ESPAÑA un país de guardería

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España, nuestra nación, nuestro país, es algo que últimamente se convulsiona a la vez que divierte por tanto acontecimiento y tanta corrupción. ¿A donde hemos llegado para situarnos en un escalón tan bajo frente a la autoestima de los españoles y la conveniencia de los demás países. Nos hemos quedado en un punto ilógico que no avanza, que no crece de esa condición que siempre hemos mostrado al mundo. Por un puñado de chuches vendemos a nuestros padres si es necesario. ¿Cómo va a ser eso? Es que las conciencias se han visto atacadas por algún mal o por el contrario hemos perdido toda moralidad, dignidad y condición de país, cuna de las artes, la ciencia y la singularidad.  No nos estamos dando ni cuenta del entramado en el que estamos metidos hasta las trancas, ya que solo interesa el «poder» dañino, calculador en esa merienda de negros en la que hemos caído. La «Voz de su amo» ya no es una voz sonante que dirija y consensue el bienestar de los ciudadanos. Del primer término ha pasado a un segundo y solo muestra su cabeza en los grandes acontecimientos, frente al mundo, a las cámaras y en las cumbres. Por lo demás la voz de ese amo dice lo que le dicen y va donde le dicen, salvo en determinadas circunstancias en las que, ni el plasma, ni la agenda, ni la seguridad llegan a ser condicionantes para que sea ella solita (la voz) demuestre de una vez por todas lo que los tribunales desean escuchar de su boca. En nuestra España de guardería todavía quedan muchas gavetas que abrir, muchos recreos por vivir y también muchas pataletas que gozar porque el camino es estrecho y los resultados muy condicionados. Lo único que está a favor del pueblo es el tiempo y como en todo la edad juega un papel muy importante, además de la actitud. Hay que crecer por dentro si ya hemos crecido por fuera.  Y la evidencia es bien clara.

Torres más altas han caído

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R.B.

La ciudad de Barcelona es un lugar agradable para pasear, contemplar su arquitectura y disfrutar de edificios emblemáticos que han hecho de su historia todo un referente en arte y diseño. Desde los más afamados pintores hasta sus más vanguardistas hombres de letras, cocina, moda o música. Llegar al nivel es cuestión de honradez y moralidad en todos los aspectos.

Creerse por encima de otros es el camino más rápido para caerse de esa escalera frágil de la avaricia y de la soberbia. Razones por las cuales nunca debemos escupir hacia arriba, lo tengo dicho, porque no sabes donde te vas a dar el trastazo. Si hay que cumplir hay que cumplir, con todas las letras y todas las condiciones. Pero esperar hasta el último toque de queda es aventurarse a salir trasquilado del evento. No hay razón para esquivar una orden y obedecerla. La justicia es igual para todos y hay que colaborar siempre con ella.  En esta cacería, no de zorros al estilo ingles, sino de cuentas pendientes hay que ser coherentes a nuestras palabras y a nuestros juramentos. No nos puede entrar la pataleta cuando estamos a la puerta del dentista. Somos adultos y responsables. Dejemos que las estructuras no se caigan y comencemos a creer que con unos buenos cimientos las adversidades no podrán  con ellas. Y eso sí, disfrutemos de esos momentos que nos deparan los buenos paseos por la bonita ciudad, de numerosas torres y fachadas, de esos paseos y en la que el arte se hace presente en cada una de sus esquinas.

DESPERTARES

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Conmueve y mucho ver a la naturaleza despertar en sus mañanas. Contagiarnos de su sabia presencia y de la horizontal cuna de sensaciones que emergen desde  este rincón del Parque Nacional de Las Cañadas del Teide. Las retamas amarillas y las violetas sacuden un paisaje de lavas y silencio, desde los roques más altos a la planicies más desérticas.  Mañana comenzamos junio y éntrelas bambalinas de ilusiones y proyectos de un verano incipiente nos sincronizamos con esta naturaleza virgen de las cosas perfectas en su imperfección y estimulantes en un deseo de encontrarnos con todo aquello que hemos ido construyendo desde meses atrás. Vientos revueltos susurran en las planicies de las ciudades, de los gobiernos y de la economía, pero mientras tanto seamos capaces de echar un pulso a la vida que bien merece la pena. Lo demás es puro teatro.

