Testigos de la edad

mayores bilbao

Mayores Bilbao.

El universo es completo y perfecto. En él no cabe error. Nada está ahí por azar. La totalidad de la única canción está maravillosamente sincronizada. Tenemos que poner manos a la obra. En estos días que representan experiencias de abundancia y de escasez nuestros mayores no están siendo valorados como se debiera. La historia del ser humano es una historia de divisiones, en vez de unidad. Pero también nuestra historia está repleta de referencias sobre como nos hemos ido dividiendo, hemos crecido y hemos aprendido. En esa unidad que es la humanidad hemos preferido practicar la división en detrimento del todo. La desestructuración de las familias, la violencia son las peores conductas del ser humano en esa unidad. Es preciso recobrar el prestigio de la ancianidad y de las tradiciones que ellos mismos nos trasmiten. Nuestros mayores son muy necesarios. Ahora que nuestra sociedad se encuentra atrapada entre el alzhéimer  y la realidad virtual sus funciones siguen siendo transcendentales. Distinguir lo útil de lo superfluo como parte de ese aprendizaje. La vejez no tiene edad. La mente no necesita dinero para viajar, la mente viaja gratis a través del tiempo y de los lugares. Cada suceso y cada gesto queda registrado en las arrugas de nuestra piel como una escritura indeleble que nos recuerda que la vida es como una taza de té que hay que apurarla hasta el último sorbo, hasta el trago más amargo. Es preciso y es precioso acordarse de vivir y como bien dijo E.Galeano; «El misterio está en la esperanza y si quieres conservar todas tus plumas no atravieses el bosque».

Operetas

Se denomina opereta a un tipo de ópera musical animada y anormal cuya característica fundamental consiste en contar una trama inverosímil y disparatada. Pasamos de la «casta al cortejo de los bancos a los vecinos para hacerse con proyectos multimillonarios en Madrid. La yugular del ministro de Economía se halla en peligro como candidato al Eurogrupo. Las autoridades de papeletas que hoy siembran nuestros ministerios, ayuntamientos, parlamentos y demás entes de la burocracia manipulada, estéril y confusa de este país se dan cita en esa «babel» que conforma la distribución y formación de los mismos tras las Elecciones Municipales y Autonómicas. Ese lugar de gran confusión al que todos llamamos país, nación, capital y todo lo demás emergen de las disputas, arrebatos, pataletas y expresiones soeces que nos muestran la verdadera clase social y política que pretende gobernar. Nada concuerda con la cordura y todo se escapa de la respetabilidad de esos señores o señoras que, por un momento, se han creído lo que no son. Basta ya de mediocres palabras y de turbias soluciones. Es hora de   comprometerse con las personas, tal y como estas son y con las necesidades que demandan. Es la hora de remangarse los pantalones y hacer frente a las miserias que las conductas avariciosas de muchos han destrozado a una nación y ponerse a trabajar. Nada complace ya al individuo que no tiene de donde sacar para llegar a fin de mes. Volver a poner  a las mismas mentes pensantes que entronizan a los corruptos consagrados es como hacerse el «harakiri».
La podredumbre llega a todo el cesto pero siempre hay alguna pieza inmune, y eso le honra.

La vida en una cuadrícula

Se suele decir que la vida, nuestra vida tiene la extensión que nosotros deseemos darle. Por muchos años que se tenga puede estar dilatada pero a medio llenar. Llenar una vida es difícil pero saber y querer haber buen uso de ella no es complicado. Es como aquellos que viajan muy lejos y jamás llegan a entender o a sacar provecho de esa aventura.12247844751816776100wsnaccad_feather-pen_svg_hi otros por el contrario saber que no las grandes evasiones son las que nos darán mayores placeres. La virtud del ser humano es saber hasta donde y sobre todo cuando es el momento para darnos cuenta de que en nuestro próximo paso está contenido nuestra próxima etapa de la vida. La vida, ese viajero al que todos llevamos dentro y que sabe apearse en esas estaciones sin nombre para decirnos hacia donde ir. Todo está enmarcado en una cuadrícula del tiempo porque de ahí nadie se escapa y solo desde ahí proyectamos hacia el exterior. El espacio de la experiencia humana es infinito aunque nos parezca pequeño, aunque tratemos de versificarlo o novelarlo en un folio en blanco, aunque sepamos que lo que subyace de todas esa palabras es el contenido íntimo y secreto de la esencia humana. Fluidez, expansión, libertad y cielo. Ese vacío donde la energía está fuera de todas las cosas y donde en el océano interior de nosotros mismos confluyen nuestras esperanzas.

