BANDERA VERDE

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Estamos muy acostumbrados a lanzarnos al agua sin fijarnos si el momento de hacerlo es apropiado o no. Muchas son las banderas que ondulan en las playas  de todo el litoral pero siempre tendemos a nuestra apuesta por ser más papistas que el Papa y hacernos a la mar sin comprobarlo.  Las costas de nuestras islas se ven a  diario por estos días del verano salpicadas de noticias trágicas que en buena medida se hubieran podido evitar. Estar de vacaciones e ir a la playa no quiere decir que siempre esa playa sea la apropiada para darse un chapuzón.  El mar tiene sus movimientos y con ello sus mareas, pudiéndonos engañar considerablemente aunque nos creamos los más más valientes y los mejores preparados. Los vigilantes de la playa son gente preparada para dichos trabajos y los cuerpos «rambo» son los más vulnerables a los accidentes, ya que creen sabérselas todas. Dejémonos de tontas banalidades y observemos siempre a esa bandera que nos aconsejará cual es el mejor momento para disfrutar de la playa y del baño.

El alto vuelo de la mirada

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Con el mundo a sus pies cualquiera puede  volar y encontrarse con esos paisajes no vividos que durante mucho tiempo hemos ido albergando en nuestro archivo. Si, en ese lugar donde todo cabe y donde nada queda excluido por muy insignificante que nos parezca. La vida a veces es como ese columpio atado a la rama de un árbol donde nuestra infancia creó los más bellos lienzos y también desde donde nos subimos para observar cuanto nos falta aún para conseguirlos. El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos. Siempre estamos jugando, y aunque veces estamos lo estemos  pasando mal debemos de poner esa chispa de juego en ello. Porque  la vida se compone de eso, de saber jugar en cada instante, con sus temores y sus contradicciones y nada se escapa de lo que realmente somos capaces de lograr. En la tumba de los matices de la existencia es donde crecen los laureles de las victorias. Por debajo de nuestros pies existen esos mundos que de cerca no divisamos pero que son los cimientos de nuestro crecimiento. Para que surja lo posible hay que intentar las veces que sean lo imposible, de lo contrario habremos perdido la batalla más importante de encontrarnos esos paisajes no vividos que conforman nuestro crecimiento y nuestra libertad.

 

Atrapando su sabor

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La viñas ya están vestidas de olor al verano. En las huertas se muestras recoletas y airosas dejando acariciar sus granos con el sol de julio. Como musas que juegan con nuestra mirada haciéndonos sucumbir ante ellas y bajo su sombra en los días de la canícula. Reunión de amigos y de parientes entorno a una mesa con la sueva brisa de la tarde. Nada está escrito todavía porque la cosecha aún no ha llegado, pero las esperanzas bullen frente al productor que vive cada día al acecho de que nada ni nadie le robe la virginal esencia de su obra. Poco queda ya para ser cómplices de ese misterio convertido en sorbos placenteros de lucha y de creación.

CREAR PUENTES

CAM00190Estamos de moda. Creo que es la hora de que la sociedad asuma sus cambios. Todo evoluciona y el hombre también. Hasta ayer nos parecía que todo era una locura pero hoy los colores se ven desde otro prisma. Eso sí, no hace falta perder los modos para hacerse respetar por la sociedad. Busquemos un consenso entre la libertad y el respeto. No todos somos afines a lo mismo ni tampoco debemos imponernos a lo que no nos toca. La razón dice sí pero la educación debe decir lo que una sociedad representa. Los puentes se han desplegado y hoy más que nunca nos llama la atención como el abanico de colores de las personas vuelan sin cortapisas. Siempre habrán rezagados a aceptar el cambio que la sociedad demanda, pero todo toca y cuando llega es recomendable aceptar, respetar y sobre todo no poner barreras a la libertad, sea cual sea.

La libertad no se construye

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Estamos habituados a diseñar un futuro de papel que no sabemos a ciencia cierta si logramos tener algún día. Nos aferramos a las posesiones creyendo estar muy seguros a medida que transcurran los años. Pero el tiempo no pide permiso, sucede y nada más. A veces evitamos vivir momentos maravillosos por la mera cuestión del «mañana lo haré» y no hay nada más dañino que esta conclusión.  Todo tiene su momento y si podemos hacerlo ¡adelante! porque no volverá a pasar el tren por el mismo lugar. La libertad es algo que creamos nosotros mismos de minuto en minuto de nuestras vidas. La libertad de hoy no será la misma que teníamos ayer y por consiguiente la que creemos construir para el mañana no existe.  Podemos fabricar las herramientas necesarias que nos producen estabilidad, seguridad, bienestar pero lo que no podemos es hacer lo que está por venir. Nadie lo sabe ni tampoco nadie lo conoce, solamente podemos disfrutar de ello nosotros mismos en este instante. Lo que llegará si lo hacemos desde el hoy quedará marchito y seco porque el tiempo no pide permiso, solo avanza y nosotros con él.

