. Pues entonces nuestra mirada se vuelve hacia el monte. El turismo rural impone y parace que lo hemos descubierto ahora. ¡Horror! señores porque muy pocas veces sabemos medir nuestra capacidad de respeto hacia el medioambiente. Y el campo está en peligro. Nos sorprenderemos muy mucho si todo vuelve a quedar impoluto como antes de recibir las mareas humanas. Ya hablaremos y nos congratularemos por ello sie el respeto, el civismo y la responsabilidad se hacen patentes en estas vacaciones. Cuando asfixiamos nuestro entorno no podremos pedir explicaciones al vecino.

Las buenas acciones nos hacen felices, las malas nos destruyen
Tiempos
El tiempo camina acompasado hoy cuando las altas temperaturas nos envuelven a la vez que nos amenazan. Momentos que quedaron agazapados en los recodos de ese tiempo pasado y que hoy más que nunca nostalgicamente nos pone en aviso de lo que vivimos y sentimos. Pero todo parece ser que marcha lento aunque el reloj siga dando las vueltas necesarias para pasar del día a la noche. De la semana al mes y aún así tenemos la necesidad de diversificar esos instantes comunes o reservados a la hora de proteger nuestros tesoros. El tiempo ha cambiado y mucho y los meses de julio no son los mismos que hace años se vivían con verdadera ilusión. Todo cambia menos el tiempo porque él sigue siendo el mismo estemos donde estemos. Ese juez que nos marca el camino de la expansión y del recogimiento. Desde aquí y hasta esas lunas que aparecen en nuestro horizonte y que jamás nos habían sorprendido de tal manera. De esas catástrofes naturales que nunca hubiéramos creído que sucedieran y sin embargo cada día son más frencuentes. Y de ese cambio del hombre para con el hombre mismo que todavía no ha evolucionado lo suficiente como para creer en él y en los demás como seres de igual a igual. ¿Qué le pedimos hoy al tiempo? De la posesividad viene la necesidad y del desapego la satisfacción. ¿Seremos algún día capaces de llevarlo a cabo? Cuando el tiempo juega su papel irremediablemente todo llega a ponerse en su sitio. Y el hombre está llamado a verlo con sus propios ojos.
Sobre las nubes
Volver la mirada pero en ningún momento volver sobre nuestros pasos, así se hace el camino hasta donde nos lleva ese anhelo de encontrar algo distinto puede resultarnos reconfortante. A través de las nieblas subimos hasta la corona forestal para introducirnos en ese mundo de sol, cielo, verde y silencio. Con el mar de nubes a nuestros pies ya parece todo bien distinto. Nos hallamos en esa ausencia de perturbación y descubrimos la ecuanimidad más perfecta en la cual no reaccionamos, no hacemos nada, solamente observamos. En el Parque Nacional del Teide sobra todo lo demás.
Suigéneris
Ventanas al océano que tratan de absorver el sabor a sal del mar. Mientras el sol mañanero se confunde entre el acantilado pespunteando de luces y sombras la esbeltez de su original belleza. Algo peculiar a la vez que atrayente que barre entre las olas esas sabiduría única de lo imposible. Naturaleza de la mente en la que todos los fenómenos son proyecciones de ese vacío, de esa esencia que surge constantemente en ella. Y a través del exámen mas profundo podremos encontrarnos con su raíz más interna.
La obra maestra de la naturaleza
El elefante es símbolo de poder, de memoria y de bondad. La obra maestra de la naturaleza y que ahora estamos sorprendidos de tatas barbaries que se han venido cometiendo con estos animales por parte del hombre. La ausencia de elefantes y rinocerontes reduce la biodiversidad del bosque tropical. La integridad estrectural de las selvas. Estos megahervívoros son los jardineros de los bosque pues debido a su gran tamaño expanden las semillas cuando se mueven de un lado para otro. Sorprendidos por el hallazgo de más de cuatrocientos elefantes muertos en Botswuana y que aún no se ha podidio verificar la razón de ésta tragedia en la naturaleza. No somos conscientes del daño que provocamos. Pero recuerdo a la humanidad que el elefante nunca olvida y en algún momento tendremos que dar cuenta de ello.
