Cuando anochece

Río Guadalquivir

Atardecer en el Río Guadalquivir./HANAH VALENTÍN

Si me pusiera a pensar tal vez me inspiraría en una película, pero no es el caso. Los días son los escalones que cada uno subimos a diario. Al llegar al zénit es como si una bandada de gorriones alborotase al cielo para luego descorrer el tapiz azul índigo de la noche. A escasos pasos de esa extraordinaria pieza natural se encuentra el minuto más íntimo del atardecer. Todavía el sol irradia su oro intenso pero el día se va tiñendo de esa  decadencia sublime y agónica que le hará desaparecer de nuestros ojos. Cuando anochece es verbo, es tiempo, espacio y también recogimiento. El ocaso emerge a la vez que desaparece entre las nubes, tras las montañas o sobre el mar labrando pespuntes de oro sobre las mejillas de la tierra. No es momento de preguntar nada, solo contemplarlo en silencio, en su más pura intimidad donde solamente él y nosotros mantenemos una conexión inexplicable. Solamente los dos y la infinita presencia  de lo que realmente somos; nacimiento y muerte.

indigencia intelectual

La verborrea es una afición que se extiende sin mediar un ápice de cordura en ella, y sin al menos dignarse a una pequeña revisión de los términos a los que se hace referencia. Cuantas soeces escuchamos a lo largo del día en todos los medios y como si de un manuscrito se tratara se llegan a tomar al pie de la letra. Palabras redundantes que hacen del mensaje algo lleno de sentido, cuando en la gran mayoría de las declaraciones se trata de una reiteración, un insulto y tal vez una especie de monólogo que a nadie le interesa. Estamos cansados de tanta charlatanería barata. ¿Dónde están los eruditos que saben darle a cada frase su tono y a cada tono su correcto significado? Sí, señores hoy todo el mundo escribe un libro y para más inri se hace de oro, pero ¿realmente lo escriben ellos o no? Salen como rosquillas de las grandes editoriales y apenas se hace la presentación ya se prepara una segunda edición.  ¡Nos hemos vuelto locos o tal vez el inmenso vacío que sentimos por nuestra condición humana cada vez más aislada no encontremos otro entretenimiento que ventilar nuestras miserias!  La indigencia intelectual que brota de nuestras palabras cae en el efímero contexto de una sociedad sin sentido y huérfana de afecto, relación, ilusión y otros quebrantos que solo agudizan el freno hacia lo que debería ser nuestro proyecto futuro en la hoja de ruta de este nuevo milenio.

El latido de un país

Naturaleza, pavo real

Pavo real./HANAH VALENTÍN

«Si soy lo que tengo y si lo que tengo pierdo, entonces ¿quién soy?» El pulso de un país se toma por el bienestar de sus habitantes Es un mecanismo igual al del  cuerpo humano que si lo aceleras le produces reacciones contraproducentes para la salud y si lo dejas morir por inanición lo pierdes. Una toma de decisión debe ser importante siempre, sabiendo los pros y los contras que eso conlleva. No se puede ser bueno cuando ves que las personas ya no se fijan en ti. Nuestra frenética vida nos impide disfrutar y echar raíces en el mundo de lo pequeño, lo hermoso, lo vivo. La encrucijada política que vemos a diario se ha convertido en el culebrón de todos los gobiernos. La dignidad de las personas se desvirtúa con hechos vandálicos  y los tribunales dan carpetazo o se pronuncian en tiempos ilimitados. Nos miramos en el corazón de África y tratamos de reorganizar un país que necesita ayuda, pero el nuestro también. Ayudamos al vecino y mientras en nuestras calles se respira desolación y mal rollo. Son demasiadas meteduras de pata de unos para no hacernos ver lo que tenemos que ver. Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para modificar las cosas. Hay que conectar con nuestra verdad y sentir como nos proporciona la fuerza necesaria para salir adelante. Dejémonos influir por el lenguaje de la maravilla. Ese lenguaje que los niños con su ilusión, no solo sienten nuestra dolor sino que intentan hacer algo por evitarlo. No rechaces tus sueños. Sin ilusión ¿el mundo que sería? Hagamos que nuestros gobernantes entren en sus juegos por un día, nada más. La mayoría de ellos cree que están pensando cuando en realidad lo que hacen es recordar sus prejuicios y así no se llega a ninguna parte.

