Octubre

Redondeando el contorno de la luna nueva de Octubre el paisaje parece estremecerse con las brumas de la mañana y sus prontos ocasos. El silbar del viento ya va dejando paso al crugir de la hojarasca mientras los ciervos y las demas criaturas buscan cobijo frente al ya próximo invierno. Pero Octubre es especial. Desde su silla de verdes hojas que ya pinta dorados destellos y en la que muchos se refugian para poner en hora los relojes de este tiempo nuevo que se avecina. Mes de cruzar el umbral de la puerta y situarse ahí, frente a un proyecto de vida más ambicioso y consciente. La mente se vacía en ese silencio que lo dice todo porque todo lo creíble es una imagen de la verdad. «El pájaro, un niño. La araña, una tela. El hombre, la amistad«. (W. Blake)

En las alas del tiempo

Todo parece transcurrir lentamente y sin embargo la sensación que percibimos es la contraria. Hemos relegado muchos de nuestros placeres a esa comodidad efímera que nos imponen en el día a día haciéndones exclavos de muchas de nuestras decisiones y profetas de sueños inalcanzables. El horizonte sigue azul como ese mar que nos rodea a diario y en el que muchas sensaciones se ven atrapadas por esa carencia de libertad frente a nuestra manera de ser. Ya casi no nos concemos y nos hemos ido alejando paulatinamente de aquellos que sentíamos cerca y sin embargo ya casi ni conocemos. Las verdaderas amistades se mantienen firmes todavía aguantando en temporal y procurando que ese tiempo de alas extendidas no nos confunda ni tampoco nos emborrache con argucias y temores. Siempre van a estar ahí. Si hasta hoy no se han alejado (en sentido presencial) de nosotros su aliento continúa enviando su promesa de lealtad. Octubre ya se descuelga desde esas alas del tiempo. De un tiempo concreto y a la vez diverso ya que todos tenemos esa firma sobre la cual el papel de nuestra vida se hace a diario con el resirgir de cada mañana.

Magma. En las entrañas de la tierra

El resplandor de la tragedia dibuja cada noche el cielo de esa isla bonita que es parte de todos y que por desgracia en estos dias muchos se han acordado de ella. La naturaleza sigue imponiéndose al hombre y cada vez intentamos descubrir cual es su mensaje y también prepararnos para su irrupción en nuestras vidas. Hoy las lágrimas y la desesperación caen frente al mar que en su susurrar discreto nos acompaña y nos abre esa ventana a la esperanza. ¿Qué pasará dentro de unos días? El calenton de la noticia ha movido a muchos de sus escaños y de sus sillones. Algo así no sucede casi nunca y es digno de ver. Pero ¿con qué ojos estamos mirando hoy a la isla de la Palma?. Tal vez no se nos pasen por la cabeza demasiadas explicaciones porque todavía estamos en esa espera que nos llevará a reconstruir lo que vimos, lo que estamos viendo y lo más importante, cual será nuestro comportamiento hacia esas personas que han quedado bajo el cielo de la isla bonita y no tienen a donde ir. Las promesas son bonitas en el momento pero no hay que olvidarse de que están para ser cumplidas. Los habitantes de la isla están dando todo y se aprietan el cinturón frente al desastre. ¿Veremos lo mismo por parte del resto?. Ojalá me equivoque y salgamos de este mal sueño de la mejor manera posible. Pero como bien dicen aquellos que saben más por la experiencia «La vida sigue pero el tiempo no todo lo cura». Bajo el mar el magma reposa para siempre. Quizás esa tranquilidad aporte un ápice de esperanza para los que sintieron el zarpazo de un destino no esperado.

Luna de las cosechas

Hoy día 20 de septiembre la luna se vestirá de gala para presidir la fiesta de las cosechas. Última luna del verano que ya se anunciaba ayer con el estruendo del volcán de Cumbre Vieja en la isla de la Palma. La luna más próxima al equinoccio de otoño que ya pintaba modales desde el mar de piscis hasta las predicciones de la cabañuelas. Y se presentará como siempre majestuosa, justo antes de ponerse el sol. Es hora de recoger las cosechas. De acariciar las uvas para trasladarlas al lagar y de extrechar lazos de alegría entre los pueblos. Denominada también como la Luna del Cazador, Luna del Vino, Luna del Alce o Luna Caterina. Asimismo comienza la fiesta de Los Tabernáculos, solemnidad que celebran los judíos en memoria de haber habitado sus antepasados en el desierto antes de entrar en Canaán. La Fiesta de Sucot es también conocida como la fiesta de la alegría.

