Gentes sin techo y techos sin gente

Se nos hace incomprensible observar el deterioro del sentido común de unos gobernantes que solo se prestan para la foto. El engaño es un mal que a todos los tiene muy cogidos. Se miente como un bellaco en la clase política actual donde nadie quiere tomar decisiones pero todos quieren tomar partido. Vergonzantes son las imágenes que a diario vemos, asaltando domicilios a la fuerza igual que si se tratase de una redada contra la mafia. ¿Incomprensible  a estas alturas del culebrón mediático, inmoral y vergonzoso, nos pueda hacer cambiar de idea a la hora de votar siempre a los mismos? El abanico inmobiliario que actualmente tiene el país de viviendas vacías es inmenso, pero aún así se trata de hacer caja a la hora de comprar votos. «LA VIVIENDA ES UN DERECHO SEÑORES». Se sortean los derechos como si fuesen viajes y se humillan a las personas ofreciéndoles una merienda o una excursión que ellos mismos están pagado. ¿pero en qué lugar del  mundo estamos viviendo? No lo sé y en muchos momentos del día la congoja de pertenecer a un lugar me aflora de una manera impotente y triste a la vez. ¿Dónde está Santa Cruz de Tenerife? Ha desaparecido frente a nosotros y ahora muchos se lamentan de ello, pero si todavía queda algún resquicio de ilusión para los tinerfeños, no echen las campanas al vuelo porque esto no se a ha terminado. Bullicio de pasillos y dignidades rotas. A final, todo se tratará de olvidar como si nada. Pero yo pregunto: ¿es un fracaso o tal vez una desgracia? El tiempo nos dará la respuesta y esperemos que no sea demasiado tarde.

Estrellas y planetas

Amanece en La Laguna

Amanece en La Laguna./HANAH VALENTÍN

El universo es como un mago que nos sorprende y nos asusta a la vez. Mirar al cielo es deleitarse de la creación más sublime y maravillosa que el hombre puede contemplar. Entramos en Abril , un mes lleno de luz de aromas, de expansión. La naturaleza despliega su lenguaje y nos enseña, una vez más, a vivir, a sentir y a asombrarnos. Pero el mes de Abril es también un mes para contemplar las estrellas. El día es mucho más largo y el cielo está mucho más abierto ante nuestros ojos. Se pueden producir mas de veinte estrellas fugaces por hora. El radiante de lluvia se encuentra cerca de la estrellas Vega, es la que más brillante de la constelación de Lira. A partir de ahí serán muchas las que podamos observar en esa lujuria compartida del ocaso  donde se puede llegar a entristecer hasta el rostro de la Luna  por tanta belleza. «Los labios de los corales se deslizarán sobre alguna metáfora por terminar y la oscura piel del silencio se ocultará bajo nuestros ojos. Las pálidas fuentes del deseo cristalizarán su mirada frente a todas esas estrellas fugaces que habrán conquistado nuestros sueños y que aún hoy nos suelen parecer extraordinarios. Trazos de espera del caminante cansado que recorre los espacios yermos y donde aún surgen doradas arenas bajo la fatigada voz de unos versos por conjugar. Abril mes de poesía, de libros de viento, de estrellas y de planetas en las que el poeta hilvana versos sobre las marcadas huellas de un incipiente olvido. En tiempo irá brotando y acabando a su vez por entre sus dedos y la tinta de su pluma dejará constancia de un mes de inaugurada primavera».

Estar en el mejor de los lugares

El Norte de Tenerife a vista desde el avión

Norte de Tenerife, a vista de pájaro desde el avión./HANAH VALENTÍN

La vida en sí es un juego de sombras donde todo lo constituido entraña insatisfacción y carece entidad propia. Las apariencias son nuestros conceptos auto concebidos en nuestra mente, como los destellos que se pueden ver en el espejo.  A veces prefiero sentarme en el fondo de mi propia mente donde los recuerdos no se pierden y los olvidos no se amontonan. Refugiarme en ese tiempo perdido como la ola sin rumbo junto a un silencioso adiós. Las nubes de la tarde acarician la agonía exterior de cada duda frente a las abruptas cosas que hoy la razón nos impone. ¿Cuál ese ese lugar preferido donde quisiéramos estar alguna vez?  El mejor lugar del mundo somos nosotros y lo que configuramos en él. Hemos viajado y hemos contemplado espacios que nos han atrapado pero siempre estará presente ese rincón donde nuestras fuerzas y sentidos doblegaron sus rodillas ante tanta infinitud de contraste y de bienestar. Pero eso no quiere decirnos que sea el mejor, únicamente dejemos que hable el tiempo mientras discurre. Porque en él está la clave de que un día nos veamos enfrente de ese lugar y no nos demos cuenta de ello.