La canción del viento

El Teide

El Teide./HANAH VALENTÍN

«Dicen que a los árboles les gusta entonar las canciones que el viento no recuerda»  La naturaleza es el conjunto de las cosas  y las fuerzas que componen el universo y que no han sido hechas por el hombre. Pero la naturaleza en sí es un tributo al mismo hombre. Éste se ha beneficiado de cuanto ella nos ofrece para la subsistencia, para el progreso, para la vida de sus pueblos y de sus gentes. Pero esa naturaleza que no consideramos como el bien más preciado de la humanidad no abarca solo el mar, las montañas, los ríos, los animales. Entre la raza humana sobresalen pequeñas comunidades naturales que emanan de la misma por doquier. La música, la poesía, la pintura que, con su magia especial son las encargadas de dar voz, a la tierra, los pájaros, la lluvia, y el viento. En ese canto de amor a la tierra están inmersas todas las sinfonías. La naturaleza que nos llega desde dentro y que a su vez nos sacia y nos proyecta hacia nuevos horizontes de luz, y de sonido. Sin lugar a dudas, la Tierra y su conjunto son las que elaboran este pentagrama sin el cual las artes no tendrían fundamento y los sentidos carecerían de esencia. No hay científico que sea capaz de crear el pétalo de una flor o hacernos sentir la delicadeza de una orquídea. Los pobladores de este lugar llamado mundo tienen un contrato permanente con la naturaleza y por tanto la vida que desarrollemos en ella será el bastión que no dé la calidad que todos los seres buscamos.  El viento va y viene trayéndonos historias. En ella está siempre interpretada la vida, por eso el mejor lugar del mundo es donde podemos sentarnos y contemplar todo aquello que la naturaleza nos regala día a día.

Muda presencia

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HANAH VALENTÍN

El arte es el diario de un pueblo, de sus gentes, de su evolución. Negar el arte es negar la vida, la existencia y todo lo que ello conlleva. Acto mediante el cual, utilizando lo material se expresa una concepción. Toda obra del hombre en contraposición a la naturaleza. Desde las civilizaciones más antiguas el hombre a sido capaz de borrar las páginas de la historia haciendo prevalecer su poder de lucha y conquista. Nada más absurdo. Desde que la humanidad existe todas las civilizaciones han dejado su legado en herencia para las posteriores y así evolucionar. Hoy la historia del mundo está convulsionada por la ausencia de sensibilidad de muchos países ante los hechos vandálicos que destruyen nuestro pasado. Pero, ¿quién tiene el suficiente poder como para hacer desaparecer los vestigios de antiguas civilizaciones? Nadie. El patrimonio de la humanidad es ese «Patrimonio de la Humanidad» y por muchas pataletas que se cojan por razones de estado o creencias nada les otorga el poder de hacerlo. Un acto de negarse a sí mismo y de rechazar sus raíces ya que un día fueron concebidas para la humanidad y no para ellos solamente. Un velo oscuro se despliega ante la sensible y muda presencia de algo tan trascendental como el arte que, junto a la cultura son los cimientos de toda la historia del mundo. Algún día nuestros herederos se echarán las manos a la cabeza al contemplar este desastre. El insulto que las civilizaciones pasadas está recibiendo marcará un antes y un después. No somos conscientes de esto solo miramos unas imágenes que, frente al mundo nos espantan, pero no hacemos nada por evitarlo. Escuchamos la voz ahogada de muchos pueblos y tal vez por eso  en nuestros oídos resuene el estruendo de las imágenes caídas de la historia.

