Quizás esté jugando con ventaja a la hora de describir mi paseo sabatino pero lo cierto es que el mar ha sido mi musa y la luna mi leyenda. Perderse por aquel sendero que tanto había contemplado desde la montaña me pareció la conquista de un sueño. Punta del Hidalgo duerme a escondidas del bullicio, la contaminación y la invasión de los veraneantes. Allí transcurre ese tiempo no perdido que tanto buscamos cuando filosofamos de cosas hermosas. Frente a las impresionantes montañas del macizo de Anaga como testigos, recogí entre mis manos la espuma de un mar un paisaje casi virginal donde las huellas se pierden pero las costa de Tenerife parecen abrazarse sobre el océano. Con su faro y sus calas los acantilados sucumben a la mirada del viaje que busca, en el horizonte, perderse sobre las alas de alguna gaviota.
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Recorrido por el «Palmetum» de Santa Cruz de Tenerife
Me complace compartir con ustedes las imágenes que capté el pasado martes en mi paseo por el «Palmetum» de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias). También se incluyen fotos del muelle capitalino y del auditorio Adán Martín. Disfruten del paisaje.
Moralidad oficial
Podría decirse que es la codificación de los poderosos. Trazamos una línea entre los que tienen derecho a que todo les caiga encima y los que están exentos de esas venturas basados en no se que aforamientos y artilugios que ellos mismos fabrican para salir airosos. Se confeccionan leyes siempre a favor de quienes las propugnan y a las que no todos tienen derecho. Existe un desnivel que raya con esa «moralidad oficial» en la que se han colocado todos como si con ellos no fuera la cosa. El verdadero sentido del límite es uno de los valores que esta sociedad ya ha perdido. Hay principios que pueden ser trasgredidos y si lo hacemos perdemos nuestra dignidad como personas. Parece que a base de leña los sentimientos de nuestros gobernantes están sufriendo una pequeñísima transformación, pero todavía se revelan contra las circunstancias que les están haciendo reflexionar un poquito. Degradar a nuestros semejantes a la condición de mercancías es el resultado de no saber romper esa cáscara que recubre la inteligencia y que muchos llevan puesta, manteniéndose alejados de la realidad, y aún así, intentarán convencernos de lo contrario. «No es digno eludir las batallas necesarias; hay que empeñarse en ellas, vayan a ganarse o no».
De sultanes y princesas
Todo hace presagiar que las antiguas civilizaciones se están abriendo paso entre nosotros. Los gigantes dormidos de la historia del mundo se desperezan ansiosos por recuperar los territorios perdidos. Entre la multitud de hoy en día. Se ha vuelto al culto por rastrear herencias olvidadas pero que seguían latiendo y se piden explicaciones. El cine, la literatura, el teatro, son las primeras manifestaciones que se abren hacia un diálogo. ¿Quién tiene la razón y la respuesta a todo estos? Tal vez nadie tenga la respuesta ahora mismo pero seguro que el tiempo lo encuentra todo. Hasta las nuevas princesas y reinas actuales visten ya con otros aires de evasión y progreso. Los nuevos looks y las nuevas formas de hacer historia de los países están pasando por ellas. Atrás quedaron las almas errantes entre las paredes de los castillos y a las órdenes de los Sultanes no traspasan más allá de los jardines. Los «Juegos de Tronos» están a la última y cuando la» inhumana» condición de esos varones que aún intentan doblegar a sus princesas sigan existiendo, el mundo no podrá ser feliz. Entre las historias se escribirán muchas otras, para mejor o para peor. Aún así las princesas de andar por casa seguirán ronroneando junto a nosotros y buscando esa mano que las acaricie por su condición, no de «princesas» sino seres de compañía. La vida es muy bonita, pero las personas son mucho más».
La India que conocí

Palacio de Agra./HANAH VALENTÍN.
