
Rafael Barreto. Calle Jaffo en ,Jerusalén
La noche es magia a la vez que misterio pero no podemos evadirnos de la idea de que la noche tiene un encanto especial para todos. No todas las noches son igual ni tampoco diferentes en el sentido de que nos trasmiten su real vivencia desde que somos pequeños hasta adultos. Y nodos podemos entender la noche de igual manera. Para unos es deprimente y en cambio para otros esta llena de inspiración y leyenda. De burbujas de sueño suspendidas en nuestra existencia que nos han dado la oportunidad de descubrir mundos llenos de magia. Hoy vivimos desde esta fotografía tomada en una calle de Jerusalén ese misterio que envuelve sentimiento y amor. Lucha y entusiasmo pero sobre todo el cariño que pone el fotógrafo al captar ese instante de nuestra vida.















Con ímpetu se lanza el agua de la cascada intentando volar como el viento. Mientras baja dibuja ventanas de cristal en la armonía de sus contrastes haciendo sentir la vertiginosa danza de caer al vacío. Como una ninfa embelesada por su olvido y también transparente evocación hacia las cosas más sublimes y tiernas. Salto de agua que emerges como s salieras de la chistera de un mago haciendo arco iris con el sol y virtuosas melodías con el cano acompasado de tu viaje. Allí arriba vuela otra mañana a los acordes de un octubre que agoniza mientras el Gigante acecha ya con su cabeza coronada con las primeras nieves.