El hombre que sabía demasiado

DSC00114«El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde» . Toda nuestra vida nos la pasamos aprendiendo y no nos damos cuenta de ello. El enunciado de este artículo podría transportarnos a 1934 cuando se estrenaba la famosa película de Albert Hitchcock. En el siglo que nos ha tocado vivir nos encontramos con muchos hombres que saben demasiado o por lo menos nos lo hacen creer.  ¿No será que el hombre, en su condición de animal racional se cree muy superior a los de su especie? Cuántos habrá que saben más que nosotros y sin embargo no nos lo dicen ni alardean de sus sabiduría.  La realidad supera más de mil veces la ficción y sea el siglo que sea siempre nos tropezamos con los cásicos «enteraos» que nos intentan confundir. Quizás jamás encontremos las causas para encauzar esa sapiencia que todos poseemos y que muy pocos desarrollamos. Saber hablar, ,escuchar, saber reprender existe porque también existen muchas formas de saber, pero por encima de todo, una persona es sabia cuando es humilde.  Debates, riñas, trifulcas que no conducen a nada sino a darnos cuenta de lo poco que sabemos. ¿Quién sabe mejor que nosotros lo que cada uno de nosotros sabe? Ahí está el enigma y la cuestión, porque saber no es gritar más. No existe el hombre que sepa demasiado ya que la vida es puro aprendizaje. Creérselo es un problema porque a la larga  el que va detrás de ti podría tener la solución. ¡Humildad señores! Esa es la respuesta  con la que nos hemos topado.

Empirismo

Es el  conocimiento que nace de la experiencia y que acentúa el valor de la percepción sensorial en el resurgimiento de las ideas.  Cuando alguien habla en estos términos se podría interpretar como un experto en su quehacer. Pero utilizar las palabras es mucho más peligroso de lo que pensamos, más aún cuando hablamos a una mayoría que nos escucha. En los medios de comunicación este deporte se está extendiendo demasiado y ya todo el mundo habla desde una perspectiva filosófica sin miedo a meter la pata una y otra vez. Tener pelos en la lengua no es bueno pero tampoco es bueno no tenerlos porque nos pueden servir de freno a la hora de lanzar por nuestra boquita una serie de incongruencias que a la larga nos van a pasar factura. ¿Cómo va a decir un presidente de gobierno que empíricamente la crisis ha terminado? Absurda conclusión ésta porque «empíricamente» no habla desde la experiencia. ¿Cómo puede ser una condena perpetua lo mismo que una condena revisable? Y lo dicen los gobernantes y éstos a su vez nunca saben nada de todo aquello de los que se les imputa.  Además todos continúan ejerciendo sus cargos sin recato ni humildad. Empirismo no quiere decir eso señores. La experiencia es un grado y ustedes distan mucho de tenerlo. Esto no es soplar y hacer botellas. Las personas merecen un respeto a la dignidad y la experiencia se demuestra andando. Todos han andado, pero listos de atrapar poder y dinero. Mientras nosotros seguiremos mirando desde la otra acera, desde donde nos dejen porque la única experiencia que puedan ofrecernos es la del silencio, la lejanía y la distancia hacia el pueblo.  Concluyo con unas palabras de Gandhi «Sé el cambio que quieres ver en el mundo» .

Sibaritas al poder

Los sibaritas conforman al grupo de personas o grupos refinados. Actualmente todos queremos ser sibaritas pero más de una vez nos hemos dado un tropezón. Ser refinado  conlleva tener una serie de condicionamientos para que esa exquisitez que los caracteriza pueda desprenderse y aflorar. No todo estamos capacitados para serlo y menos aún muchos de los que se lo creen no lo son. Los políticos presumen mucho de todos estos atavíos y aunque sus ancestros le impidan demostrarlo siguen en su empeño. Ninguno se nos muestra tal y como es. Todos llevan puesto el collarín de ese «refinamiento» adquirido bien por las circunstancias o bien porque alguno sea proclive a serlo. En resumidas cuentas es lo que se lleva. Con eso nos olvidamos de todo aquello que es natural por naturaleza y de lo que a veces huimos por sentido al ridículo o por ignorancia. Tener dinero es ser exquisito señores, ni más ni menos. Aunque nos vayamos de vacaciones a una exótica playa o un crucero con más de tres mil pasajeros a bordo. Tener una casa en la playa y otra en la montaña y no hacer uso de ellas porque no sabemos como hacerlo. Amueblar nuestro garaje con tres o cuatro coches de último modelo y solo vayamos con el que menos gasta para ahorrar. Ser sibarita es lo más de lo más y por nuestro paladar pueden pasar exquisitos manjares que no apreciamos, por no dar nuestro brazo a torcer y saber reconocer todo el valor y el auténtico sabor de un sencillo plato de lentejas. ¡Pobres, ya que solo tienen dinero y poder para comprar! El sibaritismo es, en resumidas cuentas, un estilo de vida y pasa cuando pasa. No hay más.