La hora del planeta

web lluvia. Rafa Avero (1)

Arco Iris sobre el Atlántico.

El 28 de marzo de 2015  más de 10.000 ciudades de 172 países del mundo apagarán su luz. La campaña por la cual se pretende sensibilizar a la población mundial de los efectos del cambio climático sobre la vida de los pueblos. Pero ¿es realmente una manera de alertar  a nuestras conciencias frente al derroche de la energía? Milésimas de detalles se configuran a diario a nuestro alrededor que no nos damos ni cuenta pero que a larga son los más dañinos.  Se hace de esta campaña el paradigma de la soluciones pero en realidad muchas se escapan de nuestras manos por dejadez, voracidad de quienes a costa de todo se enriquecen o ventajas y recursos naturales que no se les da la mayor importancia. Hoy en día muy pocos toman el bus, el tren o la bicicleta para ir  al trabajo, a la universidad o al cine sin coger el coche o la moto. Nadie procura excluir el humo de las fábricas que contaminan el aire, los ríos con sus vertidos y los mares con sus basuras. Nada más lejos que controlar los inmensos transportes marítimos  cargados que son vaciados en los mares a costa de la vida marina. Un solo día al año es tan sólo palabrería, efectos de impacto que circularán por todos las capitales del mundo en maravillosas fotografía que, a parte de asombrarnos muchos se estarán haciendo de oro. ¿De qué estamos hablando señores? Manipulación o simplemente crear un momento de lucidez. El caminar se demuestra andando y mientras no andemos con los pies sobre la tierra la fantasía seguirá alucinando a esas mentes obtusas y que a los pocos instantes nadie se acordará de ello. Cambio climático si, pero desde el cambio de conciencia social, natural y humana. Lo demás charlatanería y negocio.

Edelweiss

edelweiss_switzerland

Edelwiss, switzerland.

(En memoria de los pasajeros y tripulación del  vuelo 4U9525 fallecidos en los Alpes)

Se desperezaba aún la primavera con los primeros rayos del sol. Entre las nubes se rozaba el misterio donde el hombre aún no puede alcanzar el blanco noble de las montañas cuando está naciendo el Edelweiss en sus caminos. Testigos mudos de un instante eterno fueron esas florecillas silvestres que nacen en los Alpes, frente a un cúmulo de sueños rotos. El silencio se aprecia más aún cuando la ausencia sigue arrebatándonos, entre sollozos, el desgarro del adiós. Nada termina aunque así lo parezca porque el tiempo es inexorable y aún cuando los días pasen seguirá impregnando nuestro memoria. Allí donde la primavera se despereza entre las montañas sus valles sucumben a ese silencio roto únicamente por el silbido del aire desde sus cumbres, besando los rostros impacientes de esas florecillas que cubrirán para siempre su recuerdo.                                                       

Desdén

«La realidad no existe sin imaginación para verla» Todos somos dueños del miedo y cuando vemos que algo se interpone sacamos la artillería y arremetemos contra aquello que nos impide a ser o estar donde queremos. Y eso no es bueno porque, a la larga, intentamos vender algo de lo que ya no tenemos. El desdén es un desprecio hacia la propia dignidad humana y creerse en posesión de la razón y la verdad nos ata cada vez más al descalabro de la nuestra. Ser indiferente a lo que otros poseen y ofrecen es  errarse en un mundo propio donde apenas dejamos pasar la luz y el aire, y las cosas, las ideas y las personas se deterioran. Hay que hacer frente a los avatares del tiempo, de las situaciones. No tratar de negar realidades y circunstancias que se nos han caído de las manos. No por ser joven se sabe menos de la vida. La experiencia es un grado y hay que saberle poner el límite de la compasión, la escucha y compartir ideas juntos para que se surjan proyectos a la hora de enfrentarse a esos retos y al futuro. El desdén no debe caber en la metodología política, sin saber hasta que punto nosotros somos capaces de juzgar aquellos valores que otros ofertan cuando nadie sabe como salir del enredo. Dejar espacio a otros conceptos y a otras medidas. Reconocer el fracaso es cosa de sabios, pero mantenerse subidos al «borrico» es absurdo.