Caprichoso azar de la naturaleza

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      28 de junio del 2007, el Parque Nacional del Teide declarado Patrimonio de la Humanidad.

Echeyde, nombre que deben los aborígenes guanches al Teide. La primera ascensión fue en el año 1646 en la que los ingleses fueron testigos de la proyección de la sombra del mismo.

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Fenómeno en el cual la silueta del Teide se ve reflejada sobre el mar. La puesta de sol coincide con la luna llena lo que la convierte en la mayor sombra del mundo proyectada. La longitud de la sombra crece a medida que el sol va bajando y termina siendo rectangular. Este momento es la antesala de una noche llena de sorpresas para quienes gustan contemplar del cielo, las constelaciones y ese mundo de silencio que nos atrapa emocionalmente.

 

 

 

Sabor a verano

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En la temporada estival parece  que todo fluya de distinta manera. A pesar de las altas temperaturas siempre existe algún motivo para perderse por esas calle y plazas que se visten de verano para nosotros. El refrescan atractivo de numerosos chiringuitos nos hace  disfrutar de los sabores del lugar o tan vez nos remontan a estancia dormidas por estos mismos días ¡hace ya tantos años! Pero lo que importa es perderse por un rato de la rutina, sentarse frente al mar o en la montaña y deleitarnos con ese mojito o refresco que nos conforta y nos complace.

Respeto y ejemplo

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La vieja locomotora se paró, pero lo hizo frente al paso de peatones de la calzada. Todos cabemos en esta sociedad solo que algunos no lo entienden y tratan de hacerse lo amos del mundo.  Intentar imponer tu ley en la carretera es síntoma de inmadurez porque en ella estamos todos y a todos nos puede lastimar. Se acercan las vacaciones y el coche se convierte en ese transporte al que todos apretamos el acelerador para ganar tiempo. El tiempo es nuestra mejor arma a la hora de planificar un viaje y que lleguemos sanos al lugar destino y de origen. Las carreteras son como navajas de doble filo donde la prudencia y el respeto juegan un papel muy importante. Si hacemos caso de las señales, dejamos el móvil en el maletero y confeccionamos nuestros paseo al confort de todos, seguro que estas vacaciones conformarán una aventura más de nuestro paseo por la vida. El ejemplo para aquellos que vienen detrás es la mejor semilla.

CABALLEROS

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Noble hidalgo, persona distinguida que cabalga. El honor les acompaña y la valentía les protege. Cuán lejanos cabalgan los «caballeros del siglo 21» que aún a sabiendas se lo creen. Nada nos hacia presagiar que aquellos ilustres personajes que invadían cuentos, leyendas e historias reales se verían manchados por las malas artes que hoy les hacen encumbrarse en éxitos de papel. Como dicho material es muy vulnerable nada quedará escrito sobre ellos, salvo alguna que otra transfriega dañina. Igual que aquel ingenioso Hidalgo llamado Quijote cabalgaba tranquilamente por la extensa España de la pluma de su autor, hoy los autores prefieren a otros hidalgos que sean más veraces y menos controvertidos. Y también existen los «Sancho Panza» que besan la mano de su amo y se reúnen en comidilla para perpetrar acciones no demasiado convincentes. Sólo que el lector está mucho más aprendido que por aquellos tiempos y la palabra recorre caminos más rápidamente. Dicen llamarse distinguidos y codearse con los Vips de la sociedad. Hablan de lugares de magia donde las cuevas de Ali Babá están abiertas para ellos. No corramos demasiado nobles hidalgos que al fina el rocín puede lastimarse y quedar atrapado, en el sueño del Quijote o simplemente en la sala de un tribunal. Ándense despiertos caballeros que en el torneo siempre hay vencedores y vencidos y no sabemos a que parte quedarán todos ustedes.