Entre el humo de la larga noche

Son muy frías las noches de la guerra, sobre todo para aquellos que no tienen  culpa de lo que sucede.  Cuando el hombre gusta de producir miedo y desolación lo hace como el que más. Ese gigante que avanza con los pies de plomo y las manos de sangre pisando fuerte y sin control. ¿Dónde están tus mandatarios que no se mojan en este encierro? Nada es permanente excepto el cambio y ese cambio no vendrá mientras el hombre no sepa como hacerlo.  En un mundo de estructuras caducas y rancias  que están en decadencia la falta de imaginación es la premisa más importante para cambiar.  La biografía de un país  es su gran proyecto pero las guerras son como la carcoma que los deshace  no pudiendo evadirse te tanta maldad. Enviamos satélites al espacio, creamos seres en los laboratorios y no somos capaces de decir ¡BASTA! a tanta barbarie. Las ideas convergentes de los más poderosos se cruzan por encima de los débiles para hacerse con sus ganancia. La miseria irrumpe por las vidas de las asustadas familias que deambulan entre el humo de las largas noches ahuyentando a niños, mujeres y ancianos. Se toca a guerra lo mismo que si se tocara a fiesta, ya nada importa porque ni la vida tiene valor. Las alas de los pájaros están heridas ante la confusión y los remansos de los ríos oscurecen su brillos por la tristeza. Sí, son muy frías las noches del invierno y el humo ciega nuestros ojos. En el reducto de una utópica «paz» las altas esferas siguen el juego de poder, mientras los pies descalzos de los niños tropiezan con la tope y enfermiza mente de muchos hombres.

A la altura de la historia

La altura de una nación se mide por la forma de gestionar, mantener y hacer valer sus principios, su historia o su forma de valorar las situaciones por el bien común de sus ciudadanos. La nuestra, nuestra nación se está viendo cuestionada por muchos rincones que, por descuido o por exceso, están convirtiéndose en las armas arrojadizas que hacen peligrar la estabilidad. No vale hace toda la tarea la víspera del examen sino hacerla según se van presentado los problemas. Hacienda, nuestra economía y nuestras leyes vienen desde hace tiempo siendo las hermanas menores de un proyecto común que se llama España porque nuestros gobernantes han dado prioridad a nuestra imagen exterior descuidando lo que realmente se cuece en nuestra propia casa. Nadie, ningún país nos dará nada a cambio por muy bonito que nos pinten o por muy buenos resultados que nos pronostiquen en las encuestas. Hay una frase manida en estos días que corre de boca en boca «España no es Grecia», no, naturalmente que no. España es España y como tal hay que dejarla a la altura  de nuestro tiempo. No de tiempos pasados, de cuyos cimientos podemos estar orgullosos, sino dándole la relevancia que tiene, que ha tenido y por supuesto que debe tener. No es cuestión de rasgarnos las vestiduras por ello, solamente organizar lo nuestro y no permitir que otros nos lo organicen. Porque si nos dormimos en los laureles pueden quitárnoslo todo y entonces «¡a escupir al barranco!».

Vientos del Este, vientos del Oeste

Soplan vientos por doquier y ni la climatología se pone de acuerdo a la hora de dirigirlos. En el aire las corriente engullen a otros mundos, a otras atmósferas que aún no han sido ni tan siquiera bautizadas por los científicos. ¿Qué de años luz nos separan de todas ellas?  Sobre la superficie del planeta Tierra los vientos de poder recorren con sus voces delirante las esquinas de nuestro tiempo. La luna se asombra y en el sol se crean particular de fuego y de luz que nos amenazan.. Su corazón está cansado y envejecido pero sigue latiendo con fuerza a pesar de los años. En el mar se intentan ahogar  muchos de nuestros fracasos como hombres y aún así las razones quedan exentas de condena. El viento del oeste fluye constante sobre los tejados y los alisios son como los blancos rostros de las tierras polares que se agudizan con las bajas temperaturas. Pronto cambiarán los vientos y su frecuencia pasando por encima de las estaciones. Y nosotros cerraremos nuestras maletas para cambiar a otros lugares, a otras vivencias. Nada quedará aferrado al pasado. Igual que en los cuentos que cuando el viento cambia se diluyen los sueños.