Cuando sientes el impulso de cruzar casi ocho mil kilómetros de distancia y llegar al otro lado del mundo es que realmente amas lo que quieres hacer. Cuando estás seguro de que es allí donde quieres volar, tu conciencia no te defrauda jamás. La vida es una sucesión de oportunidades y una constante sorpresa de saber que existes. Y existes porque los horizontes que ves frente a ti son la ruta que te dará las coordenadas de encontrarte con ese mundo. Un día conocí la India y ese mismo día la India configuró mi existencia para siempre. Viajar al país sin apenas tener noción de a donde vas es un error, pero enamorarte de él es una especie de amor platónico que no a todos suele cautivar. Lo importa es ser, descubrir y sobre todo agradecer. «Delhi, bajo el sol rojo de sus atardeceres y la niebla de sus mañanas es un monopolio de color, luz y vida; mucha vida. El sonido de agua de sus fuentes y el aroma de jazmín me hacen despertar. Agra, entre campos de mostaza y pequeñas montañas. Jaipur, donde las princesas deambulan por sus palacios, mientras el Fuerte Amber protege sus misterios. Lugares de meditación, paz y enseñanza por todas sus calles, mezquitas y templos. Refugios de espiritualidad en los que la muerte y la vida son la consecuencia del tiempo. Nada escapa a la mirada de los jóvenes esposos que duermen en el Taj Mahal ,y cuando la luna se asoma el río Yamuna atrapa el devenir de la historia y surca sus márgenes haciendo que el recuerdo no se diluya. A lo lejos el Himalaya sorprende y cautiva» Porque en sí la vida no es significado, la vida es deseo y no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla. Un día conocí la India y desde ese día está trazado su misterio en cada uno de mis pasos.
Sé el cambio
Cuando Janine Beyus escribía sobre los ingenieros de la naturaleza que lejos estábamos de aquellas palabras. La incesante creatividad de naturaleza nos demuestra que es el invento más bello y sencillo que existe. Estamos ante un nuevo desastre de la negligencia humana en el que se pone en peligro la naturaleza, el país, el medio ambiente. ¿Qué se quedará en Canarias cuando termine el boom mediático que se está produciendo con el siniestro del Oleg Naydenov frente a sus costas? Pues todo quedará una vez más como agua de borrajas, suspendido en el tiempo. Sin marcha atrás ni tampoco adelante. Como el juegue que el niño desea en Navidad y cuando se cansa de él lo abandonado a su suerte. Todo permanecerá igual, salvo el deterioro del entorno por la presencia de un cúmulo de errores y de basura cometidos por el ser humano. Alimentar al abandono es muy común hoy en día. Nos atrincheramos a la escusa de que no existen medios y renunciamos a luchar por darle salida. Ahí tenemos las plataformas petrolíferas que un día crearon la polémica y como no hubo botín siguen como fantasmas custodiando el puerto de Santa Cruz y creando toxicidad y basura en nuestras costas. La piscifactoría del sur de la isla que nació por el capricho de los altos cargos del gobierno y que hoy yace en el abandono más absoluto. Seamos por una vez adultos señores. Ni Greenpeace ni la madre la cordero ¡sentido común! porque lo demás ya viene por añadidura. Las consecuencias las conocemos todos pero también la vida es para todos y debemos conservar un planeta habitable. Alguien escribió una vez «Para desviar un río a otro lugar se le debe persuadir, no coaccionar» .
Con la fuerza del viento

Costa de Buenavista del Norte./HANAH VALENTÍN
El deseo que nos impulsa a abrirnos a la luz, al sol, a la inmensidad es algo que a veces no creemos ni tampoco creamos, por estar sumidos en esa rutina a la que nos hemos habituado. Viajar a Isla Baja, Buenavista, en Tenerife es encontrarse con ese todo basado en el todo y que por desgracia nos cuesta descubrir. Algo tan sencillo como caminar junto al acantilado y dejar que el mar salpique nuestra cara con su sal para hacernos expandir hasta el horizonte todas nuestras sensaciones. Sobre una colcha de algas y de musgos que se despliegan a nuestros pasos contorneando el misterio del mar y haciendo un festón blanco la salada magia de sus olas. Un momento quizás que perdido en el tiempo, en la rutina queda desplegado en nuestra memoria como las alas de una gaviota o la aventura de un hombre pájaro que deambula bajo el intenso azul en Punta Brava, Puerto de la Cruz con la fuerza del viento.
La espera activa
Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos. Hoy a lo lejos de esta historia que nos ha tocado vivir el cielo se tiñe de rencor y los hombres tratan de hacerse con el poder y de imponer sus ideales a costa de lo que sea. Pero existen más luces que sombras y lo lamentable es que esas luces aún estén sin prender. Europa es un continente de oscuros médanos y de rocosas calas que abriga la ilusión de unos frente a la decadencia de los otros. La palabra fondos, la idea de rescate, las consecuencias de rencillas se abren en espacios de una posible reconstrucción pero que carece de ingenieros para realizar su trabajo. No es tiempo de que tú me des lo que te dejé ni doctrinas estereotipadas en las que ya nadie cree y por las que ya nada se puede realizar. Es la hora de ese tiempo que nos ha tocado vivir y si no nos convencemos de ello no seguiremos adelante. Los ríos de confusión se anteceden a las soluciones más acertadas, pero a veces la callada voz del hombre no resuena tan alto que todo se escurre como el agua entre los dedos. El despropósito de unos hace creer que las aguas de ese río tardarán en aclararse, pero de todo ello siempre surgirá esa esperanza que hoy adormece pero que sigue existiendo.
