EVIDENCIA

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Frente a toda evidencia más nos vale callar. Y la evidencia está ahí ante nuestros ojos, como una linterna que nos da luz. A algunos les da por quemar bosques de manera asesina llevándose por delante un pedazo de esa evidente forma con la que la naturaleza nos complace. Estamos adscritos a unas leyes que ante todo deben ser cumplidas como parte de nuestro compromiso de vivir en el planeta. Quizás hay muchos que no lo entiendan pero que sí que deberían respetar lo que nos ha sido prestado durante nuestro tiempo de existencia.  La belleza está reñida con unos pocos y ésta a su vez no escatima ofrendas para nuestros ojos.  La sensibilidad fluye cuando no existen turbaciones ni tampoco resquemores. Cuando el cristal de la vida se nos presenta limpio y sin salpicaduras. Hoy la sensibilidad y los sentimientos están algo acorralados en las agendas del hombre pero están ahí, y de vez en cuando surgen evidencias con este bellísimo árbol que en su singular estructura recoge  para nosotros la savia natural de las raíces del hombre.

A las puertas de…

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Nos encontramos en el futuro convertido ya en presente. Hacíamos cálculos de que todo lo que hoy invade nuestra vida estaba lejano pero no es así. El tiempo discurre como una culebra silenciosa entre nuestros pies y nos confirma una vez más que las personas no se escuchan unas a otras, porque en realidad no se oyen unas a otras.  En esta sociedad en la que el otro siempre es una amenaza, donde hay más preguntas que respuestas y en la que los problemas superan a las soluciones, surgen las voces de aquellos que ponen sonido a la ira de los excluidos y nos advierten de muchas de nuestras equivocaciones. Pero seguimos haciendo oídos sordos y creando discursos vanos porque la acción se demuestra con el movimiento y no solo con las palabras.  Condicionar mediante amenazas es la prueba de que todavía  no hemos sido capaces de salir de las tribus de la no evolución.

OTOÑO, la madurez

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¿Qué bonito es ese banco? Sencillo y lleno de memoria. Ahí donde los pajarillos se posarán después de que alguien se levante para no estropear su misterio. Comenzamos una nueva estación y lejos del bullicio político, los sinsabores de los impuestos y las reacciones de quienes todavía no han sabido valorar en la vida todo lo que poseen, miro atrás y rememoro con ilusión y fantasía momentos imborrables. Me instalo en él o en cualquier otro banco del parque para ver cambiar el follaje de los árboles. Para sumergirme en mil ideas que ya barruntan por mi cabeza intentado darles formas y descubrir nuevos anclajes de la vida aprendiendo de sus enseñanzas. Bajo mis pies todavía se escuchan los sonidos del mar y se duermen las noches de estrellas den  las Cañadas del Teide y recibo al sol de otro otoño con el registro de nuevas sensaciones y el misterio de nuevos retos por vivir. En esta época de terminación  encuentro un nuevo renacer desde los desnudos árboles del parque y las mañanas frescas de mi ventana. Pero prefiero quedarme aquí sentada viendo caer esa lluvia dorada y sintiendo la brisa renovada de un tiempo que aunque parezca moribundo y triste conjuga todo el encanto de la madurez y la mesura de un tiempo por vivir.

El faro de Cabo Mayor

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Preside la entrada a la bahía de Santander. La configuración física de este espacio viene definida por su particular geomorfología marcada por los acantilados y las playas.

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Desde los diferentes enclaves el paisaje nos atrapa y nos hace ir más allá de las fronteras de nuestra imaginación. Un lugar para perderse en la sintonía del mar, y de esas lenguas de piedra  que lamen su costa.

El peso de la razón

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Vicisitud, término que deriva del vocablo «vicissitüdo» se refiere al orden disyuntivo o periódico de algunas cosas. También es una alternancia que se produce entre eventos positivos y negativos a lo largo del tiempo.  Hechos o sucesos que pueden generar diferentes consideraciones o evoluciones. La vida se compone de ellas, cada una con distinto índole y muchas de las cuales no se pueden prever. Los acontecimientos a los que se está enfrentando la nación podríamos llamarlos así pero lo cierto es que el tiempo ha jugado un papel fundamental en todo este proceso y ahora las cosas ya han adquirido mucha más solidez. Un compendio de razones desestructuradas y de estructuras mal concebidas que van haciendo abanico y abriéndose hasta dimensiones fuera de todo contexto. El peso de esta manifestación discordante y casi diría yo absurda es el comienzo de una nueva etapa que no conocemos pero que podemos intuir se avecina gris y soterrada.  La situación actual no permite meros observadores de las luchas ajenas. Se trata de un firme llamamiento a la responsabilidad personal y social. La gente usa la política no solo para promover  sus intereses sino para definir su identidad. Hay que saber quienes somos para saber  quienes somos. En esta época de crisis instrumentales hay que saber ir más allá  y mirar hacia delante donde el peso de la razón y no los intereses políticos y económicos nos amordacen y nos conviertan en esclavos de nuestras propias decisiones.