Los cuatro elementos

Parque Taoro del Puerto de la Cruz

Cascadas de agua en el Parque Taoro, el pulmón verde del Puerto de la Cruz.

El aire, el sol, la tierra y el agua son los cuatro elementos esenciales para mantener en todos los seres vivos el equilibrio mental y físico.  Del contacto cotidiano con estos cuatro elementos nos marcará el carácter y nuestra buena salud será el resultado de la armonía de todos ellos. No hemos construido una sociedad basada en la medida de las necesidades  humanas sino todo lo contrario, al servicio de intereses,  del  poder y sus beneficios económicos.  Si algún día llegamos a superar la pasividad del paciente acabaremos con el monopolio de la industria farmacéutica, aumentaremos el bienestar de las personas y ahorraremos recursos. El paciente no tiene libertad total con las auténticas alternativas porque todavía los organismos tratan de imponer lo que a ellos beneficia. La pérdida de la salud depende de como administremos todos esos factores y en muchos casos los problemas físicos o psíquicos van también unidos a los sociales y a los culturales. En disonancia con la realidad en aquellos países donde el hambre barre la vida de sus habitantes se cultiva la mayor cantidad de alimentos para después exportarlos a los países más ricos del planeta. Hay un concepto que dice que la agricultura no es generar riquezas sino perseverar la vida. Comencemos  a entrelazar agricultura y alimentación porque sin ellas la vida irá deteriorándose cada vez más. Perseverar en los cuatro elementos que son los pilares de la salud y el bienestar. Dibujemos un sistema saludable para todos  desde el principio y bajo la batuta de las estaciones, de los mares, de la lluvia, del viento y sobre todo de la tierra que sentimos bajo nuestros pies.

De sentido común

Abrir las páginas de los periódicos a diario es como el descubrirnos en una nueva identidad. Nada más alejado de mi intención es juzgar de antemano las cosas, las situaciones, a las personas.  El sentido común  es ya algo defenestrado por antonomasia pues cada vez se utiliza con menos sentido. Esa lucecita que nos hace equilibrar las decisiones no funciona. Por los entresijos del teatro del mundo se escapan pequeñas mutaciones genéticas que desvinculan toda razón y todo buen hacer porque ya nada corresponde a nada. Despertarse es como renacer cada día y los acontecimientos que subyacen en nuestra memoria desde el día anterior se deforman. Como si estuviéramos frente a una consola de videojuegos donde los gigantes en las mazmorras entrelazaran sus manos sin ningún sentido, sólo devorar al adversario. Ahogándonos en estupideces más que tratando de usar ese poder de hacer bien los momentos que vivimos nos estamos desfragmentando como el disco del PC. Incluso de todo este maremágnum podríamos sacar algo positivo, la educación online post mortem.  El derecho al olvido que todos tenemos y que deseamos ser borrados para que otros no suplanten nuestra personalidad eliminando nuestro perfil en la red. Ya existen quienes se encargan de ello porque a pesar de todo me parece de «sentido común» cuando ya no estemos. Por todo esto y aunque con un poco de retraso «Feliz Año» (si nos dejan).

Acompañadamente solos

«Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos»  (Margarite Yourcenar)

Desde que nacemos hasta que morimos estamos solos. Rodeados de gente sí, pero solos. Echamos la culpa de todo a los demás y nunca estamos satisfechos con casi nada. Las dolencias sociales son las más dañinas que existen ya que nos dejarán su marca para siempre. Tratamos de inventar, de inventarnos en cada momento pero no estructuramos debidamente los cimientos sobre los cuales queremos edificar nuestra vida. Sacamos conclusiones de todo con apenas unos datos y a la larga  se vuelven contra nosotros como un boomerang. Tal vez esa soledad que viaja junto a nuestros pasos sea un soporte transparente para no hacernos caer demasiadas veces y pensemos, por unos momentos qué nos conviene. Mientras las hojas caídas de los árboles se dejen pisar por nuestros pies descalzos haciéndonos sentir su roce y la  niebla de las mañanas de invierno nos abrece con calor, la inmensidad vacía de nuestra existencia se atará al deseo de no hostigar al otro con nuestras aptitudes. Nada brota por sí solo y todo  tiene su respuesta solapada frente a nuestros ojos. Aceptarla o no es cosa nuestra, aunque la mayoría de las veces nos cueste hacerlo.