Ópera prima

DSC00184

Salida del Sol por Santa Cruz de Tenerife./HANAH VALENTÍN.

La orquesta de la vida extiende sus brazos y abraza. Renace como el Pegaso desde sus cenizas y eleva su existencia para atrapar a la nueva estación. Las ausencias que quedaron cubiertas por las tardes sombrías y las gotas de nieve remolonas aún que se esconden tras los cristales de las ventanas. Todo comienza a entretejer su variado cuerpo bajo un esquivo y vergonzoso. El invierno arrastra sus pesado pies cansados por la silueta desvanecida de los caminos mientras alguna florecilla temprana le acaricia maliciosamente. Comienza una nueva obra de la vida. la «Ópera Prima que llena de contrastes y vértigo en la mirada de aquellos que gustan contemplar como las ascuas de fogones se deshacen en la sombra. Se sacude el polvo de la melancolía  desde lo alto de los árboles y un aroma a nueve se eleva desde la tierra. El polen está servida en bandejas de flores y las esquinas de los parques festonean los perfiles del un inminente estreno. El viento silba anunciando el evento y bajo nuestros pies descansan las hojas caídas del invierno. Notas de música y luz desvanecen el tiempo pasado haciendo su entrada triunfal en el teatro de la vida.

Carros de fuego

Los momentos de nuestra vida son como gotas de agua sobre una hoja. Se escurren y se deshacen frente a nuestros ojos. Nada podemos hacer por atraparlos para siempre. Nos quedamos impávidos en ese instante mientras que el circular de los segundo continúa a nuestro lado haciendo que todo pase. Como carros nos ponemos en marcha para conseguir recuperar lo perdido en alguna estación olvidada del tiempo, pero ignoramos que los minúsculos instantes que nos separan de ello están ya a muchos años luz de nosotros. Renovar nuestra fuerza en cada instante y no perderse en mirar a los demás. Con la seguridad del atleta que avanza a grandes pasos y con su mirada puesta en la meta. Lo demás viene por añadidura. La lucha encarnizada por el poder es una falacia cuando nuestro convencimiento de ello solo alberga entresijos, manipulación y normas solapadas.  La rueda del mundo gira sin cesar. No repara en gastos, en miradas ni tampoco en personas porque el fin es solo y para todos el mismo; llegar a la meta. De cómo sean  las circunstancias o como sepamos superarlas es únicamente  la razón y el resultado de un trabajo bien hecho.

¿Galgos o podencos?

No corren buenos tiempos para dedicarse a rascar las soterradas andanzas de quienes nos gobiernan o nos han gobernado. De nada sirve estar continuamente sacando las chapuzas del vecino mientras las nuestras se airean en la ventanas de los medios de comunicación como si nada. Lo que si que es cierto es que el vientecillo de cantares, sonidos y engaños deambula por los pasillos de  la información. Ahora los bolsillos crujen y las tarjetas B salen a la calle. Los jueces se ven desbordados y atónitos ante tanta malicia, caradura y los delitos de fraude y corrupción que flotan en la atmósfera impregnándolo todo. La pasión compulsiva por gastar lo que no es tuyo ha saciado las avarientas ideas de aquellos que, aún teniendo de todo, quieren mucho más. Esos podencos hambrientos de la política, las finanzas o de cualquiera que tenga acceso a los bienes de los demás nos hacen reflexionar en la fábula de don Tomás de Iriarte que escribía  sobre  dos conejos, sin saber que hoy en el siglo 21 existen miles de fábulas como esa y que por desgracia no son conejos sino personas las que se ven acorraladas por la codicia de unos cuantos. Hoy en día existen muchos galgos y también muchos podencos. La rapidez de esos ejemplares es la que los caracteriza a la hora de hacerse con el botín y salir presurosos para que no les cojan. Aquel que más tiempo pierde cuestionándose lo que hacer será el más proclive a ser descubierto. ¡Toma el dinero y corre ! No son buenos tiempos para escudriñar ni debatir buscando a los culpables. Esos ya están lejos y con el botín a buen recaudo. Hay que buscar la pócima para salir de la de esta crisis y no vendernos un futuro incapaz de conquistar.