Inherentes
No hay nada más negativo para la imagen de un político que no ver la realidad sino estar siempre con esa «razón» que no razona y con esa «ilusión» que no acaece. No se puede hacer política teniendo como herramientas fundamentales el tacticismo y la tecnocracia. El patio de la corrala donde se encuentran nuestros políticas deja ya mucho que desear de aquellas promesas que se han ido deteriorando en sus propias manos y desde sus propias palabras. «Trabajar con ganas y unidos» es una utopía presente en cada aparición publica de los representantes. Taponar las heridas solo conduce a agrandar los problemas. Las heridas hay que limpiarlas y dejar que vayan cicatrizando con los buenos métodos de hacer política sana, transparente y eficaz. Entre dimes y diretes que deambulan como fantasmas por los pasillos del Senado se escapan las soluciones que algunos advierten, pero que cuando la mente se cierra al diálogo nadie tiene razón. Cuando la humillación pulveriza la dignidad de las personas. Allí en la trastienda de hasta donde podemos conocer, nos encontramos con unas historias de vidas destrozadas donde no se puede hablar de prosperidad. Las leyes hay que cumplirlas, pero la vida de las personas hay que respetarla y si no existe esa diferencia no llegaremos jamás a ningún puerto. El paro está amenazando a toda una generación pues multiplica las depresiones y las amenazas por tanto recorte, mientras la nefasta ley mordaza no es apta para un país democrático. El diálogo de besugos al que la prensa y diferentes portavoces políticos fueron invitados ayer demostraba una vez más la inherente sintonía de sus lideresas, portavoces y lacayos. ¡Soñar es gratis, pero a veces las facturas nos suelen poner en nuestro sitio! ¡Sea político señor presidente por una sola vez, que a más de veinticinco les está usted haciendo la cama!
Legado
«Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos; raíces y alas». El laberinto de la vida es sinuoso para todos. Depende de nuestra forma de ver las cosas para no confundirnos. La cultura está atravesando un duro y oscuro túnel por el cual se intenta romper esos eslabones que nos atan a la historia. ¿Para qué? Todos somos un grano de arena en la historia del mundo y parece que nos molesta. El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida. No puede jugarse en ningún otro lugar. Detrás de los pensamientos y de los sentimientos se oculta un medio más poderoso, un sabio desconocido; se llama tú mismo y la verdadera generosidad hacia el futuro consiste en entregarlo todo al presente. Las antiguas generaciones ha surcado los renglones de la historia y no podemos hacerlos desaparecer por caprichos mundanos de poder. La oportunidad existe donde usted la encuentra. La conciencia es del tiempo, el pensamiento está estructurado en base al tiempo y lo que el pensamiento produce sigue estando dentro del cautiverio del tiempo. La vida es hacernos y crecer como los árboles por eso debemos expandir nuestras alas y buscar ese horizonte en el cual hallemos ese lugar, lejano o cercano para saber donde nuestra vida se suscriba en los renglones de la historia. «A ti mismo. Ahí encontrarás todo cuanto buscas. La profundidad del mar, la riqueza, la transformación del viaje».