Artesanía, un idioma universal

feria artesania

Exposición de artesanía de Francisco Hilario Pacheco./HANAH VALENTÍN

libro expo

Decoraciones de estaño./H.V.

«El artista en este contexto social no debe ser un simple artesano, sino un intelectual preparado para todas las disciplinas y en todos los contextos»

El pasado mes de mayo se celebraba en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes) una exposición de artesanía. Todo tipo de creaciones se dieron cita en su sala para mostrar una vez más ese idioma universal que, por medio de las manos, la inspiración y la creatividad han escrito la historia de los pueblos y de sus gentes. Hoy en día los artesanos se han visto relegados a un segundo plano pero su labor es importante como fuente de sabiduría y tradición entre los pueblos.  Siempre encontraremos en algún rincón del planeta El buen hacer  de esas gentes que nos demuestran el hábil manejo de la fantasía, arte y habilidades como la herramienta necesaria para saber valorar todo aquello que tenemos. Muchas fueron las modalidades allí expuestas de las que destacaremos el apartado del artesano tinerfeño Francisco Hilario Pacheco Luis con sus decoraciones de estaño realizadas sobre las encuadernaciones de libros y carpetas. Una labor encomiable que a nadie deja insensible. Un eslabón perfecto para la fusión del hombre y el mundo que le rodea.  Un significado exacto que nos hace reivindicar nuestra cultura en cada época de nuestro tiempo.

Mutación social

Desde lo alto

Desde lo alto. /HANAH VALENTÍN

La sociedad ha cambiado y con ella nuestra forma de pensar y de hacer. Algunas veces la herencia del pasado nos salva de muchos escollos pero a la larga hay que limar cuestiones que ahora ya no son la solución adecuada. Pero mucho más que esa mutación está el reinventarse para cortar por la medida exacta de ese cambio y para bien. Negar la evidencia de las cosas es una vieja idea de unos viejos señores que solo tratan de conservar en latas unas directrices caducas. Ahora la sociedad está cambiando y ya no permite ese «cállate  que no sabes de qué va esto». Hoy las exigencias de la civilización no pueden ser etiquetadas, archivadas e ignoradas. Todos tenemos nuestra mente para razonar. Los de abajo aunque carezcan de poder y los de arriba, porque en muchas ocasiones se equivocan debido a esa soberbia que les caracteriza. Nada está por demás pero tampoco por de menos. En su justa medida.  Hombre y mujeres al unísono. Erradicar las «vacas sagradas» de esta sociedad  que muchos mantienen en su propio beneficio y lavar los despachos de piojos y ratones. «Cambiar para el cambio» y no «un cambio para luego cambiar» que muchas veces nos lo pensamos dos veces y nos mudamos la chaqueta para poder seguir siendo los mismos.

Volver a sentir la realidad

gr_671134_6368711_33003La realidad es bella a la vez que misteriosa y suscita nuestro deseo de conocer que nace desde dentro y nos hace ser más libres. Una vida usada cometiendo errores, no solo es más honorable sino que es más útil que una vida no haciendo nada. No renunciar a la libertad de equivocarnos deberá ser un eslabón en nuestras vidas ya que la espina de la experiencia tiene mucho más valor que todo un bosque de advertencias. Uno de los grandes errores del ser humano es negarse la entrada a esa posibilidad de cometerlos. Lo triste es ignorarlos, negarlos. Porque el miedo es solo eso, miedo y la ansiedad que ese miedo produce la explosión de otras emociones silenciadas. «Déjame volar aunque tropiece con el cielo. Hay noche llenas de estrellas pero también existen esos días que se nos estrellan contra el suelo» Aprender a volar entre tanta gente de pie. Sentir la realidad es estar en el mejor de los lugares.

