
Las piedras ruedan cuesta abajo pero a veces hay que remontarlas porque se interponen en nuestro camino. Para llegar a una cuesta abajo hay que sortear muchos recovecos hasta llegar al final. En esa merecida victoria que se nos muestra como la plena satisfacción del trabajo realizado nos sentimos como los ganadores de nuestra misión. Ya sea por motivos de estudio, de investigación, de una aventura, siempre tendremos cuestas arriba y cuestas a bajo. No tirar la toalla o más bien diría yo darle un nueva oportunidad a minutos segundo de nuestras decisiones. Tal vez ahí se ilumine nuestra objetividad y nos encontremos frente a la superación de nuestro desafío. Hoy todos somos aventureros, decididos y espontáneos, pero siempre frente a los demás, para que nos vean y digan de nosotros. Ser decidido es realmente iniciar ese sendero, primero hay arriba y después hacia abajo, entonces saborearemos lo que en realidad somos capaces de hacer y no solamente lo que los demás quieren o creen que somos capaces. Las cuestas abajo no son tan extraordinarias como se nos muestran, pueden llegar a esconder algunos sobresaltos. Prudencia y constancia, así no resbalaremos nunca.


Camino de la iglesia y claustro del Monasterio de Pedralbes, Barcelona.












Estamos de moda. Creo que es la hora de que la sociedad asuma sus cambios. Todo evoluciona y el hombre también. Hasta ayer nos parecía que todo era una locura pero hoy los colores se ven desde otro prisma. Eso sí, no hace falta perder los modos para hacerse respetar por la sociedad. Busquemos un consenso entre la libertad y el respeto. No todos somos afines a lo mismo ni tampoco debemos imponernos a lo que no nos toca. La razón dice sí pero la educación debe decir lo que una sociedad representa. Los puentes se han desplegado y hoy más que nunca nos llama la atención como el abanico de colores de las personas vuelan sin cortapisas. Siempre habrán rezagados a aceptar el cambio que la sociedad demanda, pero todo toca y cuando llega es recomendable aceptar, respetar y sobre todo no poner barreras a la libertad, sea cual sea.