No se equivocó la paloma

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Sabía perfectamente lo que quería, lo que buscaba y lo que deseaba ver bajo sus alas. A pesar de que el hombre es cruel y trata de silenciar su deseo, su voz y sus sueños, la paloma estaba muy pendiente de lo que sucedía a su alrededor. A veces no encontramos respuestas dignas y transparentes para descifrar tanta mala idea, tanto egoísmo y tan poca sensibilidad. Somos vulnerables porque no hemos hecho la carrera de la maldad, frente al hombre, a los nuestros, a quienes dicen estar a nuestro lado y sin embargo ni tan siquiera nos merecen. Qué lejos están las buenas intenciones cuando se trata de anular una identidad propia, un estar seguro o simplemente un ser tú mismo. Si condiciones, ni trueque. Sin compras ni intercambios  absurdos de algo tan trascendental como es la confianza. Se rompe el misterio, la magia, la devoción y el afecto con tan solo unas palabras sin sentido o una traición sin justificante. Somos como esas palomas que vuelan por el cielo, sobre el mar, que vienen a picotear algunas migajas de pan entre nuestros pies y sin embargo que lejos estamos de la realidad y la controversia del hombre que dice ser justo y va perdiendo los papeles a medida que camina por el mundo. Desde lo alto observa la paloma el estrecho camino de la coherencia, de la lealtad y de la avaricia. Todo en uno, como un abanico de metáforas que con el roce del la espuma del mar se evapora igual que un suspiro en el viento. Nada hay que lo compare porque siempre la paloma, en su vulnerable presencia, llega a encontrar el camino donde todo se ve y se condiciona.

El futuro ya está aquí

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«El saber es el único espacio de libertad del ser». Nos empecinamos en creer que lo hemos conquistado todo pero alrededor de nosotros todavía existen las barreras que nos condicionan como personas, como seres pensantes y dispuestos a todo por conseguir «ser más». Pero en ese ser más no existen ventanas que nos liberen  que nos dicten unas directrices conformes a un desarrollo con vistas al futuro. Cuando comenzábamos el siglo XXI parecía que todo iba a producirse de manera inmediata y la transformación sería algo incontrolable. El hombre nunca se ha parado a pensar en que «hay que dejar tiempo al tiempo» para que todo se realice. En ese espacio entre el hoy y el ayer que se necesita para configurar adecuadamente  ese  futuro y que se realice. El hombre ha de escoger entre ser rico en cosas o en libertad para usarlas. El futuro está aquí y lo sabemos pero nos resistimos en reconocerlo. Estamos acostumbrados a nuestro mundo, a nuestras leyes, a nuestras costumbres y nuestra forma de crear cosas. Pero como todo se va quedando obsoleto entre nuestras manos, en nuestros proyectos y en nuestra educación. Lo que antes era para toda la vida hoy es pasajero y recurrente. Intentamos crear más vida y evitar más muerte con la ciencia, pero en ese descubrir se halla la libertad  y la coherencia de los descubrimientos, de los avances científicos y humanos. Las prácticas deberían ser producto de la reflexión, no al contrario. El hombre es en sí un milagro sin interés, pero ha sido el mismo el que se ha condenado. Al futuro hay mirarlo como la evolución y no como la continuidad, porque lo continuo carece de luz y produce cansancio, hastío y carencia de aprendizaje.