Cuando anochece

Río Guadalquivir

Atardecer en el Río Guadalquivir./HANAH VALENTÍN

Si me pusiera a pensar tal vez me inspiraría en una película, pero no es el caso. Los días son los escalones que cada uno subimos a diario. Al llegar al zénit es como si una bandada de gorriones alborotase al cielo para luego descorrer el tapiz azul índigo de la noche. A escasos pasos de esa extraordinaria pieza natural se encuentra el minuto más íntimo del atardecer. Todavía el sol irradia su oro intenso pero el día se va tiñendo de esa  decadencia sublime y agónica que le hará desaparecer de nuestros ojos. Cuando anochece es verbo, es tiempo, espacio y también recogimiento. El ocaso emerge a la vez que desaparece entre las nubes, tras las montañas o sobre el mar labrando pespuntes de oro sobre las mejillas de la tierra. No es momento de preguntar nada, solo contemplarlo en silencio, en su más pura intimidad donde solamente él y nosotros mantenemos una conexión inexplicable. Solamente los dos y la infinita presencia  de lo que realmente somos; nacimiento y muerte.

indigencia intelectual

La verborrea es una afición que se extiende sin mediar un ápice de cordura en ella, y sin al menos dignarse a una pequeña revisión de los términos a los que se hace referencia. Cuantas soeces escuchamos a lo largo del día en todos los medios y como si de un manuscrito se tratara se llegan a tomar al pie de la letra. Palabras redundantes que hacen del mensaje algo lleno de sentido, cuando en la gran mayoría de las declaraciones se trata de una reiteración, un insulto y tal vez una especie de monólogo que a nadie le interesa. Estamos cansados de tanta charlatanería barata. ¿Dónde están los eruditos que saben darle a cada frase su tono y a cada tono su correcto significado? Sí, señores hoy todo el mundo escribe un libro y para más inri se hace de oro, pero ¿realmente lo escriben ellos o no? Salen como rosquillas de las grandes editoriales y apenas se hace la presentación ya se prepara una segunda edición.  ¡Nos hemos vuelto locos o tal vez el inmenso vacío que sentimos por nuestra condición humana cada vez más aislada no encontremos otro entretenimiento que ventilar nuestras miserias!  La indigencia intelectual que brota de nuestras palabras cae en el efímero contexto de una sociedad sin sentido y huérfana de afecto, relación, ilusión y otros quebrantos que solo agudizan el freno hacia lo que debería ser nuestro proyecto futuro en la hoja de ruta de este nuevo milenio.

El latido de un país

Naturaleza, pavo real

Pavo real./HANAH VALENTÍN

«Si soy lo que tengo y si lo que tengo pierdo, entonces ¿quién soy?» El pulso de un país se toma por el bienestar de sus habitantes Es un mecanismo igual al del  cuerpo humano que si lo aceleras le produces reacciones contraproducentes para la salud y si lo dejas morir por inanición lo pierdes. Una toma de decisión debe ser importante siempre, sabiendo los pros y los contras que eso conlleva. No se puede ser bueno cuando ves que las personas ya no se fijan en ti. Nuestra frenética vida nos impide disfrutar y echar raíces en el mundo de lo pequeño, lo hermoso, lo vivo. La encrucijada política que vemos a diario se ha convertido en el culebrón de todos los gobiernos. La dignidad de las personas se desvirtúa con hechos vandálicos  y los tribunales dan carpetazo o se pronuncian en tiempos ilimitados. Nos miramos en el corazón de África y tratamos de reorganizar un país que necesita ayuda, pero el nuestro también. Ayudamos al vecino y mientras en nuestras calles se respira desolación y mal rollo. Son demasiadas meteduras de pata de unos para no hacernos ver lo que tenemos que ver. Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para modificar las cosas. Hay que conectar con nuestra verdad y sentir como nos proporciona la fuerza necesaria para salir adelante. Dejémonos influir por el lenguaje de la maravilla. Ese lenguaje que los niños con su ilusión, no solo sienten nuestra dolor sino que intentan hacer algo por evitarlo. No rechaces tus sueños. Sin ilusión ¿el mundo que sería? Hagamos que nuestros gobernantes entren en sus juegos por un día, nada más. La mayoría de ellos cree que están pensando cuando en realidad lo que hacen es recordar sus prejuicios y así no se llega a ninguna parte.