Vivir en el infierno

Patera a la deriva

Patera a la deriva.

Se dice que el cielo puede estar en cualquier lugar, todo depende de nuestro estado de felicidad y bienestar. Vivir en él nos hace disfrutar de infinidad de cosas que a veces no sabemos ni valorar bien. Encontrarlo es un poco difícil ya que todos no sabemos enderezar nuestro camino y nos distraemos de alguna manera en cosas irrelevantes. La otra cara de la moneda está cuando volvemos nuestra mirada hacia el otro lado. Ese otro lugar donde el cielo jamás llega a encontrarse.

Hoy la civilización está reviviendo el movimiento de los pueblos hacia otros lugares en busca de una estabilidad. Ese lugar del planeta donde los días no tienen horas definidas porque las noches y los días e confunden en la dura desesperación por llegar a buen puerto. Vidas hipotecadas ya mucho antes de salir de su país y en las que un halo de ilusión y de esperanza les da fuerzas en las frías noches.  Pero la barbarie sigue campando a sus anchas y los países hacen oídos sordos frente al grito de los que se hallan en tierra de nadie. Esos rincones del planeta  que todos sabemos que existen y que nadie, o casi nadie dice conocer.

La mitad de esas mareas humanas se queda en el camino y el océanos se convierte en un cementerio en las aguas del mundo creado por la deshumanización de este otro mundo carente de decisión y de arraigo. Una decisión que pasa por las altas esferas pero que  solamente llega a los oídos de las manos solidarias que nunca duermen. Esa parte del mundo que vive en el infierno es donde las llamadas de atención no llegan jamás y donde los platos siempre están vacíos. Cuando las lluvias y los terremotos sacuden lo poco que tienen nos rasgamos las vestiduras durante unos días pero después todo pasa al rincón del olvido. Donde las cartas de navegación de los más osados están sin concluir y la luna y las estrellas son los únicos testigos de esas viajes  sin destino.

«Emigrantes» ¿Quién no ha sido emigrante alguna vez en la vida? Todos hemos cambiado de barrio de casa o de lugar de trabajo  en alguna ocasión. Hoy por hoy lo negociable es  lo que verdaderamente importa. El cielo o el infierno lo creamos los hombres. Vivir a la luz o permanecer en la sombra es solo cuestión de una lámpara donde nos podamos mirar y comprobar, una y cientos de veces más que somos iguales. La humanidad comienza a deshacerse como la carcoma frente a nuestros ojos y eso es un motivo para no apagar la  luz.

Mi casa, mi castillo

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Gris. Urdaci, en su cama.

Una casa es sinónimo de familia. Todos los seres vivos necesitamos de su referente y su cobijo. Pero también podríamos hablar de linaje ya que todos pertenecemos a un núcleo. El derecho a una vivienda digna es el primer paso para que una sociedad lo tenga como preferente entre sus normas y derechos. Esa fortaleza tras la cual nuestra vida transcurre y nuestro privacidad nos envuelve. Puro y legítimo es nuestro haber. Andante y genuino nuestro baluarte. Privarnos de mantener dignamente esa parte de nuestra existencia no debería ser la causa de tantos fallos judiciales que, a la larga van mellando en la conciencia de las personas, afectadas o no y degradando esa misión a la que la justicia está obligada a cumplir. «Ser conscientes no es ser blandos con algunas diferencias». Lo que no debe suceder es que con las alforjas llenas tratas de quitar el techo a quien no lo tiene otra cosa. ¡Reflexionen por favor!