Vamos de paseo, pi, pi, pi

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En un coche nuevo. Así nos lo hacían vivir los entrañables payasos de la tele que cada tarde tenían una cita con todo los niños de España. ¡Qué tiempos aquellos señores! Cuando no hacía falta cinturón de seguridad, ni airbag, ni tampoco alcoholímetros porque la gente era consciente de lo que tenía entre las manos. Cuando los radares de las carreteras no eran aún ni proyectos y casi siempre había alguien dispuesto a echarnos una mano en caso de avería o pinchazo. En el coche cabía toda la familia, sin sillitas porta bebés y con una vaca sobre el techo en la que llevábamos todo el equipaje. Cuatro plazas convertidas en ocho y si me apurabas hasta el perro nos podía acompañar a ver el mar, algo insólito para los que vivían en el interior. Tiempos de luz, alegría e ilusión. Sin colas de kilómetros a las entradas de las grandes ciudades y con mucha armonía entre las familias. Como cambia todo y se desvanece en nuestras memorias, haciendo de nosotros meros muñecos al toque de ¡vacaciones!,   tratando de arañar esos días hasta el final de las mismas. Hoy se convierte en  una hazaña. Con una radio conectada a la única cadena existente y de la participábamos todos, niños y mayores. La comunicación era compartida, hasta que aparecieron los Mp3 y los móviles. Hasta que los controles son más estrictos en las carreteras y sobre todo la velocidad es la prueba de nuestro poder sobre las máquinas. Aquellos coches del pasado donde la ilusión, el amor, y la aventura conformaron  las secuencias más maravillosas de nuestras vidas.

AIRE Y LUZ

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Mientras los helechos desmayan sus cuerpos por la balconada del edificio el sol picante del mes de mayo se cuela por los cristales. Como un ser esquivo y virtuoso enrama sus tonalidades más variopintas emulando la suspicaz intención de un tiempo entre aire y luz, cordura y locura. El cielo está ausente a la vez que condiciona cada uno de nuestros movimientos reflejándose en las pantallas transparentes de cada ventana. Conformes a nuestro ir y venir diario el futuro se enrosca entre los hierros de las lámparas y bajo el instante en el cual nuestra mirada se siente conquistada por el patio. Hotel Marquesa en el  Puerto de la Cruz, que guardas tanto en tu envoltura y que casi sin percibirlo pierdes frente a nuestra cámara la virginal esencia de toda tu historia.

Sin derecho al pataleo

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Marco Aurelio, emperador y filósofo romano, fue una de las personas que supieron analizar la vida y el ser humano como nadie. Hoy la andadura de España comienza a recomponerse desde los trozos esparcidos de unas siglas que forman parte fundamental de la nomenclatura de una nación.

Quizás en estos momentos muchos se hagan preguntas y traten de visualizar lo qué les espera a partir de ahora, pero muy pocos serán los que piensan que en la derrota siempre se esconde el éxito de la victoria. Solo que en la mayoría de las ocasiones lo damos todo por perdido sin intentar levantarnos. En este nuevo pasaje en la vida  de nuestro país lleva que intrínseca «una historia de honor» que ha sabio capear viento y marea para resurgir desde las cenizas. Todo no estaba acabado aquel día primero de octubre de 2016. En una sociedad  estupefacta y sorprendida por el tsumani de corrupción que la arrastra hasta no se sabe dónde, el vértigo de la razón se apoderó de aquellos que seguían creyendo en algo. «La vida de un hombre es la que sus pensamientos hacen de ella. Tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos externos. Date cuenta de esto y conseguirás la fuerza» Estamos ante un tapiz de conclusiones, pataletas y modos de pensar bien distintos. Dejemos que sea la razón la que se encargue de gestionar un futuro, hasta hoy turbio, pero excluyente de monopolios sangrantes que solo saben dividir la riqueza en dos y la dignidad en ellos mismos. Foto: R.B.

BATTERFLY, mis mariposas de otoño

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Revoloteas en el mariposario como un alma presa y aún así tu pacífica belleza enaltece más aún tu hermosura. Días de un incipiente otoño en la Ciudad de Las Artes y La Ciencia de la  ciudad del Turia, cuando las tardes se resisten a marchar y su Albufera enmarca la decadencia del sol cansado de septiembre. Nacerán nuevas auroras y morirán sueños entre los campos de naranjos y azahar. Junto a la brisa perfumada de la ausencia y junto a las huellas de una infancia en la retina observo curiosa a mis mariposas.

