
La barca espera descansando sobre la tierra. No tiene prisa porque sabe que tarde o temprano el hombre reacciona y se pone al timón. Pero cuantos lo habrán hecho ya y sin embargo todavía permanecen anclados a tierra. ¿Sabemos realmente quien es el que maneja nuestra barca? A veces si pero la mayoría no y se dejan llevar por la corriente de la vida sin mirar a ninguna orilla y tampoco bajar a mojarse los pies en sus aguas. Somos los únicos capitanes de nuestras barcas y no lo sabemos. Con ellas el mundo puede ser recorrido y los muros de la discordia pueden ser derribados. Cuando nos aferramos fuertemente a ese timón ya nada ni nadie nos harás volcar. El viento esta a nuestro favor y las estrellas siguen cada día marcándonos el camino. ¿Qué más necesitamos? Hay suficiente en el mundo para las necesidades de los hombres pero no para la avaricia. En esa conservación del estado de armonía entre el hombre y la tierra. Entre los pueblos y con sus gentes se encuentra el verdadero equilibrio para que ese mástil no caiga herido sobre la superficie del mar y sus velas no se rasguen por la codicia. Mientras nuestra barca espera sobre la tierra habrá una chispa de esperanza para la humanidad. Un cabo fuerte atado al puerto más propicio. Imagen RB desde Jerusalén.






Sin escatimar horas lectivas ni charlas al salir de clase. Pero eso es hitoria. ¿Cuantas victimas de acosos conocemos? Dónde se encuentran los mediadores escolares cuando ocurre una tragedia? Es lamentable pero la disculpa no vale en estos casos.











Tienen remedio los males de este país. A pesar de las revueltas de pactos y más allá sigue existiendo ese afán de hacerse con todo. Eso si, con todo aquello que se pueda adquirir a bajo precio. La gente ya piensa más en vacaciones que en política y es que a decir verdad lo segundo no nos trae más que complicaciones. Los remedios que se los pidan a los participantes de «supervivientes» que ellos si que saben arreglar tu casa bien si te descuidas. Grandes sagas que aún hoy continúan celebrando y celebrándose sus conquistas a pesar de estar más secos que la mojama. Todo cambia para bien y si no tendremos que amarrarnos más fuertes los machos para salvarnos. Dicen que el verdadero secreto del éxito está en «pagar como si fueras pródigo y vender como si estuvieras en quiebra». Ni contigo ni sin ti tendrán nuestros males remedio porque solamente somos nosotros mismos los que podemos cuestionar, versionar o diseñar nuestro propio avance. Lo demás es solo palabrería y afán de protagonismo.



La música es esa fuerza que nos hace volar muy lejos o descubrir muchas cosas que apenas nos damos cuenta de que existen. Desde el comienzo de los tiempos la música ha sido el lazo de unión entre los pueblos, entre las personas y hace que los momentos se vayan envolviendo en ese halo de luz que nos transforma. Desde los instrumentos más sencillos hasta las orquestas más importantes constituyen la unión de voces, elementos y sentimientos que se enlazan para ofrecernos un espectáculo único. Igual que el baile y la danza.