Alba

Amanecer

Amanecer en Santa Cruz de Tenerife./HANAH VALENTÍN

El alba es el comienzo de un nuevo día. Despuntando y pespuntando nuestros proyectos cotidianos frente a la jornada. Jamás es igual y yo desde mi ventana lo veo. A veces las nubes me privan de ese espectáculo inenarrable e irrealizable para el ser humano. ¿Estamos preparados para saber desmenuzar tanta belleza? En la vida que nos toca vivir necesitaríamos años luz para aprender una milésima parte de ese contenido trascendental que es el universo. Todo se escapa a nuestro saber a la vez que nuestro entendimiento intenta atrapar la genialidad de lo indescriptible en ese ceremonial puro y legitimo que conforma el conjunto de sintonías para un acto inconmensurable como es el alba.

Boomerang

El aprendizaje es el proceso por el cual se adquieren o modifican habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores, como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción y la observación. Aprendemos pensando y la calidad del resultado está determinada por la calidad de nuestros pensamientos. Hacer leña del árbol caído no es una virtud, es una indecencia y hoy sucede muy a menudo. Intentar hundir al adversario con dolientes recuerdos es la suma de una gran cantidad de inseguridades avaladas por los celos y la soberbia. Los días son iguales para todos y las oportunidades están para quienes las encuentran. Nadie es dueño de nadie y en todos esta la señal de avanzar, solo que muchos no la aprecian. Pero la vida no te da nada sin recibir a cambio. Todo sucede porque debe suceder y por mucho que tratemos de evitarlo pasa. No hay chicos ni grandes. Listos ni tontos siempre tendremos algo que aprender del adversario a pesar de que eso no reconcoma. Esas personas fronterizas, cortas que nada ni nadie pueden demostrar algo distinto a ellos son a los que primero el «boomerang » de la vida les dará de lleno. Ya de  nada sirve bajar la cabeza a la hora de rendir cuentas. El daño está hecho, tanto hacia quienes han sido víctimas de sus tropelías como hacia ellos mismos, porque su dignidad nos dejará ya mucho que desear. Las palabras se las llevará el viento pero los hechos quedan  grabados a fuego en la cuna del tiempo y de la historia.

Un mundo maravilloso

Obra de Juan Mezquita

Juan Mezquita.

Cuadro de Juan Mezquita

Juan Mezquita..

Cuando nos empecinamos en algo jamás prestamos atención a esos minúsculos detalles que conforman un mundo maravilloso del cual apenas nos percatamos. Solo con un lápiz o una pluma podemos diseñar un sueño al que nada ni nadie puede invadir. Siempre será nuestro sueño, aunque estemos en el mundo de los demás. En esa zona reservada de la privacidad más interna del ser humano existen numerosas posibilidades que, aún queriéndolo, podríamos llegar a imaginar. Ese mundo al que todos deseamos llegar y hacer nuestro existe, pero solamente en el lugar donde se crean las cosas más bellas y sencillas. El pintor crea para nosotros mucho después que lo hace para el mismo que ya ha deleitado las mieles de su obra. El tiempo pasa pero las obras quedan a perpetuidad en quienes tuvimos la suerte de encontrarlas. Ya sea un cuadro, un libro o sencillamente y pasaje retenido en la memoria. Adentrarse en esa aventura maravillosa es como despojarnos de nuestras vestiduras y traspasar el umbral de la puerta de tu casa dejando atrás las cargas. Como bien dijo Paul Theroux: » Deja tu casa. Ve solo. Viaja ligero. Lleva un mapa. Ve por tierra. Cruza pie la frontera. Escribe un diario. Lee  una novela en relación con el lugar en el que estés. Evita usar el móvil. Haz algún amigo».  Quizás entonces la vida nos sonreirá más a menudo.