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La mariposa volotea

y arde con el sol a veces.

Mancha, volante y llamarada,

ahora se queda parada

sobre una hoja que la mece.

Me decían; no tienes nada.

No estás enfermo; te parece.

Yo tampoco decía nada,

y pasó el tiempo de las mieses.

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Hoy una mano de congoja

llena de otoño el horizonte,

y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían; no tienes nada,

no estás enfermo, te parece.

Era la hora de las espigas,

el sol ahora ,

convalece.

Todo se va en la vida, amigos,

se va o perece.

Se va la rosa que desatas.

También la boca que te bese.

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El agua, la sombra y el vaso.

Se va o perece.

Pasó la hora de la espiga.

El sol ahora convalece.

Su lengua tibia me rodea.

También me dice: te parece.

La mariposa volotea,

revolotea,

y desaparece.

 Poema: Mariposa de otoño, Pablo Neruda

La plaza de Los Luceros

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La ciudad de Alicante, España, es uno de esos lugares donde el paseo y el descanso se hermanan. En la costa las playas atraen a números visitantes a lo largo de todo el año, pero su ciudad es singular como lo demuestra la Plaza de Los Luceros, situada en mismo centro. La más emblemática de todas  desde el año 1930 construida por Manuel Buñols Martínez en el año 1934.  Posteriormente en  1950 pasó a llamarse Plaza de la Independencia y ahora es conocida como Plaza de los Luceros.  En los meses de verano es un lugar muy concurrido debido al frescor que emana de su fuente, donde también se conjugan luces en un espectáculo del agua.  Foto: Josefina Fdez.

¿Realidad o ficción?

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Dejemos que sea nuestro yo interno el que vislumbre el enigma. A veces no encontramos ese puntito que media entre una cosa y otra y nos desesperamos por llegar. La paciencia es un don y no todos lo tenemos, pero se puede aprender. Sobrevolamos un lugar del mundo y quizás nos venga a la mente cosas conocidas para asegurarnos el éxito de este interrogante. Lo que sí que es cierto es que nuestro viaje es a tiempo real dentro de lo que podemos llamar «incertidumbre», eso que  hace al hombre más desgraciado que despreciable. No siempre la verdad es el mejor puerto para nuestras indecisiones    dejemos de una vez por todas a los murmuradores que digan lo que les plazca. Estar un poco lo es a veces la mejor de las corduras. Foto: R/B.

GRANDE O PEQUEÑO

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Acabamos de asistir a la lección más extraordinaria que la vida nos ha ofrecido. Nos creemos inteligentes y sin embargo somos más vulnerables que nunca. El mundo está en manos de la informática y ya nada se concibe sin pasar por ella o formar parte de la misma. El ataque cibernético que ha sufrido el mundo en las últimas horas nos muestra una vez más que nuestro destino, nuestra seguridad y nuestra vida depende de un «Click». Secuestros en la red que bien podrían condicionar al mundo desde todos los niveles. Grandes multinacionales provistas de los más sofisticados programas de seguridad que se desmoronan frente a los hackers más dañinos. No se puede escupir hacia arriba porque de lo contrario todos sabemos lo que sucede. No podemos creernos los mejores porque hasta el más «pintado» nos puede dar una lección que nos quita la tontería de golpe. Y eso sucedía el mismo sábado, cuando todo el planeta luchaba para detener un secuestro informático sin precedentes (hasta ahora). Luces, coreografías ensayadas, figurines de escenario y modelos de quitar el hipo concentraban nuestra mirada en el famoso Festival de Eurovisión, que en boca de muchos, no lo ven nunca porque les resulta hortera, pero que sin embargo no se pierden ninguno. ¡Hay la falsa sinceridad de muchos que presumen de algo y son los primeros en acudir al tenderete! Y como veníamos diciendo, en medio de las miradas y el espectáculo lo dió ese país, sencillo, al que casi nadie nombra y solo se acuerdan de él en las vacaciones, Portugal, el que nos daría la mayor lección de sencilla y delicada forma de hacer las cosas. Desde uno mismo, sin trapos ni ornamentos. Desde el corazón y el sentido común. «Me siento feliz de haber ganado por el mundo, por las personas» decía el joven cantante portugués a la prensa. Y acto seguido salía con su camiseta en pro de los refugiados como un día más. «No vivas solo por vivir, disfruta lo que haces y aprende a compartir para que enseñes a otro a vivir».