Gentes sin techo y techos sin gente
Se nos hace incomprensible observar el deterioro del sentido común de unos gobernantes que solo se prestan para la foto. El engaño es un mal que a todos los tiene muy cogidos. Se miente como un bellaco en la clase política actual donde nadie quiere tomar decisiones pero todos quieren tomar partido. Vergonzantes son las imágenes que a diario vemos, asaltando domicilios a la fuerza igual que si se tratase de una redada contra la mafia. ¿Incomprensible a estas alturas del culebrón mediático, inmoral y vergonzoso, nos pueda hacer cambiar de idea a la hora de votar siempre a los mismos? El abanico inmobiliario que actualmente tiene el país de viviendas vacías es inmenso, pero aún así se trata de hacer caja a la hora de comprar votos. «LA VIVIENDA ES UN DERECHO SEÑORES». Se sortean los derechos como si fuesen viajes y se humillan a las personas ofreciéndoles una merienda o una excursión que ellos mismos están pagado. ¿pero en qué lugar del mundo estamos viviendo? No lo sé y en muchos momentos del día la congoja de pertenecer a un lugar me aflora de una manera impotente y triste a la vez. ¿Dónde está Santa Cruz de Tenerife? Ha desaparecido frente a nosotros y ahora muchos se lamentan de ello, pero si todavía queda algún resquicio de ilusión para los tinerfeños, no echen las campanas al vuelo porque esto no se a ha terminado. Bullicio de pasillos y dignidades rotas. A final, todo se tratará de olvidar como si nada. Pero yo pregunto: ¿es un fracaso o tal vez una desgracia? El tiempo nos dará la respuesta y esperemos que no sea demasiado tarde.
Estar en el mejor de los lugares
La vida en sí es un juego de sombras donde todo lo constituido entraña insatisfacción y carece entidad propia. Las apariencias son nuestros conceptos auto concebidos en nuestra mente, como los destellos que se pueden ver en el espejo. A veces prefiero sentarme en el fondo de mi propia mente donde los recuerdos no se pierden y los olvidos no se amontonan. Refugiarme en ese tiempo perdido como la ola sin rumbo junto a un silencioso adiós. Las nubes de la tarde acarician la agonía exterior de cada duda frente a las abruptas cosas que hoy la razón nos impone. ¿Cuál ese ese lugar preferido donde quisiéramos estar alguna vez? El mejor lugar del mundo somos nosotros y lo que configuramos en él. Hemos viajado y hemos contemplado espacios que nos han atrapado pero siempre estará presente ese rincón donde nuestras fuerzas y sentidos doblegaron sus rodillas ante tanta infinitud de contraste y de bienestar. Pero eso no quiere decirnos que sea el mejor, únicamente dejemos que hable el tiempo mientras discurre. Porque en él está la clave de que un día nos veamos enfrente de ese lugar y no nos demos cuenta de ello.
Desdén
«La realidad no existe sin imaginación para verla» Todos somos dueños del miedo y cuando vemos que algo se interpone sacamos la artillería y arremetemos contra aquello que nos impide a ser o estar donde queremos. Y eso no es bueno porque, a la larga, intentamos vender algo de lo que ya no tenemos. El desdén es un desprecio hacia la propia dignidad humana y creerse en posesión de la razón y la verdad nos ata cada vez más al descalabro de la nuestra. Ser indiferente a lo que otros poseen y ofrecen es errarse en un mundo propio donde apenas dejamos pasar la luz y el aire, y las cosas, las ideas y las personas se deterioran. Hay que hacer frente a los avatares del tiempo, de las situaciones. No tratar de negar realidades y circunstancias que se nos han caído de las manos. No por ser joven se sabe menos de la vida. La experiencia es un grado y hay que saberle poner el límite de la compasión, la escucha y compartir ideas juntos para que se surjan proyectos a la hora de enfrentarse a esos retos y al futuro. El desdén no debe caber en la metodología política, sin saber hasta que punto nosotros somos capaces de juzgar aquellos valores que otros ofertan cuando nadie sabe como salir del enredo. Dejar espacio a otros conceptos y a otras medidas. Reconocer el fracaso es cosa de sabios, pero mantenerse subidos al «borrico» es absurdo.
Ópera prima
La orquesta de la vida extiende sus brazos y abraza. Renace como el Pegaso desde sus cenizas y eleva su existencia para atrapar a la nueva estación. Las ausencias que quedaron cubiertas por las tardes sombrías y las gotas de nieve remolonas aún que se esconden tras los cristales de las ventanas. Todo comienza a entretejer su variado cuerpo bajo un esquivo y vergonzoso. El invierno arrastra sus pesado pies cansados por la silueta desvanecida de los caminos mientras alguna florecilla temprana le acaricia maliciosamente. Comienza una nueva obra de la vida. la «Ópera Prima que llena de contrastes y vértigo en la mirada de aquellos que gustan contemplar como las ascuas de fogones se deshacen en la sombra. Se sacude el polvo de la melancolía desde lo alto de los árboles y un aroma a nueve se eleva desde la tierra. El polen está servida en bandejas de flores y las esquinas de los parques festonean los perfiles del un inminente estreno. El viento silba anunciando el evento y bajo nuestros pies descansan las hojas caídas del invierno. Notas de música y luz desvanecen el tiempo pasado haciendo su entrada triunfal en el teatro de la vida.