Puedo prometer y prometo

Shalomnete

Shalomnete, dirigente del Kats Party

Que jamás volveré a engañar a nadie. Así debería de comenzar esta historia de ladrones y bandidos, de corruptos y de farsantes. Hasta el día de hoy las alforjas están demasiado llenas y los camellos agotados de tanto peso y de tanto pesar. Por el agua de los sumideros ya van bajan los residuos de  palabras malsonantes, burlas, ataques mediáticos y conferencias burlescas. ¿Estamos asistiendo a una comedia irracional donde todos sus actores intentan lavar sus manos cuando en realidad ya todo está escrito? ¡Pobres mentes ilusionadas con las promesas vacías y caducadas de tanta palabrería! Nada más lejos de la realidad. Fotos espectaculares de gentes que acabamos de conocer y que se nos muestran como los hacedores de la pócima mágica de aquella «hada madrina de Fiona»  y  que ya eso existe solamente en el país de muy muy lejano que hace décadas que nos dejó. A llora al barranco y el libro de las lamentaciones ya no está a nuestra disposición por el interés de algunos. En resumidas cuentas la suerte puede que aún no esté echada pero conociendo el andar de la perrita nos vamos a ver metidos en ese patio de nuestra propia casa que es como bien sabemos, «muy particular».

Sublime

La grandilocuencia abarca el estilo sublime de las cosas. Eminente, excelso desde la «Teoría de los estilos» es la designación del más elevado o grande de éstos. Lo sublime bien unido también al silencio. Ese silencio que habla en sentido elocutivo. «Los ojos tienen campo para espaciarse en la inmensidad de las vistas y para perderse en la variedad de los objetos que se presentan por sí mismos a sus observadores» (Joseph Adisson). Pero también lo sublime es esa categoría estética que consiste en la grandeza unida a la belleza y capaz de llevarnos a ese más allá de lo racional. ¿Nos hemos parado en algún momento de nuestra vida a percibir esa llamada de atención? El tiempo pasa tan rápido que no nos percatamos de lo sublime y nos estamos perdiendo tantas cosas. Ese reencuentro o redescubrimiento del estado más perfecto que nos aportaría la grandeza de cuanto deseamos pero que no sabemos como ni donde encontrarlo. Vivimos mientras nos renovamos porque la vida no es significado; la vida es «deseo».

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Tajinaste rojo

El espectáculo de la naturaleza se nos muestra en sumisa elaboración de esos bellos perfiles que apuntan al cielo. Como flechas demandando la admiración de los paseantes sucumben ante la mirada del gigante cuando estalla la primavera en la Isla de Tenerife. Su belleza es tan efímera como la noche y las estrellas fugaces pero siempre permanecerán dormidas bajo el manto de los días y el acontecer de las estaciones. El próximo año elevarán sus cuerpos como lanzas en grana que, desde la noche de los tiempos, configuran la melodía y el reclamos de cuantos subimos a contemplarlos. De aquí a esa eternidad que descansa en nuestras manos y que vive de tal manera para hacer que siempre quede algo de nosotros en ella. Destrabando del tiempo esos puntos en rojo que salpican el Parque Nacional del Teide, junto Valle de Ucanca y sus roques emblemáticos. Donde la Furia de Titanes deseó emular al gigante cuando ya todo estaba estructurado en la natural belleza de las islas, y frente a los ojos que aún hoy permanecen en la bruma de los sentidos no saciados.

El aplauso de los necios

Toda virtud es síntoma de envidia hacia quien no la posee. Pero como todo lo exclusivo está expuesto a las maniobras de quienes no lo comparten. La conciencia plena es la puerta abierta a una vivencia libre y espontánea del mundo. Dar es el más elevado nivel de vida, pero esa oportunidad de ofrecer existe solo donde usted la encuentra.  Un individuo es el resultado de una educación técnica y clásica y sin conocer  el «uno mismo total» no puede haber recto pensar. De lo que somos estamos creando el mundo, a nuestra imagen y semejanza porque todo lo que hagamos dejará huella implícita en la generaciones futuras. Muchos ha creado esa forma de vivir a costa del otro haciendo de la especulación la forma más fácil y ruinosa a lo uno puede entregarse. Vivimos bajo un mismo techo pero ninguno tenemos el mismo horizonte. Esas mentes que persiguen un ideal y se aferran a él como si no hubiese otra alternativa, sin pronunciarse a favor de cualquier otro recurso que nos pueda llevar a ese resurgimiento de la economía y de la forma de ser de los humanos. No se trata de unas mentes sencillas y preclaras, se trata de mentes «escapistas».  Saber romper creativamente la rutina que nos manipula y modificar los senderos de nuestra existencia. Con su baches y sus recompensas es la formula para ir apagando ese tóxico mecanismo de hacer, pensar y creer siempre lo mismo conforma el mayor baluarte para erradicar la manipulación que en el siglo 21 no debería tener cabida en ninguna sociedad. Ese aplauso de los necios remite al hombre a esa escala de la que ya nada existe y donde los pilares de las civilizaciones futuras han de tomar ejemplo. Nada es. Todo lo que  existe tiene la huella del hombre.