Día Europeo de la Memoria de la Shoah

Por Rafael Ben-Abraham Barreto*

El 27 de enero de 2015 se conmemora el Día Europeo de la Memoria del Holocausto o de la Shoah, en virtud de los artículos 2,6,7 y 29 del Tratado de la Unión Europea y del artículo 13 del correspondiente de la Comunidad Europea en los que se da cuerpo al compromiso de los Estados miembros de respetar las normas más elevadas en materia de Derechos Humanos y de no discriminación y de asunción de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Hace algo más de un año publiqué un artículo en el periódico EL DÍA, sobre la conveniencia de que las autoridades canarias tuvieran en cuenta el mandato de la Unión Europea acerca de la recordación de las víctimas del Holocausto o de la Shoah. A modo de sugerencia, invitaba e invito, no sólo en las Islas Canarias, sino en todo el Mundo, a que se detengan, al menos, unas horas, a reflexionar sobre la recomendación o mandato de la Unión Europea en esta materia, según se recoge en el texto de la resolución de 26 de enero de 2005.  En esta ocasión reitero esa invitación para que las instituciones canarias se sumen a la conmemoración de esta fecha. Este año, precisamente, se cumplen 70 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Berkenau.

Comentaba en ese artículo que resulta chocante que habiendo dos comunidades judías en Canarias pase inadvertido para las autoridades e instituciones canarias el 27 de enero como fecha para la conmemoración del Día Europeo de la Memoria del Holocausto o de la Shoah, ni tan siquiera con una declaración institucional, prendido de un memorial de recuerdo o un minuto de silencio.

Cuando se está a punto de cumplir diez años de la institución de tal conmemoración, por ejemplo, aún el Parlamento de Canarias no se ha pronunciado, al respecto, al menos que se sepa, ya sea mediante una declaración institucional, ya sea mediante la organización o promoción de una actividad orientada a atender el requerimiento de la Unión Europea para que en todo su territorio se recuerde cada 27 de enero a las víctimas del Holocausto; en similares circunstancias, salvo error u omisión mía, podrían estar los Cabildos y ayuntamientos, aunque con la excepción de la Corporación del Puerto de la Cruz que sí aprobó una moción para honrar la memoria de las víctimas del Holocausto.

El 27 de enero de 2005, con motivo del 60 aniversario de la liberación del campo de exterminio de la Alemania nazi, en Auschwitz-Birkenau, donde se perpetró la matanza de millones judíos, romaníes, rusos, prisioneros de guerra y homosexuales, entre otros, fue establecido por la Unión Europea como fecha para el recuerdo y condena del enorme horror y tragedia de la Shoah u Holocausto. Una fecha elegida también para hacer frente al aumento del antisemitismo experimentado en Europa, especialmente, de los incidentes de tal naturaleza y para aprender, una vez más, la lección más general acerca de los peligros que se derivan de la persecución de las personas por motivos de raza, etnia, religión, categoría social, convicciones políticas u orientación sexual.

Los campos de concentración y de exterminio construidos por los nazis, según se señala en la resolución europea de 2005, figuran entre las páginas más vergonzosas y dolorosas de la historia en Europa. Los crímenes perpetrados en Auschwitz deben  permanecer vivos en la memoria de las generaciones futuras como advertencia contra el genocidio de esta naturaleza que hunde sus raíces en el desprecio de los demás seres humanos, el odio, el antisemitismo, el racismo y el totalitarismo.

La resolución de 26 de enero de 2005 señala que el Holocausto o Shoah marcó la conciencia europea, especialmente, por el odio criminal hacia los judíos y la población romaní a causa de su identidad religiosa y racial, pese a lo cual el antisemitismo y los perjuicios religiosos y raciales siguen siendo un peligro muy grave para las víctimas y valores europeos e internacionales de la democracia y de los Derechos Humanos y el Estado de Derecho y, por consiguiente, para la seguridad general en Europa y el mundo. En consecuencia, y en relación con lo indicado en el capítulo primero de este artículo, se insta al Consejo y Comisión, así como a las autoridades locales, regionales y nacionales de los estados miembros a que coordinen acciones en la lucha contra el antisemitismo y en la prevención de los atentados dirigidos contra grupos minoritarios y los principios de la tolerancia y no discriminación; y promover la integración social, económica y política.

