
Adentrémonos por un momento en ese oculto mundo que late bajo nosotros. La sensación es rara a la vez que nos suscita cierta curiosidad de saber que hay más allá de esas paredes de piedra. El mundo del silencio es un mundo maravilloso donde todo tiene cabida y desde el cual podemos ramificarnos en todas las direcciones. Pero ¿qué es el silencio? El silencio es la voz que surge desde dentro. Nuestra complicidad con lo real y nuestra transformación hacia lo desconocido. Esa forma de reflexión que nadie nos ha enseñado y que siempre, si queremos, podemos hacer. «Solo soy yo mismo cuando resuelvo mis pensamientos en soledad» Vivimos en la superficie y tratamos de vivir en ese mundo que hemos creado pero que no nos corresponde porque perdemos poco a poco nuestra verdadera esencia. Tal vez si escuchamos a ese silencio que está ahí nos demos cuenta de que somos los auténticos desconocidos de nosotros mismos.






Cuando el Sur está tan cerca e intentamos atraparlo con la mano. En la vertiginosa ladera de las montañas ese «Sur» que se nos antoja lejano se despereza frente al mar. Un mar de finales de marzo que no sabe con qué quedarse, si con el invierno o con la primavera recién estrenada. En su dilema muerde las playas de arena negra que toman el sol de sus mañanas y se embravece con la caída de la tarde. Distinto aunque es el mismo mar que rodea la isla y que a su vez marca esa diferencia mínima que le caracteriza del Norte. Como una plegaria al sol riza sus olas con el peine de la brisa y la carretera serpenteante nos lleva muy lejos, hasta donde la mirada alcanza. En ese juego de luces, de cercanías, de espumas y de viento el objetivo de mi cámara inmortaliza el instante perfecto en el que mis ojos lo descubrieron .» Disfruta de las pequeñas cosas, un día te darás cuenta de que son grandes y te llenarás de orgullo».










