
La vida se compone de decisiones. Sin ellas no podríamos da un paso adelante porque todo nos sería impuesto y condicionados. Pero a veces las decisiones nos cuestan, se nos resisten. Es entonces cuando esa verdadera razón de ser ha de tomar impulso y manifestarse. En otras ocasiones nuestras decisiones nos hacen vivir una mala pasada, pero no por eso hay que desmerecer nuestra voluntasd a la hora de dar el paso. Seguro que otro día no volveremos a caer en lo mismo. Hay que tropezar para descubrir donde están los fallos. A través de la historia la toma de decisiones correctas ha sido como el timón del velero que conduce al mundo. Pero es cierto tambien que aunque hayamos salido con buen tiempo las borrascas se pueden presentar en cualquien momento y forma. A través del camino marcado encontraremos la salida por dura que sea la travesía.





La naturaleza por ende siempre esta distribuida concienzudamente a la hora de mostrarnos toda su belleza. Pero el hombre a veces distorsiona ese cuadro que en muchas ocasiones nos seduce al pasar. Entre sus blancas fachadas y su jardin de cactus las palmeras canarias se mecen al viento que llega desde el mar. La sociedad es un puzle que no siempre nos deja encajar sus piezas con demasiada facilidad. Lo mismo sucede con las personas que se aislan huyendo de los problemas y lo único que hacen es acrecentarlos. Todo en su lugar con opciones al cambio siempre para una mejor calidad, tanto de vida como de placer.


