Los judíos en Europa experimentan una inseguridad mayor debido al antisemitismo que se difunde por Internet y redes sociales y se manifiesta en actos de profanación de sinagogas, cementerios y otros lugares de culto y mediante atentados contra escuelas y centros sociales judíos. También se manifiesta en agresiones contra judíos en Europa, ocasionando numerosos daños personales. Esa presión la notamos, aunque solapadamente, en las Islas, cada vez que surge algún tipo de tensión en Oriente Medio, que afecte a Israel. Desgraciadamente, las simpatías por la comunidad árabe o palestina residente en las Islas es bastante notoria.

Esta conmemoración constituye una ocasión valiosa para difundir más información sobre la Shoah, mediante la utilización de todos los recursos disponibles en instituciones como el Museo de Auschwitz-Birkenau y el Centro Informativo sobre el Holocausto, en Berlín, de tal manera que se transformen en auténticos recursos documentales y didácticos sobre el Holocausto. Este recuerdo nos debe acompañar todos los días porque no estamos ajenos al devenir histórico y porque somos responsables uno de los otros, aunque no lo queramos reconocer o aceptar.

Aún es preciso un diálogo más profundo y duradero con los medios de comunicación social sobre la contribución, tanto positiva como negativa, que su información y comentarios puedan aportar a la percepción y comprensión de los asuntos religiosos, étnicos y raciales a la presentación de la verdad histórica. Así mismo, condenar sin paliativos todas las opiniones revisionistas y la negación del Holocausto por vergonzosas y opuestas a la realidad histórica.

Recordemos la historia para que no se repita y no la tengamos que sufrir nosotros o las generaciones venideras.

*Periodista, escritor y editor.

El momento Eureka

Dejar vagar el pensamiento es la mejor fuente de inspiración que los humanos podemos tener/HANAH VALENTÍN

Todo el mundo puede tener un momento Eureka y para alcanzarlo hay que dejarlo todo y evadirse de la rutina, del entorno. Está muy de moda la célebre frase «desconectar», ¿pero en realidad  lo hacemos? Siempre viaja con nosotros el móvil, la tableta y hasta algunos osados el portátil. Aunque intentemos dejar volar a nuestra mente o nos vayamos al lugar del planeta más paradisíaco no lo conseguimos. Siempre estamos interceptando  esas señales que cuestionan nuestro tiempo haciéndonos estar siempre atados a la rutina. Las neuronas eureka están situadas sobre la oreja derecha. Dejar vagar el pensamiento es la mejor fuente de inspiración que los humanos podemos tener. Los sueños son precursores de ese momento de encuentro con las respuestas, con la luz que nos hace ver las infinitas posibilidades que hay frente a nosotros. También la vista juega un papel importante ya que la observación es crucial. Todos estos momentos implican numeroso mecanismos cerebrales que desconocemos. Desde una pesadilla hasta una premonición. Somos rehenes de cada instante de nuestra vida, aún cuando estamos dormidos. La solución se desvelará o no durante toda nuestra existencia pero lo cierto es que el infinito mundo del cerebro se escapa de nuestro control por mucho que intentemos adoctrinarlo. Hay que dejar volar libre a la mente para alcanzar el sueño perfecto.

Relieves

Darle relevancia a algo es una actitud que demuestra influencia, importancia, valor. A veces la vida nos pone ante el dilema de saber qué es lo realmente relevante para que nuestra atención insista en ello. Cuando estamos atrapados en la rutina, la añoranza y la falta de decisión para hacer un alto y girar hacia donde nuestra intuición nos reclama es una cuestión un poco difícil. Si hay que girar hacia un lado en nuestra ruta diaria hay que hacerlo, o de lo contrario llegaremos a un punto donde no haya retorno. Todo camino se sigue hacia delante pero sin estructuras predestinadas  ni mapas que nos señalen en todo momento lo que tenemos que hacer. La capacidad humana es infinita solo que hacemos poco uso de la misma. La verdad de cada persona está dentro de ella y por muchos disfraces que pongamos siempre sobrevivirá ese halo, esa corazonada o esa intuición que nos lleve a seguir la dirección correcta. Caminar sí, pero sólo para mejorar.  Dar relevancia a la vida, a la calidad de nuestra existencia es lo más importante. Nunca podremos evitar lo que un día nos hizo mirar atrás o seguir siendo los mismos en los mismos lugares, pues el destino es un pasajero que siempre nos mira directo a los ojos.