Carros de fuego
Los momentos de nuestra vida son como gotas de agua sobre una hoja. Se escurren y se deshacen frente a nuestros ojos. Nada podemos hacer por atraparlos para siempre. Nos quedamos impávidos en ese instante mientras que el circular de los segundo continúa a nuestro lado haciendo que todo pase. Como carros nos ponemos en marcha para conseguir recuperar lo perdido en alguna estación olvidada del tiempo, pero ignoramos que los minúsculos instantes que nos separan de ello están ya a muchos años luz de nosotros. Renovar nuestra fuerza en cada instante y no perderse en mirar a los demás. Con la seguridad del atleta que avanza a grandes pasos y con su mirada puesta en la meta. Lo demás viene por añadidura. La lucha encarnizada por el poder es una falacia cuando nuestro convencimiento de ello solo alberga entresijos, manipulación y normas solapadas. La rueda del mundo gira sin cesar. No repara en gastos, en miradas ni tampoco en personas porque el fin es solo y para todos el mismo; llegar a la meta. De cómo sean las circunstancias o como sepamos superarlas es únicamente la razón y el resultado de un trabajo bien hecho.
¿Galgos o podencos?
No corren buenos tiempos para dedicarse a rascar las soterradas andanzas de quienes nos gobiernan o nos han gobernado. De nada sirve estar continuamente sacando las chapuzas del vecino mientras las nuestras se airean en la ventanas de los medios de comunicación como si nada. Lo que si que es cierto es que el vientecillo de cantares, sonidos y engaños deambula por los pasillos de la información. Ahora los bolsillos crujen y las tarjetas B salen a la calle. Los jueces se ven desbordados y atónitos ante tanta malicia, caradura y los delitos de fraude y corrupción que flotan en la atmósfera impregnándolo todo. La pasión compulsiva por gastar lo que no es tuyo ha saciado las avarientas ideas de aquellos que, aún teniendo de todo, quieren mucho más. Esos podencos hambrientos de la política, las finanzas o de cualquiera que tenga acceso a los bienes de los demás nos hacen reflexionar en la fábula de don Tomás de Iriarte que escribía sobre dos conejos, sin saber que hoy en el siglo 21 existen miles de fábulas como esa y que por desgracia no son conejos sino personas las que se ven acorraladas por la codicia de unos cuantos. Hoy en día existen muchos galgos y también muchos podencos. La rapidez de esos ejemplares es la que los caracteriza a la hora de hacerse con el botín y salir presurosos para que no les cojan. Aquel que más tiempo pierde cuestionándose lo que hacer será el más proclive a ser descubierto. ¡Toma el dinero y corre ! No son buenos tiempos para escudriñar ni debatir buscando a los culpables. Esos ya están lejos y con el botín a buen recaudo. Hay que buscar la pócima para salir de la de esta crisis y no vendernos un futuro incapaz de conquistar.
Cuando anochece
Si me pusiera a pensar tal vez me inspiraría en una película, pero no es el caso. Los días son los escalones que cada uno subimos a diario. Al llegar al zénit es como si una bandada de gorriones alborotase al cielo para luego descorrer el tapiz azul índigo de la noche. A escasos pasos de esa extraordinaria pieza natural se encuentra el minuto más íntimo del atardecer. Todavía el sol irradia su oro intenso pero el día se va tiñendo de esa decadencia sublime y agónica que le hará desaparecer de nuestros ojos. Cuando anochece es verbo, es tiempo, espacio y también recogimiento. El ocaso emerge a la vez que desaparece entre las nubes, tras las montañas o sobre el mar labrando pespuntes de oro sobre las mejillas de la tierra. No es momento de preguntar nada, solo contemplarlo en silencio, en su más pura intimidad donde solamente él y nosotros mantenemos una conexión inexplicable. Solamente los dos y la infinita presencia de lo que realmente somos; nacimiento y muerte.