ABALORIOS

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Estamos ya tan acostumbrados a disfrazar la verdad que casi nos resulta imposible decir lo contrario. Como las  cuentas de un collar con un diminuto agujero al medio que se van hilvanando hasta conseguir esa cadena de circunstancia, tropiezos, malos hábitos y negligencias y creando todo un cuadro de superficialidades. ¿Qué tratamos de esconder tras esa pared de abalorios sin sentido que continuamente elaboramos? Es cierto que cuando hay mucho que esconder nada puede ser tan grande como para cubrir nuestro fracaso. Los dimes y diretes se multiplican y ya casi  nadie sabe si lo que dijo fue digo o lo que  quiso decirnos fue Diego. La pasarela Cibeles es ya todo un reclamo de paparazis y de afectados por tanta basura política. Ya no se buscan razones solamente se desean esclarecer los hechos de una mafia de guante blanco que si Dios no lo remedia quedarán impunes para seguir haciendo de las suyas. Y mientras el ministro de Hacienda se contradecía con la bajada de impuestos para el 2018. ¡Eso ni él mismo se lo llegará creer nunca! Más de lo mismo y sin tiempo para bostezar porque con la canícula que está cayendo el descanso no es posible y las noches son muy largas. Créanme señores que ya la parrilla está calentita y al fuego y no se quemen por favor que las urgencias están colapsadas y  en los puertos se almacenan los problemas. Ni el médico chino es capaz de resolver todo esto y miren que estos se las saben todas.

MÚSICA

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               «La música quita del alma el polvo de la vida diaria»  Berthold Anerbach

La música o el arte de las musas es el resultado de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos,  y silencio, utilizando armonía, melodía y ritmo. Son enormes los beneficios de la música a nivel neurológico y psicológico. También se ha demostrado la íntima relación que existe entre la especie humana y esta. Ya  el hombre primitivo encontraba música en la  naturaleza, en su propia voz y también aprendió a valerse de instrumentos realizados por él mismo (cañas, huesos, troncos). En la prehistoria aparece la música en los rituales de caza o de guerra y en las fiestas donde se danzaba alrededor del fuego. Costumbre ésta muy arraigada a la fecha en la que comienza el verano y donde muchos celebran la llegada junto a grandes fogatas (noche de San Juan)

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El musical es una forma de teatro que combina acción diálogo y baile. Una forma diferente de disfrutar de la música. Imagen; representación obra sobre la vida de la poetisa Anna Rebeca en Onda, Castellón.

Y es que «La música se inventó para confirmar la soledad humana» según palabras de Lawrence Durrel. Creo que estaba en lo cierto, todos tenemos que relacionarnos con algo o moriremos de aislamiento. Comienzo del verano y Día Europeo  de la Música, todo un reto para saber o aprender a ser mejores.

 

 

 

BELLEZA

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La belleza no hace feliz a quien la posee sino quien puede amarla y adorarla. Podemos amar pero también a algo. La naturaleza tiene todos los ases para atraer nuestra mirada, capturar nuestros  sentimientos y hacernos ser mucho mejores. La belleza es ese flash que nos sorprende y nos arrebata, que nos confunde y que nos adiestra pero jamás podrá ser de nuestra propiedad exclusiva. Pertenece a todos, unos sabrán admirarla otros serán celosos de su poder. La belleza se puede destruir en un instante pero hemos de ser conscientes de que en ese instante estamos comprometidos todos y a todos nos afectará su destrucción mucho más de lo que creemos. Estamos crenado el pánico y el fuego es nuestra arma devastadora para cobrarnos resquemores y venganzas. Los únicos que salimos perjudicados somos nosotros con nuestra inconsciencia. Nuestras manos no son capaces de crear el mal, son nuestros cerebros los causantes de nuestros actos. Tal vez si entre ellas pudiésemos sentir en un momento la quemadura de una cerilla, entonces podríamos darnos cuenta del infierno que puede vivir todo un bosque. Pensamos en ellos un instante antes de creernos los héroes de la destrucción.

Miradas en el balcón

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Nos llama poderosamente la atención cuando nos sentimos observados desde algún punto  y no podemos controlar la situación. Por otro lado cuando observamos a alguien que nos mira sentimos esa plenitud que nos abraza a la vez que nos confunde. ¿Quién es? nos preguntamos despistados cuando nos tropezamos con esa observación no controlada por nosotros. Miramos hacia el balcón y contemplamos a dos personas que a su vez miran desde ese lugar a todo cuanto acontece debajo de ellas. Sincronizada frase con distinto significado. Un cuadro en la pared, un movimiento, una fachada que contempla y un interrogante ¿quién nos mira? o por el contrario ¿a quien miramos? Estando uno arriba y otro abajo, o uno enfrente del otro, siempre nos proporcionará esa plenitud que nos abraza a la vez que nos confunde.