 

 

PENTAGRAMAS DE LUZ

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La vida es breve, el arte es largo, la ocasión fugaz, el experimento peligroso y el juicio difícil. En las autopistas de esa luz se reflejan nuestros pasos, nuestras intenciones y nuestros descubrimientos. Pero siempre permanecemos solapados bajo es protección de cristal que con un solo soplo puede romperse. Igual que si cabalgásemos sobre caballos de cartón  y no nos diéramos cuenta de que a veces el trotar se hace peligroso, para después bajarnos de él y chapotear sobre las charcas de lluvia intentando pisar a las estrellas que allí se reflejan. Como si de un órgano inmenso se tratase deseamos difundir con nuestras manos todos los sonidos que a través de esa luz nos complacen y nos emborrachan, conformado un pentagrama con los latidos de nuestro corazón. Después al llegar arriba nos encontramos con la sinfonía, acabada o no, de nuestra propia existencia.

LAZOS

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Anclados al tiempo se van quedando nuestros movimientos, nuestras esperanzas y también nuestros deseos. Fechas y lugares que un día decidimos visitar y lo conseguimos o pero ahí está nuestro intento. La amistad se nutre de todo esos anclajes que a través de los días van confeccionando esas cadenas que nos unen o nos separan. Pero crear amistad es una tarea muy difícil por no todos somos capaces de creer en ella. Cuando no se creen el algo jamás los conseguiremos. Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.

Un alto en el camino

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«Soy como la noche; callada, profunda, horizonte. Soy como las estrellas; incertidumbre, lejanía, destello» Un alto en el camino es como esa aventura inacabada que nos coloca el lápiz entre los dedos y no insta a garabatear el lienzo en blanco de nuestra historia. Pero hay que  saber parar, no tratar de atraparlo todo en marcha, sin la suficiente concentración y expansión de nuestra ideas. Parar es sinónimo de reflexión, de autocrítica y de deseo de alcanzar esa línea que nos conduce y nos marca la distancia. Invisible como certera atraviesa el vacío entre nosotros y ese deseo de llegar, de promover o de producir. Ese enclave misterioso que no une y nos separa. Pararse un instante es la mayor posibilidad que podemos dar a nuestra existencia para seguir avanzando a paso ligero. ¿Cuántas cosas nos perdemos si no somos lo suficientemente inteligentes de girar la mirada hacia arriba? Somos esclavos de la rutina y nos desgastamos inútilmente forjando expectativas diversas para no cambiar nuestro camino. Decepcionante. El telar de nuestra vida es como esa paleta en la que todos los colores son necesarios para concluir una obra.

Si no quieres no vengas

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Foto R/B

Cuantas veces nos han propuesto algo y nos paramos a pensar en los pros y en las contras de esa maravillosa idea. Las oportunidades pasan una sola vez en la vida y tal vez ese momento de conjeturas en nuestra decisión nos condicione en pensar qué hemos hecho. Nunca cierres tus puertas a ese desconocido llamado destino. Trátalo bien y escúchale porque de lo contrario no volverá tocar a tu puerta. El destino lo hacemos todos y cado uno de nosotros. Ya podemos guiarnos por las estrellas, por las manos, por los posos del café, lo cierto es que en cada uno de nuestros minutos de vida están escritos los pasos que nos llevarán a conseguir lo que deseamos. El amor a la vida es la consecuencia de querer a volar sin límites y sin condiciones.