indigencia intelectual
La verborrea es una afición que se extiende sin mediar un ápice de cordura en ella, y sin al menos dignarse a una pequeña revisión de los términos a los que se hace referencia. Cuantas soeces escuchamos a lo largo del día en todos los medios y como si de un manuscrito se tratara se llegan a tomar al pie de la letra. Palabras redundantes que hacen del mensaje algo lleno de sentido, cuando en la gran mayoría de las declaraciones se trata de una reiteración, un insulto y tal vez una especie de monólogo que a nadie le interesa. Estamos cansados de tanta charlatanería barata. ¿Dónde están los eruditos que saben darle a cada frase su tono y a cada tono su correcto significado? Sí, señores hoy todo el mundo escribe un libro y para más inri se hace de oro, pero ¿realmente lo escriben ellos o no? Salen como rosquillas de las grandes editoriales y apenas se hace la presentación ya se prepara una segunda edición. ¡Nos hemos vuelto locos o tal vez el inmenso vacío que sentimos por nuestra condición humana cada vez más aislada no encontremos otro entretenimiento que ventilar nuestras miserias! La indigencia intelectual que brota de nuestras palabras cae en el efímero contexto de una sociedad sin sentido y huérfana de afecto, relación, ilusión y otros quebrantos que solo agudizan el freno hacia lo que debería ser nuestro proyecto futuro en la hoja de ruta de este nuevo milenio.
El latido de un país
«Si soy lo que tengo y si lo que tengo pierdo, entonces ¿quién soy?» El pulso de un país se toma por el bienestar de sus habitantes Es un mecanismo igual al del cuerpo humano que si lo aceleras le produces reacciones contraproducentes para la salud y si lo dejas morir por inanición lo pierdes. Una toma de decisión debe ser importante siempre, sabiendo los pros y los contras que eso conlleva. No se puede ser bueno cuando ves que las personas ya no se fijan en ti. Nuestra frenética vida nos impide disfrutar y echar raíces en el mundo de lo pequeño, lo hermoso, lo vivo. La encrucijada política que vemos a diario se ha convertido en el culebrón de todos los gobiernos. La dignidad de las personas se desvirtúa con hechos vandálicos y los tribunales dan carpetazo o se pronuncian en tiempos ilimitados. Nos miramos en el corazón de África y tratamos de reorganizar un país que necesita ayuda, pero el nuestro también. Ayudamos al vecino y mientras en nuestras calles se respira desolación y mal rollo. Son demasiadas meteduras de pata de unos para no hacernos ver lo que tenemos que ver. Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para modificar las cosas. Hay que conectar con nuestra verdad y sentir como nos proporciona la fuerza necesaria para salir adelante. Dejémonos influir por el lenguaje de la maravilla. Ese lenguaje que los niños con su ilusión, no solo sienten nuestra dolor sino que intentan hacer algo por evitarlo. No rechaces tus sueños. Sin ilusión ¿el mundo que sería? Hagamos que nuestros gobernantes entren en sus juegos por un día, nada más. La mayoría de ellos cree que están pensando cuando en realidad lo que hacen es recordar sus prejuicios y así no se llega a ninguna parte.
La canción del viento
«Dicen que a los árboles les gusta entonar las canciones que el viento no recuerda» La naturaleza es el conjunto de las cosas y las fuerzas que componen el universo y que no han sido hechas por el hombre. Pero la naturaleza en sí es un tributo al mismo hombre. Éste se ha beneficiado de cuanto ella nos ofrece para la subsistencia, para el progreso, para la vida de sus pueblos y de sus gentes. Pero esa naturaleza que no consideramos como el bien más preciado de la humanidad no abarca solo el mar, las montañas, los ríos, los animales. Entre la raza humana sobresalen pequeñas comunidades naturales que emanan de la misma por doquier. La música, la poesía, la pintura que, con su magia especial son las encargadas de dar voz, a la tierra, los pájaros, la lluvia, y el viento. En ese canto de amor a la tierra están inmersas todas las sinfonías. La naturaleza que nos llega desde dentro y que a su vez nos sacia y nos proyecta hacia nuevos horizontes de luz, y de sonido. Sin lugar a dudas, la Tierra y su conjunto son las que elaboran este pentagrama sin el cual las artes no tendrían fundamento y los sentidos carecerían de esencia. No hay científico que sea capaz de crear el pétalo de una flor o hacernos sentir la delicadeza de una orquídea. Los pobladores de este lugar llamado mundo tienen un contrato permanente con la naturaleza y por tanto la vida que desarrollemos en ella será el bastión que no dé la calidad que todos los seres buscamos. El viento va y viene trayéndonos historias. En ella está siempre interpretada la vida, por eso el mejor lugar del mundo es donde podemos sentarnos y contemplar todo aquello que la naturaleza nos regala día a día.