La canción del viento

El Teide

El Teide./HANAH VALENTÍN

«Dicen que a los árboles les gusta entonar las canciones que el viento no recuerda»  La naturaleza es el conjunto de las cosas  y las fuerzas que componen el universo y que no han sido hechas por el hombre. Pero la naturaleza en sí es un tributo al mismo hombre. Éste se ha beneficiado de cuanto ella nos ofrece para la subsistencia, para el progreso, para la vida de sus pueblos y de sus gentes. Pero esa naturaleza que no consideramos como el bien más preciado de la humanidad no abarca solo el mar, las montañas, los ríos, los animales. Entre la raza humana sobresalen pequeñas comunidades naturales que emanan de la misma por doquier. La música, la poesía, la pintura que, con su magia especial son las encargadas de dar voz, a la tierra, los pájaros, la lluvia, y el viento. En ese canto de amor a la tierra están inmersas todas las sinfonías. La naturaleza que nos llega desde dentro y que a su vez nos sacia y nos proyecta hacia nuevos horizontes de luz, y de sonido. Sin lugar a dudas, la Tierra y su conjunto son las que elaboran este pentagrama sin el cual las artes no tendrían fundamento y los sentidos carecerían de esencia. No hay científico que sea capaz de crear el pétalo de una flor o hacernos sentir la delicadeza de una orquídea. Los pobladores de este lugar llamado mundo tienen un contrato permanente con la naturaleza y por tanto la vida que desarrollemos en ella será el bastión que no dé la calidad que todos los seres buscamos.  El viento va y viene trayéndonos historias. En ella está siempre interpretada la vida, por eso el mejor lugar del mundo es donde podemos sentarnos y contemplar todo aquello que la naturaleza nos regala día a día.

Muda presencia

DSC00438

HANAH VALENTÍN

El arte es el diario de un pueblo, de sus gentes, de su evolución. Negar el arte es negar la vida, la existencia y todo lo que ello conlleva. Acto mediante el cual, utilizando lo material se expresa una concepción. Toda obra del hombre en contraposición a la naturaleza. Desde las civilizaciones más antiguas el hombre a sido capaz de borrar las páginas de la historia haciendo prevalecer su poder de lucha y conquista. Nada más absurdo. Desde que la humanidad existe todas las civilizaciones han dejado su legado en herencia para las posteriores y así evolucionar. Hoy la historia del mundo está convulsionada por la ausencia de sensibilidad de muchos países ante los hechos vandálicos que destruyen nuestro pasado. Pero, ¿quién tiene el suficiente poder como para hacer desaparecer los vestigios de antiguas civilizaciones? Nadie. El patrimonio de la humanidad es ese «Patrimonio de la Humanidad» y por muchas pataletas que se cojan por razones de estado o creencias nada les otorga el poder de hacerlo. Un acto de negarse a sí mismo y de rechazar sus raíces ya que un día fueron concebidas para la humanidad y no para ellos solamente. Un velo oscuro se despliega ante la sensible y muda presencia de algo tan trascendental como el arte que, junto a la cultura son los cimientos de toda la historia del mundo. Algún día nuestros herederos se echarán las manos a la cabeza al contemplar este desastre. El insulto que las civilizaciones pasadas está recibiendo marcará un antes y un después. No somos conscientes de esto solo miramos unas imágenes que, frente al mundo nos espantan, pero no hacemos nada por evitarlo. Escuchamos la voz ahogada de muchos pueblos y tal vez por eso  en nuestros oídos resuene el estruendo de las imágenes caídas de la historia.