 

 

15 de Junio

 

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Acabamos de salir del rifirrafe en las gradas del Congreso de los Diputados, Madrid, y todavía nos podríamos hacer la pregunta del millón, pero parece que las cosas siguen estando revueltas y a los señores diputados todavía les quedan algunos palos que recibir. Pero volvamos la vista atrás y démonos y bonito paseo  por el  año 2006 en el que nuestras vidas discurrían de forma bien distinta. Era un jueves y nos encontrábamos  bajo el signo de géminis. El presidente de los Estados Unidos era George Bush y la gente bailaba al ritmo Shakira.  El Código da Vinci se convertía en la novela más vendida.  En las sobremesas casi media España estaba enganchada con «Yo soy Bea» y tras el telediario de las ocho «Cámara Café»  seducía con sus sketchs las noches de Telecinco. Series, documentales, películas y música que fueron marcando nuestra vida. La ciudad de la Orotava en Tenerife, vivía su día del Corpus y en el Teide ya habían aparecido los tajinastes. El verano estaba próximo y las puestas de sol  en el Puerto de la Cruz comenzaban a ser espectaculares. En  el país de muy muy lejano siguen existiendo esos momentos y muchos motivos para creer en el destino peldaño a peldaño, sueño a sueño.

A la mar

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Tarragona es una provincia de Cataluña. Durante el Imperio Romano fue una de las principales ciudades de la Hispania y capital de la provincia romana Hispania Tarraconensis. Su origen se remonta  la antigua Tarraco romana. Bañada por el mar Mediterráneo y en la denominada Costa Dorada nos encontramos con su famoso puerto del Serrallo.

El Serrallo conforma una de las  actividades comerciales  y económicas de la región. Compuesta de 90 embarcaciones de las cuales 43 son de arrastre, 23 de cercamiento y 17 usan la técnica del trasmallo (red rala que tiene detrás de sí otra más menuda). A la 11 de la noche las embarcaciones salen a la mar con sus lámparas encendidas y comienzan sus tareas utilizando el arte del cerco para luego arribar a puerto temprano (en la mañana) y comenzar la subasta en la lonja de todo el pescado azul recogido durante la noche. Boquerón, sardinas, bonito. Por la tarde se subastarán los otros tipos de pescado. Un trabajo minucioso a la vez que atractivo para curiosos y comerciantes. Un conocer la vida del mar, de sus gentes, de su historia, de ese  día a día que se enmarca  entre sus redes y bajo las estrellas. Imágenes de Josefina Fdez.

La sociedad.com

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                «Antes me divertía con mis amigos, pero ahora existe internet»

Desde la «nube» podemos observar todo un mundo complejo a la vez que estimulante donde las autopistas de la información corren más veloces que el viento y la intimidad de las personas carece de puertas. Aunque parezca mentira lo hemos perdido todo, en lo privado y lo secreto porque no hay barreras para diferenciar lo uno de lo otro. Salvo que tengamos una buena contraseña y un fabuloso sistema de antivirus, estamos en lo que vulgarmente se dice «paños menores» y tan menores porque a la de cambio nos desarticulan nuestra vida y nuestros negocios. Y seguimos como si nada y cada vez más.

Cuando vamos en el autobús, tranvía o por calle, lo único que apreciamos es la coronilla de quienes van a nuestro lado o la espalda de los que están  delante de nosotros,  Los dedos se deslizan a velocidades de pánico sobre teclados y móviles para intentar ser aún más rápidos que aquel Capitán Trueno de los comics. Y en esa nube guardamos nuestro arsenal de archivos  como nuestros mayores tesoros. Lo más triste de todo esto es que estamos introducidos en un mundo de silencio. Ya no hablamos solamente tecleamos, mandamos fotos y tan siquiera hemos mirado a nuestro alrededor (el paisaje, la reunión, la ciudad etc. ) Como estamos perdiendo la mayor y más valiosa relación con los demás llamada conversación, diálogo, apreciar ese  rostro que nos cuenta sus problemas o que nos está haciendo partícipes de su alegría.  No todo es tecnología porque la vida es mucho más que eso; es relación, complicidad y dar valor a lo que no se ve pero se siente. Pero atención no despistemos nuestro sentido de orientación no sea que el despiste nos juegue una mala pasada.

RODAR

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«Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar…..

La casualidad es algo que va de nuestra mano a diario. No parece afectarnos demasiado pero cuando nos sorprende nos quedamos perplejos. Tras una breve conversación con una vecina del municipio tinerfeño de Arafo decidimos darnos un paseo por ese lugar que llaman Mirador de la Piedra y donde en medio de un ancho barranco sostiene la inmensa mole natural que según dicen vino arrastrada por las crecidas de las aguas. Hasta allí se acercan vecinos y curiosos para hacer la foto de rigor o simplemente para recordarnos que nuestro camino por la vida es como esas piedras. Ruedan y ruedan pero jamás vuelven atrás.  En medio de un precioso paisaje y con el sol a punto de ponerse archivamos en nuestra memoria aquel bonito paseo de domingo envueltos en su silencio.