Pentagrama por la libertad

Radio Tris/Juan Mezquita

Radio Tris./JUAN MEZQUITA ALMER

Ayer, domingo 11 de enero de 2015, el mundo trazó un pentagrama por la libertad. La palabra es el bien más preciado que poseemos los seres humanos, el tesoro más valioso que nada ni nadie puede arrebatarnos Sin voz el mundo sería como un umbrío y triste cementerio, ya que en éstos el recuerdo sobrevive al silencio de sus ausentes.  Dicen que la música es lo que más se asemeja a la poesía, a la lírica, y en ella está  el sentimiento mas bello de la persona. La voz del mundo se fundió en las calles y al unísono se pespunteaba una partitura unánime al grito de «NO» al terrorismo. Bajo una estela de rojo y negro que subyacía en la memoria de todos, donde no caben perdones ni lamentos. Donde no hay escusas para estos comportamientos porque la vida está unida a la palabra y ésta, a su vez, al mundo. Por muy ancestrales que sean las creencias y los dogmas el peso de la humanidad cayó implacable ayer sobre una barbarie entristecida y gris que apenas saben ni lo que son ni a donde van. ¡Bravo por la música! ¡Bravo por la palabra! y ¡Bravo por la Humanidad.

Sonares del nuevo siglo

En la mitología escuchar voces provenientes de las profundidades marinas o del interior de las montañas era pronóstico de malos augurios. Los sonares se utilizan actualmente para sondear espacios inaccesibles al hombre y hallar causas por las cuales se ha producido algún acontecimiento o también realizar tareas de salvamento. Pero el sonar de la vida nos trae el malestar y la incertidumbre. Actualmente el planeta se ve inmerso en todo tipo de señales por las que tarde o temprano vemos sus resultados. Misterios sin resolver que se escapan del tiempo, de la misma tecnología y de la ciencia. Ecos de una vorágine que a modo de tsunami emerge frente a nosotros abanderado por la sinrazón de un sinfín de ideologías, sectas y monopolios financieros. ¿Qué buscamos más allá de la humanidad? ¿Es que sabemos a ciencia cierta que hay un más allá que nos va a convenir a todos? El futuro  está por llegar. ¿Por qué buscamos esa utopía? La vida, la existencia, la propia naturaleza es la que al final sienta las bases por las que todos pasaremos. Seamos más ricos, más pobres o menos afortunados. La máquina que hace girar esa rueda la hemos creado los hombres, conscientes de ello, porque no somos capaces de cambiarnos sino de hacer cambiar siempre a los demás y eso pasa factura. ¡Cuánto camino por deshacer y cuánto tenemos que cambiar!

El vuelo de la gaviota

Vuelo de una gaviota solitaria

Unas gaviotas sobrevuelan el océano/ Rafael Ben-Abraham Barreto

De gris está vestido el mar. Ya no resplandece como el estío pero la gaviota continúa  emergiendo desde las olas. Bailando un vals con la sintonía del viento. Allá lejos queda el horizonte huérfano de veleros y en las rocas ya no se escuchan cantos de sirenas. Remontando esa línea que nos separa de otros lugares debemos tratar de encontrar el equilibrio, erradicar  la mentira y ahuyentar la sinrazón de voluntades enfermizas que nos superan a diario, haciéndonos vulnerables ante cualquier arrebato de locura. La realidad e Europa se distorsiona en un lienzo cargado de dudas, compromisos y acuerdos alimentados todos ellos por el afán de poder. ¿Es que no existe ni un sólo motivo por el cual el hombre no trate de aprovecharse del hombre? Mientras, la gaviota seguirá volando sobre barcos anclados en los puertos sin poder llegar a su destino. El mar sigue gris y en su salada tristeza nos ronronea que estamos viviendo despaldas al mundo, porque a penas nos damos cuenta de que el mundo somos nosotros mismos.