El hombre que sabía demasiado

DSC00114«El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde» . Toda nuestra vida nos la pasamos aprendiendo y no nos damos cuenta de ello. El enunciado de este artículo podría transportarnos a 1934 cuando se estrenaba la famosa película de Albert Hitchcock. En el siglo que nos ha tocado vivir nos encontramos con muchos hombres que saben demasiado o por lo menos nos lo hacen creer.  ¿No será que el hombre, en su condición de animal racional se cree muy superior a los de su especie? Cuántos habrá que saben más que nosotros y sin embargo no nos lo dicen ni alardean de sus sabiduría.  La realidad supera más de mil veces la ficción y sea el siglo que sea siempre nos tropezamos con los cásicos «enteraos» que nos intentan confundir. Quizás jamás encontremos las causas para encauzar esa sapiencia que todos poseemos y que muy pocos desarrollamos. Saber hablar, ,escuchar, saber reprender existe porque también existen muchas formas de saber, pero por encima de todo, una persona es sabia cuando es humilde.  Debates, riñas, trifulcas que no conducen a nada sino a darnos cuenta de lo poco que sabemos. ¿Quién sabe mejor que nosotros lo que cada uno de nosotros sabe? Ahí está el enigma y la cuestión, porque saber no es gritar más. No existe el hombre que sepa demasiado ya que la vida es puro aprendizaje. Creérselo es un problema porque a la larga  el que va detrás de ti podría tener la solución. ¡Humildad señores! Esa es la respuesta  con la que nos hemos topado.

Empirismo

Es el  conocimiento que nace de la experiencia y que acentúa el valor de la percepción sensorial en el resurgimiento de las ideas.  Cuando alguien habla en estos términos se podría interpretar como un experto en su quehacer. Pero utilizar las palabras es mucho más peligroso de lo que pensamos, más aún cuando hablamos a una mayoría que nos escucha. En los medios de comunicación este deporte se está extendiendo demasiado y ya todo el mundo habla desde una perspectiva filosófica sin miedo a meter la pata una y otra vez. Tener pelos en la lengua no es bueno pero tampoco es bueno no tenerlos porque nos pueden servir de freno a la hora de lanzar por nuestra boquita una serie de incongruencias que a la larga nos van a pasar factura. ¿Cómo va a decir un presidente de gobierno que empíricamente la crisis ha terminado? Absurda conclusión ésta porque «empíricamente» no habla desde la experiencia. ¿Cómo puede ser una condena perpetua lo mismo que una condena revisable? Y lo dicen los gobernantes y éstos a su vez nunca saben nada de todo aquello de los que se les imputa.  Además todos continúan ejerciendo sus cargos sin recato ni humildad. Empirismo no quiere decir eso señores. La experiencia es un grado y ustedes distan mucho de tenerlo. Esto no es soplar y hacer botellas. Las personas merecen un respeto a la dignidad y la experiencia se demuestra andando. Todos han andado, pero listos de atrapar poder y dinero. Mientras nosotros seguiremos mirando desde la otra acera, desde donde nos dejen porque la única experiencia que puedan ofrecernos es la del silencio, la lejanía y la distancia hacia el pueblo.  Concluyo con unas palabras de Gandhi «Sé el cambio que quieres ver en el mundo» .

Sibaritas al poder

Los sibaritas conforman al grupo de personas o grupos refinados. Actualmente todos queremos ser sibaritas pero más de una vez nos hemos dado un tropezón. Ser refinado  conlleva tener una serie de condicionamientos para que esa exquisitez que los caracteriza pueda desprenderse y aflorar. No todo estamos capacitados para serlo y menos aún muchos de los que se lo creen no lo son. Los políticos presumen mucho de todos estos atavíos y aunque sus ancestros le impidan demostrarlo siguen en su empeño. Ninguno se nos muestra tal y como es. Todos llevan puesto el collarín de ese «refinamiento» adquirido bien por las circunstancias o bien porque alguno sea proclive a serlo. En resumidas cuentas es lo que se lleva. Con eso nos olvidamos de todo aquello que es natural por naturaleza y de lo que a veces huimos por sentido al ridículo o por ignorancia. Tener dinero es ser exquisito señores, ni más ni menos. Aunque nos vayamos de vacaciones a una exótica playa o un crucero con más de tres mil pasajeros a bordo. Tener una casa en la playa y otra en la montaña y no hacer uso de ellas porque no sabemos como hacerlo. Amueblar nuestro garaje con tres o cuatro coches de último modelo y solo vayamos con el que menos gasta para ahorrar. Ser sibarita es lo más de lo más y por nuestro paladar pueden pasar exquisitos manjares que no apreciamos, por no dar nuestro brazo a torcer y saber reconocer todo el valor y el auténtico sabor de un sencillo plato de lentejas. ¡Pobres, ya que solo tienen dinero y poder para comprar! El sibaritismo es, en resumidas cuentas, un estilo de vida y pasa cuando pasa. No hay más.