La trama
Lo que realmente arrastra al mundo no son las locomotras sino las ideas. Hoy todos intentamos arreglarlo pero lo que sucede es que se nos está convirtiendo en meros expectadores y esclavos de un interés por encima de las más altas potencias. Pero el ser humano es una síntesis de lo temporal y de lo eterno, de lo finito y de lo infinito. Todos nos quejamos de nuestra mala memoria pero nadie de nuestro poco entendimiento y las causas y los efectos de ésta trama no pueden descubrirse por la razón sino por la experiencia. Y al hombre dentro de su insignificacia como individuos personales y aislados le cuesta profundizar en esa confluencia de motivos reestructurados que lo están convirtiendo prototipos informatizados. Desmontando las relaciones humanas donde la comunicación se convierta es silencio y resultados. Donde la infancia se condicione mediante la imposición de normas que desfavorecen la relación y la espontaneidad. El futuro ya está aquí y para ello hay que pagar un alto coste. Nada es más libre que la imaginación humana y la civilización sabe el peligro de crear un mundo paralelo a la raza humana. Hoy admiramos muchos de esos grandes avances pero si el ansia de continuar proyectando nuevas tecnologías sin límites ni contención se nos llevará irremediablemente a un universo frío y sin sol.
Crear la oportunidad
Muchas veces deseamos que las oportunidades nos caigan desde el cielo sin mayor esfuerzo. Las pequeñas oportunidades son el principio de grandes logros. No se trata solamente de buscarlas concienzudamente porque podemos terminar abuerridos de buscarla. Pero también podemos crearlas nosotros mismos desde el fracaso ya que son los trampolines para superar ese tropiezo. Todos los días tienes sus «momentos mágicos» y a nuestro alcance para propiciar ese estímulo que nos ayuda a rrancar. Un deseo intenso crea, no solo oportunidades sino también sus talentos. En el momento en el que descubrimos la naturaleza esencial y sabemos quienes somos verdaderamente en ese conocimiento se encuentra la capacidad de realizar cualquier sueño que tengamos ya que somos la eterna posibilidad para conseguirlo. No hay fracaso sino camino. Si no acepto el camino, fracaso.
Hamman, el valor del agua
¿Qué es un hamman?, es una forma de tomar un vaño de vapor que incluye limpieza del cuerpo y relajación. Al-hamma deriva del español Alhama y del portugués Alfama. Tuvieron un importante papel cultural en Medio Oriente y también por sus elemntos arquitectónicos. Las termas romanas son inspiración de tradiciones modernas del baño de vapor. Probablemente la más antigua del mundo data de la época de los Otomanos. En la España medieval era una costumbre social, un privilegio para la época. «El valor del agua» y su relación con la subsistencia de la vida. En los libros sagrados se hablaba de los vaños de vapor y el griego Galeano dijo que no había nada más purificador que un baño combinado. Lo seco y lo húmedo y lo esencial del cosmos tierra, agua, aire y fuego. La naturaleza es cambiante como el movimiento del agua. Un camino que no se agota. Un viaje que no comienza ni tampoco termina sino que forma parte de tí.
La nueva normalidad
A estas alturas del año, cuando la luz del verano ya se había asentado en nuestras vidas y en nuestras casas el silencio interrogante de esta nueva normalidad nos confunde. Recónditos lugares de Tenerife (Playa de Buenavista) que encontramos tan vacíos y que sin embargo la inmensidad del mar trata de confortarnos con una estampa de paz. Escuchamos pero nos cuesta volver a ser los mismos ya que solo observamos tan poca actividad, parques casi vacíos y esa inseguridad de no saber muy bien qué tenemos por delante y si nuestros pasos marchan adecuadamente en los límites establecidos. En todo este escenario en el que algunos son víctimas de sus conductas erróneas mientras que los demás seguimos paso a paso esta ruta hacia la libertad sin propiciar nuevos contagios, nos encontramos con esa tórtola que se aproximó a nosotros dando un toque de ilusión esperanzada. No somos nadie frente a la inmensidad del mundo y de la vida, pero con un solo tropiezo podemos echar por tierra todo aquello por lo que vale la pena estar vivos.