A la Tierra por bandera

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Bandera de la Tierra

«Sila, el espíritu del tiempo conjugó el día y la noche para crear un nuevo planeta» Hoy nuestro planea está en manos de todos y nadie sabe cuidar de él.  Nos embostan con documentales de la extraordinaria belleza de la Tierra y sentimos, solo por unos instantes, el daño que le hacemos. Pero solo unos instantes porque a la de cambio ya estamos haciendo nuestra conducta normal sin atender a lo escuchado. Dicen que el calentamiento está produciendo fenómenos meteorológicos cada vez más dañinos pero no aprendemos. No es tarea de unos pocos es la terea universal de todos y de cada uno de los habitantes de este planeta llamado Tierra y a la que todos pertenecemos y en la que todos estamos obligados a cumplir con su conservación.  Cumbres, encuentros, asambleas, todo un abanico de escusas para crear más gasto, hacer negocio y pasearse por el mundo sin hacer nada nuevo. El hambre en países olvidados es cada vez mayor y de vez en cuando algún famosillo se da un paseo por ahí para la foto de la semana. Justamente ayer me sorprendía la noticia ,que no entiendo y me parece de mal gusto, que un afamado chef con estrella Michelin hizo una de esas visitas promocionales de su restaurante a un país inmerso en la pobreza total con el fin de que sus platos (de diseño y de bolsillo) fueran los canales de una aportación para suavizar la situación que veía en su viaje. ¡Vergüenza debería de darle! Márchese usted una temporada a esos lugares y colabore enseñando todos los potenciales que existen para sacar el máximo provecho de los alimentos en las condiciones de vida que tienen allí sus habitantes. Con un plato de diseño no se da de comer al mundo. Más vale saber plantar una col o  crear una granja. El hombre no cambia mientras vea a los demás por debajo de su hombro. Destruimos el planeta y encima   nos pavoneamos de lo que sabemos hacer solo para los ricos. Pero los pobres también cuentan señores y esa es nuestra asignatura pendiente.

El estío marcha despacio

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Y nos hace contemplar bellos ponientes. Sin esperarlo, de repente, el cielo dibuja un nuevo lienzo. Jamás se repite porque en él está la creación misma. Llega el otoño con paso joven y mente despejada para reencontrarse con nosotros en un soneto de luces y de sombras teñidas de la nostalgia de días pasados y de futuras ilusiones. La carretera avanza frente a nosotros y debemos caminar en ella para conseguir esos logros que se han ido fraguando entre los días de un estío que ya marcha despacio.

Con altura de miras

DSC00814.JPGLa avispada avestruz del Parque Natural de Cabárceno en Cantabria, no necesita de apoyos para sobresalir. A su aguda vista no se le escapa ni el más pintao, porque antes de que nos enteremos ya nos ha cogido la gorra o el abanico. Astuta e independiente gusta de fisgonear por toda su parcela y si conseguimos que pose para nosotros ya podemos darnos por satisfechos. Esa altura de miras es la que la hace ser singular a la vez que temerosa.

EL CARES

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Como la senda luminosa de la vida el río Cares eleva su poderosa presencia hasta la cordillera de los Picos de Europa. Ese río de montaña que no demasiados conocemos discurre entre León y Asturias siendo afluente del río Deva. A medida que vamos subiendo la gigantesca garganta por la que discurre parece advertirnos de la grandiosidad del paisaje que, silenciosamente nos va envolviendo.

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«La ruta del Cares es como la vida que en su semejanza con el tronco de un árbol fluye  pero no siempre en la misma dirección. A veces hay que desviarse crecer y hacernos más grandes llegando a más y más lugares, sin olvidarse que venimos del mismo tronco, de la misma raíz y que por mucho que tratemos  jamás nos desvinculamos a ella» Imágenes; Garganta de la ruta del Cares en Cantabria, España.