Subsanar viejas heridas

No somos conscientes del deterioro que se está ocasionando a muchas personas haciéndoles concebir ilusiones que sabemos no llevan a buen puerto. Nos llevamos de las decisiones egoístas de tantos parlanchines acostumbrados a embobecer a cuantos por desesperación les escuchan. La raza humana se está llevando un glosario de acciones incorrectas, declaraciones dañínas y consejos envenenados. Desde los más altos estadios de la sociedad hasta las esquinas más tristes y oscuras están dibujando el lienzo más grande de la vida «nuestra realidad» patente en cada sonido y en cada acusación con un único fin el hacer daño. Subgrupos que todavía se alimentan de ilusiones escritas en tiza y que no sabemos si aguantarán algún chaparrón mayor. Tal vez sean ellos los que saben beber a sorbos esa felicidad junto a los suyos y al final tendrán mucho más que contar a las nuevas generaciones. Molesta la diferencia en las personas y aún así nos aborregamos a la hora de montar una fiesta en la que todos somos iguales, eso sí, con una botella por medio. Nadie es capaz de dosificar su actitud frente a los otros estando solos ¿qué necesitan?, ¡valentía!. La actual sociedad necesita valentía por los cuatro costados. Subsanar viejas heridas y torpes razonamientos que solamente encaminan al odio y la agresividad. Las manos han dejado de estrecharse no sólo por la pandemía sino que se utilizan ahora para pegar, acuchillar o violar. Quizás en un futuro no muy lejano nos lleguemos a tirar de los pelos al ver nuestras actuaciones bañadas en dolor, insumisión y desesperanza. Tal vez en ese utópico futuro que ya se nos aproxima el hombre sepa un poco más.

El tiempo detenido

La trahumancia es el hecho de cambiar periodicamente de un lugar a otro con el rebaño. El viaje del ganado con sus pastores desde las dehesas del verano hasta las dehesas de invierno enmarca ese tiempo que aún hoy en día podemos contemplar en algunos lugares de nuestro planeta. No hay prisas por llegar, lo importante es saber mantener al rebaño bien abastecido. En España siempre se ha realizado a pie, pero a partir de mediados del siglo XIX con el ferrocaril se establece una nueva forma de traslado. Un viajar distinto que se viene realizando desde los años 50. La trahumancia es vital para la supervivencia de los ecosistemas y ahora parece ser que el hombre se está acordado más de la tierra, de sus orígenes y del enorme potencial que ésta le aporta. Ese tiempo detenido lo podemos encontrar en el Valle del Pas, en Cantabria. Existe además la trasterminancia, una variedad menor de la trashumancia cuyos movimientos estacionales son de corto recorrido. Mover el ganado y construir sus cabañas sobre las extensas llanuras y formar pequeños poblados con ellas es quizás el verdadero encuentro del hombre con sus raíces.

Sombras

Óleo. Reflejos de un ocaso sobre el mar. Autora Hanah Valentín.

Buscar luz en una sombra es un camino que nos pude llevar a multitud de vericuetos por los que la mano del pintor deambula. Sentarse frente a un lienzo en blanco nos puede dar miedo porque al estar frente a él las direcciones no existen. Siempre comparamos la sombra con algo misterioso y quizás por eso el deseo de zambullirnos en esa planicie desierta de una página en blanco será nuestra razón la que nos va a tomar de la mano y nos hará seguirla hasta penetrar en ella. En las sombras existe una luz extraordinaria que nos encandila porque miramos en ella lo oscuro y no la belleza de su misterio. A través de ellas la creación irá surgiendo desde los trazos más absurdos hasta la delicadeza de unas líneas casi invisibles.

Contemplación

Desde lo alto miramos al frente y buscamos con la mirada esas migajas de destellos y de sensaciones que configuran nuestro cuadro. Balcón de madera con cristales para protegernos del ruido y del viento. Despaldas a la montaña se estremecen los senderos que algún día recorrí con ilusión mientras las capas de polvo se iban posando nuevamente sobre ellos para que nadie se enterase de que yo había estado allí. Pero estuve y contemple. También me sorprendí de lo inaccesible que a veces se nos ponen esos rincones para que no violemos su silencio y su letargo. Contemplación que cada día hacemos de nuestro entorno y muy pocas veces valoramos todo aquello que nos aporta. Tras los cristales vemos el mar regocijarse sobre su blanca espuma en estos meses de las calmas hasta que cambie nuevamente el tiempo. Eso será pronto y tal vez encontremos frente a nosotros algún pícaro atardecer que tocará a nuestra ventana. Eso sí, los caminos que recorrimos yacerán escritos en la memoria del sol o tal vez entre las hojas de los árboles de esa montaña.