La punta del iceberg
Dicen que la punta del iceberg es lo que nos alerta de algo muy grande y de unas consecuencias muy alarmantes. Bajo la superficie se encuentra un mundo tan ajeto a nuestro conocimiento que se nos hace imposible llegar a calcular hasta donde llegamos para encontrarnos con ese límite de lo inconmensurable. No somos demasiado conscientes del abismo que existe entre lo poco que sabemos y la esa verdad todal donde todo se une y desde donde todo se expande. El origen y su trayectoría hasta hacerse visible nuestros ojos nos condiciona hasta el extremo de llegar a perdernos en su inmensidad. A años luz de distancia pero a tan solo un paso de aquello que creemos haber conquistado en ese espejismo del deseo.
Conciencia
Tener conciencia de lo que hacemos nos aporta un don incalculable a la hora de lo que hagamos y para quien lo hagamos. Esa luz que habita en nosotros y que siempre nos da ese toque de atención cuando en realidad no estamos actuando como deberiamos hacerlo. Pero también la conciencia nos predispone para esa tranquilidad máxima cuando nuestros actos y también nuestras palabras son conscuentes con nuestras intenciones. Hoy la conciencia de muchos está algo trasnochada y otros ni tan siequiera saben como ejercitarla. Actúan sin más, desencadenando toda clase de circunstancias que pueden llegar a hacer demasido daño. Así como el ojo de Buda siempre está observando, nuestra conciencia se asemeja a él en una forma más de andar por casa. Pero ¿ creemos en verdad del potencial de nuestra conciencia? Tal vez algunos sepan adentrarse más en su valor interno de las cosas. Otros quizás necesitan de algunos retoques del destino y de la introspección para hacerse una idea más o menos elemental de lo que conlleva ser consciente en el más amplio sentido de la palabra. No sabemos valorarla demasiado y por eso la integridad del hombre actual se va convirtiendo en algo genérico. Mientras alguien nos observe podremos decir que hay tiempo para cambiar.
Un camino por andar
La verdad es una tierra sin caminos pero sin ese camino no llegaremos a ninguna parte. Es nuestro instinto quien los lo traduce en cada uno de nuestros pasos. Ahora el camino está en ese término incierto que hasta un punto nos agobia y nos atemoriza. Ese caminar que tenemos que comenzar es la única razón de que sus márgenes constituyan el soporte y la garantía para seguir adelante. Trataremos de pronuciarnos hacia un lado u otro y así lograremos sentirnos mucho más independientes pero eso solo será un espejismo mediático que nos enseñará y también nos abrirá a nuevas ocasiones para contemplar nuestro futuro lo mejor posible. ¿Será dificil encontrar ese lugar perfecto para vivir? Solamente lo sabremos cuando lleguemos a él. Quizás la vida, el mundo, la naturaleza no hayan sido demasiado tenidas en cuenta hasta hoy que hemos descubierto esos otros mundos en el lado opuesto al estres, la angustia, la competitividad y sobre todo la intatisfacción. Hemos estado demasiado cómodos con lo que hasta hoy era la vida en todo su conjunto e ignonorábamos otras muchas cosas que se encontraban justo frente a nosotros. Pero hay tiempo para dar el primer paso en ese camino en el que hoy ya somos desconocidos porque todavía no hemos empezado a bordar ese sendero. Llegar es posible, solo que nuestro equipaje tendrá que estar mucho más alivido y receptivo frente a los cambios que deberíamos de adoptar.