Cuando el poder no lo es todo

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Nos creemos los hacedores del control de nuestras vidas, de nuestros negocios, de nuestros proyectos y también de nuestros sueños. Pero a veces se cruza esa pluma invisible de la circunstancia, de ese «estar en el lugar del destino y  en el momento oportuno», sea cual sea el lugar y sus consecuencias.

Tratar de evitar lo imposible a veces nos cuesta un precio muy grande, pero  nuestra razón de ser es mucho mayor a la hora de actuar, sin pensar nada, solo actuar. ¿Cuántas cosas podrían haberse evitado en el mundo si hubiesen razones como las que impulsan a salvar una vida? Nada nos pertenece, ni tan siquiera la nuestra propia  porque la existencia es eventual y el camino un desconocido.

El instinto dicta el deber  y es quizás por ese motivo por el que muchas de nuestras actuaciones se hacen sin pensar. En el cruce de destinos que la vida teje a diario bajo nuestros pies existen miles de combinaciones que sin ese momento decisivo jamás sabríamos que las hay. No por eso debemos vivir con el miedo, solamente vivir, que es lo mas importante. Los caminos no son paralelos en la existencia de los seres humanos, hay cruces en los que solo el instinto dicta nuestro deber creando numerosas posibilidades para vivir ese segundo inmediato.

La fuerza y el poder son meros expectantes frente a la estela de luz que circula en el entramado mundo en el que estamos de inquilinos eventuales que viajan por caminos desconocidos. (Dedicado a esos héroes anónimos que, a diario, se cruzan frente a nosotros haciendo de nuestra existencia algo más que un paseo por el mundo).

EN EL AIRE

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Estamos en el aire y apenas intentamos crear esa escalera de sujeción que nos impida caer. La información vuela por los pasillos de internet haciendo presa de nuestras emociones, de nuestros sentimientos y sobre todo de nuestros miedos. La locura mundial es como una epidemia de acontecimientos que no podemos casi controlar y aún así absorbamos ansiosamente todo cuanto lleva impreso. Nos hemos acostumbrado ya a la incertidumbre, al vivir en el límite de nuestras actuaciones sin importarnos la causa ni el daño colateral que podamos hacer a los demás. Vivimos en ese aire contaminado de la corrupción, del fanatismo y de la xenofobia. Nos vanagloriamos de poner el pie siempre sobre aquel que tenemos enfrente para sobresalir. La agresividad marcha a nuestro paso con la máscara de la seducción y la educación se lamenta cada vez que intentamos descubrirnos a nosotros mismos. Somos el resultado de la vaciedad y la desidia porque ni siquiera somos capaces de entendernos ni entender lo que sucede. Sobrevolamos las crisis sin mirar hacia abajo porque nos creemos seguros siempre de lo que hacemos, pero cuan lejos estamos de la victoria y de la realidad. Prefiero aquellos que, a merced del viento, sintieron como el aire refrescaba sus caras y nos permitía ver tolo lo inmenso y bello que el mundo tiene preparado para nosotros. ¿Qué hacemos entonces? Seguir siendo los mismos idiotas de siempre.

La India; tan lejos, tan cerca

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Cordillera del Himalaya, enero 2012

«Los primeros cuarenta años de vida nos dan el éxito; los treinta siguientes el comentario»  La vida es como esa ruleta que gira  apartándose del fin elegido pero siempre hay alguna ficha que llega hasta él. Buscamos  la divinidad tan fuera de nosotros que hasta confundimos su existencia. Porque la hay y en cada uno esta escrita la clave para encontrarla. Tirando de ese anzuelo de la memoria  trazamos nuevamente el vínculo con aquello que permanece intacto y que la distancia es incapaz de truncar. El destino mezcla las cartas pero solamente nosotros las jugamos. Lejos del mundanal ruido y de las miserias terrenales se esparcen esos paraísos de luz sobre escarpadas montañas. Todos configuramos un mismo planeta pero que lejanos estamos los unos de los otros. Sin saberlo el cielo nos une pero solamente creemos en los escasos metros de suelo que hay bajo nuestros torpes pies. Más allá ya no hay camino, solo visión, y es ahí donde el destino tiene siempre la mejor baza escondida. Encontrarla es cuestión de saber esperar a que el número salga. Tan lejos, tan cerca, bajo inconmensurable sentido del tiempo y de la distancia.