Gaviotas azules

Resulta que las gaviotas son blancas pero en nuestra imaginación podemos verlas del color que deseamos. No por ello dejarán de ser gaviotas ni tampoco el color azul se convertirá en una mancha sobre ellas. El azul es un color que nos invita a soñar. A desplazarnos sin apenas mover un pie o un mano. Quienes sueñan suelen ser felices porque no sienten las cárceles de las doctrinas ni tampoco buscan escapar ellas. La imaginación va mucho más allá de las circuntancias crean ese mundo en el cual todo es posible sin apenas mover una mano o un pie. Pero sentimos que ese regalo de imaginar, de soñar se está haciendo cada vez más insignificante. Hoy nos acucian tantos entresijos en nuestras vidas que olvidamos nuestra capacidad de ir tan lejos como nuestra imaginación nos pueda llevar. Intentamos inventar algo que nos alivie esa falta de magia en nuestros sueños y por desgracia muchas veces lo arreglamos con agresividad y con malicia. El que sueña no es un tonto como muchas veces se les dice. Aquel que sabe salir de la cárcel de su imaginaria prisión será capaz de encontrar esas gaviotas azules sin necesidad de hacer daño a nadie. Carl Jung dijo: «El espiritu de mi tiempo avanzó y dejó caer enfrente de mí enormes volúmenes que contenían todo mi conocimiento y sus páginas estaban hechas de mineral«. Los movimientos del universo dan origen a los hechos definidos en la vida de una persona. Quizás por eso la sociedad actual camina perdida en un tiempo de infinitas posibilidades.

Formas de razonar

No todos tenemos que pensar lo mismo o hacer las mismas cosas pero cuando existe un bien común debemos remar al unísono y en una misma dirección. En la vida hay que saber cuestionar nuestros problemas y también armonizar nuestras actuaciones, ya que de lo contrario el caos se nos vendrá encima y no lograremos ni el más pequeño de nuestros ideales. Pero el hombre se ha venido acostumbrando ha hacer de su capa un sayo y de imponerse a todo aquello que le manipule o le intente atrapar. El respeto ya casi ni existe en nuestra sociedad y tarde o temprano nos va a pasar factura sin que podamos ya remendar lo descosido. La palabra ibertad es el amuleto que todos cargamos bajo del brazo para evitar comprometernos con las causas justas y humanas haciendo de nuestra conducta negacionista la rumba para llamar la atención. Sólo que cuando el león despierta no tiene consideración con nuestras actuaciones y actúa como esa verdad que intentamos ocultar para sentirnos más poderosos. Hay que remar con la conciencia clara y el semblante abierto para cualquier eventualidad. Si no el barco puede encallar y hundirse irremediablemente. Las formas de razonar de cada uno tienen la llave para causar mal o procurar el bien. Dependerá únicamente de si estamos dispuestos a usarla convenientemente.

Rosh Hashana

El comienzo. Cabecera del año judío. Fiesta de las trompetas y del dulce sabor de las frutas. Cuando salgan las estrellas nacerá un nuevo año en la tierra de Israel. Aquellos que pudimos pisar sus caminos, compartir sus tradiciones y perpetuar su nombre y su doctrina, nos unimos al pueblo hebreo en este día. Felíz Año 5782.

La rueda de la vida

«El precio de la grandeza es la responsabilidad». La energia es esa dirección constante que fluye de todos los seres de un ecosistema. Esas fuerzas vitales que se encuentran en nuestro campo áurico, entre el cuerpo etéreo y el cuerpo físico similar a un arco iris y que ruedan en un campo de energía fluctuante. Hoy se usa esa palabra una y cien veces a lo largo de nuestra vida sin apenas percatarnos de lo que contiene en ella. Cuando actuamos de una manera responsable llegamos a configurar ese halo de protección entorno a nosotros que nos impulsa a seguir hacia adelante. A procurar que todos y cada uno de nuestros impulsos y nuestras decisiones nos adhieran a resultados óptimos y que nuestra capacidad de decidir sea en consecuencia beneficiosa y sabia. Lo basamos todo en la energía tecnológica y olvidamos considerar que todo ser humano en su mayor fuente. Aún así hemos supeditado muchos de nuestros progresos al avance de mecanismos que están produciendo grandes males a la humanidad. No sabemos lo que tenemos y solamente queremos más de todo aquello que nos condiciona y hasta nos anula haciéndonos depender de un mundo que solamente con un bloque energético pude llevarnos al caos. ¿Dónde está la sabiduría humana en esos instantes? Conocerla nos vendría más que bien ya que nos hemos convertido en esclavos de ella sin derecho a reaccionar. Lamentable.

