
La capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas, saliendo fortalecidos. La resiliencia no es innata a cada persona, hay que cultivarla, reestructurando nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. No existe una vida dura sino momentos difíciles en una manera diferente y optimista de ver el mundo. Asumir las dificultades para aprender. No intentamos controlar las situaciones. Sabemos que es imposible. Ser creativos y conscientes de nuestras posibilidades y hacer fácil lo que se nos presenta confuso. El bambú se balancea con el viento pero siempre sabe mantenerse firme y auténtico.

Ser tenaces en nuestros propósitos. El hecho de ser flexibles no implica que renunciemos a nuestras metas, al contrario, es la perseverancia y la capacidad de lucha la que nos ayuda a lograr lo que verdaderamente deseamos. No luchemos contra molinos de viento, sino que aprovechemos el sentido de la corriente y fluyamos con ella. Madurar es afrontar la responsabilidad de ser uno mismo, sea el coste que sea.







Quizás estemos acostumbrados a deambular por este mundo sin percatarnos de que son muchos los ojos que nos observan. Desde el más bello rincón del parque hasta el microchip más sofisticado se mueve al unísono que nosotros robándonos la intimidad. Estamos ya cansados de escuchar que las paredes del mundo son de cristal y los oídos como verdaderos altavoces que se quedan con nuestras palabras. Pero también hay que vivir y no estar siempre en esa agonía del acecho que nos lleva a situaciones desequilibrantes en nuestro organismo. La naturalidad es la mayor arma y si no intentamos buscar donde no existe llegaremos a esa estabilidad que nos hace la vida mejor. Los medios de comunicación acechan y quizás muchas de las cosas que hoy sepamos se las debemos a ellos, pero no quita que de vez en cuando seamos nosotros los que dictaminemos las reglas. En el medio del lago el pájaro acecha a quienes entramos en él, solamente existe una complicidad entre nosotros; el respeto y la admiración por las cosas bien hechas.