Herencia

Acuarela de Juan Mezquita (El pájaro de la ilusión) a su nieta.

Acuarela de Juan Mezquita (El pájaro de la ilusión) a su nieta./HANAH VALENTÍN

«Los padres transmiten las virtudes que encarnan con sus vidas, no las que detallan con explicaciones».  Cuando recibimos algo de otra persona, ya sea por vía familiar o cultural, es en cierto modo un compromiso que adquirimos con esa persona o ente. A lo largo de la historia hemos recibidos legados grandiosos y también otros que nos han traído más de un quebradero de cabeza. Lo cierto es que a pesar de todo es nuestra actitud la que debe prevalecer a la hora de actuar frente a ello. Hay situaciones en la vida en las que la verdad y la sencillez forman la mejor de las parejas y por tanto deberíamos aferrarnos a ellas como talismán. Descubrir que la armonía es mucho más valiosa que el equilibrio y recuperar esa niñez dormida conseguiremos descifrar el mensaje metafórico de los hechos con conforman el legado que ahora tenemos. Aceptar y disfrutar lo diferente en lugar de sentirlo como amenaza y adaptarnos a los cambios par alejarnos del automatismo y la rutina. Cuando recibimos algo de otros es el momento de sumergirse en su mensaje, en su sentimiento y sobre todo en su deseo. Hacer que la luz brille y darlo a conocer, hacer girar al mundo sin conquistarlo pero dejándonos conformar no dejando más huella que la del último paso.

Mensajes de arte en las calles del Puerto de la Cruz

RAFAEL BEN-ABRAHAM BARRETO*

Mueca, el Festival Internacional de Arte en la Calle,  acaparó gran parte del quehacer cotidiano y casi anodino del Puerto de la Cruz, en tres días de actividad frenética y refrescante para los sentidos y sensibilidades. Una muestra, que si bien tiene lugar cada año, debiera replantearse su periodicidad, de tal manera que pueda repetirse cada estación o temporada, con temáticas acordes a la primavera, verano, otoño e invierno. En cada una de las sucesivas ediciones y muy especialmente en sus primeros años hizo de Puerto de la Cruz una gran atracción, de viernes a domingo. La gente está ansiosa de actividades, creatividad y esparcimiento, en particular, el Puerto de la Cruz, que con el paso del tiempo ha sufrido en sus carnes la decadencia de su esplendor de otrora, ya sea como consecuencia de la recesión económica, ya sea por la crisis de ideas e iniciativas. Percibí una ciudad más alegre y bulliciosa, si cabe, gracias a esta manifestación del arte en la calle. Un buen ánimo conlleva avanzar hacia el emprendimiento, hacia ilusiones que se materialicen en valor añadido o progreso; acercar la Cultura a la sociedad y hacerla partícipe. La protección de este bien nos compete a todos, a los que la generan y la disfrutan.

obra de luigi stinga

Arte efímero, de Luigi Stinga, en el Festival Mueca del Puerto de la Cruz./HANAH VALENTÍN

*Periodista y editor.