Seducción

La viña se encarga de seducirnos hasta que por fin estamos preparados para deleitarnos con su vino.
Mientras la vieja fuente duerme en la nostalgia de un tiempo que permanece pegado a nuestros pies y abrazado a nuestra memoria

A lo lejos el pino nos saluda como invitandonos a descansar bajo su sombra y entrelazando las voces que hace tiempo guarda junto a su reposo. La tierra nos afirma y también nos ennoblece con el carácter de las gentes que aman ese sabor áspero de sus uvas y el dulzor del dorado aroma que desde las entrañas renace en cada cosecha. Mirar atrás es símbolo de grandeza y formar parte de ella nos hace singulares.

Cortinas de humo

Al final todo se queda en eso, en humo. Como si ahora nos diéramos cuenta de ello pero ya va para un buen rato que la actitud de muchos solamente busca construir pedestales más altos donde colocarse. ¿Sabemos hasta dónde llega la desfachatez?. Llega únicamente hasta donde dejemos que llegue y por consiguiente no somos los más apropiados para dar consejos o emitir veredictos. Tras el humo podríamos esconder todos o casi todo. Lo que sucede es que el humo se deshace y la realidad aparece de nuevo con las consecuencias. El hombre es el verdadero causante de todo cuanto acontece porque no ha sabido ser humilde ni tampoco ser juicioso. Hoy todos nos lamentamos de la situación mundial y todavia no hemos sido capaces de cambiar nuestra manera de ser. Quienes resuelven sus propósitos con una actitud vejante y distorsionada donde los principios sólo se esbozan para lograr un fin nada hemos hecho. Querer ser marqués no significa serlo, aunque nos pongamos al asunto. Lo mismo sucede cuando se intenta desvirtuar la realidad y la cultura por la sola razón de buscar tres pies al gato y sin saber muy bien quien es el gato. La ignorancia de creer ser alguien no nos da la razón de estar haciendo lo correcto, únicamente nos desdibuja lo poco que todavía nos puede quedar en el intento.

Matriarcado

El matriarcado es el tipo de sociedad en el cual las mujeres tienen un rol central de liderazgo político. Para entender al hombre hay que mirar a otros espacios que llevan millones de años enfrentándose a los mismos problemas y han ido solucionándolos bastante bien. Los mamuts extinguidos hace ya más de 5.000 años se organizaban en matriarcados. Las hemabras permanecían en la manada hasta su muerte mientras que los machos se movían por distintos grupos para procrear. Mammuthus, desde el día que nacen hasta el día de su muerte tienen un diario grabado en sus colmillos. Un animal que hizo un viaje de 28 años durante toda su vida, igual que si hubiera dado la vuelta a la tierra dos veces. Pero el animal que es un símbolo para la naturaleza es sin lugar a dudas el elefante. Saben a la perfección quienes son ellos y quienes somos nosotros. Una lección de vida que la humanidad tiene pendiente con ella misma.

«Una maravillosa jugada»

¿Quién le iba a decir a España que iba a ser la abanderada en éste conflicto?. Si nos paramos a pensar muchos ya nos esperábamos una decisión así por cómo anda el percal. Otros sin embargo no dicen ni una cosa ni la otra. Como siempre el síndrome plebeyo que tanto nos caracteriza. De no querer saber nada tí a hacer negocios juntos es lo que hemos visto a escasas horas de que los dos presidentes, Biden y Sánchez, se hicieran una llamadita. La jugada es perfecta y si queremos que todos queden contentos con nosotros hablamos con la ministra Robles y ésta tiende el puente para que no se monte el Belén. Todo con tal de salvar lo poco que queda por salvar de esta España a merced de las olas y también de las alas de aquellos que quieren luchar contra el cambio climático y en lugar de coger el tren prefieren desplazarse en avión. Un saco repleto de sinsentídos y de malas prácticas y que ya no nos respeta casi nadie. ¿Hasta cuándo tendrá España que recibir y repartir a tanta gente que por tierra, mar y aire, se han empeñado en que nuestro país es el mejor? Sin lugar a dudas ésto va para largo ya que en Canarias suma y sigue con las llegadas de pateras desde hace bastante tiempo y la solución aún está por llegar. Todo hace presagiar que vamos a tener para rato momentos como estos en los que España siempre está abierta para todos pero condenada al hundimiento para las propios españoles. Una maravillosa jugada que apenas nos hemos dado cuenta de ella y sin embargo yo me pregunto: ¿dónde está el resto de Europa? Como siempre reinará el silencio y las grandes potencias se coronarán con laureles.