Aconteceres en gris

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Que lejos estábamos en  nuestro paseo por las calles de Arucas, Gran Canaria, el pasado verano cuando el espeso horizonte comenzaba a macerar de tal manera que ya casi no nos lo creemos. ¿Qué esconden nuestros políticos que juegan al escondite con la justicia? Mentes infantiles capaces de asimilar responsabilidades de gran magnitud pero que han llevado al país a la incredulidad por falta de convicción y tiento. Las manchas salpican todas las provincias y cada vez es más imposible tornar a la transparencia. La justicia está infravalorada y manipulada, la realeza resurge como de un spa de lujo tras sus devaneos económicos y presagio que muy pronto veremos esa estampa oficial del «como si no hubiera ocurrido nada». Por otro lado el Hotel Soto del Real, gran lujo, continua ocupando habitaciones. ¿Es posible mantener esa postura por mucho más tiempo? Creo que los tiempos se agotan y las fuerzas languidecen. Resurgen nuevos movimientos y otros que por el contrario prefirieron mantener su convicción en el NO a pasar a la confitura política de pactos e intenciones solapadas. ¿Qué se esconde ahora en medio de esta pesada, amorfa y manipulada legislatura que lo único que está favoreciendo en la nación es  una muerte lenta y sin morfina? Me complace tener la ilusión de poder asistir a ese encuentro cara a cara, que si Dios no lo remedia podremos vivir entre las fuerzas políticas más representativas de nuestro país. » Se puede engañar al pueblo parte del tiempo pero no se puede engañar a un pueblo todo un tiempo» El camino de vuelta a Santiago es reconfortante mientras no perdamos las ganas de seguir corriendo.

 

Un faro en medio del jardín

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«La palabra puede transformar la realidad, pero es el silencio lo que nos transforma a nosotros mismos» (Pablo D´Ors) Existe ese faro en medio del jardín y parece que ya casi nadie lo ve. ¿Socios o sabuesos? Buscamos la verdad en lugares equivocados e intentamos imponernos haciendo doblegar siempre al más débil. En la política y fuera de ella existen razones para ir siempre buscando esos vericuetos por los que siempre nos empeñamos en pasar, después vienen las lamentaciones, cuando ya no hay remedio. La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después remedios equivocados.  Y en ese ir y venir de conclusiones inconclusas nunca sabemos si vamos o si venimos. Si crecemos o si se nos comen los impuestos. Aquí nadie reconoce nada o no se dieron cuenta de ello. Como bien sabemos, la literatura es el arte de escribir algo que se lee dos veces y el periodismo el de escribir algo que se lee una vez, me decanto en decir que hay que hacer algo, pero no pensar en hacer algo y en el fondo un poema es no es más que sea la luz que nos permite ver. Y creer posible algo es hacerlo cierto.  Descubrir en ese estado de conciencia desde el que saberse completo en lo más profundo de uno mismo, es lo que hace prender la luz de ese faro en el jardín de la vida.

La historia dulce de Canarias

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Ruinas del antiguo ingenio de Agaete, Gran Canaria.

La caña de azúcar fue la principal materia de la economía canaria durante la primera mitad del siglo XVI. Los ingenios azucareros se encontraban en las antiguas haciendas coloniales (con precedentes en Canarias) en la que se hallaban las instalaciones para procesar  caña de azúcar, ron, alcohol y otros productos. Antes de los ingenios existían los «tripaches» cuya escala era muy pequeña y la producción duraba mucho más tiempo.

El ingenio azucarero de Sibora en la localidad de Los Silos, norte de Tenerife, mantiene su chimenea que ya forma parte del Patrimonio Industrial de finales del siglo XIV. Fue construido en unas antiguas salinas por la compañía The Icoden And Daute. Observada frente al muelle de Daute desde la que se exportaba la producción de azúcar y que más tarde sería reemplazada por el plátano. La caña de azúcar fue la principal materia de la economía canaria de aquella época.

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                                  Ingenio azucarero de Sibora frente al mar. Foto R.B.

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En la actualidad el negocio de las destilerías de caña de azúcar está representada en Canarias por el Ron de Arucas, cuyo procesado y comercio se lleva a cabo desde las isla y a todo el mundo. Nuevas infraestructuras y modos de elaboración pero que perpetúan la calidad de un producto representativo de las islas a nivel mundial.