Cordura de locos

Museo Elder

Museo Elder, Las Palmas de Gran Canaria./HANAH VALENTÍN

Parece que el mundo se ha vuelto loco y lo cierto es que sí. La presión psicológica es el estandarte que muchos utilizan para doblegar al más débil. Nadie quiere mojarse por nadie. Y si podemos aprovecharnos nosotros que se fastidien los demás. La suma de esas pequeñas acciones cotidianas suelen desencadenar un gran cambio. tenemos que llegar a situaciones extremas para darnos cuenta de lo mal que lo hemos estado haciendo.  ¡Pobres aquellos que intentan llenar sus vacíos existenciales siendo unos déspotas con los demás. Al fin al cabo, la reacción es la misma porque todo conlleva a deteriorarnos internamente. Los locos, mejor no nombrarlos, porque ellos son los que más verdades nos dicen y eso no interesa para nada. La creciente insatisfacción de un mundo basado en el racionalismo y materialismo se ha convertido en una de las fuentes de especulación y destrucción más poderosa, devorando a los países y a las personas que resultan objeto de deseo. Mucha presión es la que a diario tenemos que soportar y con ello algunos de esos locos muy cuerdos que apartamos de nuestro camino nos desvela la fórmula para salir de este atolladero que llamamos existencia y del versátil poder que tenemos frente a las situaciones que nos toca vivir. Mientras haya un solo loco que no se le escuche  tendremos que inventarnos la vida de otra manera.

Paraísos de cartón piedra

Puerto de la Luz y de Las Palmas de Gran Canaria

Puerto de La Luz y de Las Palmas de Gran Canaria./HANAH VALENTÍN

Querer siempre más de lo que se posee es la fatal decadencia del ser humano. Cierto es que todos deseamos vivir de la mejor manera posible pero cuando se dobla la esquina de esa ambición desordenada de gusto por el placer, el lujo, la diversión descontrolada, necesitamos poner freno a ese desorden. Olvidarse de la vacuidad del mundo es como olvidarse de respirar. Nada hay más imposible. El modo de vida que disfrutamos no se ajusta en lo más mínimo a lo que realmente es el paraíso. Creamos  mundos a base de cartón piedra pero no nos paramos a pensar que el cartón se deshace y nada de lo que tenemos perdura. No nos empeñemos en ser lo que no somos, sino en alcanzar lo que somos y la vida nos irá mucho mejor. Deslumbrados por el lujo, la fama, y ese poder abstracto que es el dinero, nos configura bajo una máscara que bien dista de la realidad. Subir  a las alturas es más peligroso que estar a ras de suelo. El mar siempre intentará agarrar nuestros pies a la tierra, el cielo intentará hacernos perder el equilibrio en un mundo al que no pertenecemos. Dejemos que sean los pájaros quien los transiten porque el hombre, por su condición de ser racional no tendría que crearse esos paraísos que al final se vienen abajo con las desilusiones.

Espejismo de la felicidad

Llegan los tiempos de salir y divertirse y tratamos de ponernos en forma en unos días. En todas las vertientes existen mentes caprichosas que desean por todos los medios erradicar la edad y colocarse en esa etapa en la que todo era fácil y maravilloso. Tarde o temprano nos damos cuenta de que ese camino sumiso y que nos parece tan  seguro no nos sirve para conquistar una vida que valga la pena vivir. La vida se ha de vivir en el momento. Con sus subidas y con sus declives, solamente saberlos afrontar ya es un paso definitivo para sentirnos como los mejores.  Valorando la incertidumbre como un disparador y el humor como un estímulo. Nadie nos puede asegurar que de lo que estamos huyendo no se va a producir, porque en ese cruce de caminos existen numerosas posibilidades de que eso suceda. El espejo de nuestra felicidad lo creamos nosotros mismos y por mucho que perfilemos no podremos engañarnos. La vaciedad existente que se ha apoderado del ser humano es tal que aún así no conseguimos poner tope a nuestras exigencias dejándonos la vida y la salud en el intento. ¿Es que todos tenemos que parecer muñecos de recortables a la semejanza de nuestros ídolos? Si es así la mente humana está retrocediendo y haciéndose cada día más vulnerable a las doctrinas de muchos que, por supuesto, nada nos dan y nada nos aprecian. Solo hacerse ricos con nuestra ilusión. Prudencia que las arrugas de hoy son el anticipo de que la vida sigue y ese trayecto ni la fórmula más «pija» hará que no se produzca. Y la felicidad no consiste en eso, es mucho más que eso.