Superior e inferior

La sociedad actual siempre está estableciendo niveles sin tener demasiado en cuenta lo que hay de cierto en cada uno de ellos. Esos valores agregados a las caracteríasticas físicas y psíquicas tangibles que cada vez van ocasionando distancia entre las personas, los pueblos y sobre todo entre los condicionamientos que se engarzan para la proliferación de monopolios políticos, sociedades diversas y estructuras destructivas con la condición de poder por encima de todo. ¿Pero quién debe estar arriba y quién abajo en esta comunidad denominada mundo civilizado y sin embargo son muy pocos los que están perfectamente preparados para establecer dicha fracción?. Todos esos conceptos abstractos que se manifiestan en las cualidades y las actitudes que desarrollamos muchas veces sin pies ni cabeza. Gustamos de considerar todo aquello que viene de fuera como algo mejor y sin embargo no somos capaces de pronunciarnos a nuestro favor, haciéndonos cómplices peligrosos de todo aquello que nos condiciona y nos arrincona. Superior no significa ser mejor. Únicamente se trata de la guia mediante la cual debemos procurar una mejor predisposición y la garantía de ir todos al unísono. En cambio inferiror tiene todas las papeletas para formalizar tales decisiones. Comprometer a quienes nos dirigen y cuestionar todo aquello que no vemos justificado. Nunguno de los dos puede existir sin el otro. ¿Cómo no somos capaces de verlo? Y seguimos alejándonos cada vez más de esa «cordura» que no nos lleva a buen puerto. Nos gusta ser vulnerables. Nos gusta sufrir. Condición humana que no comparto.

La vida no tiene respuesta

Orquídea devuelta a la vida

La voluntad de vivir es la esencia íntima de la naturaleza. Pero la vida del hombre fluye incesante entre el querer y el alcanzar por lo que pasamos de tantas cosas que nos estamos volviendo muy pobres en conocimiento y en sentir. La belleza de las cosas es nuestros mundo. Ni el tuyo ni tampoco el mío. Siempre estamos demasiado ocupados y nos valemos de esos medios de escape para poder llegar a todo aquello que nos deslumbra, nos enriquece y a la vez nos hace mucho más vulnerables. Pero la belleza de la vida va mucho más allá de todo eso. Cuando desaparecen los problemas cotidianos a los que tanto nos gusta aferrarnos y conseguimos llegar a formar parte de ella es entonces cuando logramos ese bienestar haciéndonos más sensibles y más inteligentes. La belleza no tiene nada que ver con el placer y comprenderla solo requiere tener una mente sencilla. Sin objetivo ni experiencia sino con la sensación de abarcar un espacio inmenso donde todo está en su lugar. Cuando llegamos a formar parte de ese todo observamos la vida tal y como es. Sin respuesta. Solo vida. Esculpida en ella observamos esa fascinante soledad intacta que no precisa de nada más.

Mirar al cielo

Nuestra relación con la naturaleza no ha sido cerrecta. ¿Cuántas veces hemos levantado la mirada y observamos esa colcha de punto luminosos que cada noche se despliega sobre nuestras cabezas? La sensación de que nuestra mente está completamente vacía atrapando en ella el silencio de esa obra maravillosa que es el cosmos. Hemos de hacerlo muchas veces y cada día descubriremos nuevos destellos y nos sentiremos más cercanos a ese espacio al que solamente se puede acceder con una mente vacía y una visión muy amplia. Lo demás todo está dicho. Esta noche de agosto se abrirá de nuevo el escenario para esta obra llamada Perseidas y a pesar de suceder cada año siempre es inédita a los ojos del hombre. Aprovechémos y aunque solo sea una vez, miremos al cielo.