 

 

DESPACITO

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Todo en la vida requiere de su momento. No por mucho que queramos avanzar llegaremos antes a nuestro destino. Hoy la sociedad vive a una velocidad vertiginosa y hace que nos perdamos tantas cosas, que al final nos quedamos con ese vacío de proceso, de creatividad y de dedicación que las buenas cosas de la vidas nos regalan. Adelantamos los nacimientos humanos casi sin justificación, negando  un proceso maravilloso como es «dar a luz» y  la posibilidad de vivir ese momento con toda su esencia. Viajamos por el mundo y queremos controlar a los del otro lado con nuestras técnicas de comunicación más avanzadas. Ya no esperamos ese momento del encuentro, de regreso para comentar y reír contemplando las imágenes de nuestras experiencias. Hemos perdido el valor de la conversación entre las familias que a la hora de reunirse junto a la mesa devoran los alimentos y se marchan a toda prisa sin motivo aparente. No tenemos tiempo para nada y tampoco para nadie. Vivimos como aceleradores de un mundo sin metas justificadas porque las vamos perdiendo por el camino. La soledad invade a nuestra civilización de un modo trepidante ya que nadie es capaz de esperar por nadie. La vieja tortuga camina despacio por su terreno y sabe que llegará, aunque sus cortas patas le digan lo contrario y su enorme casa no le deje avanzar. Tomará su tiempo y «despacito» llegará. ¡Vamos si llegará!

Querías atrapar al sol

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Desde aquel patio en la sombra extendías tus manos a modo de plegaria. Insinuándote a nuestros ojos e intentando que nos compadeciésemos de ti. Por tus venas corre la sangre de ese dragón que llevas dentro y que se enfurece cada vez que te sientes atrapado. ¡Cuantas cosas anhelas ver desde esa celda a la que estás condenado a vivir, a reproducirte y tal vez a morir. Me sobrecogías cuando me mirabas y desde la tristeza vieja de tu rostro cansado y gris emergía un paisaje en mi memoria que me recodaba las verdes planicies bajo el sol donde tu extraña y sorprendente belleza es digna de cualquier vestigio de admiración y de respeto. Foto: Drago en el patio del Museo arqueológico de Gáldar , G:C.)

Cuando el mar carece de razones

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Es el mismo mar abriendo sus fauces para robar a la roca ese espacio vulnerado. Como gigantes de piedra engullen todo aquello que emerge y que confunde. Que atrapa y que enamora porque es de él y nadie puede arrebatarle lo que el mismo ha creado. Entre las grietas subyace la vida, los peces y las algas intentan sobrevivir a la confusión que el hombre ha propiciado haciendo una vez más valer su poder de conquista sobre la naturaleza.  En esa melancólica vulnerabilidad  de la costa se fermenta  una vez más el aullido silencioso de la orilla que es arrebatado por el viento. ¿Quiénes somos los hombres para suplantar los designios de la propia naturaleza? Quizás algún día tengamos respuestas más concretas, solo que ya podría ser demasiado tarde.

El número 13

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Desde siempre el número 13 ha sido para muchos sinónimo de mala suerte. Nunca una combinación numérica había dando tanto que hablar. El número 13 es una cifra bonita y singular hace caminar y devanarse los sesos para conseguirlo. ¿Que más nos da si es martes, o nos vamos a casar y si encima es  13  para salir corriendo cuando nos tropezamos con una cosa tan bonita como esta? Solo es cuestión de ser francos con nosotros mismos a la hora de pensar algo. Hacer lo que realmente sintamos es el antídoto para todas estas cuestiones que han sido inventadas por el hombre y que no nos llevan a ninguna parte.

Cuando las curvas son arte

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Impresionante escultura de Botero en una calle de Oviedo. La grandiosidad de sus formas y el tamaño de las mismas sorprenden cuando pasemos por sus animadas calles. Cerca del Teatro Campoamor y del Parque de San Francisco en el cual «Mafalda» nos hizo sitio en su banco para la foto. No lejos de allí Budy Allen pasea inmóvil causando sorpresa entre quienes lo descubrimos. Pero sin lugar a dudas las curvas en el arte son un signo más de imaginación exquisita.

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                               ¡Qué bonito es viajar y sobre todo descubrir!

¿Dónde estás?

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No saber apreciar la vida, no dar un poco de tu tiempo a un hermano. Cómo podemos reconstruir nuestro futuro si apenas nos conocemos a nosotros mismos. Adentrarse en la orillas  del mar, encontrarse con esa espuma codiciosa y sensual que te advierte a la vez que te abraza. Descubrir ese día en el que te sientes  dueña de un tiempo y un destiempo donde las razones   existen porque sí y los deseos se combinan como los volantes de un traje o los tonos de la paleta de un pintor. ¿Dónde estás? ¿A dónde has ido?,  que al buscar en mi vida tu silencio me hace marca en  ese devenir de un tiempo, de esos días, de aquellas charlas en las que creí tener unas inmensas alas para sobrevolar contigo y encuadernar tardes en calma.  ¿Para qué estás? yo me pregunto, si dibujo tu estampa pero te alejas de mí, me ignoras y hasta me haces daño….