Entre el humo de la larga noche

Son muy frías las noches de la guerra, sobre todo para aquellos que no tienen  culpa de lo que sucede.  Cuando el hombre gusta de producir miedo y desolación lo hace como el que más. Ese gigante que avanza con los pies de plomo y las manos de sangre pisando fuerte y sin control. ¿Dónde están tus mandatarios que no se mojan en este encierro? Nada es permanente excepto el cambio y ese cambio no vendrá mientras el hombre no sepa como hacerlo.  En un mundo de estructuras caducas y rancias  que están en decadencia la falta de imaginación es la premisa más importante para cambiar.  La biografía de un país  es su gran proyecto pero las guerras son como la carcoma que los deshace  no pudiendo evadirse te tanta maldad. Enviamos satélites al espacio, creamos seres en los laboratorios y no somos capaces de decir ¡BASTA! a tanta barbarie. Las ideas convergentes de los más poderosos se cruzan por encima de los débiles para hacerse con sus ganancia. La miseria irrumpe por las vidas de las asustadas familias que deambulan entre el humo de las largas noches ahuyentando a niños, mujeres y ancianos. Se toca a guerra lo mismo que si se tocara a fiesta, ya nada importa porque ni la vida tiene valor. Las alas de los pájaros están heridas ante la confusión y los remansos de los ríos oscurecen su brillos por la tristeza. Sí, son muy frías las noches del invierno y el humo ciega nuestros ojos. En el reducto de una utópica «paz» las altas esferas siguen el juego de poder, mientras los pies descalzos de los niños tropiezan con la tope y enfermiza mente de muchos hombres.

A la altura de la historia

La altura de una nación se mide por la forma de gestionar, mantener y hacer valer sus principios, su historia o su forma de valorar las situaciones por el bien común de sus ciudadanos. La nuestra, nuestra nación se está viendo cuestionada por muchos rincones que, por descuido o por exceso, están convirtiéndose en las armas arrojadizas que hacen peligrar la estabilidad. No vale hace toda la tarea la víspera del examen sino hacerla según se van presentado los problemas. Hacienda, nuestra economía y nuestras leyes vienen desde hace tiempo siendo las hermanas menores de un proyecto común que se llama España porque nuestros gobernantes han dado prioridad a nuestra imagen exterior descuidando lo que realmente se cuece en nuestra propia casa. Nadie, ningún país nos dará nada a cambio por muy bonito que nos pinten o por muy buenos resultados que nos pronostiquen en las encuestas. Hay una frase manida en estos días que corre de boca en boca «España no es Grecia», no, naturalmente que no. España es España y como tal hay que dejarla a la altura  de nuestro tiempo. No de tiempos pasados, de cuyos cimientos podemos estar orgullosos, sino dándole la relevancia que tiene, que ha tenido y por supuesto que debe tener. No es cuestión de rasgarnos las vestiduras por ello, solamente organizar lo nuestro y no permitir que otros nos lo organicen. Porque si nos dormimos en los laureles pueden quitárnoslo todo y entonces «¡a escupir al barranco!».

Vientos del Este, vientos del Oeste

Soplan vientos por doquier y ni la climatología se pone de acuerdo a la hora de dirigirlos. En el aire las corriente engullen a otros mundos, a otras atmósferas que aún no han sido ni tan siquiera bautizadas por los científicos. ¿Qué de años luz nos separan de todas ellas?  Sobre la superficie del planeta Tierra los vientos de poder recorren con sus voces delirante las esquinas de nuestro tiempo. La luna se asombra y en el sol se crean particular de fuego y de luz que nos amenazan.. Su corazón está cansado y envejecido pero sigue latiendo con fuerza a pesar de los años. En el mar se intentan ahogar  muchos de nuestros fracasos como hombres y aún así las razones quedan exentas de condena. El viento del oeste fluye constante sobre los tejados y los alisios son como los blancos rostros de las tierras polares que se agudizan con las bajas temperaturas. Pronto cambiarán los vientos y su frecuencia pasando por encima de las estaciones. Y nosotros cerraremos nuestras maletas para cambiar a otros lugares, a otras vivencias. Nada quedará aferrado al pasado. Igual que en los cuentos que cuando el viento cambia se diluyen los sueños.