El cuerpo del sueño
Semejante a soñar es el devenir. Ese estado intermedio en el que se tiene un cuerpo mental y clarividente que pasa por todo tipo de experiencias. Y es en ese estado onírico donde también adoptamos una clase de cuerpo semejante al «cuerpo del sueño» y en el que vivimos todas las experiencias de la vida que imaginamos. En ese reino completo y deslumbrantemente puro donde nada se interpone y desde el que muchas de nuestras vivencias suelen sucederse se encuentra el dormir en el que los pensamientos se disuelven abriédose a la experiencia. Hoy la primavera entra en ese devenir y desde sus más sutiles efectos cuando comienza su decadencia. Apenas pudimos disfrutar con ella cuando llegó el pasado 21 de marzo ya que entró en nuestras vida de manera casi desapercibiada. Pero ha estado aquí y ahora se retira. Se cubre con esas nubes blancas y vergonzosas que la delatan por todas partes. Marchará con su perfecta luz mientras el hombre seguirá encontrandose con ella siempre que el tiempo recorra sus ciclos vitales en la naturaleza.
Ideas
La naturaleza interior de cada uno es nuestro camino que nos ayudará a encontrar lo que buscamos en este viaje que ha fluído siempre desde nosotros. Algunas veces perdemos de vista ese vínculo pero siempre está ahí. A punto ya de abandonar el barco del confinamiento muchos nos preguntamos cual será la dirección de ese camino que un día redactamos en nuestra libreta de deseos y hoy puede que se vea algo alterado por causas ajenas a nosotros. Lo que sin dudar no debemos de hacer es abandonar esa ilusión con la que vivimos siempre, antes de éste periódo de tiempo, porque se convertiría en una derrota hacia nuestra meta de vida. Un mundo diferente pero a la vez conocido ya que es nuestro mundo, nuestra vida y también nuestro proyecto. Los cambios en las condiciones sociales que vamos a vivir originarán nuevas maneras de vivir, nuevas necesidades y también angustias. Pero esto hará surgir renovadas formas de afrontarlas. La entidad básica de toda sociedad es el hombre mismo, con sus temores y también con sus deseos. De todas esas ideas que han quedado congeladas frente a ventanas y balcones. Con noches de mal dormir e interrogantes cada día que subiamos las persianas se esconde el miedo a esa libertad, a esta nueva normalidad que se nos presentará despacio pero sabiendo que aunque casi todo siga igual no existe poder superior al del yo individual.
Underclass

Mirando atrás, desde una perspectiva muy diferente la realidad se nos presenta como una bofetada fría y distante. Esos sectores degradados y excluídos socialmente que hoy sacan sus cabezas pidiendo ayuda frente a esta crisis sanitaria y social. Frente a esa ceguera del conocimiento que se tira como una pelota entre los que tiene la sartén por el mango y sin embargo no dejan que otros reciban esa ayuda. Pertenecer al pueblo llano (underclass) no es un delito porque son ellos los que se sienten bien viviendo en ese mundo que solo ellos conocen y del que no hacen demasiado por salir. Pero la salud y la vida está muy por encima de todo ese circo de cumbres políticas donde no se saca nada en claro y menos aún se tiene en cuenta todas estas circunstancias. A esa ciencia sin conciencia donde solamente el que tiene poder puede llegar a adquirir la salvación a sus males quiero enviarles pensamiento. Hoy se lucha por una vacuna para salvar al mundo de la pandemia que nos azota pero sin lugar a dudas esa salvación vendrá dada con condicones. ¿Tendrán todos derecho? «La ciencia sin conciencia es la ruina para el alma» dijo Rebelois y el objetivo de la economía ha de ser mejorar la vida de las personas y no enriquecerse las naciones. Son ellas las que mediante un estado de vida digno harán que las naciones properen. En esas economías dinámicas y flexibles es donde la mayoría de su población caen en el paro o en la pobreza. Esos jóvenes frente a un mundo de indecisión y egoísmo no cabe más que la felicidad de vivir en esos poblados en los que las oportunidades muy pocas veces suelen pasar por ellos y desde los que a veces nos podremos llegar a encontrar la respuesta a muchas incognitas que la universidad no nos muestra.




