 

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ÁGORA

Y es el mundo,

el que renace desde su olvido,

a cada caso, en cada tramo,

serpenteando como una culebra

alrededor del hombre.

En la plaza azul cristal

se escriben sinuosamente

las subidas y las bajadas, 

pero aún así, el mundo

resbala su voluntad

a los ojos de los hombres.

Mundo, plaza donde recreas

el devenir del tiempo,

el acontecer de las galaxias,

remontando ansioso  las conquistas,

para luego

como una circular estampa de valores

renacer nuevamente

                                                           y abrazar la inmensidad.

                                                              Ágora que aconteces

                                                   en esa barrera de toda existencia

                                                       y en la que su vida  describe

                                                                    serpenteante,

                                                            los pasos del hombre.   (A. V.)

 

 

 

 

 

Viaje por el pasado, la Cueva pintada de Galdar.

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Existe una zona protegida con temperatura controlada y sin acceso directo al público para preservar la conservación de sus pinturas. (Imagen inferior)

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Situada en el centro histórico de la ciudad de Galdar  en Gran Canaria la cueva pintada ha sido un atractivo para quienes visitan la isla y su Patrimonio. Pinturas, murales prehistóricos y parte de la historia de la isla crean un mosaico que nos traslada a vivir  un viaje alucinante en el tiempo. El carácter insular e irrepetible de la cultura prehispánica se nos muestra en este proyecto que nos ha permitido recuperar  las formas de vida aborigen.

 

MUSELINA

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No la conoces todavía pero se presentó así de improviso aquella tarde junto al faro. Veníamos llenos de imágenes, de vivencias y de sensaciones junto al mar de Cantabria.  Nadie nos supo explicar de quien era pero ella solita nos hizo los honores. Muselina me parece un bonito nombre para alguien tan dulce como esta yegua que, sin esperarlo, se nos presentó. Un bonito comienzo para esta página en este primero de septiembre. Porque recordar es volver a vivir y has vivido seguro que serás feliz.

Un capricho en Comillas

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Hemos escuchado siempre que la ciudad de Comillas reúne bastantes exponentes a la hora de visitarla. En un marco privilegiado de jardines de hortensias multicolores descubrimos ese «capricho» por el que un genio como Gaudí supo crear. Su primer trabajo por encargo donde puso todo su entusiasmo, dedicación y sobre todo cariño, creando esa cálida presencia que sale desde el alma. Girasoles de cerámica esparcidos  por toda su fachada y donde ninguno se repite. Ventanas con dobles cristales para hacer más confortables la estancias de este palacete que ahora luce en su máximo esplendor. Estos y muchos más son los detalles ocultos de esta obra maravillosa. Descubrirlos es un placer y pasear por sus jardines es hacernos creer en la creación y todas sus manifestaciones.  Después vendrían  otras obras como el Palacio Episcopal de Astorga o la Casa Batlló en las Ramblas de Barcelona. DSC00525.JPG

En busca del «Botín»

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La bonita y elegante ciudad de Santander se ha visto adornada con otro emblemático edificio a orillas de su bahía. Frete a ella aparece el moderno edificio de lo que ya se ha convertido en un reclamo y una curiosidad para visitantes. El Museo Botín se encuadra frente a ese mar y junto a los señoriales edificios que no le hacen sombra alguna porque el arte se lleva bien con todos.

Regalos desde cielo

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Foto: Imagen de la costa asturiana.

Se suele decir que el cielo está siempre sobre nuestras cabezas pero,¿ y si no fuera así?. Cuando sobrevolamos por encima de las nueves todo parece proporcionarnos una visión más detallada, fantástica y hasta a veces irreal de lo que llamamos la bóveda celeste que nos cubre y nos abraza.  Dejando tierra atrás vemos como el faldón de encaje de las olas toma a la costa como a su amada y la ciñe con respeto y espectacularidad. La costa se aleja de nosotros con su pañuelo al viento haciéndonos sentir nostalgia, pero siempre con la promesa de volver a ella.

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Foto: Huelva con sus playas nos dice adiós.

Luego la costa suroeste de la Península pone el broche final a esa aventura que nos ha llenado, y rubrica el cuadro con la estela de arenas doradas de la costa de onubense. Por eso insisto en que el cielo está en ese lugar donde nuestros ojos son capaces de ver la inmensidad del todo.